« tocar, / ¡mas de la nada ni tan siquiera el sueño! »
Vladimír Holan
Vladimír Holan es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras c...
Vida
Vladimír Holan es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.
Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.
Poemas de Vladimír Holan
1.
Al
Al
alba Sí, es el alba... Ropa sucia sobre el cuerpo lavado de una hermosa... Tocar, ah, sólo tocar, ¡mas de la nada ni tan siquiera el sueño! También tú, allá abajo, te esfuerzas en vano de alto en alto, pues quien se ha sumido en la poesía ya nunca se saldrá. Versión de Clara Janés
2.
Antes de nochevieja
Antes de nochevieja
¿Qué traerá el viento esta noche? ¿La lluvia, la nieve o una carta? ¿Una carta de quién? ¿Una carta buena o mala? Todo, hasta el mismo silencio tiene algo que callar. Pero todo, hasta lo inexpresable, acabarán por decirlo los celos. Versión de Clara Janés
3.
Aunque...
Aunque...
Aunque siempre te escapas, amor mío, eres mi presente perpetuo, ¡oh, sí! Igual que el salto del agua: aunque le abandona sin cesar siempre la misma agua, él permanece siempre en el mismo sitio. Versión de Clara Janés
4.
Cita
Cita
Lluvia sin árboles... Húmedo heno... Apertura del gas... Nube frita en la sartén de la luna... Parpadeo... Guiño... Desparición de las formas... Casi tropieza con la carretilla de tierra del cementerio... "¿Me quiére usted?" -Sí. "¿Me ama?" -No. Versión de Clara Janés
5.
Cuando
Cuando
llueve en domingo y tú estás solo...
Cuando llueve en domingo y tú estás solo,
completamente solo,
abierto a todo, pero no llega ni el ladrón
y no llama a la puerta ni el borracho ni el enemigo;
cuando llueve en domingo mientras tú estás abandonado
y no comprendes cómo vivir sin cuerpo
y cómo no vivir puesto que tienes cuerpo;
cuando llueve en domingo y, solo, no eres más que tú,
¡no esperes ni hablar contigo mismo!
Entonces el ángel es el único que sabe
lo que hay encima de él,
entonces el diablo es el único que sabe
lo que hay debajo de él.
El libro sostenido, el poema al caer...
Versión de
Clara Janés
6.
De noche
De noche
Durante la ausencia de la mujer amada
las
tinieblas, totalmente enloquecidas, se apoderan de sus
piernas,
se deslizan en los zapatos de hielo
y empiezan a bailar
desde tu cama
hasta la inmensa sala del insomnio...
Los zapatos suenan, dan vueltas, patean, retozan
sin piedad,
abiertamente, y eso dura
y se sienten bien, bailan sin duda el uno
con el otro.
Tu amor sin fe sólo les ayuda
de los celos al adulterio.
Los
oyes toda la noche, y más y más te hielan,
y no empiezan a fundirse hasta el momento
de volver hacia ti...
Versión de Clara
Janés
7.
Detenido por una mujer...
Detenido por una mujer...
Detenido por una mujer a las puertas de una ciudad desconocida le supliqué: Déjeme pasar, sólo entraré para salir de nuevo y volveré a entrar sólo para salir, porque la oscuridad me da miedo como a todos los hombres. Pero ella me dijo: «¡Pues yo he dejado allí la luz encendida!».
8.
Durante la siega
Durante la siega
Cuando te he visto hoy arrodillada entre los trigos bajo el sol atar las gavillas, cuando te he visto dorada sobre el oro, y amando sin duda a ese muchacho que a cada instante se volvía hacia ti, he tenido que pensar en aquella que amo y que no me ama, aquella que, noche tras noche, reposa, blanca en la blancura, y que no necesita ni de sí misma... Ella, una de los mil espectadores de las ejecuciones... Versión de Clara Janés
9.
En la profundidad de la noche
En la profundidad de la noche
a Jaroslav Seifert
"¿Cómo no ser?", te preguntas y hasta acabas por decirlo
en voz alta...
Pero el árbol y la piedra lo callan ,
aunque ambos
son hijos de la palabra y por tanto mudos,
ya que la palabra se
asusta de ver lo que ha sido de ella...
Pero los nombres aún
los tienen. Los nombres: pino,
arce, álamo temblón. ..y los nombres:
feldespato,
basalto, fonolita, amor... Bellos nombres,
sólo que
asustados de ver en qué se han convertido.
Versión de Clara Janés
10.
Encuentro
Encuentro
en el ascensor Entramos en la cabina y estábamos allí solos los dos. Nos miramos sin hacer otra cosa. Dos vidas, un instante, la plenitud, la felicidad... En el quinto piso ella bajó y yo, que continuaba, comprendí que nunca más la vería, que era un encuentro de una vez para siempre y que aunque la hubiera seguido lo habría hecho como un muerto, y que si ella se hubiera vuelto hacia mí sólo hubiera podido hacerlo desde el otro mundo. Versión de Clara Janés
11.
Eva
Eva
A Maria Tomasova
Fue cuando el vino nuevo... El otoño
había tejido ya el mimbre en
torno a las botellas,
y la serpiente, no encima de la piedra, sino
debajo del brezo,
yacía sobre el vientre cubriéndose con su dorso.
"La belleza destruye el amor, el amor la belleza ", me dijo
y del
mismo modo que antaño se sacrificaba a las diosas de
aquí y allá
un número impar de víctimas,
ella pensaba entonces
nada más en sí misma,
imaginando con indiferencia
la eternidad sin
inmortalidad...
Era tan hermosa que si alguien me hubiera preguntado
por dónde
había ido con ella, no hubiera, sin duda, hablado
de paisajes
( a no ser que sintiera la impotencia de las palabras
y que sólo hiciera posible deletrear el silencio
la lluvia que cae en
los presidios).
Era tan hermosa que quise
vivir de nuevo, pero de
un modo distinto.
Era tan hermosa que en el fondo de mi delirante
amor
me esperaba todavía íntegra toda la locura...
Versión de Clara
Janés
12.
Hay
Hay
Hay destinos
donde lo que carece de temblor no es sólido.
Hay amores
en los que el mundo no te basta, falta un pasito.
Hay placeres
en los que te castigas por el arte, pues el arte es
pecado.
Hay momentos de mutismo
en que la boca de la mujer hace pensar
que el pudor es sólo
cuestión de sexo.
Hay cabellos teñidos por un meteoro
donde es
el diablo quien hace la raya.
Hay soledades
en las que miras sólo con un ojo y miras sólo sal.
Hay momentos de frío
en los que estrangulas palomas y te
calientas con sus alas.
Hay momentos de gravedad
en los que sientes que has caído ya
entre los que caen.
Hay silencios
que debes expresarlos tú, ¡precisamente tú!
Versión de Clara
Janés
13.
Junto
Junto
a la fuente, junto
al estanque
Toda mujer hermosa es
cruel
y humilla sin parecerlo precisamente a los hombres que,
desnudos,
arden por beber de la roca misma.
Pero es la muerte
quien se les acerca, familiar,
se diría un gorrión de estación de
ferrocarril,
en el momento en que ellos, junto al andén, sacan el pan
de su envoltorio...
Voy a tener un hijo, dijo la muerte.
Versión de Clara
Janés
Versos y pensamientos de Vladimír Holan
4 citas« ¿Qué traerá el viento esta noche? / ¿La »
« Aunque siempre te escapas, amor mío, / eres mi »
« "¿Me ama?" -No. / Versión de Clara »
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