« A veces los pensamientos nos consuelan de las cosas, y los libros de las personas. »
Joseph Joubert · Pensamientos
Joseph Joubert (Montignac, Périgord, 7 de mayo de 1754 – París, 4 de mayo de 1824) fue un moralista y ensayista francés.
« A veces los pensamientos nos consuelan de las cosas, y los libros de las personas. »
« Al educar al niño se debe pensar en su vejez. »
« Buscando las palabras se encuentran las ideas. »
« Cierra los ojos y verás. »
« Conviene hablar más bajo para así hacerse escuchar mejor por un público sordo. »
« Cuando mis amigos son tuertos, los miro de perfil. »
« Cuando se ama, el corazón es el que juzga. »
« Cuando se escribe con facilidad se cree tener más talento del que se tiene. »
« Cuando se llama inútilmente a las puertas de ciertas verdades, suele ser preciso entrar por la ventana. »
« Dios ha ordenado al Tiempo que consuele a los desgraciados. »
« El anochecer de la vida trae consigo su lámpara. »
« El fin de las disputas y polémicas no debe ser la victoria, sino el perfeccionamiento. »
« El placer no es sino la felicidad de una parte del cuerpo. »
« El pudor ha inventado los adornos. »
« El son del tambor disipa los pensamientos, por eso precisamente este instrumento es eminentemente militar. »
« En el ser humano no hay de bueno más que sus sentimientos jóvenes y sus pensamientos viejos. »
« Enseñar es aprender dos veces. »
« Es mejor debatir una cuestión sin resolverla, que resolver una cuestión sin debatirla. »
« Es necesario que los hombres sean esclavos del deber. De lo contrario, serán esclavos de la fuerza. »
« Es preciso considerar el pasado con respeto y el presente con desconfianza si se pretende asegurar el porvenir. »
« Hay espíritus aventureros que no esperan ni reciben sus ideas sino del azar. »
« Hay que hacerse querer, porque los hombres no son justos sino con aquellos a quienes aman. »
« Hay quien llega al error a través de todas las verdades; otros, más afortunados, llegan a las grandes verdades a través de todos los errores. »
« Hay un derecho del más sabio, pero no un derecho del más fuerte. »
« La imaginación es el ojo del alma. »
« La indiferencia da un falso aire de superioridad.<br> [''L'indifferénce donne un faux air de supériorité]. »
« La justicia sin fuerza y la fuerza sin justicia son dos grandes desgracias. »
« La literatura de los pueblos comienza por las fábulas y termina por las novelas. »
« La memoria es el espejo donde vemos a los ausentes. »
« La perfecta inocencia es la perfecta ignorancia. »
« La poesía no se puede encontrar en ninguna parte, a no ser que la llevemos nosotros mismos. »
« La razón puede advertirnos sobre lo que conviene evitar; sólo el corazón nos dice lo que es preciso hacer. »
« La ternura es el reposo de la pasión. »
« La vanidad no atiende a razones hasta que no está satisfecha. »
« La vejez no roba al hombre dotado de talento sino aquellas cualidades inútiles a la sabiduría. »
« Las palabras, como los vasos, oscurecen lo que no ayudan a ver mejor. »
« Lo que sorprende, sorprende una vez, pero lo que es admirable lo es más cuanto más se admira. »
« Para vivir basta un poco de vida, para hacer algo de provecho se necesita mucho más. »
« Parece que los pueblos aman el peligro, y cuando no lo tienen lo inventan. »
« Pensar en Dios es una acción. »
« Todo se aprende, hasta la virtud. »
« Una de las desgracias de nuestra literatura es que los más sabios no tienen ingenio y que nuestros hombres de ingenio, no son precisamente sabios. »
« Un individuo sin defectos es un tonto o un hipócrita del que debemos desconfiar. »
« Un pasado de grandeza es siempre para los pueblos un pasado y, a veces, aplastante fardo. »
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