Poesía Universal

Vladimír Holan

Vladimír Holan es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras c...

Biografía lírica

Vida

Vladimír Holan es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.

Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.

Lírica y Versos

Poemas de Vladimír Holan

13 poemas seleccionados
1.

Al

alba


		Sí, es el alba... Ropa 
		sucia
sobre el cuerpo lavado de una hermosa...
Tocar, ah, sólo 
		tocar,
¡mas de la nada ni tan siquiera el sueño!
También tú, allá 
		abajo, te esfuerzas en vano de alto en alto,
pues quien se ha sumido 
		en la poesía
ya nunca se saldrá.


		Versión de Clara 
		Janés
2.

Antes de nochevieja

¿Qué traerá el viento esta noche?
¿La 
		lluvia, la nieve o una carta?
¿Una carta de quién? ¿Una carta buena o 
		mala?
Todo, hasta el mismo silencio
tiene algo que callar.
Pero 
		todo, hasta lo inexpresable,
acabarán por decirlo los celos.


		Versión de Clara 
		Janés
3.

Aunque...

Aunque siempre te escapas, amor mío,
eres mi 
		presente perpetuo, ¡oh, sí!
Igual que el salto del agua:
aunque le 
		abandona sin cesar siempre la misma agua,
él permanece siempre en el 
		mismo sitio.


		Versión de Clara 
		Janés
4.

Cita

Lluvia sin árboles... 
		Húmedo heno...
Apertura del gas... Nube frita en la sartén de la 
		luna...
Parpadeo... Guiño... Desparición de las formas...
Casi 
		tropieza con la carretilla de tierra del cementerio...


		"¿Me quiére usted?"   
		-Sí.
"¿Me ama?" -No.


		Versión de Clara 
		Janés
5.

Cuando

llueve en domingo y tú estás solo...

    

    Cuando llueve en domingo y tú estás solo, 

    completamente solo,

    abierto a todo, pero no llega ni el ladrón

    y no llama a la puerta ni el borracho ni el enemigo;

    cuando llueve en domingo mientras tú estás abandonado

    y no comprendes cómo vivir sin cuerpo

    y cómo no vivir puesto que tienes cuerpo;

    cuando llueve en domingo y, solo, no eres más que tú,

    ¡no esperes ni hablar contigo mismo!

    Entonces el ángel es el único que sabe 

    lo que hay encima de él,

    entonces el diablo es el único que sabe 

    lo que hay debajo de él.

    

    El libro sostenido, el poema al caer...


    Versión de 
	Clara Janés
6.

De noche

Durante la ausencia de la mujer amada
las 
		tinieblas, totalmente enloquecidas, se apoderan de sus
                         
		piernas,
se deslizan en los zapatos de hielo
y empiezan a bailar 
		desde tu cama
hasta la inmensa sala del insomnio...

		
Los zapatos suenan, dan vueltas, patean, retozan
sin piedad, 
		abiertamente, y eso dura
y se sienten bien, bailan sin duda el uno 
		con el otro.

		
Tu amor sin fe sólo les ayuda
de los celos al adulterio. 
Los 
		oyes toda la noche, y más y más te hielan, 
		
y no empiezan a fundirse hasta el momento 
de volver hacia ti...


		Versión de Clara 
		Janés
7.

Detenido por una mujer...

Detenido por una mujer a las puertas de una ciudad 
		desconocida
le supliqué: Déjeme pasar, sólo entraré
para salir de 
		nuevo y volveré a entrar sólo para salir,
porque la oscuridad me da 
		miedo como a todos los hombres.

		
Pero ella me dijo:
«¡Pues yo he dejado allí la luz encendida!».
8.

Durante la siega

Cuando te he visto hoy arrodillada entre 
		los trigos bajo el sol
atar las gavillas,
cuando te he visto 
		dorada sobre el oro,
y amando sin duda a ese muchacho
que a cada 
		instante se volvía hacia ti,
he tenido que pensar en aquella que amo

		y que no me ama,
aquella que, noche tras noche, reposa,
blanca en 
		la blancura, y que no necesita
ni de sí misma...

		
Ella, una de los mil espectadores
de las ejecuciones...


		Versión de Clara 
		Janés
9.

En la profundidad de la noche

a Jaroslav Seifert

		
"¿Cómo no ser?", te preguntas y hasta acabas por decirlo
                             
		en voz alta...
Pero el árbol y la piedra lo callan ,
aunque ambos 
		son hijos de la palabra y por tanto mudos,
ya que la palabra se 
		asusta de ver lo que ha sido de ella...
Pero los nombres aún 
		los tienen. Los nombres: pino,
arce, álamo temblón. ..y los nombres: 
		feldespato,
basalto, fonolita, amor... Bellos nombres,
sólo que 
		asustados de ver en qué se han convertido.

		
Versión de Clara Janés
10.

Encuentro

en el ascensor

		
Entramos en la cabina y estábamos allí solos los dos.
Nos miramos 
		sin hacer otra cosa.
Dos vidas, un instante, la plenitud, la 
		felicidad...
En el quinto piso ella bajó y yo, que continuaba,

		comprendí que nunca más la vería,
que era un encuentro de una vez 
		para siempre
y que aunque la hubiera seguido lo habría hecho como un 
		muerto,
y que si ella se hubiera vuelto hacia mí
sólo hubiera 
		podido hacerlo desde el otro mundo.

		
Versión de Clara Janés
11.

Eva

A Maria Tomasova

		
Fue cuando el vino nuevo... El otoño
había tejido ya el mimbre en 
		torno a las botellas,
y la serpiente, no encima de la piedra, sino 
		debajo del brezo,
yacía sobre el vientre cubriéndose con su dorso.

		
"La belleza destruye el amor, el amor la belleza ", me dijo
y del 
		mismo modo que antaño se sacrificaba a las diosas de
                        
		aquí y allá
un número impar de víctimas,
ella pensaba entonces 
		nada más en sí misma,
imaginando con indiferencia
la eternidad sin 
		inmortalidad...

		
Era tan hermosa que si alguien me hubiera preguntado
por dónde 
		había ido con ella, no hubiera, sin duda, hablado
                        
		de paisajes
( a no ser que sintiera la impotencia de las palabras

		y que sólo hiciera posible deletrear el silencio
la lluvia que cae en 
		los presidios).
Era tan hermosa que quise
vivir de nuevo, pero de 
		un modo distinto.
Era tan hermosa que en el fondo de mi delirante 
		amor
me esperaba todavía íntegra toda la locura...


		Versión de Clara 
		Janés
12.

Hay

Hay destinos

		donde lo que carece de temblor no es sólido.

		
Hay amores
en los que el mundo no te basta, falta un pasito.

		
Hay placeres
en los que te castigas por el arte, pues el arte es 
		pecado.

		
Hay momentos de mutismo
en que la boca de la mujer hace pensar 
		que el pudor es sólo
                         
		cuestión de sexo.

Hay cabellos teñidos por un meteoro
donde es 
		el diablo quien hace la raya.

		
Hay soledades
en las que miras sólo con un ojo y miras sólo sal.

		
Hay momentos de frío
en los que estrangulas palomas y te 
		calientas con sus alas.

		
Hay momentos de gravedad
en los que sientes que has caído ya 
		entre los que caen.

		
Hay silencios
que debes expresarlos tú, ¡precisamente tú!


		Versión de Clara 
		Janés
13.

Junto

a la fuente, junto 
		al estanque

Toda mujer hermosa es 
		cruel
y humilla sin parecerlo precisamente a los hombres que,
                    
		desnudos,
arden por beber de la roca misma.

Pero es la muerte 
		quien se les acerca, familiar,
se diría un gorrión de estación de 
		ferrocarril,
en el momento en que ellos, junto al andén, sacan el pan
                     
		de su envoltorio...

Voy a tener un hijo, dijo la muerte.


		Versión de Clara 
		Janés

Versos y pensamientos de Vladimír Holan

4 citas
« tocar, / ¡mas de la nada ni tan siquiera el sueño! »
Vladimír Holan · Al
« ¿Qué traerá el viento esta noche? / ¿La »
Vladimír Holan · Antes de nochevieja
« Aunque siempre te escapas, amor mío, / eres mi »
Vladimír Holan · Aunque...
« "¿Me ama?" -No. / Versión de Clara »
Vladimír Holan · Cita
Biblioteca poética

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