« Bajo el fragor de las armas, las leyes no se pueden escuchar. »
Cicerón
Marco Tulio Cicerón (Arpino; 3 de enero de 106 a. C.– Formia; 7 de diciembre de 43 a. C.) fue un jurista, político, filósofo y orador de la Antigua Roma.
Vida
Marco Tulio Cicerón nació en Arpino en el 106 a. C. en una familia del orden ecuestre y se convirtió en el orador y jurista más brillante de la historia de la República romana. Elegido cónsul en el año 63 a. C., sofocó la conspiración de Catilina y fue proclamado «padre de la patria» por su encendida defensa del orden republicano.
Durante las guerras civiles que pusieron fin a la República se vio apartado de la política activa, momento en que redactó sus grandes tratados filosóficos para adaptar el saber griego al latín. Tras el asesinato de Julio César se opuso con vehemencia a Marco Antonio en sus célebres Filípicas, siendo asesinado por orden de este en el 43 a. C.
Pensamiento de Cicerón
Explora las ramas fundamentales de su pensamiento explicadas de forma clara y accesible:
Filosofía política y Teoría del derecho (La república y la ley natural)
En sus tratados Sobre la república y Sobre las leyes define el Estado no como una simple reunión de individuos, sino como la asociación de un pueblo unida por el consenso del derecho y la utilidad común. El fundamento de toda sociedad política legítima no es la fuerza bruta ni la voluntad del gobernante, sino la justicia objetiva.
Defiende la existencia de una ley natural universal, eterna e inmutable, grabada por la razón divina en la conciencia de todos los seres humanos. Las leyes positivas creadas por los hombres solo son justas y vinculantes si se ajustan a esta ley moral superior, careciendo de validez jurídica las normas tiránicas.
Considera que el mejor régimen constitucional es el sistema mixto, que combina equilibradamente elementos de la monarquía (los cónsules), de la aristocracia (el Senado) y de la democracia (los comicios populares). Este equilibrio armónico de poderes garantiza la estabilidad ciudadana y previene que el poder degenere en tiranía o anarquía.
Ética cívica y Deberes morales (El decoro y lo honesto frente a lo útil)
En su influyente obra Sobre los deberes (De officiis) armoniza la moral estoica con el sentido práctico romano, estructurando la ética en torno a cuatro virtudes cardinales. La prudencia busca la verdad, la justicia da a cada uno lo suyo, la fortaleza sostiene el ánimo en la dificultad y la templanza aporta medida y decoro (decorum).
Plantea el dilema ético entre lo moralmente honesto (honestum) y lo materialmente útil o conveniente (utile), concluyendo que jamás puede existir una contradicción real entre ambos. Aquello que es moralmente injusto o indigno nunca puede ser verdaderamente ventajoso para el individuo ni para la patria, destruyendo la confianza civil.
Concibe la virtud como una obligación activa hacia la comunidad y no como un retiro solitario del mundo terrenal. El ciudadano virtuoso debe anteponer el bien común a su propio interés particular, practicando la generosidad y manteniendo su palabra en pactos y promesas como base de la convivencia.
Frases y pensamientos de Cicerón
60 citas« Con la virtud por guía y la fortuna por compañera. »
« Cuanto más alto estamos, más debemos bajarnos hacia nuestros inferiores. »
« ¡Cuidado con las enemistades ocultas y silenciosas; son peores que las abiertas y declaradas!. »
« De hombres es equivocarse; de locos persistir en el error», o «De todos es errar; sólo del necio perseverar en el error. »
« Discutir fortalece la agudeza. »
« Donde quiera que se esté bien, allí está la patria. »
« El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretenda hacerse superior a las leyes. »
« El cultivo de la memoria es tan necesario como el alimento para el cuerpo. »
« El don más noble y excelente que el cielo ha concedido al hombre es la razón, y entre todos los enemigos con los que la razón tiene que luchar, el placer es el más importante. »
« El egoísta se ama a sí mismo sin rivales. »
« El estudio y la contemplación de la naturaleza es el natural alimento de la inteligencia y del corazón. »
« El hambre es el mejor condimento» [Optimum cibi condimentum fame]. si bien: «La mejor salsa es el hambre» se atribuye a Sócrates. »
« El que enseña el camino al que va errado, luz en su luz le enciende y a él le alumbra habiéndola comunicado. »
« El que seduce a un juez con el prestigio de su elocuencia, me parece más culpable que el que lo corrompe con dinero. »
« El rostro es el espejo del alma, y los ojos sus delatores. »
« Es preferible ser viejo menos tiempo que serlo antes de la vejez. »
« Estar contentos con lo que poseemos es la más segura y mejor de las riquezas. »
« Existe, de hecho, jueces, una ley no escrita, sino innata, la cual no hemos aprendido, heredado, leído, sino que de la misma naturaleza la hemos agarrado, exprimido, apurado, ley para la que no hemos sido educados, sino hechos; y en la que no hemos sido instruidos, sino empapados.<br>[Est enim, iudices, haec non scripta, sed nata lex, quam non didicimus, accepimus, legimus, verum ex natura ipsa arripuimus, hausimus, expressimus, ad quam non docti, sed facti, non instituti, sed imbuti sumus]. »
« Gran renta es la economía. o «La economía es una gran renta, hija del orden y de la asiduidad». »
« Grave es el peso de la propia conciencia. »
« Hacer depender la justicia de las convenciones humanas es destruir la moral. »
« La ciencia que se aparte de la justicia más que ciencia debe llamarse astucia. »
« La confianza corrompe la amistad, el mucho contacto la consume, el respeto la conserva. »
« La falsedad está tan cerca de la verdad, que el hombre prudente no debe situarse en terreno resbaladizo. »
« La fortuna es ciega.[Fortuna caeca est]. »
« La honradez será siempre digna de elogio, aún cuando no reporte utilidad, ni recompensa, ni provecho. »
« La justicia es reina y señora de todas las virtudes.<br> «La justicia es el alma de las leyes».<br>«La justicia no espera ningún premio. Se la acepta por ella misma. »
« La ley es la razón suma enclavada en la naturaleza, y que ordena lo que debe hacerse y prohíbe lo contrario.<br>[Lex ratio summa insita in natura, quae jubet ea, quae facienda sunt, prohibetque contraria]. »
« La libertad no consiste en tener un buen amo, sino en no tenerlo. »
« La memoria disminuye si no se ejercita. [El cultivo de la memoria es tan necesario como el alimento al cuerpo]. »
« La necedad es la madre de todos los males. »
« La primera ley de la amistad es pedir a los amigos cosas honradas y solo cosas honradas hacer por ellos. »
« La sed del codicioso no puede nunca extinguirse; siempre se ve atormentado por el furor de aumentar lo que posee. »
« La sola idea de que algo cruel pueda se útil, es ya es de por sí inmoral. »
« Las pasiones de los hombres son más funestas al género humano, que las convulsiones de la naturaleza. »
« La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio. »
« La vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos. »
« Los deseos deben obedecer a la razón. »
« Los viejos afables, moderados y de buen humor, gozan de una vejez agradable. »
« Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo [Grave/fuerte es el peso de la propia conciencia]. »
« Nada resulta más atractivo en un hombre que su cortesía, su paciencia y su tolerancia. »
« Nadie puede ser feliz sin virtud. »
« No hay absurdo que no haya sido apoyado por algún filósofo. »
« No hay fase en la vida, pública o privada, libre de deberes. »
« No hemos nacido solamente para nosotros. »
« No ser codicioso es ser rico, y el no tener la manía de comprar es una renta. »
« No solo la fortuna es ciega, sino que también suele cegar a los que acaricia. »
« ¡Oh tiempos, oh costumbres!» <br>[O tempora, o mores!]. »
« Pongamos tanto cuidado en la elección de un amigo, que no empecemos jamás amando al que un día pudiéramos odiar. »
« Prefiero el testimonio de mi conciencia a cuanto puedan hablar otros de mí. o «El testimonio de mi conciencia es para mí de mayor precio que todos los discursos de los hombres». »
« ¡Que las armas cedan su puesto a las togas!.<br>[ Cedant arma togae]. »
« Seamos esclavos de las leyes para poder vivir en libertad», o «Somos servidores de la ley, a fin de poder ser libres. »
« Siempre he sabido que soy mortal. »
« Si quieres destruir la avaricia, debes destruir el lujo, que es su padre. »
« Si tienes un jardín y una biblioteca, tienes todo lo que necesitas.<br>[Si hortum in bibliotheca habes, nihil deerit]. »
« Te da más la virtud que lo que te quita la fortuna. »
« Todas las cosas fingidas caen como flores marchitas, porque ninguna simulación puede durar largo tiempo. »
« Todo el mérito de la virtud reside en su ejercicio. »
« Un derecho riguroso lleva a la injusticia. [«El colmo del derecho: el colmo de la injusticia»]. »
Algunos libros de Cicerón:
La edición física más recomendada y popular de sus obras: