Poesía Universal

Xosé Luis Méndez Ferrín

Xosé Luis Méndez Ferrín es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus p...

Biografía lírica

Vida

Xosé Luis Méndez Ferrín es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.

Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.

Lírica y Versos

Poemas de Xosé Luis Méndez Ferrín

8 poemas seleccionados
1.

A

Manuel María

		
He aquí el mío,

		vientre sin luz donde no vive nada.

		
He aquí la mañana
de otoño, con ordenadas nieblas sobre
el 
		Ulla, en tristísima Tierra de Bea.

		
He aquí a los camaradas
perdiendo una batalla cada día
y 
		ganando el futuro y el fulgor
en los ojos y en las quijadas de metal.

		
He aquí al amigo
presente como los montes nativos coronados
de 
		miedo.

		
He aquí las manos suyas
perdidas en el incansable dibujo de 
		letras
como pequeños estandartes
en el destino nacional de piedra.

		
He aquí sus ojos
de terciopelo rural y deteniendo
el proceso 
		de lo ruin; un conjuro
vegetativo, lento
como el pasar del Miño, 
		cosa nuestra.

		
He aquí su presencia
terrenal, a través
de procesiones 
		horribles de días como lobos
proclamando dinamita oculta
como 
		quien silba.

		
He aquí al poeta
hermano, innecesariamente evocado en otoño

		porque hace mil años
que nacimos juntos en la cuna de piedra de 
		nuestro idioma
y convivimos agrios.

		
He aquí su tierra
llana, como pecho tras el que combate un 
		corazón
de pan y de amapolas y de avispas
en aquellos veranos 
		lúcidos.

		
He aquí a su esposa
en la que quizás siembra palabras o 
		estremecimientos
húmedos en el proceso del amor
que nunca acaba.

		
He aquí nuestra causa,
comunal como un monte o una playa,
que 
		algunas veces se nos pone entre los dientes
y sólo podemos pedir 
		patria o clase
sometida, hermano, sometida.

		
He aquí el granito
de su canto popular y limpio
y la bandera 
		roja que nos viste
conjuntamente, preludio del sudario.


		De "Con pólvora y 
		magnolias"

		Versión de Eloísa Otero y Manuel Outeiriño
2.

Esta

es la hoja...

		
Al giardina spettrale allaura muta
delle verde ghirlande
a la 
		terra autunnale
un ultima saluta!
                                      
		Dino Campana

Esta es la hoja
que en la fronda de la 
		tristeza densa
en Tierra de Bea, proclama en plátanos de la triste 
		carretera,
en oros opulentos de las vides,
en robles cobrizos como 
		arcilla estremecida,
el otoño, el otoño que se extiende como una 
		sierpe
de luz tamizada,
aposentado el otoño en cada uno de mis 
		dedos,
en cada uno de mis dedos como hojas
muertas y hermosamente 
		capaces.

		
Esta es la soledad
en la que descanso la cabeza como en un 
		edredón bordado
en amarillos maíces desteñidos
que en Tierra de 
		Bea aguardan la ruina,
bien abiertos, estando los hórreos y los 
		alpendres
bajo un querido sol elíptico.

		
Este es el esplendor
en el que puedo bañarme como un Dionisos

		y reproducir la valiente destrucción de las hojas,
en Tierra de Bea,

		en cada fatiga de mi pasar antiguo
por los brazos del terror y de la 
		alegría.


		Esta es la presencia

		de la muerte coronada de laureles,
verde de prados de esmeralda, que 
		entran
en mi pecho como en Valle de Bea
entran en el otoño pleno 
		displicentes
y displicente estoy ante los matices
de la muerte, en 
		este otoño que trae muerte
para mí en Bea.


		De "Con pólvora y 
		magnolias"

		Versión de Eloísa Otero y Manuel Outeiriño
3.

Estás como caída...

Estás como caída,
depresión o lobos 
		azules y lejos despeñándose antiguos.

		
Estás, amor, perdida,
alegremente enzarzada en ti, alegremente

		acompasada a la muerte que se acerca con tatuajes de fiesta.

		
Estás, oh castaño de verano,
cobijando tropas de saltamontes y 
		chupameles mustios.

		
Estás de vientre abierto
y una procesión de acerbos gritos, 
		mariposas,
te eructan las entrañas y adentros sin luz.

		
Estás, huidiza,
aquí y no estás, porque sabes el arte
de ser 
		tú simultánea y galopar con los ojos tus trigos nativos,

		poderosamente colmada de sol y de amapolas.

		
Estás en mí, como quien tiene, sin nombre,
un mirlo o una hoz 
		para conquistar los días
en los que tú no estás, en los que tú no 
		estás, en los que tú no estás.


		De "Con pólvora y 
		magnolias"

		Versión de Eloísa Otero y Manuel Outeiriño
4.

Estoy

con la cabeza 
		contra el muro...

Estoy con la cabeza contra 
		el muro.
Me convoco a mí mismo como quien mira un pozo.
Vuelve un 
		niño perdido
por calles de humo, por pasillos blancos,
trágico, 
		con las mejillas tatuadas
y fuegos pequeñitos en cada dedo.

		Vuelven tiempos erizo de rapiña y disparos,
de angustias decoradas 
		por curas y trompetas,
estampas y desfiles. Y todo que se para.

		Lucen asombros, se hacen estallidos, se redondean lomos,
y mamá me 
		dice algo tremendamente piedra
ue me pone en mi sitio.

		
Retorna ahora el día de la ira, el tremendo momento
en que perdí 
		los ojos y me hice azabache, cactus y piedra
             
		alumbre.
Y me quedé en Ourense
mirando con horror este río del 
		tiempo.


		De "Con pólvora y 
		magnolias"

		Versión de Eloísa Otero y Manuel Outeiriño
5.

He

aquí la mano alargada...

		
He aquí la mano 
		alargada en la
dirección del tiempo y los ojos reptando como
un 
		río que discurre en amplios
anuncios de la final derrota en el
mar 
		y he aquí la mano concentrada de
siempre, cerciorando la condición 
		imposible
de cada cosa y he aquí los ojos que
capaces serían de 
		poner punto final a la
dirección del tiempo y declaro formalmente que

		cada intento de acercar la mano -he aquí
la mano tendida a ti ya 
		vosotros- se ahoga en las
turbias aguas de mis vencidos
ojos, a la 
		espera de una población más fiera
y alegre, y he aquí el fin del

		vivir, tantos y tantos años retrasado.


		De "Con pólvora y 
		magnolias"

		Versión de Eloísa Otero y Manuel Outeiriño
6.

Isla

Estrecharé tu cintura 
		ligera
con miedo de perder cosas de vidrio
Vacías estancias del 
		crepúsculo
infiernan rojos rubis de espumas
y toda temblorosa 
		fúlgida plata
me convoca la encarnada concha lisa
Esta isla de 
		piedra sobre la lámina
del mar de Lapamán en quieto instante

		detiene el color cesura de infinito
o absorta suspensión de tránsitos

		Bocinas incendiadas de silencio
prorrumpen en estrépito callado
La 
		ola no revienta está inmóvil
detenida en el proceso de cogerte

		Monumento de sí mismo el sol se detiene
y su fulgor de fuego que 
		llamea
se fija en brasa o moneda estática
Quedó quieta la gaviota 
		la dorna absorta
Naufragó en mi verso tanto instante
Por qué he de 
		rasgar este aire de mármoles
ceñiré tu talle y en un asombro
de 
		carnes todo volverá a ser móvil.

		
De "El fin de un canto"

		Versión de Eloísa Otero y Manuel Outeiriño
7.

Levantad,

dijo Safo...


		Levantad, dijo Safo,
más alto el techo para mí, el esposo,
porque 
		voy a entrar a caballo en el tálamo y en lo oscuro
y necesito 
		espacios como cuadras de ganado muy grandísimo
para contar todos los 
		dientes, el estremecer lunar, las carantoñas,
el caer de la mañana

		sobre los ojos de mi esposa odiada.

		
Ven, Cipria, dijo Safo,
y el amor me conturbó el mismo hígado

		casi como el viento retumba por el monte en el olivar
y quiero que 
		padezcas mi vientre sin luz
y me mantengas amado, armado, yerto, azul

		por el secreto del agotamiento, espada.

		
El frío, dijo Safo,
entró en el corazón de algunos pájaros como 
		muerte o lienzo
de perecer, y me volví palomo,
crisantemo de 
		piedra o ausencia tuya, estando.

		
Más blanca que la leche, dijo Safo,
y dejó que te viese esbelta 
		como una yegua
porque cada mañana me diste un hijo de fuego y 
		desespero
y gran erizo.


		Éstas son, dijo Safo,

		tus cenizas, oh muerta antes de las bodas,
y en los encarnados lechos 
		del crepúsculo yacen jacintos,
                                                    
		borona, duros, dulces
camelios derrotados para siempre.


		De "Con pólvora y 
		magnolias"

		Versión de Eloísa Otero y Manuel Outeiriño
8.

Me sentará bien llorar esta noche...

Me sentará bien llorar esta noche
pondré 
		irlanda vilanova dos infantes dos rosas en el ferrol de
             
		hierro
y tus ojos infieles en el filo del crepúsculo
intentaré 
		ponerme delante de mí por una vez
y dejar en las puertas banderas 
		desgarradas pimentel y sedas rotas
me sentará muy bien llorar y una 
		pipa
me dará ese tono o'casey cuando hijos de carne mía y no de
             
		piedra pómez
se deshacen en abalorios entre los dedos
me sentará 
		muy bien un escalofrío en lecho de metal y solo
sé considero entiendo 
		y sin embargo
la botella de dulcísimo aguardiente de no ser hombre 
		junto a
             
		la mano
me sentará muy bien un descargar horror y cierta insania

		porque tengo un caballo que nunca tuve y este crepúsculo
me sentarán 
		muy bien delante de los ojos culebras y detalles
            
		de azabache
que digan soy yo solo me pierdo entre ceniza desesperado
            
		viento harija
me sentará bien llorar por mi pasado yo como alabastro

		erguido en los amaneceres isla alabada de cristal cunqueiro

		naturalmente naturalmente me sentarán bien pipa y alcohol
dulces 
		entregadas cosas chinas enquistadas lacas y como sedas
            
		y cerezos
y el negro fondo del vino que perdimos ayer
me sentará 
		de azul lo que no digo
llorar y contemplar en el techo horrendo que 
		se comba y quiebra
la presencia impar de partes tuyas que jamás me 
		diste
y súbito tremendamente macstiofain junto a mi aldea y los
            
		amigos
o cualquier cosa rota y muy vecina
reclamando quizá madre o 
		patria celta o simplemente piedra
without usura ciertos mediodías

		cualquier cosa de lo que no tiene sombra
digo que hermanos no tengo 
		en esta noche
digo que estoy llorando solo como quien canta
y 
		ciego el canto contra el gran silencio que estalla y trae un tiro
            
		en el estómago.

		
De "Con pólvora y magnolias"

		Versión de Eloísa Otero y Manuel Outeiriño

Versos y pensamientos de Xosé Luis Méndez Ferrín

4 citas
« He aquí el mío, / vientre sin luz donde no vive nada. »
Xosé Luis Méndez Ferrín · A
« Al giardina spettrale allaura muta / delle verde ghirlande »
Xosé Luis Méndez Ferrín · Esta
« Estás como caída, / depresión o lobos »
Xosé Luis Méndez Ferrín · Estás como caída...
« Estoy con la cabeza contra / el muro. »
Xosé Luis Méndez Ferrín · Estoy
Biblioteca poética

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