« Es un viejo marinero, y detiene a uno de tres. Por tu larga barba gris y tu ojo brillante, »
Samuel Taylor Coleridge
Romanticismo oscuro inglés (1772–1834)Romanticismo oscuro inglés · Creador de La balada del viejo marinero, Kubla Khan y la poesía de lo sobrenatural
Poemas de Samuel Taylor Coleridge
1.
Canción de glicina
Canción de glicina
MIRÉ un rayo de sol, combado en el azul, hasta la tierra, y allí vi un pájaro atrevido: ¡oh, qué encantado y dulce! Bajábase y subía, parpadeaba, en círculos volaba por el rayo de soleada niebla, con sus ojos de llama y con su pico de oro y todo su plumaje de amatista. Y así cantaba: «¡Adiós! ¡Adiós! Lo que sueña el amor se cumple raramente. Las flores no se quedan nunca, nunca; no permanecerán las gotas de rocío. ¡Oh, mayo, mayo dulce: ya es hora de partir! Iremos lejos, lejos, ¡iremos hoy, hoy mismo!» Versión de Màrie Montand
2.
El arpa eólica
El arpa eólica
¡Mi Sara pensativa! Reclinada
tu cabeza en mi brazo, es dulce estar
junto a nuestra cabaña recubierta
de jazmín y de mirto (los emblemas
de la inocencia y del amor reunidos)
y ver los montes rebosar la luz
de la tarde, reunirse lentamente
y mostrar el lucero refulgente
como la sabiduría. ¡Qué hermoso
el
aroma del campo y qué callado
el mundo! El murmullo del mar lejano
nos habla del silencio.
Y esa humilde
arpa -óyela- en su lejano estuche,
acariciada por la
simple brisa
cual tímida doncella ante el amante
es tan dulce reproche que me
invita
a repetir la falta. Ya sus cuerdas,
suavemente tañidas, nos
ofrecen
oleadas de notas que recuerdan
el embrujo sonoro que los
elfos
pronuncian por la tarde, cuando viajan
con la brisa que
llega de las hadas,
donde la música ronda las flores
salvajes como
aves del paraíso
¡flotando en su ala indómita, sin pausa!
¡La vida
dentro y fuera de nosotros,
que anima el movimiento y es su alma,
luz en sonido, sonido en la luz,
ritmo en el pensamiento y alegría
en todo! Cómo no amarlo todo
en un mundo tan pleno, donde canta
la brisa y el aire aquietado es música
dormida en ese tácito
instrumento.
Así, mi amor, mientras al mediodía
paseo por
las próximas colinas
con ojos entornados y contemplo
la danza de
la luz como diamantes,
medito sosegado en el sosiego;
cruzan por
mi cerebro, así indolente,
pensamientos que él mismo no convoca
y revuelos de ociosas
fantasías
diversas y salvajes cual tormentas
que crecen y se
agitan sobre el arpa.
Y ¿no serán los seres animados
arpas
dispuestas de diverso modo
que se hacen pensamiento cuando sopla,
viva y vasta, una brisa intelectual,
de cada una el alma, Dios de
todas?
Pero tus ojos serios me suponen
un sereno reproche, amada, y esos
borrosos pensamientos no
rechazas
y me haces caminar en humildad
con Dios. ¡Hija del Cristo
y de su estirpe!
Con sagrada razón has despreciado
conceptos de una mente aún corrupta,
pompas que brillan, se
levantan, rompen
con el rumor de una filosofía
vana, ¡pues nunca
podré hablar sin culpa
de Él, Incomprensible! Salvo cuando
con
temor y con fe interior alabo
a aquel cuya piedad es salvación
para mí, miserable, pecador
e insensato. ¡Aquel que me dio paz
y a
ti y esta cabaña, amada mía!
Versión de Gabriel Insuasti
3.
El recuerdo
El recuerdo
...El heno removido y los primeros frutos, el heno removido y las mieses de un campo dicen: se fue el estío. La digital, muy alta, esparce campanillas de púrpura en el viento, o cuando se remonta, rozándola, una alondra o se posa un pinzón en su tallo. El rosal (en vano predilecto de amores complacidos) yérguese al modo de una belleza de otros tiempos, con las espinas, pero se fueron ya las rosas. Ni logro hallar, en mi paseo solitario, junto a fuentes o arroyos o en húmedo camino, la flor azul que brilla, mirando, en la ribera y es gema de esperanza: el dulce nomeolvides. Mas no han de marchitarse las flores que Emelina, con dedos delicados, en la nevada seda trazó ( bien sabe ella que son mis predilectas), ni, más querido aún, su cabello de ámbar. Versión de Màrie Montand
4.
El ruiseñor
El ruiseñor
...Y un bosque yo me sé, vasto, muy cerca de un castillo enorme, que su señor no habita. Y en el bosque los zarzales indómitos se enlazan y quiebran los senderos, y la hierba apretada y los botones de oro cubren las avenidas. Mas nunca supe de un lugar tan lleno de ruiseñores. Cerca o a lo lejos, en árbol o zarzal, por todo el bosque, se contestan e incitan en su canto, con la pugna de trinos caprichosos, murmullos musicales y rápidos gorjeos y un leve silbo de mayor dulzura... Tanto llenan el aire de armonía, que, cerrando los ojos, olvidarías casi que no era día. En los arbustos plateados de luna, que abren leves hojuelas con relente, tal vez los vieras sobre ramas finas, sus ojos muy brillantes y redondos centelleando, mientras un gusano de luz ya su antorcha de amor alza en la sombra... Versión de Màrie Montand
5.
Hay una mente, una mente omnipresente...
Hay una mente, una mente omnipresente...
Hay una mente, una mente omnipresente y omnífica. Su nombre sagrado es el Amor. ¡Oh verdad de sublime grandeza! Quien se nutre sacia con ella su alma constante, escapa con una bendición de este ínfimo mundo. Es lo más alto del hombre, nuestra meridiana majestad, sabernos partes de una maravillosa totalidad. Esto hermana al hombre y asienta su caridad y su conducta. Pero es Dios, difundiéndose en todo, quien hace todo una unidad. Y ésta es la peor superstición: desear algo que no sea Él mismo, suprema realidad (...) Versión de Gabriel Insuasti
6.
Helada a medianoche
Helada a medianoche
La helada cumple su secreto oficio sin ayuda del viento. Un búho deja su chillido en la noche -escucha- inmensa. Todos descansan ya y me entrego a esa soledad que propicia el desvarío. Tan sólo queda junto a mí, en su cuna, el reposado sueño de mi hijo. ¡Es tan tranquilo! Tanto que perturba el pensamiento con su extremo y raro silencio. ¡Mar, colina y arboleda, junto a este pueblo! ¡Mar, colina y bosque con los hechos diarios de la vida, inaudibles cual sueños! La azul llama se aquieta en el hogar y ya no tiembla; sólo esa cinta interrumpe la calma, agitándose aún sobre la verja. Su meneo en la calma de esta escena le da una semejanza con mi vida, la toma una amistosa forma cuyo endeble flamear hace un juguete del pensamiento y es interpretada a su modo por el alma, que busca en cada cosa espejo de sí misma(...) Versión de Gabriel Insuasti
7.
Inscripciãn
Inscripciãn
Inscripción para una fuente que mana en un brezal ¡SICÃMORO, a menudo con música de abejas! Tales tiendas querían los Patriarcas. Cubran esas añosas ramas intactas largo tiempo la taza pequeñita y redonda, que ampara de las hojas caídas una piedra. y envíe, tranquila como el hálito de un infante dormido, primavera esas aguas frías al caminante, con palpitar seguro y suave. Que no cese el cono de arenita en su mudo danzar, al fondo, como un paje de los Ellos, pues baila ahora, tan menudo y alegre como ellos, sin turbar a la fuente en su tersura clara. Aquí hallarás frescor y crepúsculo y musgo, un blando asiento y una sombra profunda y vasta. Más árboles no busques: ni lejos los verías. Bebe, pues, peregrino, y descansa. y si tienes muy limpio el corazón, también podrá tu espíritu refrigerarse, oyendo algún sonido dulce de las brisas o las abejas murmurantes. Versión de Màrie Montand
8.
Kubla Khan
Kubla Khan
EN Xanadú, Kubla Khan mandó que levantaran su cúpula señera: allí donde discurre Alfa, el río sagrado, por cavernas que nunca ha sondeado el hombre, hacia una mar que el sol no alcanza nunca. Dos veces cinco millas de tierra muy feraz ciñeron de altas torres y murallas: y había allí jardines con brillo de arroyuelos, donde, abundoso, el árbol de incienso florecía, y bosques viejos como las colinas cercando los rincones de verde soleado. ¡Oh sima de misterio, que se abría bajo la verde loma, cruzando entre los cedros! Era un lugar salvaje, tan sacro y hechizado como el que frecuentara, bajo menguante luna, una mujer, gimiendo de amor por un espíritu. Y del abismo hirviente y con fragores sin fin, cual si la tierra jadeara, hízose que brotara un agua caudalosa, entre cuyo manar veloz e intermitente se enlazaban fragmentos enormes, a manera de granizo o de mieses que el trillador separa: y en medio de las rocas danzantes, para siempre, lanzóse el sacro río. Cinco millas de sierpe, como en un laberinto, siguió el sagrado río por valles y collados, hacia aquellas cavernas que no ha medido el hombre, y hundióse con fragor en una mar sin vida: y en medio del estruendo, oyó Kubla, lejanas, las voces de otros tiempos, augurio de la guerra. La sombra de la cúpula deliciosa flotaba encima de las ondas, y allí se oía aquel rumor mezclado del agua y las cavernas. ¡Oh, singular, maravillosa fábrica: sobre heladas cavernas la cúpula de sol! Un día, en mis ensueños, una joven con un salterio aparecía llegaba de Abisinia esa doncella y pulsaba el salterio; cantando las montañas de Aboré. Si revivir lograra en mis entrañas su música y su canto, tal fuera mi delicia, que con la melodía potente y sostenida alzaría en el aire aquella cúpula, la cúpula de sol y las cuevas de hielo. Y cuantos me escucharan las verían y todos clamarían: «¡Deteneos! ¡Ved sus ojos de llama y su cabello loco! Tres círculos trazad en torno suyo y los ojos cerrad con miedo sacro, pues se nutrió con néctar de las flores y la leche probó del Paraíso». Versión de Màrie Montand
9.
La canción del viejo marino
La canción del viejo marino
Argumento Cómo un barco, habiendo pasado la línea, es impulsado por las tormentas hacia las frías comarcas del Polo Sur; y cómo de allí siguió la ruta a las latitudes tropicales del gran Océano Pacífico; y de los extraños sucesos que padecieron de qué manera el viejo marino tornó a su patria.
Versos y pensamientos de Samuel Taylor Coleridge
Selección destacada« ¡Agua, agua por todas partes, y todas las tablas se encogían; agua, agua por todas partes, »
« El sentido común es lo que comunmente’ se llama sabiduría. »
« El único y verdadero espíritu de tolerancia consiste en tolerar conscientemente la mutua intolerancia. »
« Hay ocasiones en las que se puede aprender más de la historia de una palabra que de la historia de una guerra. »
« La admiración, en principio, es una forma de imitar sin perder la originalidad. »
« No hay un espíritu bien conformado al que le falte el sentido del humor. [No mind is thoroughly well organized that is deficient in a sense of humour]. »
« Nadie fue jamás un gran poeta sin ser al mismo tiempo un profundo filósofo. »
« Para muchos, la experiencia es como las luces de popa de un barco, que iluminan solo el camino que queda a la espalda. »
« ¿Qué es un epigrama? sino un enano completo:Su cuerpo es la brevedad, y su alma el ingenio.[What is an Epigram? a dwarfish whole,Its body brevity, and wit its soul.]. »
« Solo los sabios poseen ideas; los demás hombres, en su mayoría, son poseídos por ellas. [The wise only possess ideas; the greater part of mankind are possessed by them]. »
« Agua, agua, por todas partesy todas las tablas se encogieron;agua, agua, por todas partes,ni una gota para beber. [Water, water, everywhere,And all the boards did shrink;Water, water, everywhere,Nor any drop to drink.]. »
Poemas y obras destacadas
Antología de poemas inmortales
Reúne las composiciones poéticas más aclamadas de Poemas de Samuel Taylor Coleridge, donde la maestría del verso y la hondura del sentimiento alcanzan su máxima expresión.
Sus versos exploran la belleza de la naturaleza, el anhelo del amor verdadero y la búsqueda de sentido ante los enigmas del destino.
Una antología indispensable que demuestra por qué su poesía sigue viva y resonando con fuerza en el corazón de los lectores actuales.
Algunos libros de poesía de Samuel Taylor Coleridge:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: