« He aquí el mío, / vientre sin luz donde no vive nada. »
Xosé Luis Méndez Ferrín
Xosé Luis Méndez Ferrín es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus p...
Vida
Xosé Luis Méndez Ferrín es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.
Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.
Poemas de Xosé Luis Méndez Ferrín
1.
A
A
Manuel María He aquí el mío, vientre sin luz donde no vive nada. He aquí la mañana de otoño, con ordenadas nieblas sobre el Ulla, en tristísima Tierra de Bea. He aquí a los camaradas perdiendo una batalla cada día y ganando el futuro y el fulgor en los ojos y en las quijadas de metal. He aquí al amigo presente como los montes nativos coronados de miedo. He aquí las manos suyas perdidas en el incansable dibujo de letras como pequeños estandartes en el destino nacional de piedra. He aquí sus ojos de terciopelo rural y deteniendo el proceso de lo ruin; un conjuro vegetativo, lento como el pasar del Miño, cosa nuestra. He aquí su presencia terrenal, a través de procesiones horribles de días como lobos proclamando dinamita oculta como quien silba. He aquí al poeta hermano, innecesariamente evocado en otoño porque hace mil años que nacimos juntos en la cuna de piedra de nuestro idioma y convivimos agrios. He aquí su tierra llana, como pecho tras el que combate un corazón de pan y de amapolas y de avispas en aquellos veranos lúcidos. He aquí a su esposa en la que quizás siembra palabras o estremecimientos húmedos en el proceso del amor que nunca acaba. He aquí nuestra causa, comunal como un monte o una playa, que algunas veces se nos pone entre los dientes y sólo podemos pedir patria o clase sometida, hermano, sometida. He aquí el granito de su canto popular y limpio y la bandera roja que nos viste conjuntamente, preludio del sudario. De "Con pólvora y magnolias" Versión de Eloísa Otero y Manuel Outeiriño
2.
Esta
Esta
es la hoja...
Al giardina spettrale allaura muta
delle verde ghirlande
a la
terra autunnale
un ultima saluta!
Dino Campana
Esta es la hoja
que en la fronda de la
tristeza densa
en Tierra de Bea, proclama en plátanos de la triste
carretera,
en oros opulentos de las vides,
en robles cobrizos como
arcilla estremecida,
el otoño, el otoño que se extiende como una
sierpe
de luz tamizada,
aposentado el otoño en cada uno de mis
dedos,
en cada uno de mis dedos como hojas
muertas y hermosamente
capaces.
Esta es la soledad
en la que descanso la cabeza como en un
edredón bordado
en amarillos maíces desteñidos
que en Tierra de
Bea aguardan la ruina,
bien abiertos, estando los hórreos y los
alpendres
bajo un querido sol elíptico.
Este es el esplendor
en el que puedo bañarme como un Dionisos
y reproducir la valiente destrucción de las hojas,
en Tierra de Bea,
en cada fatiga de mi pasar antiguo
por los brazos del terror y de la
alegría.
Esta es la presencia
de la muerte coronada de laureles,
verde de prados de esmeralda, que
entran
en mi pecho como en Valle de Bea
entran en el otoño pleno
displicentes
y displicente estoy ante los matices
de la muerte, en
este otoño que trae muerte
para mí en Bea.
De "Con pólvora y
magnolias"
Versión de Eloísa Otero y Manuel Outeiriño
3.
Estás como caída...
Estás como caída...
Estás como caída, depresión o lobos azules y lejos despeñándose antiguos. Estás, amor, perdida, alegremente enzarzada en ti, alegremente acompasada a la muerte que se acerca con tatuajes de fiesta. Estás, oh castaño de verano, cobijando tropas de saltamontes y chupameles mustios. Estás de vientre abierto y una procesión de acerbos gritos, mariposas, te eructan las entrañas y adentros sin luz. Estás, huidiza, aquí y no estás, porque sabes el arte de ser tú simultánea y galopar con los ojos tus trigos nativos, poderosamente colmada de sol y de amapolas. Estás en mí, como quien tiene, sin nombre, un mirlo o una hoz para conquistar los días en los que tú no estás, en los que tú no estás, en los que tú no estás. De "Con pólvora y magnolias" Versión de Eloísa Otero y Manuel Outeiriño
4.
Estoy
Estoy
con la cabeza
contra el muro...
Estoy con la cabeza contra
el muro.
Me convoco a mí mismo como quien mira un pozo.
Vuelve un
niño perdido
por calles de humo, por pasillos blancos,
trágico,
con las mejillas tatuadas
y fuegos pequeñitos en cada dedo.
Vuelven tiempos erizo de rapiña y disparos,
de angustias decoradas
por curas y trompetas,
estampas y desfiles. Y todo que se para.
Lucen asombros, se hacen estallidos, se redondean lomos,
y mamá me
dice algo tremendamente piedra
ue me pone en mi sitio.
Retorna ahora el día de la ira, el tremendo momento
en que perdí
los ojos y me hice azabache, cactus y piedra
alumbre.
Y me quedé en Ourense
mirando con horror este río del
tiempo.
De "Con pólvora y
magnolias"
Versión de Eloísa Otero y Manuel Outeiriño
5.
He
He
aquí la mano alargada... He aquí la mano alargada en la dirección del tiempo y los ojos reptando como un río que discurre en amplios anuncios de la final derrota en el mar y he aquí la mano concentrada de siempre, cerciorando la condición imposible de cada cosa y he aquí los ojos que capaces serían de poner punto final a la dirección del tiempo y declaro formalmente que cada intento de acercar la mano -he aquí la mano tendida a ti ya vosotros- se ahoga en las turbias aguas de mis vencidos ojos, a la espera de una población más fiera y alegre, y he aquí el fin del vivir, tantos y tantos años retrasado. De "Con pólvora y magnolias" Versión de Eloísa Otero y Manuel Outeiriño
6.
Isla
Isla
Estrecharé tu cintura ligera con miedo de perder cosas de vidrio Vacías estancias del crepúsculo infiernan rojos rubis de espumas y toda temblorosa fúlgida plata me convoca la encarnada concha lisa Esta isla de piedra sobre la lámina del mar de Lapamán en quieto instante detiene el color cesura de infinito o absorta suspensión de tránsitos Bocinas incendiadas de silencio prorrumpen en estrépito callado La ola no revienta está inmóvil detenida en el proceso de cogerte Monumento de sí mismo el sol se detiene y su fulgor de fuego que llamea se fija en brasa o moneda estática Quedó quieta la gaviota la dorna absorta Naufragó en mi verso tanto instante Por qué he de rasgar este aire de mármoles ceñiré tu talle y en un asombro de carnes todo volverá a ser móvil. De "El fin de un canto" Versión de Eloísa Otero y Manuel Outeiriño
7.
Levantad,
Levantad,
dijo Safo...
Levantad, dijo Safo,
más alto el techo para mí, el esposo,
porque
voy a entrar a caballo en el tálamo y en lo oscuro
y necesito
espacios como cuadras de ganado muy grandísimo
para contar todos los
dientes, el estremecer lunar, las carantoñas,
el caer de la mañana
sobre los ojos de mi esposa odiada.
Ven, Cipria, dijo Safo,
y el amor me conturbó el mismo hígado
casi como el viento retumba por el monte en el olivar
y quiero que
padezcas mi vientre sin luz
y me mantengas amado, armado, yerto, azul
por el secreto del agotamiento, espada.
El frío, dijo Safo,
entró en el corazón de algunos pájaros como
muerte o lienzo
de perecer, y me volví palomo,
crisantemo de
piedra o ausencia tuya, estando.
Más blanca que la leche, dijo Safo,
y dejó que te viese esbelta
como una yegua
porque cada mañana me diste un hijo de fuego y
desespero
y gran erizo.
Éstas son, dijo Safo,
tus cenizas, oh muerta antes de las bodas,
y en los encarnados lechos
del crepúsculo yacen jacintos,
borona, duros, dulces
camelios derrotados para siempre.
De "Con pólvora y
magnolias"
Versión de Eloísa Otero y Manuel Outeiriño
8.
Me sentará bien llorar esta noche...
Me sentará bien llorar esta noche...
Me sentará bien llorar esta noche
pondré
irlanda vilanova dos infantes dos rosas en el ferrol de
hierro
y tus ojos infieles en el filo del crepúsculo
intentaré
ponerme delante de mí por una vez
y dejar en las puertas banderas
desgarradas pimentel y sedas rotas
me sentará muy bien llorar y una
pipa
me dará ese tono o'casey cuando hijos de carne mía y no de
piedra pómez
se deshacen en abalorios entre los dedos
me sentará
muy bien un escalofrío en lecho de metal y solo
sé considero entiendo
y sin embargo
la botella de dulcísimo aguardiente de no ser hombre
junto a
la mano
me sentará muy bien un descargar horror y cierta insania
porque tengo un caballo que nunca tuve y este crepúsculo
me sentarán
muy bien delante de los ojos culebras y detalles
de azabache
que digan soy yo solo me pierdo entre ceniza desesperado
viento harija
me sentará bien llorar por mi pasado yo como alabastro
erguido en los amaneceres isla alabada de cristal cunqueiro
naturalmente naturalmente me sentarán bien pipa y alcohol
dulces
entregadas cosas chinas enquistadas lacas y como sedas
y cerezos
y el negro fondo del vino que perdimos ayer
me sentará
de azul lo que no digo
llorar y contemplar en el techo horrendo que
se comba y quiebra
la presencia impar de partes tuyas que jamás me
diste
y súbito tremendamente macstiofain junto a mi aldea y los
amigos
o cualquier cosa rota y muy vecina
reclamando quizá madre o
patria celta o simplemente piedra
without usura ciertos mediodías
cualquier cosa de lo que no tiene sombra
digo que hermanos no tengo
en esta noche
digo que estoy llorando solo como quien canta
y
ciego el canto contra el gran silencio que estalla y trae un tiro
en el estómago.
De "Con pólvora y magnolias"
Versión de Eloísa Otero y Manuel Outeiriño
Versos y pensamientos de Xosé Luis Méndez Ferrín
4 citas« Al giardina spettrale allaura muta / delle verde ghirlande »
« Estás como caída, / depresión o lobos »
« Estoy con la cabeza contra / el muro. »
Libros de Xosé Luis Méndez Ferrín recomendados
Ediciones recomendadas para disfrutar de su obra poética completa y estudio crítico: