« ¡Oh dulce soledad, templo escondido donde el alma descansa en su reposo! Aquí no turba el mundo revoltoso el secreto clamor del pecho herido. »
Sor Marcela de San Félix · A la soledad
Siglo de Oro español · Hija de Lope de Vega, carmelita descalza y apasionada voz de la mística conventual
¡Oh dulce soledad, templo escondido donde el alma descansa en su reposo! Aquí no turba el mundo revoltoso el secreto clamor del pecho herido. En ti halla mi Esposo prometido el aposento humilde y silencioso; lejos del fausto vano y engañoso vivo en olvido que es mi bien querido. Cierro la puerta al siglo y a sus quejas, abro la entrada a la divina llama; y en este rincón santo donde dejas que el silencio converse con quien ama, hallo mayor tesoro en la pobreza que los reyes en toda su grandeza.
Pan del cielo, vivo fuego, que a las almas das sustento; en tan dulce sacramento todo el corazón entrego. Ciego llego a tu presencia, mas tu lumbre me ilumina; bebo la gracia divina que sana toda dolencia.
« ¡Oh dulce soledad, templo escondido donde el alma descansa en su reposo! Aquí no turba el mundo revoltoso el secreto clamor del pecho herido. »
« Pan del cielo, vivo fuego, que a las almas das sustento; en tan dulce sacramento todo el corazón entrego. »
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