« Con la satisfacción: toda necesidad se calma y todo vicio crece. »
Henri-Frédéric Amiel · Escritos filosóficos
Henri-Frédéric Amiel (Ginebra; 27 de septiembre de 1821 – ibid.; 11 de mayo de 1881) fue un filósofo y moralista suizo.
« Con la satisfacción: toda necesidad se calma y todo vicio crece. »
« Dime lo que crees ser y te diré lo que no eres. »
« El amor es el olvido del yo. »
« El hombre que pretende verlo todo con claridad antes de decidir nunca decide. »
« El paisaje es un estado del alma (o un estado de ánimo). »
« Hacer con soltura lo que es difícil a los demás, he ahí la señal del talento; hacer lo que es imposible al talento, he ahí el signo del genio. »
« Hacer lo que es imposible para el talento es la prueba del genio. »
« Hay dos grados de orgullo: uno en el que uno se aprueba a sí mismo; otro, en el que no puede aceptarse. Este último es probablemente el más refinado. »
« Hay una manera laboriosa de no ser nada: serlo todo. »
« La indiferencia ante los problemas morales es la enfermedad de las clases ilustradas. »
« La verdadera humildad consiste en estar satisfecho. »
« Lo que gobierna a los hombres es el miedo a la verdad. »
« Mientras la mayoría de los hombres no sea libre, no se puede concebir al hombre libre. »
« Quien no acepta el arrepentimiento no acepta la vida. »
La edición física más recomendada y popular de sus obras: