« No son las cosas las que nos perturban, sino los juicios sobre ellas. »
Epicteto
Frases célebres, pensamientos y filosofía de epicteto (50 – 135 d. C.).
Vida
Epicteto nació alrededor del año 50 d. C. en Hierápolis (en la actual Turquía) y pasó su juventud en Roma como esclavo al servicio de un liberto del emperador Nerón. A pesar de su condición servil y de padecer una cojera crónica producida por malos tratos, estudió filosofía estoica con el maestro Musonio Rufo.
Tras obtener la manumisión comenzó a enseñar filosofía en Roma hasta que el emperador Domiciano decretó la expulsión de todos los filósofos de la península itálica en el 93 d. C. Se trasladó entonces a Nicópolis (Grecia), donde fundó una prestigiosa escuela que atrajo a notables discípulos como Arriano hasta su muerte hacia el 135 d. C.
Pensamiento de Epicteto
Explora las ramas fundamentales de su pensamiento explicadas de forma clara y accesible:
Ética estoica (La dicotomía del control y la libertad interior)
La aportación fundamental de Epicteto reside en la célebre dicotomía del control, que divide todas las cosas de la existencia en dos grupos nítidos. Por un lado están las cosas que dependen enteramente de nosotros (juicios, deseos, impulsos y repulsiones) y por otro las que no dependen de nosotros (cuerpo, salud, riquezas y fama).
Sostiene que la fuente de todo sufrimiento, angustia y frustración humana nace de confundir ambas esferas e intentar controlar lo que es ajeno a nuestra voluntad. Quien deposita su felicidad en bienes externos se convierte en un esclavo del destino y de las personas que pueden conceder o arrebatar esos bienes.
En su célebre Manual formula el principio de que no son las cosas las que perturban a los hombres, sino los juicios que emiten sobre las cosas. Aunque el cuerpo de un hombre esté encadenado o sometido a la servidumbre, su libre albedrío (prohairesis) permanece libre por naturaleza y nadie puede arrebatárselo.
Frases y pensamientos de Epicteto
107 citas« No digas «he perdido», di «he devuelto». »
« Un barco no debería navegar con una sola ancla, ni la vida con una sola esperanza. »
« No pretendas que las cosas sean como quieres; quiere las cosas como son, y serás dueño del camino. »
« Nadie tropieza por querer tropezar; tropieza por no atender. »
« Nadie es libre si no se domina a sí mismo. »
« No pretendas que las cosas ocurran como tú quieres. Desea, más bien, que se produzcan tal como se producen, y serás feliz. »
« ¿Quieres dejar de pertenecer al número de los esclavos? Rompe tus cadenas y desecha de ti todo temor y todo despecho. »
« Acusar a los demás de los infortunios propios es un signo de falta de educación. Acusarse a uno mismo, demuestra que la educación ha comenzado. »
« El hombre sabio no debe abstenerse de participar en el gobierno del Estado, pues es un delito renunciar a ser útil a los necesitados y una cobardía ceder el paso a los indignos. »
« El error del anciano es que pretende enjuiciar el hoy con el criterio del ayer. »
« La felicidad no consiste en adquirir y gozar, sino en no desear nada, pues consiste en ser libre. »
« El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos. »
« Si no tienes ganas de ser frustrado jamás en tus deseos, no desees sino aquello que depende de ti. »
« El deseo y la felicidad no pueden vivir juntos. »
« ¿Qué ganarías con injuriar a una piedra que es incapaz de oírte? Pues bien, imita a la piedra y no oigas las injurias que te dirijan tus enemigos. »
« Sólo el hombre culto es libre. »
« La envidia es el adversario de los más afortunados. »
« No hay que tener miedo de la pobreza ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte. De lo que hay que tener miedo es del propio miedo. »
« Todos los asuntos tienen dos asas: por una son manejables, por la otra no. »
« La fuente de todas las miserias para el hombre no es la muerte, sino el miedo a la muerte. »
« El exceso de cólera engendra la locura. »
« Si dicen mal de ti con fundamento, corrígete; de lo contrario, échate a reír. »
« Los placeres raros son los que más nos deleitan. »
« Cuando hayas de sentenciar procura olvidar a los litigantes y acordarte sólo de la causa. »
« Así como hay un arte de bien hablar, existe un arte de bien escuchar. »
« No se llega a campeón sin sudar. »
« La prudencia es el más excelso de todos los bienes. »
« Lo que inquieta al hombre no son las cosas, sino las opiniones acerca de las cosas. »
« Filosofar es esto: examinar y afinar los criterios. »
« En las desgracias hay que acordarse del estado de conformidad con que miramos las ajenas. »
« En la prosperidad es muy fácil encontrar amigos, en la adversidad no hay nada más difícil. »
« Elige la mejor manera de vivir; la costumbre te la hará agradable. »
« El que empieza a instruirse en la filosofía de todo se echa la culpa a sí mismo. »
« La verdad triunfa por sí misma, la mentira necesita siempre complicidad. »
« El sol no espera a que se le suplique para derramar su luz y su calor. Imítalo y haz todo el bien que puedas sin esperar a que se te implore. »
« Puedes ser invencible si nunca emprendes combate de cuyo regreso no estés seguro y sólo cuando sepas que está en tu mano la victoria. »
« No son las cosas las que nos perturban, sino los juicios que hacemos sobre ellas. »
« Hay cosas que dependen de nosotros y otras que no. »
« Si alguien te critica, recuerda que no conoce tu criterio interior. »
« Primero aprende el significado de lo que dices, y después habla. »
« Cuando beses a tu hijo, dile en silencio: mañana quizá mueras. »
« No pretendas que las cosas sean como quieres, sino quiere las cosas como son. »
« Practica el arte de vivir como si fuera tu oficio. »
« Si quieres mejorar, conténtate con parecer ignorante. »
« No pretendas que las cosas sean como quieres; quiere las cosas como son. »
« Quiere las cosas como son. »
« Nadie tiene poder sobre tu juicio si tú no se lo das. »
« No son las cosas las que perturban, sino los juicios. »
« Si quieres ser invencible, no combatas en lo que no depende de ti. »
« Soporta y abstente. »
« No pretendas que las cosas sean como quieres. »
« Lo que depende de ti, y lo que no. »
« Tenemos dos oídos y una sola boca para escuchar el doble de lo que hablamos. »
« No nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos a nosotros mismos sobre lo que nos sucede. »
« Confiamos porque somos precavidos. »
« Cuando los placeres se exageran, truécanse en dolor. »
« Cuando sea llegada mi hora, moriré; pero moriré como debe morir un hombre que no hace más que devolver lo que se le confió. »
« Cuando un cuervo te predice algo con sus graznidos, crees que es un dios y no un cuervo el que te habla. Cuando un filósofo te advierte, cree asimismo que quien te advierte es un dios y no un filósofo. »
« Debemos rehuir la amistad de los malos y la enemistad de los buenos. »
« De no hablar sino cuando fuere preciso, raramente despegaríamos los labios. »
« Dos cosas hay que quitarle al hombre: la vanidad y la desconfianza. »
« El dolor y la muerte no son terribles, sino el miedo al dolor o a la muerte. »
« El hombre cuerdo espera de los malvados recibir mucho más daño que el que recibe. »
« El tiempo libra a los necios de la aflicción y el buen juicio a los sanos. »
« En la mayoría de los hombres, la calma es letargia, la emoción es furor. »
« Hombre, si eres alguien, ve a pasearte solo, conversa contigo mismo, y no te escondas en un coro. »
« La adversidad no es una desgracia, antes bien, el sufrirla con grandeza de ánimo es una dicha. »
« La cosa más difícil es conocernos a nosotros mismos. La más fácil, hablar mal de los demás. »
« La desgracia de los hombres proviene de que disponen mal su precaución y su confianza. »
« La felicidad consiste en ser libre, es decir, en no desear nada. »
« La grandeza del entendimiento no se mide por su extensión, sino por la justeza y verdad de sus opiniones. »
« Las ocasiones son diferentes, no lo es el uso que se hace de ellas. »
« Lo importante no es lo que se come, sino cómo se come. »
« Lo que perturba al hombre no son las cosas, sino los juicios relativo a las cosas. »
« Los hábitos contraídos no se corrigen sino con hábitos opuestos. »
« Nada posees que no te haya sido dado. »
« Ninguna persona es libre, si no es su propio amo. [Nadie es libre si no es dueño de sí mismo. »
« No debemos sujetar nuestra nave con una sola ancla ni nuestra vida con una sola esperanza. »
« No hay que tener miedo de la pobreza, ni del destierro ni de la cárcel, ni de la muerte...De lo que hay que tener miedo es del propio miedo. »
« No olvides que quien te confió un secreto no lleva comúnmente más que la máscara y el disfraz de hombre honrado. »
« No pretendas jamás hacer reír; porque además de ser el verdadero medio de caer en el mundo de obrar del vulgo, te disminuye el respeto y la estimación que se te debe. »
« No podemos evitar el cometer errores, pero sí podemos poner constantemente atención para tratar de evitarlos. »
« Nuestro bien y nuestro mal no existen más que en nuestra voluntad. »
« Nunca pidas que las cosas se hagan como quieres, mas procura quererlas como ellas se hacen. Por este medio todo te sucederá como lo deseas. »
« Para engrandecer a tu pueblo no has de elevar los tejados de sus viviendas, sino las almas de sus habitantes. »
« Prefiere la satisfacción duradera a la gratificación inmediata. »
« Reflexiona mucho antes de decir o hacer algo, porque no podréis remediarlo después de dicho o hecho. »
« Si hablan mal de ti con fundamento, corrígete; de lo contrario, échate a reír. »
« Si quieres algo bueno, búscalo en tí mismo. »
« Si quieres ser bueno, cree primero que eres malo. »
« Si quieres ser escritor, escribe. »
« Soy una parte del todo, como la hora es una parte del día. »
« Todo tiene dos asas: una por la que se la puede llevar y otra por la que no se puede. »
« Un estoico, esto es, un hombre que en la enfermedad se crea dichoso, que en el peligro se crea dicha|dichoso, que en un destierro se crea dichoso, que despreciado y calumniado se crea dichoso. »
« Un hombre no puede ser dueño de otro hombre. »
« Vela por tus pensamientos cuando estés solo y por tus palabras cuando estés con los demás. »
« Confiamos porque somos precavidos. »
« El necio, entre otros males, posee éste: siempre trata de comenzar su vida. »
« Lo más insufrible para el hombre razonable es lo que carece de razón. »
« Nada posees que no te haya sido dado. »
« No es negando la belleza como se sustrae el hombre a sus encantos; el mérito está en resistir reconociéndola. »
« No pretendas que las cosas sean como las deseas. Deséalas como son. »
« No se llega a campeón sin sudar. »
« Si quieres algo bueno, búscalo en tí mismo. »
« Si quieres ser escritor, escribe. »
« Un hombre no puede ser dueño de otro hombre. »
Algunos libros de Epicteto:
Las tres ediciones físicas más recomendadas y populares de sus obras:
Manual de vida (Enquiridión) — Editorial Gredos / Alianza
La guía más directa y condensada de serenidad estoica: distinguir lo que depende de ti de lo que no.
Disertaciones — Editorial Gredos (Biblioteca Clásica)
Los discursos orales donde el esclavo liberto enseña cómo vivir con dignidad y libertad mental.
Tabla de Cebes y máximas estoicas — Editorial Alianza
Alegoría moral indispensable sobre los peligros de la fortuna y el valor de la templanza.