« En el (Instituto) Pedagógico aprendía a salir del marasmo en que me mantenían envuelto vicios contraídos en el liceo. Aprendía a trabajar, a estudiar y comencé a sentir el seguro resorte de una disciplina interior. Arraigó en mí la idea de que Chile necesitaba más profesores que abogados y educar se me presentó como una misión social. »
Enrique Molina Garmendia · Escritos filosóficos