Biografía

Vida

Poemas de Vicente Huidobro (Santiago de Chile, 10 de enero de 1893 − Cartagena, 2 de enero de 1948) deslumbró por su portentosa voz lírica y su capacidad única para transformar las emociones más intensas en versos inolvidables. Su vida estuvo consagrada al arte de la palabra, explorando el misterio del amor, el destino y la belleza del mundo con enorme carisma.

Frente a las incertidumbres de su tiempo, defendió con valentía la libertad de creación y la autenticidad del sentimiento más puro. Su obra poética permanece como una joya imperecedera que sigue emocionando a lectores de todas las generaciones por su frescura y hondura humana.

Vicente Huidobro

Fundador del Creacionismo (1893–1948)

Fundador del Creacionismo · Vuelo cósmico de Altazor, ruptura verbal y el poeta como un pequeño Dios

Lírica y Versos

Poemas de Vicente Huidobro

29 poemas seleccionados
1.

Adiós

Paris

		Una estrella desnuda

		Se alumbra sobre el llano

		

                           
		Esa estrella la llevara en mi mano

		

		En Notre Dame

                                      
		los ángeles se quejan

		Al batir las alas nacen albas

		Mas mis ojos se alejan

		

		Todas las mañanas

		Baja el sol a tu hostia que se eleva

		Y en Montmartre los molinos

                                                                        
		la atmósfera renuevan

		

		París

		En medio de las albas que se quiebran

		Yo he florecido tu Obelisco

		Y allí canté sobre una estrella nueva

		

                                                                                   
		ADIÓS

		

		Llevo sobre el pecho

		Un collar de tus calles luminosas

		Todas tu calles

                                     
		me llamaban al irme

		

		Y en todas las banderas

		Palpitaban adioses

		

		Tus banderas de los nobles ardores

		

		Al pasar

                       
		arrojo al Sena

                                                           
		un ramo de flores

		

		Y entre los balandros que se alejan

		Tus balandros que pacen en las tardes

		Dejar quisiera el más bello poema

		

		El Sena

                                  
		bajo sus puentes se desliza

		Y en mi garganta un pájaro agoniza
2.

Alerta

Media 
		noche
En el jardín
Cada sombra es un arroyo


		Aquel ruido que se 
		acerca no es un coche

Sobre el cielo de París
Otto Von Zeppelín

		

		Las sirenas cantan
Entre las olas negras
Y este clarín que llama ahora
No es un 
		clarín de la Victoria


                                                          Cien aeroplanos
                                     Vuelan en torno de la luna

		

                         
		APAGA TU PIPA

Los obuses estallan como rosas maduras
Y las bombas agujerean los 
		días


		Canciones cortadas


                                             
		tiemblan entre las ramas
El viento 
		contorsiona las calles


		CÓMO APAGAR LA ESTRELLA DEL ESTANQUE
3.

Prefacio

Nací a los treinta y tres años, el día de 
		la muerte de Cristo; nací en el Equinoccio, bajo las
                                                                              
		hortensias y los aeroplanos del calor. 
Tenía yo un profundo mirar de 
		pichón, de túnel y de automóvil
                      
		sentimental. Lanzaba suspiros de acróbata. 
Mi padre era ciego y sus 
		manos eran más admirables que la noche. 
		
Amo la noche, sombrero de todos los días. 
La noche, la noche del 
		día, del día al día siguiente. 
		
Mi madre hablaba como la aurora y como los dirigibles que van a 
		caer. Tenía
         cabellos 
		color de bandera y ojos llenos de navíos lejanos. 
Una tarde cogí mi 
		paracaídas y dije: «Entre una estrella y dos golondrinas». He aquí
         
		la muerte que se acerca como la tierra al globo que cae. 
Mi madre 
		bordaba lágrimas desiertas en los primeros arcos iris. 
		
Y ahora mi paracaídas cae de sueño en sueño por los espacios de la 
		muerte. 
		
El primer día encontré un pájaro desconocido que me dijo: «Si yo 
		fuera dromedario
         no 
		tendría sed. ¿Qué hora es?» Bebió las gotas de rocío de mis cabellos, me  
		lanzó
         tres miradas y 
		media y se alejó diciendo: «Adiós», con su pañuelo soberbio. Hacia las 
		dos,
          aquel día, encontré un 
		precioso aeroplano, lleno de escamas y
        
		caracoles. Buscaba un rincón del cielo donde guarecerse de la lluvia. 
		
Allá lejos, todos los barcos anclados, en la tinta de la aurora. De 
		pronto, comenzaron
         a 
		desprenderse, uno a uno, arrastrando como pabellón jirones de aurora
         
		incontestable. 
		
Junto con marcharse los últimos, la aurora desapareció tras algunas 
		olas
         
		desmesuradamente infladas. 
		
Entonces oí hablar al Creador, sin nombre, que es un simple hueco en 
		el vacío,
         hermoso 
		como un ombligo.
«Hice un gran ruido y este ruido formó el océano y 
		las olas del océano». 
		
Este ruido irá siempre pegado a las olas del mar y las olas del mar 
		irán siempre
         pegadas 
		a él, como los sellos en las tarjetas postales. 
Después tejí un 
		largo bramante de rayos luminosos para coser los días uno a uno; los
         
		días que tienen un oriente legítimo o reconstituido, pero indiscutible. 
		
Después tracé la geografía de la tierra y las líneas de la mano. 
		
Después bebí un poco de coñac (a causa de la hidrografía). 
Después creé la boca y los labios de la boca, para aprisionar las 
		sonrisas equívocas, 
		
         y los dientes de la 
		boca, para violar las groserías que nos vienen a la boca. 
«Creé la 
		lengua de la boca que los hombres desviaron de su rol, haciéndola 
		aprender
         a hablar... 
		a ella, ella, la bella nadadora, desviada para siempre de su rol
         
		acuático y puramente acariciador». 
		
Mi paracaídas empezó a caer vertiginosamente. Tal es la fuerza de 
		atracción de la
         
		muerte y del sepulcro abierto. 
		
Podéis creerlo, la tumba tiene más poder que los ojos de la amada. 
		La tumba abierta
         con 
		todos sus imanes. Y esto te lo digo a ti, a ti que cuando sonríes haces 
		pensar
         en el 
		comienzo del mundo. 
		
Mi paracaídas se enredó con una estrella apagada que seguía su 
		órbita
         
		concienzudamente, como si ignorara la inutilidad de sus esfuerzos. 
Y 
		aprovechando este reposo bien ganado, comencé a llenar con profundos
         
		pensamientos las casillas de mi tablero: 
		
«Los verdaderos poemas son incendios. La poesía se propaga por todas 
		partes,
         iluminando 
		sus consumaciones con estremecimientos de placer o de agonía». 
«Se 
		debe escribir en una lengua que no sea materna». 
		
«Los cuatro puntos cardinales son tres; el sur y el norte». 
«Un 
		poema es una cosa que será». 
		
«Un poema es una cosa que nunca es, pero que debiera ser». 
«Un 
		poema es una cosa que nunca ha sido, que nunca podrá ser». 
		
«Huye del sublime externo si no quieres morir aplastado por el 
		viento». 
		
«Si yo, no hiciera al menos una locura por año, me volvería loco». 
		
Tomo mi paracaídas, y del borde de mi estrella en marcha me lanzo a 
		la atmósfera
          
		del último suspiro. 
		
Ruedo interminablemente sobre las rocas de los sueños, ruedo entre 
		las nubes de la
          
		muerte. 
		
Encuentro a la Virgen sentada en una rosa, y me dice: 
«Mira mis 
		manos: son transparentes como las bombillas eléctricas. ¿Ves los
          
		filamentos de donde corre la sangre de mi luz intacta?» 
«Mira mi 
		aureola. Tiene algunas saltaduras, lo que prueba mi ancianidad». 
		
«Soy la Virgen, la Virgen sin mancha de tinta humana, la única que 
		no lo sea a
           
		medias, y soy la capitana de las otras once mil que estaban en verdad
           
		demasiado restauradas». 
		
«Hablo una lengua que llena los corazones según la ley de las nubes 
		comunicantes». «Digo siempre adiós, y me quedo». 
«Ámame, hijo mío, 
		pues adoro tu poesía y te enseñaré proezas aéreas». 
		
«Tengo tanta necesidad de ternura, besa mis cabellos, los he lavado 
		esta mañana en
          
		las nubes del alba y ahora quiero dormirme sobre el colchón de la 
		neblina
          
		intermitente». 
		
«Mis miradas son un alambre en el horizonte para el descanso de las 
		golondrinas. «Ámame». 
Me puse de rodillas en el espacio circular y 
		la Virgen se elevó y vino a sentarse en mi
          
		paracaídas. 
		
Me dormí y recité entonces mis más hermosos poemas. 
Las llamas 
		de mi poesía secaron los cabellos de la Virgen, que me dijo gracias y se
          
		alejó, sentada sobre su rosa blanca. 
Y heme aquí, solo, como el 
		pequeño huérfano de los naufragios anónimos. 
		
Ah, qué hermoso... qué hermoso. 
Veo las montañas, los ríos, las 
		selvas, el mar, los barcos, las flores y los caracoles. Veo la noche y 
		el día y el eje en que se juntan. 
Ah, ah, soy Altazor, el gran 
		poeta, sin caballo que coma alpiste, ni caliente su
           
		garganta con claro de luna, sino con mi pequeño paracaídas como un 
		quitasol
           
		sobre los planetas. 
		
De cada gota del sudor de mi frente hice nacer astros, que os dejo 
		la tarea de bautizar
           
		como a botellas de vino. 
		
Lo veo todo, tengo mi cerebro forjado en lenguas de profeta. 
La 
		montaña es el suspiro de Dios, ascendiendo en termómetro hinchado hasta 
		tocar
           
		los pies de la amada. 
		
Aquel que todo lo ha visto, que conoce todos los secretos sin ser 
		Walt Whitman,
           
		pues jamás he tenido una barba blanca como las bellas enfermeras y los
           
		arroyos helados. 
		
Aquel que oye durante la noche los martillos de los monederos 
		falsos, que son
           
		solamente astrónomos activos. 
Aquel que bebe el vaso caliente de la 
		sabiduría después del diluvio obedeciendo a las
           
		pajamas y que conoce la ruta de la fatiga, la estela hirviente que dejan 
		los
           
		barcos. 
		
Aquel que conoce los almacenes de recuerdos y de bellas estaciones 
		olvidadas. 
		
Él, el pastor de aeroplanos, el conductor de las noches extraviadas 
		y de los
           
		ponientes amaestrados hacia los polos únicos. 
Su queja es semejante 
		a una red parpadeante de aerolitos sin testigo. 
		
El día se levanta en su corazón y él baja los párpados para hacer la 
		noche del reposo
           
		agrícola. 
		
Lava sus manos en la mirada de Dios, y peina su cabellera como la 
		luz y la cosecha de
           
		esas flacas espigas de la lluvia satisfecha. 
Los gritos se alejan 
		como un rebaño sobre las lomas cuando las estrellas duermen
           
		después de una noche de trabajo continuo. 
El hermoso cazador frente 
		al bebedero celeste para los pájaros sin corazón. 
		
Sé triste tal cual las gacelas ante el infinito y los meteoros, tal 
		cual los desiertos sin
           
		mirajes. 
		
Hasta la llegada de una boca hinchada de besos para la vendimia del 
		destierro. 
		
Sé triste, pues ella te espera en un rincón de este año que pasa. 
		
Está quizá al extremo de tu canción próxima y será bella como la 
		cascada en libertad
           
		y rica como la línea ecuatorial. 
Sé triste, más triste que la rosa, 
		la bella jaula de nuestras miradas y de las abejas sin
          
		experiencia. 
		
La vida es un viaje en paracaídas y no lo que tú quieres creer. 
Vamos cayendo, cayendo de nuestro cenit a nuestro nadir, y dejamos el 
		aire
          manchado 
		de sangre para que se envenenen los que vengan mañana a
          
		respirarlo. 
		
Adentro de ti mismo, fuera de ti mismo, caerás del cenit al nadir 
		porque ése es tu
          
		destino, tu miserable destino. Y mientras de más alto caigas, más alto 
		será el
          
		rebote, más larga tu duración en la memoria de la piedra. 
Hemos 
		saltado del vientre de nuestra madre o del borde de una estrella y vamos
          
		cayendo. 
		
Ah mi paracaídas, la única rosa perfumada de la atmósfera, la rosa 
		de la muerte,
          
		despeñada entre los astros de la muerte. 
¿Habéis oído? Ése es el 
		ruido siniestro de los pechos cerrados. 
		
Abre la puerta de tu alma y sal a respirar al lado afuera. Puedes 
		abrir con un suspiro
          
		la puerta que haya cerrado el huracán. 
Hombre, he ahí tu paracaídas, 
		maravilloso como el vértigo. 
		
Poeta, he ahí tu paracaídas, maravilloso como el imán del abismo. 
		
Mago, he ahí tu paracaídas que una palabra tuya puede convertir en 
		un parasubidas
           
		maravilloso como el relámpago que quisiera cegar al creador. 
¿Qué 
		esperas? 
Mas he ahí el secreto del Tenebroso que olvidó sonreír. 
		
Y el paracaídas aguarda amarrado a la puerta como el caballo de la 
		fuga
           
		interminable. 
		


		
* * * 
		* *
4.

Canto I

Altazor ¿por qué perdiste 
		tu primera serenidad? 
		
¿Qué ángel malo se paró en la puerta de tu sonrisa 
Con la espada 
		en la mano? 
		
¿Quién sembró la angustia en las llanuras de tus ojos como el adorno 
		de un dios? 
		
¿Por qué un día de repente sentiste el terror de ser? 
Y esa voz 
		que te gritó vives y no te ves vivir 
		
¿Quién hizo converger tus pensamientos al cruce de todos los vientos 
		del dolor? 
		
Se rompió el diamante de tus sueños en un mar de estupor 
Estás 
		perdido Altazor 
		
Solo en medio del universo 
Solo como una nota que florece en las 
		alturas del vacío 
		
No hay bien no hay mal ni verdad ni orden ni belleza 
¿En dónde 
		estás Altazor? 
		

La nebulosa de la angustia pasa como un río 
Y me arrastra 
		según la ley de las atracciones 
		
La nebulosa en olores solidificada huye su propia soledad 
Siento 
		un telescopio que me apunta como un revólver 
		
La cola de un cometa me azota el rostro y pasa relleno de eternidad 
		
Buscando infatigable un lago quieto en donde refrescar su tarea 
		ineludible 
		
Altazor morirás Se secará tu voz y será invisible 
La tierra 
		seguirá girando sobre su órbita precisa 
		
Temerosa de un traspiés como el equilibrista sobre el alambre que 
		ata
                                                                                                           
		las miradas del pavor 
En vano buscas ojo enloquecido 
No hay 
		puerta de salida y el viento desplaza los planetas 
		
Piensas que no importa caer eternamente si se logra escapar 
¿No 
		ves que vas cayendo ya? 
		
Limpia tu cabeza de prejuicio y moral 
Y si queriendo alzarte 
		nada has alcanzado 
		
Déjate caer sin parar tu caída sin miedo al fondo de la sombra 
Sin miedo al enigma de ti mismo 
		
Acaso encuentres una luz sin noche 
Perdida en las grietas de los 
		precipicios 
		

Cae 
        Cae 
		eternamente 
		
Cae al fondo del infinito 
Cae al fondo del tiempo 
Cae al 
		fondo de ti mismo 
		
Cae lo más bajo que se pueda caer 
Cae sin vértigo 
A través 
		de todos los espacios y todas las edades 
		
A través de todas las almas de todos los anhelos y todos los 
		naufragios 
		
Cae y quema al pasar los astros y los mares 
Quema los ojos que 
		te miran y los corazones que te aguardan 
		
Quema el viento con tu voz 
El viento que se enreda en tu voz 
Y la noche que tiene frío en su gruta de huesos 
		

Cae en infancia 
Cae en vejez 
Cae en lágrima 
Cae en 
		risas 
		
Cae en música sobre el universo 
Cae de tu cabeza a tus pies 
Cae de tus pies a tu cabeza 
		
Cae del mar a la fuente 
Cae al último abismo del silencio 
Como el barco que se hunde apagando sus luces 
		

Todo se acabó 
El mar antropófago golpea la puerta de las 
		rocas despiadadas 
		
Los perros ladran a las horas que se mueren 
Y el cielo escucha 
		el paso de las estrellas que se alejan 
		
Estás solo 
Y vas a la muerte derecho como un iceberg que se 
		desprende del polo 
		
Cae la noche buscando su corazón en el océano 
La mirada se 
		agranda como los torrentes 
		
Y en tanto que las olas se dan vuelta 
La luna niño de luz se 
		escapa de alta mar 
		
Mira este cielo lleno 
Más rico que los arroyos de las minas 
Cielo lleno de estrellas que esperan el bautismo 
		
Todas esas estrellas salpicaduras de un astro de piedra lanzado en 
		las aguas eternas 
		
No saben lo que quieren ni si hay redes ocultas más allá 
Ni qué 
		mano lleva las riendas 
		
Ni qué pecho sopla el viento sobre ellas 
Ni saben si no hay mano 
		y no hay pecho 
		
Las montañas de pesca 
Tienen la altura de mis deseos 
Y yo 
		arrojo fuera de la noche mis últimas angustias 
		
Que los pájaros cantando dispersan por el mundo 

Reparad el 
		motor del alba 
		
En tanto me siento al borde de mis ojos 
Para asistir a la 
		entrada de las imágenes 
		

Soy yo Altazor 
Altazor 
Encerrado en la jaula de su 
		destino 
		
En vano me aferro a los barrotes de la evasión posible 
Una flor 
		cierra el camino 
		
Y se levantan como la estatua de las llamas 
La evasión imposible 
		
Más débil marcho con mis ansias 
Que un ejército sin luz en medio 
		de emboscadas 
		
Abrí los ojos en el siglo 
En que moría el cristianismo 
Retorcido en su cruz agonizante 
		
Ya va a dar el último suspiro 
¿Y mañana qué pondremos en el 
		sitio vacío? 
		
Pondremos un alba o un crepúsculo 
¿Y hay que poner algo acaso? 
		
La corona de espinas 
Chorreando sus últimas estrellas se 
		marchita 
		
Morirá el cristianismo que no ha resuelto ningún problema 
Que 
		sólo ha enseñado plegarias muertas 
		
Muere después de dos mil años de existencia 
Un cañoneo enorme 
		pone punto final a la era cristiana 
		
El Cristo quiere morir acompañado de millones de almas 
Hundirse 
		con sus templos 
		
Y atravesar la muerte con un cortejo inmenso 
Mil aeroplanos 
		saludan la nueva era 
		
Ellos son los oráculos y las banderas 

Hace seis meses 
		solamente 
		
Dejé la ecuatorial recién cortada 
En la tumba guerrera del 
		esclavo paciente 
		
Corona de piedad sobre la estupidez humana 
Soy yo que estoy 
		hablando en este año de 1919 
		
Es el invierno 
Ya la Europa enterró todos sus muertos 
Y un 
		millar de lágrimas hacen una sola cruz de nieve 
		
Mirad esas estepas que sacuden las manos 
Millones de obreros han 
		comprendido al fin 
		
Y levantan al cielo sus banderas de aurora 
Venid venid os 
		esperamos porque sos la esperanza 
La única esperanza 
La última esperanza 
		

Soy yo Altazor el 
		doble de mí mismo 
		
El que se mira obrar y se ríe del otro frente a frente 
El que 
		cayó de las alturas de su estrella 
		
Y viajó veinticinco años 
Colgado al paracaídas de sus propios 
		prejuicios 
		
Soy yo Altazor el del ansia infinita 
Del hambre eterno y 
		descorazonado 
		
Carne labrada por arados de angustia 
¿Cómo podré dormir mientras 
		haya adentro tierras desconocidas? 
		
Problemas 
Misterios que se cuelgan a mi pecho 
Estoy solo 
La distancia que va de cuerpo a cuerpo 
		
Es tan grande como la que hay de alma a alma 
Solo 
          
		Solo 
		
                    
		Solo 
Estoy solo parado en la punta del año que agoniza 
El 
		universo se rompe en olas a mis pies 
		
Los planetas giran en torno a mi cabeza 
Y me despeinan al pasar 
		con el viento que desplazan 
		
Sin dar un respuesta que llene los abismos 
Ni sentir este anhelo 
		fabuloso que busca en la fauna del cielo 
		
Un ser materno donde se duerma el corazón 
Un lecho a la sombra 
		del torbellino de enigmas 
		
Una mano que acaricie los latidos de la fiebre 
Dios diluido en 
		la nada y el todo 
		
Dios todo y nada 
Dios en las palabras y en los gestos 
Dios 
		mental 
		
Dios aliento 
Dios joven Dios viejo 
Dios pútrido 
                           
		lejano y cerca 
Dios amasado a mi congoja 
Sigamos cultivando en 
		el cerebro las tierras del error 
		
Sigamos cultivando las tierras veraces en el pecho 
Sigamos 
Siempre igual como ayer mañana y luego y después 
		
No 
No puede ser Cambiemos nuestra suerte 
Quememos nuestra 
		carne en los ojos del alba 
		
Bebamos la tímida lucidez de la muerte 
La lucidez polar de la 
		muerte 
		
Canta el caos al caos que tiene pecho de hombre 
Llora de eco en 
		eco por todo el universo 
		
Rodando con sus mitos entre alucinaciones 
Angustia de vacío en 
		alta fiebre 
		
Amarga conciencia del vano sacrificio 
De la experiencia inútil 
		del fracaso celeste 
		
Del ensayo perdido 
Y aún después que el hombre haya desaparecido 
		
Que hasta su recuerdo se queme en la hoguera del tiempo 
Quedará 
		un gusto a dolor en la atmósfera terrestre 
		
Tantos siglos respirada por miserables pechos plañideros 
Quedará 
		en el espacio la sombra siniestra 
		
De una lágrima inmensa 
Y una voz perdida aullando desolada 
Nada nada nada 
		
No 
No puede ser 
Consumamos el placer 
Agotemos la vida en 
		la vida 
		
Muera la muerte infiltrada de rapsodias langorosas 
Infiltrada de 
		pianos tenues y banderas cambiantes como crisálidas 
		
Las rocas de la muerte se quejan al borde del mundo 
El viento 
		arrastra sus florescencias amargas 
		
Y el desconsuelo de las primaveras que no pueden nacer 
Todas son 
		trampas 
		
                                       
		trampas del espíritu 
Transfusiones eléctricas de sueño y realidad 
		
Oscuras lucideces de esta larga desesperación petrificada en soledad
		
Vivir vivir en tinieblas 
Entre cadenas de anhelos tiránicos 
		collares de gemidos 
		
Y un eterno viajar en los adentros de sí mismo 
Con dolor de 
		límites constantes y vergüenza de ángel estropeado 
		
Burla de un dios nocturno 
Rodar rodar rotas las antenas en medio 
		del espacio 
		
Entre mares alados y auroras estancadas 

Yo estoy aquí de pie 
		ante vosotros 
		
En nombre de una idiota ley proclamadora 
De la conservación de 
		las especies 
		
Inmunda ley 
Villana ley arraigada a los sexos ingenuos 
Por 
		esa ley primera trampa de la inconciencia 
		
El hombre se desgarra 
Y se rompe en aullidos mortales por todos 
		los poros de su tierra 
		
Yo estoy aquí de pie entre vosotros 
Se me caen las ansias al 
		vacío 
		
Se me caen los gritos a la nada 
Se me caen al caos las 
		blasfemias 
		
Perro del infinito trotando entre astros muertos 
Perro lamiendo 
		estrellas y recuerdos de estrella 
		
Perro lamiendo tumbas 
Quiero la eternidad como una paloma en mis 
		manos 
		

Todo ha de alejarse en la muerte esconderse en la muerte 
Yo 
		tú él nosotros vosotros ellos 
		
Ayer hoy mañana 
Pasto en las fauces del insaciable olvido 
Pasto para la rumia eterna del caos incansable 
		
Justicia ¿qué has hecho de mí Vicente Huidobro? 
Se me cae el 
		dolor de la lengua y las alas marchitas 
		
Se me caen los dedos muertos uno a uno 
¿Qué has hecho de mi voz 
		cargada de pájaros en el atardecer 
		
La voz que me dolía como sangre? 
Dadme el infinito como una flor 
		para mis manos 
		

Seguir 
No. Basta ya 
Seguir cargado de mundos de países 
		de ciudades 
		
Muchedumbres aullidos 
Cubierto de climas hemisferios ideas 
		recuerdos 
		
Entre telarañas de sepulcros y planetas conscientes 
Seguir del 
		dolor al dolor del enigma al enigma 
		
Del dolor de la piedra al dolor de la planta 
Porque todo es 
		dolor 
		
Dolor de batalla y miedo de no ser 
Lazos de dolor atan la tierra 
		al cielo las aguas a la tierra 
		
Y los mundos galopan en órbitas de angustia 
Pensando en la 
		sorpresa 
		
La latente emboscada en todos los rincones del espacio 
Me duelen 
		los pies como ríos de piedra 
		
¿Qué has hecho de mis pies? 
¿Qué has hecho de esta bestia 
		universal 
		
De este animal errante? 
Esta rata en delirio que trepa las 
		montañas 
		
Sobre un himno boreal o alarido de tierra 
Sucio de tierra y 
		llanto 
		
                                               
		de tierra y sangre 
Azotado de espinas y los ojos en cruz 
La 
		conciencia es amargura 
		
La inteligencia es decepción 
Solo en las afueras de la vida 
Se puede plantar una pequeña ilusión 
		

Ojos ávidos de lágrimas hirviendo 
Labios ávidos de mayores 
		lamentos 
		
Manos enloquecidas de palpar tinieblas 
Buscando más tinieblas 
		
Y esta amargura que se pasea por los huesos 
Y este entierro en 
		mi memoria 
		
Este entierro que se alarga en mi memoria 
Este largo entierro 
		que atraviesa todos los días mi memoria 
		
Seguir 
No 
Que se rompa el andamio de los huesos 
Que se 
		derrumben las vigas del cerebro 
		
Y arrastre el huracán los trozos a la nada al otro lado 
En donde 
		el viento azota a Dios 
		
En donde aún resuene mi violín gutural 
Acompañando el piano 
		póstumo del Juicio Final 
		

Eres tú tú el ángel caído 
La caída eterna sobre la muerte 
		
La caída sin fin de muerte en muerte 
Embruja el universo con tu 
		voz 
		
Aférrate a tu voz embrujador del mundo 
Cantando como un ciego 
		perdido en la eternidad 
		
Anda en mi cerebro una gramática dolorosa y brutal 
La matanza 
		continua de conceptos internos 
		
Y una última aventura de esperanzas celestes 
Un desorden de 
		estrellas imprudentes 
		
Caídas de los sortilegios sin refugio 
Todo lo que se esconde y 
		nos incita con imanes fatales 
		
Lo que se esconde en las frías regiones de lo invisible 
O en la 
		ardiente tempestad de nuestro cráneo 
		

La eternidad se vuelve sendero de flor 
Para el regreso de 
		espectros y problemas 
		
Para el mirage sediento de las nuevas hipótesis 
Que rompen el 
		espejo de la magia posible

Liberación, ¡Oh! si liberación de todo 
		
De la propia memoria que 
		nos posee 
		
De las profundas vísceras que saben lo que saben 
A causa de 
		estas heridas que nos atan al fondo 
		
Y nos quiebran los gritos de las alas 

La magia y el ensueño 
		liman los barrotes 
		
La poesía llora en la punta del alma 
Y acrece la inquietud 
		mirando nuevos muros 
		
Alzados de misterio en misterio 
Entre minas de mixtificación que 
		abren sus heridas 
		
Con el ceremonial inagotable del alba conocida 
Todo en vano 
Dadme la llave de los sueños cerrados 
		
Dadme la llave del naufragio 
Dadme una certeza de raíces en 
		horizonte quieto 
		
Un descubrimiento que no huya a cada paso 
O dadme un bello 
		naufragio verde 
		
Un milagro que ilumine el fondo de nuestros mares íntimos 
Como 
		el barco que se hunde sin apagar sus luces 
		
Liberado de este trágico silencio entonces 
En mi propia 
		tempestad 
		
Desafiaré al vacío 
Sacudiré la nada con blasfemias y gritos 
Hasta que caiga un rayo de castigo ansiado 
		
Trayendo a mis tinieblas el clima del paraíso 

¿Por qué soy 
		prisionero de esta trágica busca? 
		
¿Qué es lo que me llama y se esconde 
Me sigue me grita por mi 
		nombre 
		
Y cuando vuelvo el rostro y alargo las manos de los ojos 
Me echa 
		encima una niebla tenaz como la noche de los astros ya muertos? 
		
Sufro me revuelco en la angustia 
Sufro desde que era nebulosa 
		
Y traigo desde entonces este dolor primordial en las células 
Este peso en las alas 
		
Esta piedra en el canto 
Dolor de ser isla 
Angustia 
		subterránea 
		
Angustia cósmica 
Poliforme angustia anterior a mi vida 
Y que 
		la sigue como una marcha militar 
		
Y que irá más allá 
Hasta el otro lado de la periferia universal 
		

Consciente 
Inconsciente 
Deforme 
Sonora 
Sonora 
		como el fuego 
		
El fuego que me quema el carbón interno y el alcohol de los ojos 

		
Soy una orquesta trágica 
Un concepto trágico 
Soy trágico 
		como los versos que punzan en las sienes y no pueden salir 
		
Arquitectura fúnebre 
Matemática fatal y sin esperanza alguna 
Capas superpuestas de dolor misterioso 
		
Capas superpuestas de ansias mortales 
Subsuelos de intuiciones 
		fabulosas 
		

Siglos siglos que vienen gimiendo en mis venas 
Siglos que se 
		balancean en mi canto 
		
Que agonizan en mi voz 
Porque mi voz es solo canto y sólo puede 
		salir en canto 
		
La cuna de mi lengua se metió en el vacío 
Anterior a los tiempos 
		
Y guardará eternamente el ritmo primero 
El ritmo que hace nacer 
		los mundos 
		
Soy la voz del hombre que resuena en los cielos 
Que reniega y 
		maldice 
		
Y pide cuentas de por qué y para qué 

Soy todo el hombre 
El hombre herido por quién sabe quién 
		
Por una flecha perdida del caos 
Humano terreno desmesurado 
Sí desmesurado y lo proclamo sin miedo 
		
Desmesurado porque no soy burgués ni raza fatigada 
Soy bárbaro 
		tal vez 
		
Desmesurado enfermo 
Bárbaro limpio de rutinas y caminos marcados 
		
No acepto vuestras sillas de seguridades cómodas 
Soy el ángel 
		salvaje que cayó una mañana 
		
En vuestras plantaciones de preceptor 
Poeta 
Antipoeta 
Culto 
		
Anticulto 
Animal metafísico cargado de congojas 
Animal 
		espontáneo directo sangrando sus problemas 
		
Solitario como una paradoja 
Paradoja fatal 
Flor de 
		contradicciones bailando un fox-trot 
		
Sobre el sepulcro de Dios 
Sobre el bien y el mal 
Soy un 
		pecho que grita y un cerebro que sangra 
		
Soy un temblor de tierra 
Los sismógrafos señalan mi paso por el 
		mundo 
		

Crujen las ruedas de la tierra 
Y voy andando a caballo en mi 
		muerte 
		
Voy pegado a mi muerte como un pájaro al cielo 
Como una fecha en 
		el árbol que crece 
		
Como el nombre en la carta que envío 
Voy pegado a mi muerte 
Voy por la vida pegado a mi muerte 
		
Apoyado en el bastón de mi esqueleto 

El sol nace en mi ojo 
		derecho y se pone en mi ojo izquierdo 
		
En mi infancia una infancia ardiente como un alcohol 
Me sentaba 
		en los caminos de la noche 
		
A escuchar la elocuencia de las estrellas 
Y la oratoria del 
		árbol 
		
Ahora la indiferencia nieva en la tarde de mi alma 
Rómpanse en 
		espigas las estrellas 
		
Pártase la luna en mil espejos 
Vuelva el árbol al nido de su 
		almendra 
		
Sólo quiero saber por qué 
Por qué 
Por qué 
Soy protesta y 
		araño el infinito con mis garras 
		
Y grito y gimo con miserables gritos oceánicos 
El eco de mi voz 
		hacer tronar el caos 
		

Soy desmesurado cósmico 
Las piedras las plantas las montañas 
		
Me saludan Las abejas las ratas 
Los leones y las águilas 
Los 
		astros los crepúsculos las albas 
		
Los ríos y las selvas me preguntan 
¿Qué tal cómo está usted? 
Y mientras los astros y las olas tengan algo que decir 
		
Será por mi boca que hablarán a los hombres 

Que Dios sea 
		Dios 
		
O Satán sea Dios 
O ambos sean miedo nocturna ignorancia 
Lo 
		mismo da 
		
Que sea la Vía Láctea 
O una procesión que asciende en pos de la 
		verdad 
		
Hoy me es igual 
Traedme una hora que vivir 
Traedme un amor 
		pescado por la oreja 
		
Y echadlo aquí a morir ante mis ojos 
Que yo caiga por el mundo a 
		toda máquina 
		
Que yo corra por el universo a toda estrella 
Que me hunda o me 
		eleve 
		
Lanzado sin piedad entre planetas y catástrofes 
Señor Dios si tú 
		existes es a mí a quien lo debes 
		

Matad la horrible duda 
Y la espantosa lucidez 
Hombre con 
		los ojos abiertos en la noche 
		
Hasta el fin de los siglos 
Enigma asco de los instintos 
		contagiosos 
		
Como las campanas de la exaltación 
Pajarero de luces muertas que 
		andan con pies de espectro 
		
Con los pies indulgentes del arroyo 
Que se llevan las nubes y 
		cambia de país 
		

En el tapiz del cielo se juega nuestra suerte 
Allí donde 
		mueren las horas 
		
El pesado cortejo de las horas que golpean el mundo 
Se juega 
		nuestra alma 
		
Y la suerte que se vuela todas las mañanas 
Sobre las nubes con 
		los ojos llenos de lágrimas 
		
Sangra la herida de las últimas creencias 
Cuando el fusil 
		desconsolado del humano refugio 
		
Descuelga los pájaros del cielo 
Mírate allí animal eterno 
		desnudo de nombre 
		
Junto al abrevadero de tus límites propios 
Bajo el alba benigna 
		
Que zurce el tejido de las mareas 
Mira a lo lejos viene la 
		cadena de hombres 
		
Saliendo de la usina de ansias iguales 
Mordidos por la misma 
		eternidad 
		
Por el mismo huracán de vagabundas fascinaciones 
Cada uno trae 
		su palabra informe 
		
Y los pies atados a su estrella propia 
Las máquinas avanzan en 
		la noche del diamante fatal 
		
Avanza el desierto con sus olas sin vida 
Pasan las montañas 
		pasan los camellos 
		
Como la historia de las guerras antiguas 
Allá va la cadena de 
		hombres entre fuegos ilusos 
		
Hacia el párpado tumbal 

Después de mi muerte un día 
El 
		mundo será pequeño a las gentes 
		
Plantarán continentes sobre los mares 
Se harán islas en el cielo 
		
Habrá un gran puente de metal en torno de la tierra 
Como los 
		anillos construidos en Saturno 
		
Habrá ciudades grandes como un país 
Gigantescas ciudades del 
		porvenir 
		
En donde el hombre-hormiga será una cifra Un número que se mueve y 
		sufre y baila 
		
(Un poco de amor a veces como un arpa que hace olvidar la vida) 
Jardines de tomates y repollos 
		
Los parques públicos plantados de árboles frutales 
No hay carne 
		que comer el planeta es estrecho 
		
Y las máquinas mataron el último animal 
Árboles frutales en 
		todos los caminos 
		
Lo aprovechable sólo lo aprovechable 
Ah la hermosa vida que 
		preparan las fábricas 
		
La horrible indiferencia de los astros sonrientes 
Refugio de la 
		música 
		
Que huye de las manos de los últimos ciegos 

Angustia 
		angustia de lo absoluto y de la perfección 
		
Angustia desolada que atraviesa las órbitas perdidas 
Contradictorios ritmos quiebran el corazón 
		
En mi cabeza cada cabello piensa otra cosa 

Un hastío invade 
		el hueco que va del alba al poniente 
		
Un bostezo color mundo y carne 
Color espíritu avergonzado de 
		irrealizables cosas 
		
Lucha entre la piel y el sentimiento de una dignidad bebida y no 
		otorgada 
		
Nostalgia de ser barro y piedra o Dios 
Vértigo de la nada 
		cayendo de sombra en sombra 
		
Inutilidad de los esfuerzos fragilidad del sueño 

Ángel 
		expatriado de la cordura 
		
¿Por qué hablas Quién te pide que hables? 
Revienta pesimista mas 
		revienta en silencio 
		
Cómo se reirán los hombres de aquí a mil años 
Hombre perro que 
		aúllas a tu propia noche 
		
Delincuente de tu alma 
El hombre de mañana se burlará de ti 
Y de tus gritos petrificados goteando estalactitas 
		
¿Quién eres tú habitante de este diminuto cadáver estelar? 
¿Qué 
		son tus náuseas de infinito y tu ambición de eternidad? 
		
Átomo desterrado de sí mismo con puertas y ventanas de luto 
¿De 
		dónde vienes a dónde vas? 
		
¿Quién se preocupa de tu planeta? 
Inquietud miserable 
Despojo del desprecio que por ti sentiría 
		
Un habitante de Betelgeuse 
Veintinueve millones de veces más 
		grande que tu sol 
		

Hablo porque soy protesta insulto y mueca de dolor 
Sólo creo 
		en los climas de la pasión 
		
Sólo deben hablar los que tienen el corazón clarividente 
La 
		lengua a alta frecuencia 
		
Buzos de la verdad y la mentira 
Cansados de pasear sus linternas 
		en los laberintos de la nada 
		
En la cueva de alternos sentimientos 
El dolor es lo único eterno 
		
Y nadie podrá reir ante el vacío 
¿Qué me importa la burla del 
		hombre-hormiga 
		
Ni la del habitante de otros astros más grandes? 
Y yo no sé de 
		ellos ni ellos saben de mí 
		
Yo sé de mi vergüenza de la vida de mi asco celular 
De la 
		mentira abyecta de todo cuanto edifican los hombres 
		
Los pedestales de aire de sus leyes e ideales 

Dadme dadme 
		pronto un llano de silencio 
		
Un llano despoblado como los ojos de los muertos 

¿Robinsón 
		por qué volviste de tu isla? 
		
De la isla de tus obras y tus sueños privados 
La isla de ti 
		mismo rica de tus actos 
		
Sin leyes ni abdicación ni compromisos 
Sin control de ojo 
		intruso 
		
Ni mano extraña que rompa los encantos 
¿Robinsón cómo es posible 
		que volvieras de tu isla? 
		

Malhaya el que mire con ojos de muerte 
Malhaya el que vea el 
		resorte que todo lo mueve 
		
Una borrasca dentro de la risa 
Una agonía de sol adentro de la 
		risa 
		
Matad al pesimista de pupila enlutada 
Al que lleva un féretro en 
		el cerebro 
		
Todo es nuevo cuando se mira con ojos nuevos 
Oigo una voz idiota 
		entre algas de ilusión 
		
Boca parasitaria aún de la esperanza 

Idos lejos de aquí 
		restos de playas moribundas 
		
Mas si buscáis descubrimientos 
Tierras irrealizables más allá de 
		los cielos 
		
Vegetante obsesión de musical congoja 
Volvamos al silencio 
Restos de playas fúnebres 
		
¿A qué buscáis el faro poniente 
Vestido de su propia cabellera 
		
Como la reina de los circos? 
Volvamos al silencio 
Al 
		silencio de las palabras que vienen del silencio 
		
Al silencio de las hostias donde se mueren los profetas 
Con la 
		llaga del flanco 
		
Cauterizada por algún relámpago 

Las palabras con fiebre y 
		vértigo interno 
		
Las palabras del poeta dan un mareo celeste 
Dan una enfermedad 
		de nubes 
		
Contagioso infinito de planetas errantes 
Epidemia de rosas en la 
		eternidad 
		

Abrid la boca para recibir la hostia de la palabra herida 
La 
		hostia angustiada y ardiente que me nace no se sabe dónde 
		
Que viene de más lejos que mi pecho 
La catarata delicada de oro 
		en libertad 
		
Correr de río sin destino como aerolitos al azar 
Una columna se 
		alza en la punta de la voz 
		
Y la noche se sienta en la columna 

Yo poblaré para mil años 
		los sueños de los hombres 
		
Y os daré un poema lleno de corazón 
En el cual me despedazaré 
		por todos lados 
		

Una lágrima caerá de unos ojos 
Como algo enviado sobre la 
		tierra 
		
Cuando veas como una herida profetiza 
Y reconozcas la carne 
		desgraciada 
		
El pájaro cegado en la catástrofe celeste 
Encontrado en mi pecho 
		solitario y sediento 
		
En tanto yo me alejo tras los barcos magnéticos 
Vagabundo como 
		ellos 
		
Y más triste que un cortejo de caballos sonámbulos 

Hay 
		palabras que tienen sombra de árbol 
		
Otras que tienen atmósfera de astros 
Hay vocablos que tienen 
		fuego de rayos 
		
Y que incendian donde caen 
Otros que se congelan en la lengua y 
		se rompen al salir 
		
Como esos cristales helados y fatídicos 
Hay palabras con imanes 
		que atraen los tesoros del abismo 
		
Otras que se descargan como vagones sobre el alma 
Altazor 
		desconfía de las palabras 
		
Desconfía del ardid ceremonioso 
Y de la poesía 
Trampas 
                  
		Trampas de luz y cascadas lujosas 
Trampas de perla y de lámpara 
		acuática 
		
Anda como los ciegos con sus ojos de piedra 
Presintiendo el 
		abismo a todo paso 
		

Mas no temas de mí que mi lenguaje es otro 
No trato de hacer 
		feliz ni desgraciado a nadie 
		
Ni descolgar banderas de los pechos 
Ni dar anillos de planetas 
		
Ni hacer satélites de mármol en torno a un talismán ajeno 
Quiero 
		darte una música de espíritu 
		
Música mía de esta cítara plantada en mi cuerpo 
Música que hace 
		pensar en el crecimiento de los árboles 
		
Y estalla en luminarias dentro del sueño. 
Yo hablo en nombre de 
		un astro por nadie conocido 
		
Hablo en una lengua mojada en mares no nacidos 
Con una voz llena 
		de eclipses y distancias 
		
Solemne como un combate de estrellas o galeras lejanas 
Una voz 
		que se desfonda en la noche de las rocas 
		
Una voz que da la vista a los ciegos atentos 
Los ciegos 
		escondidos al fondo de las casas 
		
Como al fondo de sí mismos 

Los veleros que parten a 
		distribuir mi alma por el mundo 
		
Volverán convertidos en pájaros 
Una hermosa mañana alta de 
		muchos metros 
		
Alta como el árbol cuyo fruto es el sol 
Una mañana frágil y 
		rompible 
		
A la hora en que las flores se lavan la cara 
Y los últimos 
		sueños huyen por las ventanas 
		

Tanta exaltación para arrastrar los cielos a la lengua 
El 
		infinito se instala en el nido del pecho 
		
Todo se vuelve presagio 
                                                 
		ángel entonces 
El cerebro se torna sistro revelador 
Y la hora 
		huye despavorida por los ojos 
		
Los pájaros grabados en el cenit no cantan 
El día se suicida 
		arrojándose al mar 
		
Un barco vestido de luces se aleja tristemente 
Y al fondo de las 
		olas un pez escucha el paso dc los hombres 

Silencio la tierra va a dar a luz un árbol 
		
La muerte se ha 
		dormido en el cuello de un cisne 
		
Y cada pluma tiene un distinto temblor 
Ahora que Dios se sienta 
		sobre la tempestad 
		
Que pedazos de cielos caen y se enredan en la selva 
Y que el 
		tifón despeina las barbas del pirata 
		

Silencio la tierra va a dar a luz un árbol 
Tengo cartas 
		secretas en la caja del cráneo 
		
Tengo un carbón doliente en el fondo del pecho 
Y conduzco mi 
		pecho a la boca 
		
Y la boca a la puerta del sueño 

El mundo se me entra por los 
		ojos 
		
Se me entra por las manos se me entra por los pies 
Me entra por 
		la boca y se me sale 
		
En insectos celestes o nubes de palabras por los poros 
Silencio 
		la tierra va a dar a luz un árbol 
		
Mis ojos en la gruta de la hipnosis 
Mastican el universo que me 
		atraviesa como un túnel 
		
Un escalofrío de pájaro me sacude los hombros 
Escalofrío de alas 
		y olas interiores 
		
Escalas de olas y alas en la sangre 
Se rompen las amarras de las 
		venas 
		
Y se salta afuera de la carne 
Se sale de las puertas de la 
		tierra 
		
Entre palomas espantadas 

Habitante de tu destino 
¿Por 
		qué quieres salir de tu destino? 
		
¿Por qué quieres romper los lazos de tu estrella 
Y viajar 
		solitario en los espacios 
		
Y caer a través de tu cuerpo de tu cenit a tu nadir? 

No 
		quiero ligaduras de astro ni de viento 
		
Ligaduras de luna buenas son para el mar y las mujeres 
Dadme mis 
		violines de vértigo insumiso 
		
Mi libertad de música escapada 
No hay peligro en la noche 
		pequeña encrucijada 
		
Ni enigma sobre el alma 
La palabra electrizada de sangre y 
		corazón 
		
Es el gran paracaídas y el pararrayos de Dios 

Habitante de 
		tu destino 
		
Pegado a tu camino como roca 
Viene la hora del sortilegio 
		resignado 
		
Abre la mano de tu espíritu 
El magnético dedo 
En donde el 
		anillo de la serenidad adolescente 
		
Se posará cantando como el canario pródigo 
Largos años ausente 
		
Silencio 
                
		Se oye el pulso del mundo como nunca pálido 
La tierra acaba de 
		alumbrar un árbol 
		


		
* * * 
		* *
5.

Canto II

Mujer el mundo está 
		amueblado por tus ojos 
		
Se hace más alto el cielo en tu presencia 
La tierra se prolonga 
		de rosa en rosa 
		
Y el aire se prolonga de paloma en paloma 

Al irte dejas una 
		estrella en tu sitio 
		
Dejas caer tus luces como el barco que pasa 
Mientras te sigue mi 
		canto embrujado 
		
Como una serpiente fiel y melancólica 
Y tú vuelves la cabeza 
		detrás de algún astro 
		

¿Qué combate se libra en el espacio? 
Esas lanzas de luz 
		entre planetas 
		
Reflejo de armaduras despiadadas 
¿Qué estrella sanguinaria no 
		quiere ceder el paso? 
		
En dónde estás triste noctámbula 
Dadora de infinito 
Que 
		pasea en el bosque de los sueños 
		

Heme aquí perdido entre mares desiertos 
Solo como la pluma 
		que se cae de un pájaro en la noche 
		
Heme aquí en una torre de frío 
Abrigado del recuerdo de tus 
		labios marítimos 
		
Del recuerdo de tus complacencias y de tu cabellera 
Luminosa y 
		desatada como los ríos de montaña 
		
¿Irías a ser ciega que Dios te dio esas manos? 
Te pregunto otra 
		vez 
		

El arco de tus cejas tendido para las armas de los ojos 
Te 
		hablan por mí las olas de pájaros sin cielo 
		
Te habla por mí el color de los paisajes sin viento 
Te habla por 
		mí el rebaño de ovejas taciturnas 
		
Dormido en tu memoria 
Te habla por mí el arroyo descubierto 
La hierba sobreviviente atada a la aventura 
		
Aventura de luz y sangre de horizonte 
Sin más abrigo que una 
		flor que se apaga 
		
Si hay un poco de viento 

Las llanuras se pierden bajo tu 
		gracia frágil 
		
Se pierde el mundo bajo tu andar visible 
Pues todo es artificio 
		cuando tú te presentas 
		
Con tu luz peligrosa 
Inocente armonía sin fatiga ni olvido 
Elemento de lágrima que rueda hacia adentro 
		
Construido de miedo altivo y de silencio 
Haces dudar al tiempo 
		
Y al cielo con instintos de infinito 
Lejos de ti todo es mortal 
		
Lanzas la agonía por la tierra humillada de noches 
Sólo lo que 
		piensa en ti tiene sabor a eternidad 
		

He aquí tu estrella que pasa 
Con tu respiración de fatigas 
		lejanas 
		
Con tus gestos y tu modo de andar 
Con el espacio magnetizado que 
		te saluda 
		
Que nos separa con leguas de noche 

Sin embargo te advierto 
		que estamos cosidos 
		
A la misma estrella 
Estamos cosidos por la misma música tendida 
		
De uno a otro 
Por la misma sombra gigante agitada como árbol 
Seamos ese pedazo de cielo 
		
Ese trozo en que pasa la aventura misteriosa 
La aventura del 
		planeta que estalla en pétalos de sueño 
		

En vano tratarías de evadirte de mi voz 
Y de saltar los 
		muros de mis alabanzas 
		
Estamos cosidos por la misma estrella 
Estás atada al ruiseñor de 
		las lunas 
		
Que tiene un ritual sagrado en la garganta 
Qué me importan los 
		signos de la noche 
		
Y la raíz y el eco funerario que tengan en mi pecho 
Qué me 
		importa el enigma luminoso 
		
Los emblemas que alumbran el azar 
Y esas islas que viajan por el 
		caos sin destino a mis ojos 
		
Qué me importa ese miedo de flor en el vacío 
Qué me importa el 
		nombre de la nada 
		
El nombre del desierto infinito 
O de la voluntad o del azar que 
		representan 
		
Y si en ese desierto cada estrella es un deseo de oasis 
O 
		banderas de presagio y de muerte 
		

Tengo una atmósfera propia en tu aliento 
La fabulosa 
		seguridad de tu mirada con sus constelaciones íntimas 
		
Con su propio lenguaje de semilla 
Tu frente luminosa como un 
		anillo de Dios 
		
Más firme que todo en la flora del cielo 
Sin torbellinos de 
		universo que se encabrita 
		
Como un caballo a causa de su sombra en el aire 

Te pregunto 
		otra vez 
		
¿Irías a ser muda que Dios te dio esos ojos? 

Tengo en voz 
		tuya para toda defensa 
		
Esa voz que sale de ti en latidos de corazón 
Esa voz en que cae 
		la eternidad 
		
Y se rompe en pedazos de esferas fosforescentes 
¿Qué sería la 
		vida si no hubieras nacido? 
		
Un cometa sin manto muriéndose de frío 

Te hallé como una 
		lágrima en un libro olvidado 
		
Con tu nombre sensible desde antes en mi pecho 
Tu nombre hecho 
		del ruido de palomas que se vuelan 
		
Traes en ti el recuerdo de otras vidas más altas 
De un Dios 
		encontrado en alguna parte 
		
Y al fondo de ti misma recuerdas que eras tú 
El pájaro de antaño 
		en la clave del poeta 
		

Sueño en un sueño sumergido 
La cabellera que se ata hace el 
		día 
		
La cabellera al desatarse hace la noche 
La vida se contempla en 
		el olvido 
		
Sólo viven tus ojos en el mundo 
El único sistema planetario sin 
		fatiga 
		
Serena piel anclada en las alturas 
Ajena a toda red y 
		estratagema 
		
En su fuerza de luz ensimismada 
Detrás de ti la vida siente 
		miedo 
		
Porque eres la profundidad de toda cosa 
El mundo deviene 
		majestuoso cuando pasas 
		
Se oyen caer lágrimas del cielo 
Y borras en el alma adormecida 
		
La amargura de ser vivo 
Se hace liviano el orbe en las espaldas 
		

Mi alegría es oír el ruido del viento en tus cabellos 
(Reconozco ese ruido desde lejos) 
		
Cuando las barcas zozobran y el río arrastra troncos de árbol 
Eres una lámpara de carne en la tormenta 
		
Con los cabellos a todo viento 
Tus cabellos donde el sol va a 
		buscar sus mejores sueños 
		
Mi alegría es mirarte solitaria en el diván del mundo 

Como 
		la mano de una princesa soñolienta 
		
Con tus ojos que evocan un piano de olores 
Una bebida de 
		paroxismos 
		
Una flor que está dejando de perfumar 
Tus ojos hipnotizan la 
		soledad 
		
Como la rueda que sigue girando después de una catástrofe 
Mi 
		alegría es mirarte cuando escuchas 
		
Ese rayo de luz que camina hacia el fondo del agua 
Y te quedas 
		suspensa largo rato 
		
Tantas estrellas pasadas por el harnero del mar 
Nada tiene 
		entonces semejante emoción 
		
Ni un mástil pidiendo viento 
Ni un aeroplano ciego palpando el 
		infinito 
		
Ni la paloma demacrada dormida sobre un lamento 
Ni el arco iris 
		con las alas selladas 
		
Más bello que la parábola de un verso 
La parábola tendida en 
		puente nocturno de alma a alma 
		

Nacida en todos los sitios donde pongo los ojos 
Con la 
		cabeza levantada 
		
Y todo el cabello al viento 
Eres más hermosa que el relincho de 
		un potro en la montaña 
		
Que la sirena de un barco que deja escapar toda su alma 
Que un 
		faro en la neblina buscando a quien salvar 
		
Eres más hermosa que la golondrina atravesada por el viento 
Eres 
		el ruido del mar en verano 
		
Eres el ruido de una calle populosa llena de admiración 

Mi 
		gloria está en tus ojos 
		
Vestida del lujo de tus ojos y de su brillo interno 
Estoy 
		sentado en el rincón más sensible de tu mirada 
		
Bajo el silencio estético de inmóviles pestañas 
Viene saliendo 
		un augurio del fondo de tus ojos 
		
Y un viento de océano ondula tus pupilas 

Nada se compara a 
		esa leyenda de semillas que deja tu presencia 
		
A esa voz que busca un astro muerto que volver a la vida 
Tu voz 
		hace un imperio en el espacio 
		
Y esa mano que se levanta en ti como si fuera a colgar soles en el 
		aire 
		
Y ese mirar que escribe mundos en el infinito 
Y esa cabeza que 
		se dobla para escuchar un murmullo en la eternidad 
		
Y ese pie que es la fiesta de los caminos encadenados 
Y esos 
		párpados donde vienen a vararse las centellas del éter 
		
Y ese beso que hincha la proa de tus labios 
Y esa sonrisa como 
		un estandarte al frente de tu vida 
		
Y ese secreto que dirige las mareas de tu pecho 
Dormido a la 
		sombra de tus senos 
		

Si tú murieras 
Las estrellas a pesar de su lámpara encendida 
		
Perderían el camino 
¿Qué sería del universo?


		
* * * 
		* *
6.

Canto III

Romper las ligaduras de 
		las venas 
		
Los lazos de la respiración y las cadenas 

De los ojos 
		senderos de horizontes 
		
Flor proyectada en cielos uniformes 

El alma pavimentada de 
		recuerdos 
		
Como estrellas talladas por el viento 

El mar es un tejado de 
		botellas 
		
Que en la memoria del marino sueña 

Cielo es aquella larga 
		cabellera intacta 
		
Tejida entre manos de aeronauta 

Y el avión trae un lenguaje 
		diferente 
		
Para la boca de los cielos de siempre 

Cadenas de miradas nos 
		atan a la tierra 
		
Romped romped tantas cadenas 

Vuela el primer hombre a 
		iluminar el día 
		
El espacio se quiebra en una herida 

Y devuelve la bala al 
		asesino 
		
Eternamente atado al infinito 

Cortad todas las amarras 
De río mar o de montaña 
		

De espíritu y recuerdo 
De ley agonizante y sueño enfermo 

		
Es el mundo que torna y sigue y gira 
Es una última pupila 

		
Mañana el campo 
Seguirá los galopes del caballo 

La flor 
		se comerá a la abeja 
		
Porque el hangar será colmena 

El arco-iris se hará pájaro 
		
Y volará a su nido contando 

Los cuervos se harán planetas 
		
Y tendrán plumas de hierba 

Hojas serán las plumas entibiadas 
		
Que caerán de sus gargantas 

Las miradas serán ríos 
Y los 
		ríos heridas en las piernas del vacío 
		

Conducirá el rebaño a su pastor 
Para que duerma el día 
		cansado como avión 
		

Y el árbol se posará sobre la tórtola 
Mientras las nubes se 
		hacen roca 
		

Porque todo es como es en cada ojo 
Dinastía astrológica y 
		efímera 
		
Cayendo de universo en universo 

Manicura de la lengua es el 
		poeta 
		
No el mago que apaga y enciende 
Palabras estelares y cerezas de 
		adioses vagabundos 
		
Muy lejos de las manos de la tierra 
Y todo lo que dice es por él 
		inventado 
		
Cosas que pasan fuera del mundo cotidiano 
Matemos al poeta que 
		nos tiene saturados 
		

Poesía aún y poesía poesía 
Poética poesía poesía 
Poesía 
		poética de poético poeta 
		
Poesía 
Demasiada poesía 
Desde el arco iris hasta el culo 
		pianista de la vecina 
		
Basta señora poesía bambina 
Y todavía tiene barrotes en los ojos 
		
El juego es juego y no plegaria infatigable 
Sonrisa o risa y no 
		lamparillas de pupila 
		
Que ruedan de la aflicción hasta el océano 
Sonrisa y habladurías 
		de estrella tejedora 
		
Sonrisas del cerebro que evoca estrellas muertas 
En la mesa 
		mediúmnica de sus irradiaciones 

Basta señora arpa de las bellas imágenes 
		
De los furtivos 
		comos iluminados 
		
Otra cosa otra cosa buscamos 
Sabemos posar un beso como una 
		mirada 
		
Plantar miradas como árboles 
Enjaular árboles como pájaros 
Regar pájaros como heliotropos 
		
Tocar un heliotropo como una música 
Vaciar una música como un 
		saco 
		
Degollar un saco como un pingüino 
Cultivar pingüinos como 
		viñedos 
		
Ordeñar un viñedo como una vaca 
Desarbolar vacas como veleros 
		
Peinar un velero como un cometa 
Desembarcar cometas como 
		turistas 
		
Embrujar turistas como serpientes 
Cosechar serpientes como 
		almendras 
		
Desnudar una almendra como un atleta 
Leñar atletas como cipreses 
		
Iluminar cipreses como faroles 
Anidar faroles como alondras 
Exhalar alondras como suspiros 
		
Bordar suspiros como sedas 
Derramar sedas coma ríos 
Tremolar 
		un río como una bandera 
		
Desplumar una bandera como un gallo 
Apagar un gallo como un 
		incendio 
		
Bogar en incendios como en mares 
Segar mares como trigales 
Repicar trigales como campanas 
		
Desangrar campanas como corderos 
Dibujar corderos como sonrisas 
		
Embotellar sonrisas como licores 
Engastar licores como alhajas 
		
Electrizar alhajas como crepúsculos 
Tripular crepúsculos como 
		navíos 
		
Descalzar un navío como un rey 
Colgar reyes como auroras 
Crucificar auroras como profetas 
		
Etc. etc. etc. 
Basta señor violín hundido en una ola ola 
Cotidiana ola de religión miseria 
		
De sueño en sueño posesión de pedrerías 

Después del corazón 
		comiendo rosas 
		
Y de las noches del rubí perfecto 
El nuevo atleta salta sobre la 
		pista mágica 
		
Jugando con magnéticas palabras 
Caldeadas como la tierra cuando 
		va a salir un volcán 
		
Lanzando sortilegios de sus frases pájaro 

Agoniza el último 
		poeta 
		
Tañen las campanas de los continentes 
Muere la luna con su noche 
		a cuestas 
		
El sol se saca del bolsillo el día 
Abre los ojos el nuevo 
		paisaje solemne 
		
Y pasa desde la tierra a las constelaciones 
El entierro de la 
		poesía 
		

Todas las lenguas están muertas 
Muertas en manos del vecino 
		trágico 
		
Hay que resucitar las lenguas 
Con sonoras risas 
Con vagones 
		de carcajadas 
		
Con cortacircuitos en las frases 
Y cataclismo en la gramática 
		
Levántate y anda 
Estira las piernas anquilosis salta 
Fuegos 
		de risa para el lenguaje tiritando de frío 
		
Gimnasia astral para las lenguas entumecidas 
Levántate y anda 
		
Vive vive como un balón de fútbol 
Estalla en la boca de 
		diamantes motocicleta 
		
En ebriedad de sus luciérnagas 
Vértigo sí de su liberación 
Una bella locura en la vida de la palabra 
		
Una bella locura en la zona del lenguaje 
Aventura forrada de 
		desdenes tangibles 
		
Aventura de la lengua entre dos naufragios 
Catástrofe preciosa 
		en los rieles del verso 
		

Y puesto que debemos vivir y no nos suicidamos 
Mientras 
		vivamos juguemos 
		
El simple sport de los vocablos 
De la pura palabra y nada más 
		
Sin imagen limpia de joyas 
(Las palabras tienen demasiada carga) 
		
Un ritual de vocablos sin sombra 
Juego de ángel allá en el 
		infinito 
		
Palabra por palabra 
Con luz propia de astro que un choque vuelve 
		vivo 
		
Saltan chispas del choque y mientras más violento 
Más grande es 
		la explosión 
		
Pasión del juego en el espacio 
Sin alas de luna y pretensión 
Combate singular entre el pecho y el cielo 
		
Total desprendimiento al fin de voz de carne 
Eco de luz que 
		sangra aire sobre el aire 
		

Después nada nada 
Rumor aliento de frase sin palabra


		
* * * 
		* *
7.

Canto IV

No hay tiempo que perder 
		
Enfermera de sombras y distancias 
Yo vuelvo a ti huyendo del 
		reino incalculable 
		
De ángeles prohibidos por el amanecer 

Detrás de tu secreto 
		te escondías 
		
En sonrisa de párpados y de aire 
Yo levanté la capa de tu risa 
		
Y corté las sombras que tenían 
Tus signos de distancia señalados 
		

Tu sueño se dormirá en mis manos 
Marcado de las líneas de mi 
		destino inseparable 
		
En el pecho de un mismo pájaro 
Que se consume en el fuego de su 
		canto 
		
De su canto llorando al tiempo 
Porque se escurre entre los dedos 
		

Sabes que tu mirada adorna los veleros 
De las noches mecidas 
		en la pesca 
		
Sabes que tu mirada forma el nudo de las estrellas 
Y el nudo del 
		canto que saldrá del pecho 
		
Tu mirada que lleva la palabra al corazón 
Y a la boca embrujada 
		del ruiseñor 
		

No hay tiempo que perder 
A la hora del cuerpo en el 
		naufragio ambiguo 
		
Yo mido paso a paso el infinito 

El mar quiere vencer 
Y 
		por lo tanto no hay tiempo que perder 
		
Entonces 
                   
		Ah entonces 
Más allá del último horizonte 
Se verá lo que hay que 
		ver 
		

Por eso hay que cuidar el ojo precioso regalo del cerebro 
El 
		ojo anclado al medio de los mundos 
		
Donde los buques se vienen a varar 
¿Mas si se enferma el ojo qué 
		he de hacer? 
		
¿Qué haremos si han hecho mal de ojo al ojo? 
Al ojo avizor 
		afiebrado como faro de lince 
		
La geografía del ojo digo es la más complicada 
El sondaje es 
		difícil a causa de las olas 
		
Los tumultos que pasan 
La apretura continua 
Las plazas y 
		avenidas populosas 
		
Las procesiones con sus estandartes 
Bajando por el iris hasta 
		perderse 
		
El rajá en su elefante de tapices 
La cacería de leones en selvas 
		de pestañas seculares 
		
Las migraciones de pájaros friolentos hacia otras retinas 
Yo amo 
		mis ojos y tus ojos y los ojos 
		
Los ojos con su propia combustión 
Los ojos que bailan al son de 
		una música interna 
		
Y se abren como puertas sobre el crimen 
Y salen de su órbita y 
		se van como cometas sangrientos al azar 
		
Los ojos que se clavan y dejan heridas lentas a cicatrizar 
Entonces no se pegan los ojos como cartas 
		
Y son cascadas de amor inagotables 
Y se cambian día y noche 
Ojo por ojo 
		
Ojo por ojo como hostia por hostia 
Ojo árbol 
Ojo pájaro 
Ojo río 
		
Ojo montaña 
Ojo mar 
Ojo tierra 
Ojo luna 
Ojo cielo 
		
Ojo silencio 
Ojo soledad por ojo ausencia 
Ojo dolor por ojo 
		risa 
		

No hay tiempo que perder 
Y si viene el instante prosaico 
Siga el barco que es acaso el mejor 
		
Ahora que me siento y me pongo a escribir 
Qué hace la golondrina 
		que vi esta mañana 
		
¿Firmando cartas en el vacío? 
Cuando muevo el pie izquierdo 
¿Qué hace con su pie el gran mandarín chino? 
		
Cuando enciendo un cigarro 
¿Qué hacen los otros cigarros que 
		vienen en el barco? 
		
¿En dónde está la planta del fuego futuro? 
Y si yo levanto los 
		ojos ahora mismo 
		
¿Qué hace con sus ojos el explorador de pie en el polo? 
Yo estoy 
		aquí 
		
¿En dónde están los otros? 
Eco de gesto en gesto 
Cadena 
		electrizada o sin correspondencias 
		
Interrumpido el ritmo solitario 
¿Quiénes se están muriendo y 
		quiénes nacen 
		
Mientras mi pluma corre en el papel? 

No hay tiempo que 
		perder 
		
Levántate alegría 
Y pasa de poro en poro la aguja de tus sedas 
		

Darse prisa darse prisa 
Vaya por los globos y los cocodrilos 
		mojados 
		
Préstame mujer tus ojos de verano 
Yo lamo las nubes salpicadas 
		cuando el otoño sigue la carreta del asno 
		
Un periscopio en ascensión debate el pudor del invierno 
Bajo la 
		perspectiva del volantín azulado por el infinito 
		
Color joven de pájaros al ciento por ciento 
Tal vez era un amor 
		mirado de palomas desgraciadas 
		
O el guante importuno del atentado que va a nacer de una mujer o una 
		amapola 
		
El floreo de mirlos que se besan volando 
Bravo pantorrilla de 
		noche de la más novia que se esconde en su piel de flor 
		

Rosa al revés rosa otra vez y rosa y rosa 
Aunque no quiera 
		el carcelero 
		
Río revuelto para la pesca milagrosa 

Noche préstame tu mujer 
		con pantorrillas de florero de amapolas jóvenes 
		
Mojadas de color como el asno pequeño desgraciado 
La novia sin 
		flores ni globos de pájaros 
		
El invierno endurece las palomas presentes 
Mira la carreta y el 
		atentado de cocodrilos azulados 
		
Que son periscopios en las nubes del pudor 
Novia en ascensión al 
		ciento por ciento celeste 
		
Lame la perspectiva que ha de nacer salpicada de volantines 
Y de 
		los guantes agradables del otoño que se debate en la piel del amor. 
		

No hay tiempo que perder 
La indecisión en barca para los 
		viajes 
		
Es un presente de las crueldades de la noche 
Porque el hombre 
		malo o la mujer severa 
		
No pueden nada contra la mortalidad de la casa 
Ni la falta de 
		orden 
		
Que sea oro o enfermedad 
Noble sorpresa o espión doméstico para 
		victoria extranjera 
		
La disputa intestina produce la justa desconfianza 
De los 
		párpados lavados en la prisión 
		
Las penas tendientes a su fin son travesaños antes del matrimonio 
		
Murmuraciones de cascada sin protección 
Las disensiones 
		militares y todos los obstáculos 
		
A causa de la declaración de esa mujer rubia 
Que critica la 
		pérdida de la expedición 
		
O la utilidad extrema de la justicia 
Como una separación de amor 
		sin porvenir 
		
La prudencia llora los falsos extravíos de la locura naciente 
Que ignora completamente las satisfacciones de la moderación 
		

No hay tiempo que perder 
Para hablar de la clausura de la 
		tierra y la llegada del día agricultor a la nada amante
           
		de lotería sin proceso ni niño para enfermedad pues el dolor imprevisto 
		que
           sale 
		de los cruzamientos de la espera en este  campo de la sinceridad 
		nueva es
           
		un poco negro como el eclesiástico de las empresas para la miseria o el 
		traidor
           
		en retardo sobre el agua que busca apoyo en la unión o la disensión sin 
		reposo
           
		de la ignorancia pero la carta viene sobre la ruta y la mujer colocada 
		en el
            
		incidente del duelo conoce el buen éxito de la preñez y la inacción del 
		deseo
            
		pasado da la ventaja al pueblo que tiene inclinación por el sacerdote 
		pues él
            
		realza de la caída y se hace más íntimo que el extravío de la doncella 
		rubia o 
            
		la amistad de la locura
      	

No hay tiempo que perder 
Todo esto es triste como el niño 
		que está quedándose huérfano 
		
O como la letra que cae al medio del ojo 
O como la muerte del 
		perro de un ciego 
		
O como el río que se estira en su lecho de agonizante 
Todo esto 
		es hermoso como mirar el amor de los gorriones 
		
Tres horas después del atentado celeste 
O como oír dos pájaros 
		anónimos que cantan a la misma azucena 
		
O como la cabeza de la serpiente donde sueña el opio 
O como el 
		rubí nacido de los deseos de una mujer 
		
Y como el mar que no se sabe si ríe o llora 
Y como los colores 
		que caen del cerebro de las mariposas 
		
Y como la mina de oro de las abejas 
Las abejas satélites del 
		nardo como las gaviotas del barco 
		
Las abejas que llevan la semilla en su interior 
Y van más 
		perfumadas que pañuelos de narices 
		
Aunque no son pájaros 

Pues no dejan sus iniciales en el 
		cielo 
		
En la lejanía del cielo besada por los ojos 
Y al terminar su 
		viaje vomitan el alma de los pétalos 
		
Como las gaviotas vomitan el horizonte 
Y las golondrinas el 
		verano 
		

No hay tiempo que perder 
Ya viene la golondrina monotémpora
		
Trae un acento antípoda de lejanías que se acercan 
Viene 
		gondoleando la golondrina 

Al horitaña de la montazonte 
La violondrina y el goloncelo
		
Descolgada esta mañana de la lunala 
Se acerca a todo galope 
Ya viene viene la golondrina 
		
Ya viene viene la golonfina 
Ya viene la golontrina 
Ya viene 
		la goloncima 
Viene la golonchina 
Viene la golonclima 
Ya viene la 
		golonrima 
Ya viene la golonrisa 
La goloniña 
La golongira 
La 
		golonlira 
La golonbrisa 
La golonchilla 
Ya viene la golondía
		
Y la 
		noche encoge sus uñas como el leopardo 
		
Ya viene la golontrina 
Que tiene un nido en cada uno de los dos 
		calores 
		
Como yo lo tengo en los cuatro horizontes 
Viene la golonrisa 
Y las olas se levantan en la punta de los pies 
		
Viene la goloniña 
Y siente un vahido la cabeza de la montaña 
Viene la golongira
		
Y el viento se hace parábola de sílfides en orgía 
Se llenan de 
		notas los hilos telefónicos 
		
Se duerme el ocaso con la cabeza escondida 
Y el árbol con el 
		pulso afiebrado 
		

Pero el cielo prefiere el rodoñol 
Su niño querido el 
		rorreñol 
Su flor de alegría el romiñol 
Su piel de lágrima el rofañol
		
Su garganta nocturna el rosolñol 
El rolañol 
El rosiñol 

		
No hay tiempo que perder 
El 
		buque tiene los días contados 
		
Por los hoyos peligrosos que abren las estrellas en el mar 
Puede 
		caerse al fuego central 
		
El fuego central con sus banderas que estallan de cuando en cuando 
		
Los elfos exacerbados soplan las semillas y me interrogan 
Pero 
		yo sólo oigo las notas del alelí 
		
Cuando alguien aprieta los pedales del viento 
Y se presenta el 
		huracán 
		
El río corre como un perro azotado 
Corre que corre a esconderse 
		en el mar 
		
Y pasa el rebaño que devasta mis nervios 
Entonces yo sólo digo 
		
Que no compro estrellas en la nochería 
Y tampoco olas nuevas en 
		la marería 
Prefiero escuchar las notas del alelí 
Junto a la cascada que 
		cuenta sus monedas 
		
O el bronceo del aeroplano en la punta del cielo 
O mirar el ojo 
		del tigre donde sueña una mujer desnuda 
		
Porque si no la palabra que viene de tan lejos 
Se quiebra entre 
		los labios 
		

Yo no tengo orgullos de campanario 
Ni tengo ningún odio 
		petrificado 
		
Ni grito como un sombrero afectuoso que viene saliendo del desierto 
		
Digo solamente 
No hay tiempo que perder 
El visir con 
		lenguaje de pájaro 
		
Nos habla largo largo como un sendero 
Las caravanas se alejan 
		sobre su voz 
		
Y los barcos hacia horizontes imprecisos 
Él devuelve el oriente 
		sobre las almas 
		
Que toman un oriente de perla 
Y se llenan de fósforos a cada 
		paso 
		
De su boca brota una selva 
De su selva brota un astro 
Del 
		astro cae una montaña sobre la noche 
		
De la noche cae otra noche 
Sobre la noche del vacío 
La noche 
		lejos tan lejos que parece una muerta que se llevan 
		
Adiós hay que decir adiós 
Adiós hay que decir a Dios 
Entonces el huracán destruido por la luz de la lengua 
		
Se deshace en arpegios circulares 
Y aparece la luna seguida de 
		algunas gaviotas 
		
Y sobre el camino 
Un caballo que se va agrandando a medida que 
		se aleja 
		

Darse prisa darse prisa 
Están prontas las semillas 
Esperando una orden para florecer 
		
Paciencia ya luego crecerán 
Y se irán por los senderos de la 
		savia 
		
Por su escalera personal 
Un momento de descanso 
Antes del 
		viaje al cielo del árbol 
		
El árbol tiene miedo de alejarse demasiado 
Tiene miedo y vuelve 
		los ojos angustiados 
		
La noche lo hace temblar 
La noche y su licantropía 
La noche 
		que afila sus garras en el viento 
		
Y aguza los oídos de la selva 
Tiene miedo digo el árbol tiene 
		miedo 
		
De alejarse de la tierra 

No hay tiempo que perder 
Los 
		iceberg que flotan de los ojos de los muertos 
		
Conocen su camino 
Ciego sería el que llorara 
Las tinieblas 
		del féretro sin límites 
		
Las esperanzas abolidas 
Los tormentos cambiados en inscripción 
		de cementerio 
		
Aquí yace Carlota ojos marítimos 
Se le rompió un satélite 
Aquí yace Matías en su corazón dos escualos se batían 
		
Aquí yace Marcelo mar y cielo en el mismo violonchelo 
Aquí yace 
		Susana cansada de pelear contra el olvido 
		
Aquí yace Teresa ésa es la tierra que araron sus ojos hoy ocupada 
		por su cuerpo 
		
Aquí yace Angélica anclada en el puerto de sus brazos 
Aquí yace 
		Rosario río de rosas hasta el infinito 
		
Aquí yace Raimundo raíces del mundo son sus venas 
Aquí yace 
		Clarisa clara risa enclaustrada en la luz 
		
Aquí yace Alejandro antro alejado ala adentro 
Aquí yace Gabriela 
		rotos los diques sube en las savias hasta el sueño 
		
esperando la resurrección 
Aquí yace Altazor azor fulminado por 
		la altura 
		
Aquí yace Vicente antipoeta y mago 
Ciego sería el que llorara 
		
Ciego como el cometa que va con su bastón 
Y su neblina de ánimas 
		que lo siguen 
		
Obediente al instinto de sus sentidos 
Sin hacer caso de los 
		meteoros que apedrean desde lejos 
		
Y viven en colonias según la temporada 
El meteoro insolente 
		cruza por el cielo 
		
El meteplata el metecobre El metepiedras en el infinito 
Meteópalos en la mirada
		
Cuidado aviador con las estrellas 
Cuidado con la aurora 
Que 
		el aeronauta no sea el auricida 
Nunca un cielo tuvo tantos caminos como éste 
		
Ni fue tan 
		peligroso 
		
La estrella errante me trae el saludo de un amigo muerto hace diez 
		años 
		
Darse prisa darse prisa 
Los planetas maduran en el planetal 
Mis ojos han visto la raíz de los pájaros 
		
El más allá de los nenúfares 
Y el ante acá de las mariposas 
¿Oyes el ruido que hacen las mandolinas al morir? 
		
Estoy perdido 
No hay más que capitular 
Ante la guerra sin 
		cuartel 
		
Y la emboscada nocturna de estos astros 

La eternidad quiere 
		vencer 
		
Y por lo tanto no hay tiempo que perder 
Entonces 
                    
		Ah entonces 
Más allá del último horizonte 
Se verá lo que hay que 
		ver 
		
La ciudad 
Debajo de las luces y las ropas colgadas 
El 
		jugador aéreo 
		
Desnudo 
Frágil 
La noche al fondo del océano 
Tierna 
		ahogada 
		
La muerte ciega 
                                
		Y su esplendor 
Y el sonido y el sonido 
Espacio la lumbrera 
                                
		A estribor 
                                
		Adormecido 
En cruz 
               
		en luz 
La tierra y su cielo 
El cielo y su tierra 
Selva noche 
		
Y río día por el universo 
		
El pájaro tralalí canta en las ramas de mi cerebro 
Porque 
		encontró la clave del eterfinifrete 
Rotundo como el unipacio y el espaverso
		
Uiu uiui 
Tralalí 
		tralalá 
Aia ai ai aaia i i


		
* * * 
		* *
8.

Canto V

Aquí comienza el campo 
		inexplorado 
		
Redondo a causa de los ojos que lo miran 
Y profundo a causa de 
		mi propio corazón 
		
Lleno de zafiros probables 
De manos de sonámbulos 
De 
		entierros aéreos 
		
Conmovedores como el sueño de los enanos 
O el ramo cortado en el 
		infinito 
		
Que trae la gaviota para sus hijos 

Hay un espacio despoblado 
		
Que es preciso poblar 
De miradas con semillas abiertas 
De 
		voces bajadas de la eternidad 
		
De juegos nocturnos y aerolitos de violín 
De ruido de rebaños 
		sin permiso 
		
Escapados del cometa que iba a chocar 
¿Conoces tú la fuente 
		milagrosa 
		
Que devuelve a la vida los náufragos de antaño? 
¿Conoces tú la 
		flor que se llama voz de monja 
		
Que crece hacia abajo y se abre al fondo de la tierra? 
¿Has 
		visto al niño que cantaba 
		
Sentado en una lágrima 
El niño que cantaba al lado de un suspiro 
		
O de un ladrido de perro inconsolable? 
¿Has visto al arco-iris 
		sin colores 
		
Terriblemente envejecido 
Que vuelve del tiempo de los faraones? 
		

El miedo cambia la forma de las flores 
Que esperan temblando 
		el juicio final 
		
Una a una las estrellas se arrojan por el balcón 
El mar se está 
		durmiendo detrás de un árbol 
		
Con su calma habitual 
Porque sabe desde los tiempos bíblicos 
Que el regreso es desconocido en la estrella polar 
		

Ningún navegante ha encontrado la rosa de los mares 
La rosa 
		que trae el recuerdo de sus abuelos 
		
Del fondo de sí misma 
Cansada de soñar 
Cansada de vivir en 
		cada pétalo 
		
Viento que estás pensando en la rosa del mar 
Yo te espero de pie 
		al final de esta línea 
		
Yo sé dónde se esconde la flor que nace del sexo de las sirenas 
En el momento del placer 
		
Cuando debajo del mar empieza a atardecer 
Y se oye crujir las 
		olas 
		
Bajo los pies del horizonte 
Yo sé yo sé dónde se esconde 
El 
		viento tiene la voz de abeja de la joven pálida 
		
La joven pálida como su propia estatua 
Que yo amé en un rincón 
		de mi vida 
		
Cuando quería saltar de una esperanza al cielo 
Y caí de 
		naufragio en naufragio de horizonte en horizonte 
		
Entonces vi la rosa que se esconde 
Y que nadie ha encontrado 
		cara a cara 
		

¿Has visto este pájaro de islas lejanas 
Arrojado por la 
		marea a los pies de mi cama? 
		
¿Has visto el anillo hipnótico que va de ojo a ojo 
Del amor al 
		amor del odio al odio 
		
Del hombre a la mujer del planeta a la planeta 
¿Has visto en el 
		cielo desierto 
		
La paloma amenazada por los años 
Con los ojos llenos de 
		recuerdos 
		
Con el pecho lleno de silencio 
Más triste que el mar después de 
		un naufragio? 
		

Detrás del águila postrera cantaba el cantador 
Tenía un 
		anillo en el corazón 
		
Y se sentó en la tierra de su esfuerzo 
Frente al volcán 
		desafiado por una flor 
		
El atleta quisiera ser un faro 
Para tener barcos que lo miren 
		
Para hacerlos dormir para dormirse 
Y arrullar al cielo como un 
		árbol 
		
El atleta 
Tiene un anillo en la garganta 
Y así se pasa el 
		tiempo 
		
Quieto quieto 
Porque le están creciendo anémonas en el cerebro 
		

Contempla al huérfano que se paró en su edad 
Por culpa de 
		los ríos que llevan poca agua 
		
Por culpa de las montañas que no bajan 
Crece crece dice el 
		violonchelo 
		
Como yo estoy creciendo 
Como está creciendo la idea del suicidio 
		en la bella jardinera 
		
Crece pequeño zafiro más tierno que la angustia 
En los ojos del 
		pájaro quemado 
		

Creceré creceré cuando crezca la ciudad 
Cuando los peces se 
		hayan bebido todo el mar 
		
Los días pasados son caparazones de tortuga 
Ahora tengo barcos 
		en la memoria 
		
Y los barcos se acercan día a día 
Oigo un ladrido de perro que 
		da la vuelta al mundo 
		
En tres semanas 
Y se mueren llegando 

El corazón ha roto 
		las amarras 
		
A causa de los vientos 
Y el niño está quedándose huérfano 
Si 
		el paisaje se hiciera paloma 
		
Antes de la noche se lo comería el mar 
Pero el mar está 
		preparando un naufragio 
		
Y tiene sus pensamientos por otros lados 

Navío navío 
Tienes la vida corta de un abanico 
		
Aquí nos reímos de todo eso 
Aquí en el lejos lejos 

La 
		montaña embrujada por un ruiseñor 
		
Sigue la miel del oso envenenado 
Pobre oso de piel de oso 
		envenenado por la noche boreal 
		
Huye que huye de la muerte 
De la muerte sentada al borde del mar 
		

La montaña y el montaño 
Con su luno y con su luna 
La 
		flor florecida y el flor floreciendo 
		
Una flor que llaman girasol 
Y un sol que se llama giraflor 

		
El pájaro puede olvidar que es pájaro 
A causa del cometa que no 
		viene 
		
Por miedo al invierno o a un atentado 
El cometa que debía nacer 
		de un telescopio y una hortensia 
		
Que se creyó mirar y era mirado 
Un aviador se mata sobre el 
		concierto único 
		
Y el ángel que se baña en algún piano 
Se vuelve otra vez 
		envuelto en sones 
		
Buscando el receptor en los picachos 
Donde brotan las palabras y 
		los ríos 
		

Los lobos hacen milagros 
En las huellas de la noche 
Cuando el pájaro incógnito se nubla 
		
Y pastan las ovejas al otro lado de la luna 

Si es un 
		recuerdo de música 
		
Nadie puede impedir que el circo se agrande en el silencio 
Ni 
		las campanas de los astros muertos 
		
Ni la serpiente que se nutre de colores 
Ni el pianista que está 
		saliendo de la tierra 
		
Ni el misionero que olvidó su nombre 

Si el camino se sienta 
		a descansar 
		
O se remoja en el otoño de las constelaciones 
Nadie impedirá que 
		un alfiler se clave en la eternidad 
		
Ni la mujer espolvoreada de mariposas 
Ni el huérfano amaestrado 
		por una tulipa 
		
Ni la cebra que trota alrededor de un valse 
Ni el guardián de la 
		suerte 
		
El cielo tiene miedo de la noche 
Cuando el mar hace dormir los 
		barcos 
		
Cuando la muerte se nutre en los rincones 
Y la voz del silencio 
		se llena de vampiros 
		
Entonces alumbramos un fuego bajo el oráculo 
Para aplacar la 
		suerte 
		
Y alimentamos los milagros de la soledad 
Con nuestra propia 
		carne 
		
Entonces en el cementerio sellado 
Y hermoso como un eclipse 
La rosa rompe sus lazos y florece al reverso de la muerte 
		

Noche de viejos terrores de noche 
¿En dónde está la gruta 
		polar nutrida de milagros? 
		
¿En dónde está el miraje delirante 
De los ojos de arco iris y de 
		la nebulosa? 
		
Se abre la tumba y al fondo se ve el mar 
El aliento se corta y 
		el vértigo suspenso 
		
Hincha las sienes se derrumba en las venas 
Abre los ojos más 
		grandes que el espacio que cabe en ellos 
		
Y un grito se cicatriza en el vacío enfermo 
Se abre la tumba y 
		al fondo se ve un rebaño perdido en la montaña 
		
La pastora con su capa de viento al lado de la noche 
Cuenta las 
		pisadas de Dios en el espacio 
		
Y se canta a sí misma 
Se abre la tumba y al fondo se ve un 
		desfile de témpanos de hielo 
		
Que brillan bajo los reflectores de la tormenta 
Y pasan en 
		silencio a la deriva 
		
Solemne procesión de témpanos 
Con hachones de luz dentro del 
		cuerpo 
		
Se abre la tumba y al fondo se ven el otoño y el invierno 
Baja 
		lento lento un cielo de amatista 
		
Se abre la tumba y al fondo se ve una enorme herida 
Que se 
		agranda en lo profundo de la tierra 
		
Con un ruido de verano y primaveras 
Se abre la tumba y al fondo 
		se ve una selva de hadas que se fecundan 
		
Cada árbol termina en un pájaro extasiado 
Y todo queda adentro 
		de la elipse cerrada de sus cantos 
		
Por esos lados debe hallarse el nido de las 1ágrimas 
Que ruedan 
		por el cielo y cruzan el zodiaco 
		
De signo en signo 
Se abre la tumba y al fondo se ve la hirviente 
		nebulosa que se apaga y se alumbra 
		
Un aerolito pasa sin responder a nadie 
Danzan luminarias en el 
		cadalso ilimitado 
		
En donde las cabezas sangrientas de los astros 
Dejan un halo que 
		crece eternamente 
		
Se abre la tumba y salta una ola 
La sombra del universo se 
		salpica 
		
Y todo lo que vive en la sombra o en la orilla 
Se abre la tumba 
		y sale un sollozo de planetas 
		
Hay mástiles tronchados y remolinos de naufragios 
Doblan las 
		campanas de todas las estrellas 
		
Silba el huracán perseguido a través del infinito 
Sobre los ríos 
		desbordados 
		
Se abre la tumba y salta un ramo de flores cargadas de cilicios 
Crece la hoguera impenetrable y un olor de pasión invade el orbe 
		
El sol tantea el último rincón donde se esconde 
Y nace la selva 
		mágica 
		
Se abre la tumba y al fondo se ve el mar 
Sube un canto de mil 
		barcos que se van 
		
En tanto un tropel de peces 
Se petrifica lentamente 

Cuánto tiempo ese dedo de silencio 
		
Dominando el insomnio interminable 
Que reina en las esferas 
Es hora de dormir en todas partes 
		
El sueño saca al hombre de la tierra 

Festejamos el amanecer 
		con las ventanas 
		
Festejamos el amanecer con los sombreros 
Se vuela el terror del 
		cielo 
		
Los cerros se lanzan pájaros a la cara 
Amanecer con esperanza de 
		aeroplanos 
		
Bajo la bóveda que cuela la luz desde tantos siglos 
Amor y 
		paciencia de columna central 
		
Nos frotamos las manos y reímos 
Nos lavamos los ojos y jugamos 
		
               
		El horizonte es un rinoceronte 
               
		El mar un azar 
               
		El cielo un pañuelo 
               
		La llaga una plaga 
Un horizonte jugando a todo mar se sonaba con el 
		cielo después de las siete plagas de Egipto 
El rinoceronte navega sobre el azar como el cometa en su 
		pañuelo lleno de plagas 
		

Razón de día no es razón de noche 
Y cada tiempo tiene 
		insinuación distinta 
		
Los vegetales salen a comer al borde 
Las olas tienden las manos 
		
Para coger un pájaro 
Todo es variable en el mirar sencillo 
Y 
		en los subterráneos de la vida 
		
Tal vez sea lo mismo 

La herida de luna de la pobre loca 
La pobre loca de la luna herida 
		
Tenía luz en la celeste boca 
Boca celeste que la luz tenía 
El mar de flor para esperanza ciega 
		
Ciega esperanza para flor de mar 
Cantar para el ruiseñor que al 
		cielo pega 
		
Pega el cielo al ruiseñor para cantar 

Jugamos fuera del 
		tiempo 
		
Y juega con nosotros el molino de viento 
Molino de viento 
Molino de aliento 
		
Molino de cuento 
Molino de intento 
Molino de aumento 
Molino de ungüento 
		
Molino de sustento 
Molino de tormento 
Molino de salvamento 
		
Molino de advenimiento 
Molino de tejimiento 
Molino de 
		rugimiento 
Molino de tañimiento 
Molino de afletamiento 
Molino de 
		agolpamiento 
		
Molino de alargamiento 
Molino de alejamiento 
Molino de 
		amasamiento 
		
Molino de engrendramiento 
Molino de ensoñamiento 
Molino de 
		ensalzamiento 
		
Molino de enterramiento 
Molino de maduramiento 
Molino de 
		malogramiento 
		
Molino de maldecimiento 
Molino de sacudimiento 
Molino de 
		revelamiento 
		
Molino de oscurecimiento 
Molino de enajenamiento 
Molino de 
		enamoramiento 
		
Molino de encabezamiento 
Molino de encastillamiento 
Molino 
		de aparecimiento 
		
Molino de despojamiento 
Molino de atesoramiento 
Molino de 
		enloquecimiento 
		
Molino de ensortijamiento 
Molino de envenenamiento 
Molino de 
		acontecimiento 
		
Molino de descuartizamiento 
Molino del portento 
Molino del 
		lamento 
		
Molino del momento 
Molino del firmamento 
Molino del 
		sentimiento 
		
Molino del juramento 
Molino del ardimiento 
Molino del 
		crecimiento 
		
Molino del nutrimiento 
Molino del conocimiento 
Molino del 
		descendimiento 
		
Molino del desollamiento 
Molino del elevamiento 
Molino del 
		endiosamiento 
		
Molino del alumbramiento 
Molino del deliramiento 
Molino del 
		aburrimiento 
		
Molino del engreimiento 
Molino del escalamiento 
Molino del 
		descubrimiento 
		
Molino del escurrimiento 
Molino del remordimiento 
Molino del 
		redoblamiento 
		
Molino del atronamiento 
Molino del aturdimiento 
Molino del 
		despeñamiento 
		
Molino del quebrantamiento 
Molino del envejecimiento 
Molino 
		del aceleramiento 
		
Molino del encarnizamiento 
Molino del anonadamiento 
Molino 
		del arrepentimiento 
		
Molino del encanecimiento 
Molino del despedazamiento 
Molino 
		del descorazonamiento 
		
Molino en fragmento 
Molino en detrimento 
Molino en 
		giramiento 
Molino en gruñimiento 
Molino en sacramento 
Molino en 
		pensamiento 
		
Molino en pulsamiento 
Molino en pudrimiento 
Molino en 
		nacimiento 
		
Molino en apiñamiento 
Molino en apagamiento 
Molino en 
		decaimiento 
		
Molino en derretimiento 
Molino en desvalimento 
Molino en 
		marchitamiento 
		
Molino en enfadamiento 
Molino en encantamiento 
Molino en 
		transformamiento 
		
Molino en asolamiento 
Molino en concebimiento 
Molino en 
		derribamiento 
		
Molino en imaginamiento 
Molino en desamparamiento 
Molino con 
		talento 
		
Molino con acento 
Molino con sufrimiento 
Molino con 
		temperamento 
		
Molino con fascinamiento 
Molino con hormigamiento 
Molino con 
		retorcimiento 
		
Molino con resentimiento 
Molino con refregamiento 
Molino con 
		recogimiento 
		
Molino con razonamiento 
Molino con quebrantamiento 
Molino 
		con prolongamiento 
		
Molino con presentimiento 
Molino con padecimiento 
Molino con 
		amordazamiento 
		
Molino con enronquecimiento 
Molino con alucinamiento 
Molino 
		con atolondramiento 
		
Molino con desafallecimiento 
Molino para aposento 
Molino 
		para convento 
		
Molino para ungimiento 
Molino para alojamiento 
Molino para 
		cargamento 
		
Molino para subimiento 
Molino para flotamiento 
Molino para 
		enfriamiento 
		
Molino para embrujamiento 
Molino para acogimiento 
Molino 
		para apostamiento 
Molino para arrobamiento 
Molino para escapamiento 
		
Molino 
		para escondimiento 
		
Molino para estrellamiento 
Molino para exaltamiento 
Molino 
		para guarecimiento 
Molino para levantamiento 
Molino para machucamiento 
		
Molino 
		para renovamiento 
Molino para desplazamiento 
Molino para anticipamiento 
		
Molino 
		para amonedamiento 
Molino para profetizamiento 
Molino para descoyuntamiento 
		
Molino como ornamento 
		
Molino como elemento 
Molino como armamento 
Molino como 
		instrumento 
		
Molino como monumento 
Molino como palpamiento 
Molino como 
		descubrimiento 
		
Molino como anunciamiento 
Molino como medicamento 
Molino 
		como desvelamiento 
		
Molino a sotavento 
Molino a barlovento 
Molino a ligamento 
		
Molino a lanzamiento 
Molino a mordimiento 
Molino a 
		movimiento 
		
Molino que invento 
Molino que ahuyento 
Molino que oriento 
		
Molino que caliento 
Molino que presiento 
Molino que 
		apaciento 
		
Molino que transparento 
Molino lento 
Molino cruento 
Molino atento 
		
Molino hambriento 
Molino sediento 
Molino sangriento 
Molino jumento 
		
Molino violento 
Molino contento 
Molino opulento 
Molino 
		friolento 
		
Molino avariento 
Molino corpulento 
Molino achaquiento 
Molino granujiento 
		
Molino ceniciento 
Molino polvoriento 
Molino cazcarriento 
Molino gargajiento 
		
Molino sudoriento 
Molino macilento 
Molino soñoliento 
Molino turbulento 
		
Molino truculento 

Así eres molino de viento 
Molino de 
		asiento 
		
Molino de asiento del viento 
Que teje las noches y las mañanas 
		
Que hila las nieblas de ultratumba 
Molino de aspavientos y del 
		viento en aspas 
		
El paisaje se llena de tus locuras 

Y el trigo viene y va 
De la tierra al cielo 
		
Del cielo al mar 
Los trigos de las olas amarillas 
Donde el 
		viento se revuelca 
		
Buscando la cosquilla de las espigas 

Escucha 
Pasa el 
		palpador en eléctricas corrientes 
El viento norte despeina tus cabellos 
		
Hurra molino moledor 
Molino volador 
		
Molino charlador 
Molino cantador 
Cuando el cielo trae de la 
		mano una tempestad 
		
Hurra molino girando en la memoria 
Molino que hipnotiza las 
		palomas viajeras 
		

Habla habla molino de cuento 
Cuando el viento narra tu 
		leyenda etérea 
		
Sangra sangra molino del descendimiento 
Con tu gran recuerdo 
		pegado a los ocasos del mundo 
		
Y los brazos de tu cruz fatigados por el huracán 

Así reímos 
		y cantamos en esta hora 
		
Porque el molino ha creado el imperio de su escogida 
Y es 
		necesario que lo sepa 
		
Es necesario que alguien se lo diga 

Sol tú que naciste en mi 
		ojo derecho 
		
Y moriste en mi ojo izquierdo 
No creas en los vaticinios del 
		zodiaco 
		
Ni en los ladridos de las tumbas 
Las tumbas tienen maleficios de 
		luna 
		
Y no saben de lo que hablan 
Yo te lo digo porque mi sombrero 
		está cansado de recorrer el mundo 
		
Y tengo una experiencia de mariposa milenaria 

Profetiza 
		profetiza 
		
Molino de las constelaciones 
Mientras bailamos sobre el azar de 
		la risa 
		
Ahora que la grúa que nos trae el día 
Volcó la noche fuera de la 
		tierra 
		

Empiece ya 
La farandolina en la lejantaña de la montania 
El horimento bajo el firmazonte
		
Se embarca en la luna 
Para dar la vuelta al mundo 
Empiece ya 
		
La faranmandó mandó liná 
Con su musiquí con su musicá 

La 
		carabantantina 
La carabantantú 
La farandosilina 
La Farandú
		
La 
		Carabantantá 
La Carabantantí 
La farandosilá 
La faransí 

		
Ríe ríe 
		antes que venga la fatiga 
		
En su carro nebulosos de días 
Y los años y los siglos 
Se 
		amontonen en el vacío 
		
Y todo sea oscuro en el ojo del cielo 

La cascada que 
		cabellera sobre la noche 
		
Mientras la noche se cama a descansar 
Con su luna que almohada 
		al cielo 
		
Yo ojo el paisaje cansado 
Que se ruta hacia el horizonte 
A 
		la sombra de un árbol naufragando 
		

Y he aquí que ahora me diluyo en múltiples cosas 
Soy 
		luciérnaga y voy iluminando las ramas de la selva 
		
Sin embargo cuando vuelo guardo mi modo de andar 
Y no sólo soy 
		luciérnaga 
		
Sino también el aire en que vuela 
La luna me atraviesa de parte 
		a parte 
		
Dos pájaros se pierden en mi pecho 
Sin poderlo remediar 
Y 
		luego soy árbol 
		
Y en cuanto a árbol conservo mis modos de luciérnaga 
Y mis modos 
		de cielo 
		
Y mi andar de hombre mi triste andar 
Ahora soy rosal y hablo con 
		lenguaje de rosal 
		
Y digo 
Sal rosa rorosalía 
Sal rosa al día 
Salía al sol 
		rosa sario 
Fueguisa mía sonrodería rososoro oro 
Ando pequeño volcán del día 
		
Y tengo miedo del volcán 
Mas el volcán responde 
Prófugo 
		rueda al fondo donde ronco 
		
Soy rosa de trueno y sueno mis carrasperas 
Estoy preso y 
		arrastro mis propios grillos 
		
Los astros que trago crujen en mis entrañas 
Proa a la borrasca 
		en procesión procreadora 
		
Proclamo mis proezas bramadoras 
Y mis bronquios respiran en la 
		tierra profunda 
		
Bajo los mares y las montañas 
Y luego soy pájaro 
Y me 
		disputo el día en gorjeos 
		
El día que me cruza la garganta 
Ahora solamente digo 
Callaos 
		que voy a cantar 
		
Soy el único cantor de este siglo 
Mío mío es todo el infinito 
		
Mis mentiras huelen a cielo 
Y nada más 
Y ahora soy mar 
Pero guardo algo de mis modos de volcán 
		
De mis modos de árbol de mis modos de luciérnaga 
De mis modos de 
		pájaro de hombre y de rosal 
		
Y hablo como mar y digo 
De la firmeza hasta el horicielo 
Soy 
		todo montalas en la azulaya 
Bailo en las volaguas como espurinas 
Una corriela tras de la 
		otra 
Una corriela tras de la otra 
Ondola en olañas mi rugazuelo
		
Las verdondilas bajo la luna del selviflujo 
Van en montonda hasta el infidondo
		
Y cuando bramuran los 
		hurafones 
Y la ondaja lanza a las playas sus laziolas 
Hay un naufundo que 
		grita pidiendo auxilio 
Yo no me hago el sordo 
Mira las butraceas lentas sobre mis 
		tornadelas 
La subaterna con sus brajidos 
Las escalolas de la montasca
		
Las escalolas de la desonda 
Que no descansan hasta que roen el borde de los altielos
		
Hasta 
		que llegan al abifunda 
En tanto el pirata canta 
Y yo lo escucho vestido de verdiul
		
              
		La lona en el mar riela 
              
		En la luna gime el viento 
              
		Y alza en blanco crugimiento 
              
		Alas de olas en mi azul 
El mar se abrirá para dejar salir los 
		primeros náufragos 
		
Que cumplieron su castigo 
Después de tantos siglos y más siglos 
		
Andarán por la tierra con miradas de vidrio 
Escalarán los montes 
		de sus frases proféticas 
		
Y se convertirán en constelaciones 
Entonces aparecerá un volcán 
		en medio de las olas 
		
Y dirá yo soy el rey 
Traedme el harmonio de las nebulosas 
Y 
		sabed que las islas son la corona de mi cabeza 
		
Y las olas mi único tesoro 
Yo soy el rey 
El rey canta a la 
		reina 
		
El cielo canta a la ciela 
El luz canta a la luz 
La luz que 
		busca el ojo hasta que lo encuentra 
		
Canta el cielo en su lengua astronómica 
Y la luz en su idioma 
		magnético 
		
Mientras el mar lame los pies de la reina 
Que se peina 
		eternamente 
		
Yo soy el rey 
Y os digo que el planeta que atravesó la noche 
No se reconoce al salir por el otro lado 
		
Y mucho menos al entrar en el día 
Pues ni siquiera recuerda cómo 
		se llamaba 
		
Ni quiénes era sus padres 
Dime ¿eres hijo de Martín Pescador 
O eres nieto de un cigüeña tartamuda 
		
O de aquella jirafa que vi en medio del desierto 
Pastando 
		ensimismadas las yerbas de la luna 
		
O eres hijo del ahorcado que tenía ojos de pirámide? 
Algún día 
		lo sabremos 
		
Y morirás sin tu secreto 
Y de tu tumba saldrá un arco-iris como 
		un tranvía 
		
Del arco-iris saldrá una pareja haciendo el amor 
Del amor saldrá 
		una selva errante 
		
De la selva saldrá una flecha 
De la flecha saldrá una liebre 
		huyendo por los campos 
		
De la liebre saldrá una cinta que irá señalando su camino 
De la 
		cinta saldrá un río y una catarata que salvará a la liebre de 
		
sus perseguidores 
Hasta que la liebre empiece a trepar por una 
		mirada 
		
Y se esconda al fondo del ojo 

Yo soy el rey 
Los ahogados 
		florecen cuando yo lo mando 
		
Atad el arco-iris al pirata 
Atad el viento a los cabellos de la 
		bruja 
		
Yo soy el rey 
Y trazaré tu horóscopo como un plan de batalla 

		
Oyendo esto el arco-iris se alejaba 
¿A dónde vas arco-iris 
No sabes que hay asesinos en todos los caminos? 
		
El iris encadenado en la columna montante 
Columna de mercurio en 
		fiesta para nosotros 
		
Tres mil doscientos metros de infra-rojo 
Un extremo se apoya en 
		mi pie y el otro en la llaga de Cristo 
		
Los domingos del arco-iris para el arcángel 
¿En dónde está el 
		arquero de los meteoros? 
		
El arquero arcaico 
Bajo la arcada eterna el arquero del arcano 
		con su violín violeta con su violín
                                                                                              
		violáceo con su violín violado 
Arco-iris arco de las cejas en mi 
		cielo arqueológico 
		
Bajo el área del arco se esconde el arca de tesoros preciosos 
Y 
		la flor montada como un reloj 
		
Con el engranaje perfecto de sus pétalos 
Ahora que un caballo 
		empieza a subir galopando por el arco-iris 
		
Ahora la mirada descarga los ojos demasiado llenos 
En el 
		instante en que huyen los ocasos a través de las llanuras 
		
El cielo está esperando un aeroplano 

Y yo oigo la risa de 
		los muertos debajo de la tierra 
		



		* * * * *
9.

Canto VI

Alhaja apoteosis y molusco 
		
Anudado 
                   
		Noche 
                                 
		Nudo 
El corazón 
Esa entonces dirección 
                                             
		Nudo temblando 
Flexible corazón la apoteosis 
Un dos tres 
                       
		Cuatro 
Lágrima 
                  
		Mi lámpara 
                                           
		Y molusco 
El pecho al melodioso 
Anudado la joya 
Conque 
		temblando angustia 
		
Normal tedio 
                            
		Sería pasión 
                            
		Muerte el violonchelo 
Una bujía el ojo 
                                 
		Otro otra 
Cristal si cristal era 
Cristaleza 
Magnetismo 
                           
		Sabéis la seda 
Viento flor 
                        
		Lento nube lento 
Seda cristal lento seda 
El magnetismo 
                               
		Seda aliento cristal seda 
Así viajando en postura de ondulación 
Cristal nube 
		
Molusco sí por violonchelo y joya 
Muerte de joya y violonchelo 
		
Así sed por hambre o hambre y sed 
Y nube y joya 
Lento 
            
		Nube 
		
            
		Ala ola ole ala Aladino
      	
El ladino Aladino Ah ladino dino la 
Cristal nube 
Adónde 
                
		en dónde 
Lento lenta 
                         
		ala ola 
Ola ola el ladino si ladino 
Pide ojos 
                    
		tengo nácar 
En la seda cristal nube 
Cristal ojos 
                       
		y perfumes 
Bella tienda 
Cristal nube 
                         
		Muerte joya o en ceniza 
Porque eterno porque eterna 
                                                           
		lento lenta 
Al azar del cristal ojos 
Gracia tanta 
                         
		y entre mares 
Miramares 
Nombres daba 
                             
		por los ojos hojas mago 
Alto alto 
Y el darín de la Babel 
Pida nácar 
		
                      
		tenga muerte 
Una dos y cuatro muerte 
Para el ojo y entre mares 
		
Para el barco en los perfumes 
		
Por la joya al infinito 
Vestir cielo sin desmayo 
Se deshoja 
		tan prodigio 
		
El cristal ojo 
Y la visita 
                       
		Flor y rama 
Al gloria trino 
                           
		Apoteosis 
Va viajando Nudo Noche 
Me daría 
                  
		cristaleras 
                                          
		tanto azar 
                                                               
		y noche y noche 
Que tenía la borrasca 
Noche y noche 
                              
		Apoteosis 
Que tenía cristal ojo cristal seda cristal nube 
La 
		escultura seda o noche 
		
Lluvia 
             
		Lana flor por ojo
      	
                    
		Flor por nube 
                    
		Flor por noche 
Señor horizonte viene viene 
Puerta 
Iluminando 
		negro 
		
Puerta hacia idas estatuarias 
Estatuas de aquella ternura 
A 
		dónde va 
		
De dónde viene 
                             
		el paisaje viento seda 
El paisaje 
                   
		señor verde 
Quién diría 
Que se iba 
Quién diría cristal noche 
		
Tanta tarde 
Tanto cielo que levanta 
Señor cielo 
                        
		cristal cielo 
Y las llamas 
                         
		y en mi reino 
Ancla noche apoteosis 
Anudado 
                    
		la tormenta 
Ancla cielo 
                         
		sus raíces 
El destino tanto azar 
Se desliza deslizaba 
Apagándose pradera 
		
Por quien sueña 
Lunancero cristal luna 
En que sueña 
En 
		que reino 
		
                          
		de sus hierros 
Ancla mía golondrina 
Sus resortes en el mar 
Ángel mío 
		
                      
		tan obscuro 
                                             
		tan color 
Tan estatua y tan aliento 
Tierra y mano 
La marina 
		tan armada 
		
Armaduras los cabellos 
Ojos templo 
                         
		y el mendigo 
Estallado corazón 
Montanario 
Campañoso 
Suenan perlas 
		
Llaman perlas 
El honor de los adioses 
                                               
		Cristal nube 
El rumor y la lazada 
Nadadora 
                     
		Cristal noche 
La medusa irreparable 
Dirá espectro 
                        
		Cristal seda 
Olvidando la serpiente 
Olvidando sus dos piernas 
		
Sus dos ojos 
		
Sus dos manos 
Sus orejas 
Aeronauta 
                       
		en mi terror 
Viento aparte 
Mandodrina y golonlina 
Mandolera 
		y ventolina 
Enterradas 
Las campanas 
Enterrados los olvidos 
		
En su 
		oreja 
		
                        
		viento norte 
Cristal mío 
Baño eterno 
                           
		el nudo noche 
El gloria trino 
                              
		sin desmayo 
Al tan prodigio 
Con su estatua 
Noche y rama 
                              
		Cristal sueño 
                              
		Cristal viaje 
Flor y noche 
Con su estatua 
                              
		Cristal muerte



		* * * * *
10.

Canto VII

Ai aia aia 
ia ia ia aia ui 
Tralalí 
Lali lali 
Aruaru 
		
                
		urulario 
Rimbibolam lam lam 
Uiaya zollonario 
                                  
		lalilá 
Monlutrella monluztrella 
                                                     
		lalolú 
Montresol y mandotrina 
Ai ai 
           
		Montesur en lasurido 
           
		Montesol 
Lusponsedo solinario 
Aururaro ulisamento lalilá 
Ylarca 
		murllonía 
Hormajauma marijauda 
Mitradente 
Mitrapausa 
Mitralonga 
		
Matrisola 
                    
		matriola 
Olamina olasica lalilá 
Isonauta 
Olandera uruaro 
Ia ia campanuso compasedo
		
Tralalá 
Ai ai mareciente y eternauta 
Redontella tallerendo 
		lucenario 
Ia ia 
Laribamba 
Larimbambamplanerella 
Laribambamositerella 
		
Leiramombaririlanla 
                                           
		lirilam 
Ai i a 
Temporía 
Ai ai aia 
Ululayu 
                 
		lulayu 
                                
		layu yu 
Ululayu 
                  
		ulayu 
                                
		layu yu 
Lunatando 
Sensorida e infimento 
Ululayo ululamento
		
Plegasuena 
		
Cantasorio ululaciente 
Oraneva yu yu yo 
Tempovío 
Infilero e infinauta zurrosía
		
Jaurinario ururayú 
Montañendo oraranía 
Arorasía ululacente
		
Semperiva 
                      
		ivarisa tarirá 
Campanudio lalalí 
                     
		Auriciento auronida 
Lalalí 
            
		lo ia 
i i i o 
Ai a a i ai a i i i io ia
11.

Aquí estamos

Nada está sujeto a los 
		ojos para siempre
Nada tiene lazos de leyenda a través del murmullo
Sólo tu sombra da el destino y despierta la caverna
Tu lumbre que 
		suspira a modo de subir
Entregándose entera en su esperanza
Como 
		chispa confiada y como signo de su hondura

Volvamos al principio sin conclusión alguna
En virginal salida de 
		la piel vidente
Sin suceso del día ni del año sino largo memorial
De la raíz a la más alta punta
Con los dedos crecidos por el viento
Y el terror de los anuncios obscuros regalados
Humildemente regalados 
		como semillas a la madre
Así el barco buscado por sus aguas
Ha de 
		reconocer los fluidos de su acento
Y será reconocido por las puertas 
		hermanas

La idea es nacimiento y sepulcro de grandes alas
Es vuelo general 
		es huñida de células y huesos
En árbol repentino sin recuerdo 
		aparente
Es un río asomado a su balcón
En el ir y venir de 
		rincones incógnitos
Entre cabezas y corazones asustados por su modo 
		de ser
Infinito alarido por el tiempo enseñado
Con tanta muerte 
		adentro que es cúspide de vida
Interminable océano sacrificado a la 
		noche
Y noche sacrificada al sol que no la espera
12.

Arte poética

Que el verso sea como una llave 

		Que abra mil puertas.
Una hoja cae; 
		algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos, creado sea,
Y el alma 
		del oyente quede temblando.

Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;

		El adjetivo, cuando no 
		da vida, mata.

Estamos en el cielo de los versos.
El músculo cuelga,
como 
		recuerdo, en los museos;
mas no por eso tenemos menos fuerza;
el 
		vigor verdadero
reside en la cabeza.


		Por qué cantáis la rosa, ¡oh poetas!
¡Hacedla florecer en el poema!

		
Sólo para vosotros
Viven todas las cosas bajo el sol.
El poeta 
		es un pequeño Dios.
13.

Astro

El libro
                         
		Y la puerta

                                                         
		Que el viento cierra


		Mi cabeza inclinada
                                        
		sobre la sombra del humo
Y esta página blanca que se aleja.


		Escucha el ruido de las 
		tardes vivas
                            
		

                          
		Reloj del horizonte.


		Bajo la niebla envejecida
Se diría un astro 
		de resorte.
                           
		

                          Mi alcoba tiembla como un barco.


		Pero eres tú

                                         
		Tú sola
                          
		El astro de mi plafón.


		Yo miro tu recuerdo 
		náufrago.
                
		

                          Y aquel pájaro ingenuo
                          
		Bebiendo el agua del espejo.
14.

Balada de lo que no vuelve

Venía hacia mí por la sonrisa
Por el camino de su gracia
Y 
		cambiaba las horas del día
El cielo de la noche se convertía en el 
		cielo del amanecer
El mar era un árbol frondoso lleno de pájaros
Las flores daban campanadas de alegría
Y mi corazón se ponía a 
		perfumar enloquecido

Van andando los días a lo largo del año
¿En dónde estás?
Me 
		crece la mirada
Se me alargan las manos
En vano la soledad abre 
		sus puertas
Y el silencio se llena de tus pasos de antaño
Me crece 
		el corazón
Se me alargan los ojos
Y quisiera pedir otros ojos
Para ponerlos allí donde terminan los míos
¿En dónde estás ahora?
¿Qué sitio del mundo se está haciendo tibio con tu presencia?
Me 
		crece el corazón como una esponja
O como esos corales que van a 
		formar islas
Es inútil mirar los astros
O interrogar las piedras 
		encanecidas
Es inútil mirar ese árbol que te dijo adiós el último
Y te saludará el primero a tu regreso
Eres sustancia de lejanía
Y 
		no hay remedio
Andan los días en tu busca
A qué seguir por todas 
		partes la huella de sus pasos
El tiempo canta dulcemente
Y si mis 
		ojos os dicen
Cuánta vida he vivido y cuánta muerte he muerto
Ellos podrían también deciros
Cuánta vida he muerto y cuánta muerte 
		he vivido

¡Oh mis fantasmas! ¡Oh mis queridos espectros!
La noche ha dejado 
		noche en mis cabellos
¿En dónde estuve? ¿Por dónde he andado?
¿Pero era ausencia aquélla o era mayor presencia?

		
Cuando las piedras oyen mi paso
Sienten una ternura que les 
		ensancha el alma
Se hacen señas furtivas y hablan bajo:
Allí se 
		acerca el buen amigo
El hombre de las distancias
Que viene 
		fatigado de tanta muerte al hombro
De tanta vida en el pecho
Y 
		busca donde pasar la noche

Heme aquí ante vuestros limpios ojos
Heme aquí vestido de 
		lejanías
Atrás quedaron los negros nubarrones
Los años de 
		tinieblas en el antro olvidado
Traigo un alma lavada por el fuego
Vosotros me llamáis sin saber a quién llamáis
Traigo un cristal sin 
		sombra un corazón que no decae
La imagen de la nada y un rostro que 
		sonríe
Traigo un amor muy parecido al universo
La Poesía me 
		despejó el camino
Ya no hay banalidades en mi vida
¿Quién guió mis 
		pasos de modo tan certero?

Mis ojos dicen a aquellos que cayeron
Disparad contra mí vuestros 
		dardos
Vengad en mí vuestras angustias
Vengad en mí vuestros 
		fracasos
Yo soy invulnerable
He tomado mi sitio en el cielo como 
		el silencio

Los siglos de la tierra me caen en los brazos
Yo soy amigos el 
		viajero sin fin
Las alas de la enorme aventura
Batían entre 
		inviernos y veranos
Mirad cómo suben estrellas en mi alma
Desde 
		que he expulsado las serpientes del tiempo oscurecido

¿Cómo podremos entendernos?
Heme aquí de regreso de donde no se 
		vuelve
Compasión de las olas y piedad de los astros
¡Cuánto tiempo 
		perdido! Este es el hombre de las lejanías
El que daba vuelta las 
		páginas de los muertos
Sin tiempo sin espacio sin corazón sin sangre
El que andaba de un lado para otro
Desesperado y solo en las 
		tinieblas
Solo en el vacío
Como un perro que ladra hacia el fondo 
		de un abismo

¡Oh vosotros! ¡Oh mis buenos amigos!
Los que habéis tocado mis 
		manos
¿Qué habéis tocado?
Y vosotros que habéis escuchado mi voz
¿Qué habéis escuchado?
Y los que habéis contemplado mis ojos
¿Qué 
		habéis contemplado?

Lo he perdido todo y todo lo he ganado
Y ni siquiera pido
La 
		parte de la vida que me corresponde
Ni montañas de fuego ni mares 
		cultivados
Es tanto más lo que he ganado que lo que he perdido
Así 
		es el viaje al fin del mundo
Y ésta es la corona de sangre de la gran 
		experiencia
La corona regalo de mi estrella
¿En dónde estuve en 
		dónde estoy?

Los árboles lloran un pájaro canta inconsolable
Decid ¿quién es 
		el muerto?
El viento me solloza
¡Qué inquietudes me has dado!
Algunas flores exclaman
¿Estás vivo aún?
¿Quién es el muerto 
		entonces?
Las aguas gimen tristemente
¿Quién ha muerto en estas 
		tierras?
Ahora sé lo que soy y lo que era
Conozco la distancia que 
		va del hombre a la verdad
Conozco la palabra que aman los muertos
Este es el que ha llorado el mundo el que ha llorado resplandores

		
Las lágrimas se hinchan se dilatan
Y empiezan a girar sobre su 
		eje
Heme aquí ante vosotros
Cómo podremos entendernos Cómo saber 
		lo que decimos
Hay tantos muertos que me llaman
Allí donde la 
		tierra pierde su ruido
Allí donde me esperan mis queridos fantasmas
Mis queridos espectros
Mirad me os amo tanto pero soy extranjero
¿Quién salió de su tierra
Sin saber el hondor de su aventura?
Al 
		desplegar las alas
El mismo no sabía qué vuelo era su vuelo

Vuestro tiempo y vuestro espacio
No son mi espacio ni mi tiempo
¿Quién es el extranjero? ¿Reconocéis su andar?
Es el que vuelve con 
		un sabor de eternidad en la garganta
Con un olor de olvido en los 
		cabellos
Con un sonar de venas misteriosas
Es este que está 
		llorando el universo
Que sobrepasó la muerte y el rumor de la selva 
		secreta
Soy impalpable ahora como ciertas semillas
Que el viento 
		mismo que las lleva no las siente
Oh Poesía nuestro reino empieza

		
Este es aquel que durmió muchas veces
Allí donde hay que estar 
		alerta
Donde las rocas prohíben la palabra
Allí donde se confunde 
		la muerte con el canto del mar
Ahora vengo a saber que fui a buscar 
		las llaves
He aquí las llaves
¿Quién las había perdido?
¿Cuánto 
		tiempo ha que se perdieron?
Nadie encontró las llaves perdidas en el 
		tiempo y en las brumas
¡Cuántos siglos perdidas!

Al fondo de las tumbas
Al fondo de los mares
Al fondo del 
		murmullo de los vientos
Al fondo del silencio
He aquí los signos
¡Cuánto tiempo olvidados!
Pero entonces amigo ¿qué vas a decirnos?
¿Quién ha de comprenderte? ¿De dónde vienes?
¿En dónde estabas? ¿En 
		qué alturas en qué profundidades?
Andaba por la Historia del brazo 
		con la muerte
Oh hermano nada voy a decirte
Cuando hayas tocado lo 
		que nadie puede tocar
Más que el árbol te gustará callar
15.

Balandro

Los recuerdos

                                                  
		se han fatigado de seguirme

		

                           
		LA SENDA ERA TAN LARGA

		

		Este viento venía de unas alas

		Y los días pasan aullando al horizonte

		

                                                               
		Como un balandro joven

                                                               
		Crucé muchas tormentas

                                                               
		Entre canciones marineras

		

		Todas las gaviotas

                                              
		dejaron plumas en mis manos

		

		Tras la última montaña

                                                         
		los meses descendían

		

		Un póstumo cantar nos cerró la salida
16.

Bay

Rum

		

		En tus cabellos se ha dormido

		Aquella alondra que voló cantando

		

                         
		CUÁL ERA MI CAMINO

		

                                       
		Nunca podré encontrarlo

		

		La cascadas

                         
		Pequeñas cabelleras en la orilla

		Sus estrellas resbalan y no brillan

		

		En el cielo despoblado

		Tan sólo tu cabellera sideral

		Suelta sobre la tarde

		

                               
		Aquellas llamas que arden

                                         
		Oración o cantar

		

		Dame tu mano

		Vamos                                                     
		Vamos

		

		Hay un poco de música en el musgo

		

		Huir

                  
		hacia el último bosque

		

                                                                    
		Y en la noche

		Vaciar tu cabellera sobre el mundo
17.

Campanario

A cada son de la campana
                                                     
		un pájaro volaba
Pájaros de ala inversa
                                                 
		que mueren entre las tejas


		Donde ha caído la primera canción.

Al fondo de la tarde
                                            
		las llamas vegetales
En cada hoja tiembla el corazón


		Y una 
		estrella se enciende a cada paso.
                                            Los ojos guardan algo
                                            
		Que palpita en la voz.


		Sobre la lejanía
                                       un reloj se vacía.
18.

Camino

Un cigarro vacío

		

		A lo largo del camino

		He deshojado mis dedos

		

                                                   
		Y jamás mirar atrás

		

		Mi cabellera

                                   
		Y el humo de esta pipa

		

		Aquella luz me conducía 

		Todos los pájaros sin alas

		En mis hombros cantaron

		

                                                    
		Pero mi corazón fatigado

                                                    
		Murió en el último nido

		

		Llueve sobre el camino

		Y voy buscando el sitio

                                                    
		donde mis lágrimas han caído
19.

Cantar

de los cantares

		

		Cantar

              
		Todos los días

                                                            
		Cantar

		

		Ella vendrá tan rápida

		Que su sombra se quedará olvidada

		Sin poderla encontrar

		

		En el camino

                                    
		La nubes hidrófilas

		Se rasgan en las cimas de las hojas

		

                                    
		La lluvia

		Detrás del agua

                                                   
		El sol

		

		Al final de una canción

		Alguien doblará los años

                                         
		Y caerá en mis brazos
20.

Casa

Sobre la 
		mesa

                                       
		el abanico tierno

		Un pájaro muerto en pleno vuelo

		

		La casa de enfrente

                                                  
		blanca de yeso y de nieve

		

		En el jardín ignorado

                                                           
		alguien pasea

		

		Y un ángel equivocado

		Se ha dormido sobre el humo de la chimenea

		

                                        
		Para seguir el camino

                                        
		Hay que recomenzar

		

                   
		QUIÉN ESCONDIÓ LAS LLAVES

		

		Había tantas cosas que no pude encontrar
21.

Cruz

Algo se ha quedado

		Sobre las más tibias lejanías

		

		En todas las rutas

                                               
		había sangre de mis plumas

		

		Al querer recogerlas

                                              
		he visto que eran muchas

		

                
		No es el Cristo que ha pasado

                
		Lento como las horas del Oriente

		

		Mi cruz no cargó mis espaldas

		Ni vuela sobre los techos

		

                            
		EN LA CAMPIÑA HABÍA PUNTOS ROJOS

		

                                   
		Mi cruz sin alas iba en mi pecho

                      
		Y no ha querido nunca cerrar los ojos

		

		Un pájaro se quema en el ocaso

		Cuántas cosas hemos olvidado

		

		Mirando hacia la vida

		He visto mi cigarro

		Que humea en las más tibias lejanías
22.

Depart

La barca se alejaba
                     Sobre las olas cóncavas


		De qué 
		garganta sin plumas 
		
                                                             brotaban las canciones


		                                   Una nube 
		de humo y un pañuelo
                                   Se batían al viento


		Las flores 
		del solsticio
Florecen al vacío

		Y en vano 
		hemos llorado
                                                              
		sin poder recogerlas


		             El último 
		verso nunca será cantado


		Levantando 
		un niño al viento
Una mujer decía adiós desde la playa

		

		TODAS LAS GOLONDRINAS SE ROMPIERON LAS ALAS
23.

Días y noches te he buscado...

(De poemas póstumos #3)


		Días y noches te he 
		buscado
Sin encontrar el sitio en donde cantas
Te he buscado por 
		el tiempo arriba y por el río abajo
Te has perdido entre las 
		lágrimas


		Noches y noches te he 
		buscado
Sin encontrar el sitio en donde lloras
Porque yo sé que 
		estás llorando
Me basta con mirarme en un espejo
Para saber que 
		estás llorando y me has llorado


		Sólo tú salvas el 
		llanto
Y de mendigo oscuro 
		
Lo haces rey coronado por tu mano
24.

Égloga

Sol muriente

		

		Hay una panne en el motor

		

		Y un olor primaveral

		Deja en el aire al pasar

		

                          
		En algún sitio

                                                          
		una canción

		

                  
		EN DÓNDE ESTÁS

		

		Una tarde como ésta

                                            
		te busqué en vano

		Sobre la niebla de todos los caminos

		Me encontraba a mí mismo

		Y en le humo de mi cigarro

		Había un pájaro perdido

		

		Nadie respondía

		

                    
		Los últimos pastores se ahogaron

		

		Y los corderos equivocados

		Comían flores y no daban miel

		

		El viento que pasaba

		Amontona sus lanas

		

                                             
		Entre las nubes

                                             
		Mojadas de mis lágrimas

		

		A qué otra vez llorar

                                             
		lo ya llorado

		

		Y pues que las ovejas comen flores

		Señal que ya has pasado
25.

El célebre océano

El mar decía a sus olas
Hijas mías volved pronto
Yo veo desde aquí las esfinges en equilibrio 
		sobre el alambre
Veo una calle perdida en el ojo del muerto
Hijas 
		mías llevad vuestras cartas y no tardéis
Cada vez más rápidos los 
		árboles crecen
Cada vez más rápidas las olas mueren
Los récord de 
		la cabeza son batidos por los brazos
Los ojos son batidos por las 
		orejas
Sólo las voces luchan todavía contra el día

Creéis que oye nuestras voces
El día tan maltratado por el océano
Creéis que comprende la plegaria inmensa de esta agua que cruje
Sobre 
		sus huesos

Mirad el cielo muriente y las virutas del mar
Mirad la luz vacía 
		como aquel que abandonó su casa
El océano se fatiga de cepillar las 
		playas
De mirar con un ojo los bajos relieves del cielo
Con un ojo 
		tan casto como la muerte que lo aduerme
Y se aduerme en su vientre

		
El océano ha crecido de algunas olas
El seca su barba
Estruja 
		su casaca confortable
Saluda al sol en el mismo idioma
Ha crecido 
		de cien olas

Esto se debe a su inclinación natural
Tan natural como su verde
Más verde que los ojos que miran la hierba
La hierba de conducta 
		ejemplar

El mar ríe y bate la cola
Ha crecido de mil olas
26.

El espejo de agua

Mi espejo, 
		corriente por las noches,
Se hace arroyo y se aleja de mi cuarto. 
		


		Mi espejo, 
		más profundo que el orbe
Donde todos los cisnes se ahogaron.


		Es un 
		estanque verde en la muralla
Y en medio duerme tu desnudez anclada.


		Sobre sus 
		olas, bajo cielos sonámbulos,
Mis ensueños se alejan como barcos.


		De pie en 
		la popa siempre me veréis cantando.
Una rosa secreta se hincha en mi 
		pecho
Y un ruiseñor ebrio aletea en mi dedo
27.

El paso del retorno

A Raquel que me dijo un día:
                                                 
		«Cuando tú te alejas un sólo instante,
                                                 
		el tiempo y yo lloramos...»

Yo soy ese que salió hace un año de su tierra
Buscando lejanías 
		de vida y muerte
Su propio corazón y el corazón del mundo
Cuando 
		el viento silbaba entrañas
En un crepúsculo gigante y sin recuerdos

		
Guiado por mi estrella
Con el pecho vacío
Y los ojos clavados 
		en la altura
Salí hacia mi destino

Oh mis buenos amigos
¿Me habéis reconocido?
He vivido una vida 
		que no puede vivirse
Pero tú Poesía no me has abandonado un solo 
		instante

Oh mis amigos aquí estoy
Vosotros sabéis acaso lo que yo era
Pero nadie sabe lo que soy
El viento me hizo viento
La sombra me 
		hizo sombra
El horizonte me hizo horizonte preparado a todo 

		
La tarde me hizo tarde
Y el alba me hizo alba para cantar de 
		nuevo

Oh poeta esos tremendos ojos
Ese andar de alma de acero y de 
		bondad de mármol
Este es aquel que llegó al final del último camino
Y que vuelve quizás con otro paso
Hago al andar el ruido de la muerte
Y si mis ojos os dicen
Cuánta vida he vivido y cuánta muerte he 
		muerto 
Ellos podrían también deciros
Cuánta vida he muerto y 
		cuánta muerte he vivido

¡Oh mis fantasmas! ¡Oh mis queridos espectros! 
La noche ha 
		dejado noche en mis cabellos
¿En dónde estuve? ¿Por dónde he andado? 
¿Pero era ausencia aquélla o era mayor presencia?

		
Cuando las piedras oyen mi paso
Sienten una ternura que les 
		ensancha el alma
Se hacen señas furtivas y hablan bajo:
Allí se 
		acerca el buen amigo
El hombre de las distancias
Que viene 
		fatigado de tanta muerte al hombro 
De tanta vida en el pecho
Y 
		busca donde pasar la noche

Heme aquí ante vuestros limpios ojos
Heme aquí vestido de 
		lejanías
Atrás quedaron los negros nubarrones
Los años de 
		tinieblas en el antro olvidado 
Traigo un alma lavada por el fuego
Vosotros me llamáis sin saber a quién llamáis
Traigo un cristal sin 
		sombra un corazón que no decae
La imagen de la nada y un rostro que 
		sonríe
Traigo un amor muy parecido al universo
La Poesía me 
		despejó el camino 
Ya no hay banalidades en mi vida
¿Quién guió 
		mis pasos de modo tan certero?

Mis ojos dicen a aquellos que cayeron
Disparad contra mí vuestros 
		dardos
Vengad en mí vuestras angustias
Vengad en mí vuestros 
		fracasos
Yo soy invulnerable
He tomado mi sitio en el cielo como 
		el silencio

Los siglos de la tierra me caen en los brazos 
Yo soy amigos el 
		viajero sin fin
Las alas de la enorme aventura
Batían entre 
		inviernos y veranos
Mirad cómo suben estrellas en mi alma
Desde 
		que he expulsado las serpientes del tiempo oscurecido

¿Cómo podremos entendernos?
Heme aquí de regreso de donde no se 
		vuelve
Compasión de las olas y piedad de los astros
¡Cuánto tiempo 
		perdido! Este es el hombre de las lejanías
El que daba vuelta las 
		páginas de los muertos
Sin tiempo sin espacio sin corazón sin sangre
El que andaba de un lado para otro
Desesperado y solo en las 
		tinieblas 
Solo en el vacío
Como un perro que ladra hacia el fondo 
		de un abismo

¡Oh vosotros! ¡Oh mis buenos amigos! 
Los que habéis tocado mis 
		manos 
¿Qué habéis tocado?
Y vosotros que habéis escuchado mi voz 
¿Qué habéis escuchado?
Y los que habéis contemplado mis ojos 
¿Qué 
		habéis contemplado?

Lo he perdido todo y todo lo he ganado 
Y ni siquiera pido
La 
		parte de la vida que me corresponde
Ni montañas de fuego ni mares 
		cultivados
Es tanto más lo que he ganado que lo que he perdido 
Así es el viaje al fin del mundo
Y ésta es la corona de sangre de la 
		gran experiencia
La corona regalo de mi estrella 
¿En dónde estuve 
		en dónde estoy?

Los árboles lloran un pájaro canta inconsolable 
Decid ¿quién es 
		el muerto?
El viento me solloza
¡Qué inquietudes me has dado!
Algunas flores exclaman
¿Estás vivo aún?
¿Quién es el muerto 
		entonces?
Las aguas gimen tristemente
¿Quién ha muerto en estas 
		tierras?
Ahora sé lo que soy y lo que era
Conozco la distancia que 
		va del hombre a la verdad
Conozco la palabra que aman los muertos
Este es el que ha llorado el mundo el que ha llorado resplandores

		
Las lágrimas se hinchan se dilatan
Y empiezan a girar sobre su 
		eje.
Heme aquí ante vosotros
Cómo podremos entendernos Cómo saber 
		lo que decimos
Hay tantos muertos que me llaman
Allí donde la 
		tierra pierde su ruido
Allí donde me esperan mis queridos fantasmas
Mis queridos espectros
Miradme os amo tanto pero soy extranjero
¿Quién salió de su tierra
Sin saber el hondor de su aventura?
Al 
		desplegar las alas
Él mismo no sabía qué vuelo era su vuelo

Vuestro tiempo y vuestro espacio
No son mi espacio ni mi tiempo
¿Quién es el extranjero? ¿Reconocéis su andar?
Es el que vuelve con 
		un sabor de eternidad en la garganta
Con un olor de olvido en los 
		cabellos
Con un sonar de venas misteriosas
Es este que está 
		llorando el universo
Que sobrepasó la muerte y el rumor de la selva 
		secreta
Soy impalpable ahora como ciertas semillas
Que el viento 
		mismo que las lleva no las siente
Oh Poesía nuestro reino empieza

		
Este es aquel que durmió muchas veces
Allí donde hay que estar 
		alerta
Donde las rocas prohíben la palabra
Allí donde se confunde 
		la muerte con el canto del mar
Ahora vengo a saber que fui a buscar 
		las llaves
He aquí las llaves
¿Quién las había perdido?
¿Cuánto 
		tiempo ha que se perdieron?
Nadie encontró las llaves perdidas en el 
		tiempo y en las brumas 
¡Cuántos siglos perdidas!

Al fondo de las tumbas
Al fondo de los mares
Al fondo del 
		murmullo de los vientos
Al fondo del silencio
He aquí los signos
¡Cuánto tiempo olvidados!
Pero entonces amigo ¿qué vas a decirnos?
¿Quién ha de comprenderte? ¿De dónde vienes?
¿En dónde estabas? ¿En 
		qué alturas en qué profundidades?
Andaba por la Historia del brazo 
		con la muerte

Oh hermano, nada voy a decirte
Cuando hayas tocado lo que nadie 
		puede tocar 
Más que el árbol te gustará callar.
28.

Ella

Ella daba dos pasos 
		hacia adelante
Daba dos pasos hacia atrás
El primer paso decía 
		buenos días señor
El segundo paso decía buenos días señora
Y los 
		otros decían cómo está la familia
Hoy es un día hermoso como una 
		paloma en el cielo

		
Ella llevaba una camisa ardiente
Ella tenía ojos de adormecedora 
		de mares
Ella había escondido un sueño en un armario oscuro
Ella 
		había encontrado un muerto en medio de su cabeza

		
Cuando ella llegaba dejaba una parte más hermosa muy lejos
Cuando 
		ella se iba algo se formaba en el horizonte para esperarla

		
Sus miradas estaban heridas y sangraban sobre la colina
Tenía los 
		senos abiertos y cantaba las tinieblas de su edad
Era hermosa como un 
		cielo bajo una paloma

		
Tenía una boca de acero
Y una bandera mortal dibujada entre los 
		labios
Reía como el mar que siente carbones en su vientre
Como el 
		mar cuando la luna se mira ahogarse
Como el mar que ha mordido todas 
		las playas
El mar que desborda y cae en el vacío en los tiempos 
		de abundancia
Cuando las estrellas arrullan sobre nuestras cabezas

		Antes que el viento norte abra sus ojos
Era hermosa en sus horizontes 
		de huesos
Con su camisa ardiente y sus miradas de árbol fatigado

		Como el cielo a caballo sobre las palomas.
29.

Emigrante

a América

		

		Estrellas eléctricas

		Se encienden en el viento

		

                       
		Y algunos signos astrológicos

                                                                                    
		han caído al mar

		

                       
		Ese emigrante que canta

                       
		Partirá mañana

		

		Vivir

		

                                                                             
		Buscar

		

		Atado al barco

                                     
		como a un horóscopo

		Veinte días sobre el mar

		

		Bajo las aguas

		Nadan los pulpos vegetales

		

		Detrás del horizonte abierto

                             
		El otro puerto

		

		Entre el boscaje

		Las rosas deshojadas

                                                    
		iluminan las calles

Versos y pensamientos de Vicente Huidobro

Selección destacada
« Que el verso sea como una llave Que abra mil puertas. Una hoja cae; algo pasa volando; Cuanto miren los ojos creado sea, »
Vicente Huidobro · Arte poética
« Nací a los treinta y tres años, el día de la muerte de Cristo; nací en el Equinoccio, bajo las hortensias y los aeroplanos del calor. Traigo una voz que viene de los astros, un paracaídas de estrellas desgarradas. »
Vicente Huidobro · Altazor (Prefacio y Canto I - Selección)
« Abrid esta tumba: al fondo se ve el mar. »
Poemas de Vicente Huidobro
« Avanzo por mi vida pegado a la muerte, apoyándome sobre el báculo de mi esqueleto. »
Poemas de Vicente Huidobro
« Axioma para los músicos: los pájaros cantan mal. »
Poemas de Vicente Huidobro
« Los ascensores suben como el mercurio de los termómetros. »
Poemas de Vicente Huidobro
« Nunca se miran suficientemente los seres que se aman. »
Poemas de Vicente Huidobro
« Todo es nuevo cuando se mira con ojos nuevos. »
Poemas de Vicente Huidobro
« He buscado en tu cuerpo la canción.Alguien lleva un tesoro entre las manos. »
Poemas de Vicente Huidobro
« Las olas mecen el navío muerto.Yo en la orilla silbandomiro la estrella que humea entre mis dedos. »
Poemas de Vicente Huidobro
Trayectoria lírica

Poemas y obras destacadas

Antología de poemas inmortales

Reúne las composiciones poéticas más aclamadas de Poemas de Vicente Huidobro, donde la maestría del verso y la hondura del sentimiento alcanzan su máxima expresión.

Sus versos exploran la belleza de la naturaleza, el anhelo del amor verdadero y la búsqueda de sentido ante los enigmas del destino.

Una antología indispensable que demuestra por qué su poesía sigue viva y resonando con fuerza en el corazón de los lectores actuales.

Algunos libros de poesía de Vicente Huidobro:

Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: