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Zbigniew Herbert
Zbigniew Herbert es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras...
Vida
Zbigniew Herbert es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.
Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.
Poemas de Zbigniew Herbert
1.
Marco
Marco
A Marco Aurelio Buenas noches Marco Aurelio apaga la luz y cierra el libro Encima de tu cabeza se levanta una dorada alarma de estrellas el cielo habla alguna lengua extranjera este es el bárbaro grito de miedo que tu latín no puede entender un terror continuo un negro terror contra la frágil tierra humana empieza a golpear y triunfa Escucha su rugido El flujo incesante de los elementos ahogará tu prosa hasta que se derrumben los cuatro muros del mundo ¿Y para nosotros? -temblar en el aire soplar las cenizas agitar el éter roernos los dedos buscar vanas palabras arrastrar las sombras caídas a nuestras espaldas Bueno Marco Aurelio mejor cuelga tu paz a través de las tinieblas dame la mano Déjala temblar cuando el ciego mundo golpea en nuestros cinco sentidos como en una lira caída Traidores el universo y la astronomía el cálculo de las estrellas la sabiduría de la hierba y tu grandeza demasiado enorme y Marco mis lágrimas indefensas De "Informe sobre la ciudad sitiada" Traducción de José Emilio Pacheco Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco, D.F, México 1992
2.
De la traducción poética
De la traducción poética
Como un abejorro zompón que se posó sobre la flor hasta que se encorvó el flexible tallo y ahora se abre paso entre filas de pétalos parecidos a hojas de diccionario y se dirige hacia el centro donde están el aroma y el dulzor y aunque pescó un catarro y ha perdido el sabor aún persiste hasta que su cabeza golpea contra el pistilo amarillo y aquí ya el fin difícil es penetrar por los cálices de las flores hasta la raíz así el abejorro se aleja muy ufano y zumbando con vigor: dentro me metí y a quienes no acaban de creerle su nariz enseña amarilla de polen 1957 De "Informe sobre la ciudad sitiada". Traducción de Xaverio Ballester Madrid, Ediciones Hiperión, 1993. 2.ª edición, 2008
3.
Don Cógito lee el periódico
Don Cógito lee el periódico
En primera página
la noticia de la matanza de 120 soldados
la guerra ya duraba mucho
uno puede acostumbrarse
justo al lado información
de un crimen espectacular
con el retrato del asesino
la mirada de Don Cógito
salta indiferente
la hecatombe de los soldados
para sumergirse con deleite
en la descripción del espanto cotidiano
un agricultor de unos treinta años
en una depresión nerviosa
mató a su mujer
y a sus dos pequeñuelos
con precisión se describen
la ejecución del crimen
la posición de los cuerpos
y otros detalles
a los 120 caídos
inútil es buscar en un mapa
la excesiva lejanía
los oculta como una jungla
no estimulan la imaginación
son demasiados
la cifra cero al final
los transforma en una abstracción
un tema para meditar:
la aritmética de la compasión
1974
De "Informe sobre la
ciudad sitiada".
Traducción de Xaverio Ballester
Madrid, Ediciones Hiperión, 1993. 2.ª edición, 2008
4.
Don Cogito sobre la postura erguida
Don Cogito sobre la postura erguida
1 En Ãtica los ciudadanos no quieren defenderse en la ciudad estalló la epidemia del instinto de conservación el templo de la libertad se trocó en rastro el senado delibera cómo no ser senado los ciudadanos no quieren defenderse asisten a acelerados cursillos de genuflexión pasivos esperan al enemigo escriben aduladores discursos entierran el oro cosen nuevos estandartes inocentemente blancos enseñan a los niños a mentir abrieron las puertas por las que ahora penetra una columna de arena por lo demás como de costumbre comercio y copulación 2 Don Cógito querría estar a la altura de las circunstancias esto es mirar al destino directamente a los ojos como Catón el Joven mirad en las Vidas no tiene sin embargo espada ni ocasión para enviar a su familia a ultramar espera pues como los demás pasea por la insomne habitación contra los consejos de los estoicos querría tener el cuerpo de diamante y alas mira por la ventana cómo el sol de la República se aproxima al ocaso le quedó poco en realidad sólo la elección de la postura en la que desea morir la elección del gesto la elección de la última palabra por esto no se tiende en el lecho para evitar ser estrangulado mientras sueña querría hasta el final estar a la altura de las circunstancias el destino le mira a los ojos en el lugar donde estaba su cabeza (1974) De "Informe sobre la ciudad sitiada". Traducción de Xaverio Ballester Madrid, Ediciones Hiperión, 1993. 2.ª edición, 2008
5.
(1956)
(1956)
Dos gotas Los bosques ardían- y ellos en sus cuellos enredaban los brazos como ramos de rosas la gente corría a los refugios él decía que su esposa tenía cabellos en los que uno podía esconderse cubiertos con una sola manta musitaban impúdicas palabras la letanía de los amantes Si la cosa se ponía fea saltaban en los ojos del otro y los cerraban con fuerza con tanta fuerza que no sintieron el fuego que alcanzaba sus pestañas hasta el final fueron audaces hasta el final fueron fieles hasta el final fueron parecidos como dos gotas detenidas al borde de la cara (1956) De "Informe sobre la ciudad sitiada". Traducción de Xaverio Ballester Madrid, Ediciones Hiperión, 1993. 2.ª edición, 2008
6.
El de ciencias naturales
El de ciencias naturales
No puedo recordar su rostro estaba de pie frente a mí en lo alto al final de sus largas piernas separadas veía su cadenita de oro su gris levita y su flaco cuello al que estaba prendida una inerte corbata fue el primero que nos enseñó el anca de una rana muerta que pinchada con un alfiler violentamente se contrae él nos introdujo a través de un microscopio dorado en la vida íntima de nuestro bisabuelo el paramecio trajo un oscuro grano y dijo: cornezuelo instigado por él en el décimo año de mi vida fui padre cuando tras una tensa espera de una castaña sumergida en el agua apareció un brote amarillo y todo estalló en canto alrededor en el segundo año de la guerra mataron al de ciencias los malandrines de historia si es que fue al cielo- quizá camine ahora sobre largos rayos vestidos con grises medias con una enorme red y una caja verde alegremente bamboleándose a su espalda pero si no se fue allá arriba- cuando en el sendero del bosque encuentro un escarabajo encaramándose a una pelotilla de arena me acerco me cuadro y digo: -buenos días señor profesor permítame ayudarle lo transporto delicadamente y me quedo mirando un rato hasta que desaparece en la obscura sala de profesores al final del corredor de hojas 1957 De "Informe sobre la ciudad sitiada". Traducción de Xaverio Ballester Madrid, Ediciones Hiperión, 1993. 2.ª edición, 2008
7.
Informe
Informe
sobre la ciudad
sitiada
Demasiado viejo para llevar las armas y luchar como los otros-
fui designado como un favor para el mediocre papel de cronista
registro -sin saber para quién- los acontecimientos del asedio
debo ser exacto mas no sé cuándo comenzó la invasión
hace
doscientos años en diciembre septiembre¹ quizá ayer al amanecer
todos
padecen aquí del deterioro de la noción del tiempo
nos quedó sólo el lugar el apego al lugar
aún poseemos las ruinas
de los templos los espectros de jardines y casas
si perdemos nuestras
ruinas nada nos quedará
escribo tal como sé en el ritmo de semanas inconclusas
lunes:
almacenes vacíos la rata ha devenido moneda corriente
martes: alcalde
asesinado por agentes desconocidos
miércoles: conversaciones sobre el
armisticio el enemigo confinó a los legados
ignoramos dónde se encuentran esto es el lugar de su suplicio
jueves:
tras una turbulenta asamblea se rechaza por mayoría de votos
la propuesta de los comerciantes de especias de rendición incondicional
viernes: comienza la peste
sábado: se ha suicidado un desconocido inflexible defensor domingo:
no hay agua
rechazamos
un ataque en la puerta este llamada Puerta de la Alianza
lo sé todo esto es monótono a nadie puede conmover
evito
comentarios las emociones mantengo a raya escribo sobre hechos
aparentemente sólo ellos son valorados en los mercados foráneos
pero
con cierto orgullo deseo informar al mundo
que gracias a la guerra
hemos criado una nueva variedad de niños
a nuestros niños no les
gustan los cuentos juegan a matar
despiertos y dormidos sueñan con la
sopa el pan los huesos
exactamente como los perros y los gatos
al atardecer me gusta deambular por los confines de la Ciudad
a
lo largo de las fronteras de nuestra libertad incierta
miro desde lo
alto el hormigueo de los ejércitos sus luces
escucho el tronar de los
tambores los alaridos bárbaros
en verdad es inconcebible que la
Ciudad todavía se defienda
el asedio continúa los enemigos deben ser reemplazados
nada les
une excepto el anhelo de nuestra destrucción
godos tártaros suecos
huestes del César regimientos de la Transfiguración del Señor
quién
los enumerará
los colores de los estandartes cambian como el bosque
en el horizonte
desde el delicado amarillo de aves en primavera a
través del
verde del rojo hasta el negro invernal
así al atardecer liberado de los hechos puedo pensar
en asuntos
antiguos lejanos por ejemplo en nuestros
aliados de ultramar lo sé su
compasión es sincera
envían harinas sacos de ánimo grasa y buenos
consejos
ignoran incluso que nos traicionaron sus padres
nuestros
ex-aliados desde los tiempos de la segunda Apocalipsis
sus hijos no tienen culpa merecen gratitud así que les estamos
agradecidos
no sufrieron un asedio largo como una eternidad
a
quienes alcanzó la desdicha están siempre solos
los defensores del
Dalai-Lama kurdos montañeses afganos
ahora cuando escribo estas palabras los partidarios del pacto
conquistaron cierta ventaja sobre la fracción de los intransigentes
habituales las oscilaciones de ánimo los destinos aún se sopesan
los cementerios crecen disminuye el número de los defensores
pero
la defensa perdura y perdurará hasta el final
y si cae la Ciudad y
uno solo sobrevive
él portará consigo la Ciudad por los caminos del
exilio
él será la Ciudad
miramos en el rostro del hambre el rostro del fuego el rostro de la
muerte
y el peor de todos -el rostro de la traición
y sólo nuestro
sueños no fueron humillados
(1984)
¹La
noche del 13 de Diciembre de 1981 fue decretado en todo el país el
estado de guerra,
el movimiento democrático «Solidaridad», el primer
sindicato independiente en un país socialista,
fue disuelto y declarados ilegales todos los acuerdos firmados
entre el sindicato
y el gobierno. A la declaración del estado de
guerra siguió una represión generalizada.
En Septiembre de 1939, por otra parte, dio comienzo, como es sabido, la
segunda guerra mundial.
De "Informe sobre la
ciudad sitiada".
Traducción de Xaverio Ballester
Madrid, Ediciones Hiperión, 1993. 2.ª edición, 2008
Versos y pensamientos de Zbigniew Herbert
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