Biografía

Vida

Poemas de Salvador Novo deslumbró por su portentosa voz lírica y su capacidad única para transformar las emociones más intensas en versos inolvidables. Su vida estuvo consagrada al arte de la palabra, explorando el misterio del amor, el destino y la belleza del mundo con enorme carisma.

Frente a las incertidumbres de su tiempo, defendió con valentía la libertad de creación y la autenticidad del sentimiento más puro. Su obra poética permanece como una joya imperecedera que sigue emocionando a lectores de todas las generaciones por su frescura y hondura humana.

Salvador Novo

Grupo Contemporáneos de México (1904–1974)

Grupo Contemporáneos de México · Ironía deslumbrante, intimismo conmovedor y vanguardia cosmopolita

Lírica y Versos

Poemas de Salvador Novo

14 poemas seleccionados
1.

Diluvio

Espaciosa sala de baile

		alma y cerebro

		dos orquestas, dos,

		baile de trajes,

		las palabras iban entrando,

		las vocales daban el brazo a las consonantes.

		Señoritas acompañadas de caballeros

		y tenían trajes de la Edad Media

		y de muchísimo antes

		y ladrillos cuneiformes

		papiros, tablas,

		gama, delta, ómicron,

		peplos, vestes, togas, armaduras,

		y las pieles bárbaras sobre las pieles ásperas

		y el gran manto morado de la cuaresma

		y el color de infierno de la vestidura de Dante

		y todo el alfalfar Castellano,

		las pelucas de muchas Julietas rubias

		las cabezas de Iokanaanes y Marías Antonietas

		sin corazón ni vientre

		y el Príncipe Esplendor

		vestido con briznas de brisa

		y una princesa monosilábica

		que no era ciertamente Madame Butterfly

		y un negro elástico de goma

		con ojos blancos como incrustaciones de marfil.

		Danzaban todos en mí

		cogidos de las manos frías

		en un antiguo perfume apagado

		tenían todos trajes diversos

		y distintas fechas

		y hablaban lenguas diferentes.

		

		Y yo lloré inconsolablemente

		porque en mi gran sala de baile

		estaban todas las vidas 

		de todos los rumbos

		bailando la danza de todos los siglos

		y era, sin embargo, tan triste

		esta mascarada!

		

		Entonces prendí fuego a mi corazón

		y las vocales y las consonantes

		flamearon un segundo su penacho

		y era lástima ver el turbante del gran Visir

		tronar los rubíes como castañas

		y aquellos preciosos trajes Watteau

		y todo el estrado Queen Victoria

		de damas con altos peinados.

		También debo decir

		que se incendiaron todas las monjas

		B.C. y C.O.D.

		y que muchos héroes esperaron

		estoicamente la muerte

		y otros bebían sus sortijas envenenadas.

		Y duró mucho el incendio

		mas vi al fin en mi corazón únicamente

		el confeti de todas las cenizas

		y al removerlo

		encontré

		una criatura sin nombre

		enteramente, enteramente desnuda,

		sin edad, muda, eterna,

		y ¡oh! nunca, nunca sabrá que existen las parras

		y las manzanas se han trasladado a California

		y ella no sabrá nunca que hay trenes!

		Se ha clausurado mi sala de baile

		mi corazón no tiene ya la música de todas 

		las playas

		de hoy más tendrá el silencio de todos los siglos.


		* * *
2.

El mar

Post natal total inmersión 

		para la ahijada de Colón 

		con un tobillo en Patagonia

		y un masajista en Nueva York.

		(Su apendicitis

		abrió el canal de Panamá.)

		

		Caballeriza para el mar continentófago

		doncellez del agua playera

		frente a la Luna llena.

		

		Cangrejos y tortugas 

		para los ejemplares moralistas;

		langostas para los gastrónomos.

		Santa Elena de Poseidón

		y garage de las sirenas.

		

		¡Hígado de bacalao

		calamares de su tinta!

		Ejemplo de Biología

		en que los peces grandes

		no tienen más que bostezar

		y dejar que los chicos vengan a sí.

		(Al muy prepotente Guillermo el segundo

		en la vieja guerra torpedo alemán.)

		

		¡Oh mar, cuando no había

		este lamentable progreso

		y eran entre tus dedos los asirios

		viruta de carpintería

		y la cólera griega

		te hacía fustigar con alfileres!

		En tu piel la llaga romana

		termocauterizó Cartago.

		¡Cirugía de Arquímedes!

		Baños, baños

		por la Física y a los romanos.

		

		Europa, raptada de toros,

		buscaba caminos.

		Tierra insuficiente

		problemas para Galileo,

		Newton, los Fisiócratas

		y los agraristas.

		

		¿No te estremeces al recuerdo

		de las tres carabelas magas

		que patinaron mudamente

		la arena azul de tu desierto?

		

		Nao de China

		cofre de sándalo

		hoy tus perfumes

		son de Guerlain o de Coty

		y el té es Lipton's.

		Mar, viejecito, ya no juegas

		a los naufragios con Eolo

		desde que hay aire líquido

		Agua y Aire Gratis.

		

		Las velas 

		hoy son banderas de colores

		y los transatlánticos

		planchan tu superficie

		y separan a fuerza tus cabellos.

		

		Los buzos

		te ponen inyecciones intravenosas

		y los submarinos

		hurtan el privilegio de Jonás.

		

		Hasta el sol

		se ha vuelto capataz de tu trabajo

		y todo el día derrite

		tu vergüenza y tu agotamiento.

		Las gaviotas contrabandistas

		son espías o son aeroplanos

		y si el buque se hunde

		-sin que tú intervengas-

		todo el mundo se salva en andaderas...

		

		¡Oh mar, ya que no puedes

		hacer un sindicato de océanos

		ni usar la huelga general,

		arma los batallones de tus peces espadas,

		vierte veneno en el salmón

		y que tus peces sierras

		incomuniquen los cables

		y regálale a Nueva York

		un tiburón de Troya

		lleno de tus incógnitas venganzas!

		

		Haz un diluvio Universal

		que sepulte al monte Ararat,

		y que tus sardinas futuras

		coman cerebros fósiles

		y corazones paleontológicos.

		

		* * *
3.

Viaje

Los 
		nopales nos sacan la lengua 

		pero los maizales por estaturas 

		con su copetito mal rapado 

		y su cuaderno debajo del brazo 

		nos saludan con sus mangas rotas. 

		

		Los magueyes hacen gimnasia sueca 

		de quinientos en fondo 

		y el sol -policía secreto- 

		(tira la piedra y esconde la mano) 

		denuncia nuestra fuga ridícula 

		en la linterna mágica del prado. 

		A la noche nos vengaremos 

		encendiendo nuestros faroles 

		y echando por tierra los bosques. 

		

		Alguno que otro árbol 

		quiere dar clase de filología. 

		Las nubes inspectoras de monumentos 

		sacuden las maquetas de los montes. 

		

		¿Quién quiere jugar tenis con nopales y tunas 

		sobre la red de los telégrafos? 

		

		Tomaremos más tarde un baño ruso, 

		en el jacal perdido de la sierra 

		nos bastará un duchazo de arco iris 

		nos secaremos con algún stratus.

		

		De "Veinte poemas" 1925
4.

* * *

Breve romance de la ausencia


		Único amor, ya tan mío

		que va sazonando el Tiempo:
¡qué bien nos sabe la ausencia
cuando 
		nos estorba el cuerpo!


		Mis manos te han 
		olvidado
pero mis ojos te vieron
y cuando es amargo el mundo

		para mirarte los cierro.


		No quiero encontrarte 
		nunca,
que estás conmigo y no quiero
que despedace tu vida
lo 
		que fabrica mi sueño.


		Como un día me la diste

		viva tu imagen poseo,
que a diario lavan mis ojos
con lágrimas tu 
		recuerdo.


		Otro se fue, que no tú,

		amor que clama el silencio
si mis brazos y tu boca
con las 
		palabras partieron.


		Otro es éste, que no 
		yo,
mudo, conforme y eterno
como este amor, ya tan mío
que irá 
		conmigo muriendo.


		* * *
5.

Elegía

Los que tenemos unas manos que no nos pertenecen,
grotescas para 
		la caricia, inútiles para el taller o la azada,
largas y fláccidas 
		como una flor privada de simiente
o como un reptil que entrega su 
		veneno
porque no tiene nada más que ofrecer.
Los que tenemos una 
		mirada culpable y amarga
por donde mira la muerte no lograda del 
		mundo
y fulge una sonrisa que se congela frente a las estatuas 
		desnudas
porque no podrá nunca cerrarse sobre los anillos de oro

		ni entregarse como una antorcha sobre los horizontes del tiempo
en 
		una noche cuya aurora es solamente este mediodía
que nos flagela la 
		carne por instantes arrancados a la eternidad.

Los que hemos 
		rodado por los siglos como una roca desprendida del Génesis
sobre la 
		hierba o entre la maleza en desenfrenada carrera
para no detenemos 
		nunca ni volver a ser lo que fuimos
mientras los hombres van 
		trabajosamente ascendiendo
y brotan otras manos de sus manos para 
		torcer el rumbo de los vientos
o para tiernamente enlazarse.


		Los que vestimos cuerpos como trajes envejecidos
a quienes basta el 
		hurto o la limosna de una migaja que es 
		
                                                                                   
		todo el pan y la única hostia
hemos llegado al litoral de los siglos 
		que pesan sobre 
		
                                                                     
		nuestros corazones angustiados,
y no veremos nunca con nuestros ojos 
		limpios
otro día que este día en que toda la música del universo

		se cifra en una voz que no escucha nadie entre las palabras vacías
en 
		el sueño sin agua ni palabras en la lengua de la arcilla y del humo.


		* * *
6.

Glosa

incompleta en tres tiempos sobre un tema de amor

		
I
Dentro de estos cuatro muros 
pretendí ocultar mi dicha: 
		
Pero el fruto, pero el aire 
¿cómo me los guardaría?


		Hora mejor que pospuse, 
		
camino que no elegí,
voces que eran para mí, 
destino que no 
		dispuse; 
		
¡cómo os volvisteis oscuros! 
¡qué amargo vuestro sabor 

		cuando nos encerró mi amor 
		
dentro de estos cuatro muros! 

Entre tu aurora y mi 
		ocaso 
		
el tiempo desparecía 
y era nuestra y era mía 
sangre, labio, 
		vino y vaso. 
		
En perdurar se encapricha 
mi sombra junto a tu luz 
y bajo 
		negro capuz 
		
pretendí ocultar mi dicha.

Pero el fruto, pero el 
		aire, 
		
pero el Tiempo que no fluya, 
pero la presencia tuya 

		fuerte, joven, dulce, grande; 
		
sangre tuya en vena mía, 
lazos a instantes maduros, 
dentro 
		de estos cuatro muros 
		
¿cómo me los guardaría? 

II
Porque a pesar de todas 
		las pieles de becerro
una camisa es casi tanto como una página

		llorar desesperadamente porque ocurrió lo que era de esperar.

		
Si no tiene remedio,
al principio era el único fin de mi 
		existencia,
las profesiones no son mas que hábitos
y ya nada es 
		posible desde aquella noche apellidada.
No me conoció cuando aparté 
		la máscara de mi rostro
yo no pedía más que su rumor
pero me daba 
		su compañía.
Se quitaba la noche y la muerte y se moría
yo me 
		ahogaba en la alberca de su gimnasia
yo envejecí definitivamente a su 
		lado
y mis ojos se cerraron ante los suyos.
Quise marcar las 
		fechas de su corazón,
pero no sé ruso 
		
y la sábana era una estepa.

III
¡Apenas si te reconozco!

		Si tu labio en el mío es como el mío mismo,
si ya tu mano estéril no 
		oprime ni rechaza
y eres como el azogue que da mi propia luz.
¡Ay 
		de mí que amaba tu fuerza
si la fuerza está toda en mi!
¡Ay de mí 
		que esperé la muerte
y que te la dí!

		
* * *
7.

Nuevo amor

Thy bosom is endeared with all hearts
                                                   
		Which I by lacking have supposed dead...
8.

1.

La renovada 
		muerte de la noche 
en la que ya no nos queda sino la breve luz de la 
		conciencia 
		
y tendernos al lado de los libros 
de donde las palabras 
		escaparon sin fuga, crucificadas en mi mano,
y en esta cripta de 
		familia 
		
en la que existe en cada espejo y en cada sitio la evidencia del 
		crimen
		
y en cuyos roperos dejamos la crisálida de los adioses irremediables 
		
con que hemos de embalsamar el futuro 
y en los ahorcados que 
		penden de cada lámpara 
		
y en el veneno de cada vaso que apuramos 
y en esa silla 
		eléctrica en que hemos abandonado nuestros disfraces 
		
para ocultarnos bajo los solitarios sudarios 
mi corazón ya no 
		sabe sino marcar el paso 
		
y dar vueltas como un tigre de circo 
inmediato a una libertad 
		inasible. 
		
Todos hemos ido llegando a nuestras tumbas 
a buena hora, a la 
		hora debida, 
		
en ambulancias de cómodo precio 
o bien de suicidio natural y 
		premeditado. 
		
Y yo no puedo seguir trazando un escenario perfecto 
en que la 
		luna habría de jugar un papel importante 
		
porque en estos momentos 
hay trenes por encima de toda la tierra 
		
que lanzan unos dolorosos suspiros 
y que parten 
y la luna no 
		tiene nada que ver 
		
con las breves luciérnagas que nos vigilan 
desde un azul cercano 
		y desconocido 
		
lleno de estrellas poliglotas e innumerables.
9.

2.

Tú, yo 
		mismo, seco como un viento derrotado 
que no pudo sino muy brevemente 
		sostener en sus brazos 
		
                                                         
		una hoja que arrancó de los árboles
¿cómo será posible que nada te 
		conmueva 
		
que no haya lluvia que te estruje ni sol que rinda tu fatiga? 

		Ser una transparencia sin objeto 
		
sobre los lagos limpios de tus miradas 
oh tempestad, diluvio de 
		hace ya mucho tiempo.
		
Si desde entonces busco tu imagen que era solamente mía 
si en 
		mis manos estériles ahogué la última gota de tu sangre y mi lágrima 

		y si fue desde entonces indiferente el mundo e infinito el desierto 
		
y cada nueva noche musgo para el recuerdo de tu abrazo 
¿cómo en 
		el nuevo día tendré sino tu aliento, 
		
sino tus brazos impalpables entre los míos? 
Lloro como una madre 
		que ha reemplazado al hijo único muerto. 
		
Lloro como la tierra que ha sentido dos veces germinar el fruto 
		perfecto y mismo. 
Lloro porque eres tú para mi duelo 
y ya te 
		pertenezco en el pasado.
10.

3.

Este perfume 
		intenso de tu carne no es nada más que el mundo que desplazan       
                                                                             
		y mueven los globos azules de tus ojos
		
y la tierra y los ríos azules de las venas que aprisionan tus 
		brazos.
		
Hay todas las redondas naranjas en tu beso de angustia 

		sacrificado al borde de un huerto en que la vida se suspendió 
		
                                                                                              
		por todos los siglos de la mía. 
Qué remoto era el aire infinito que 
		llenó nuestros pechos. 
		
Te arranqué de la tierra por las raíces ebrias de tus manos 
y te 
		he bebido todo, !oh fruto perfecto y delicioso!
		
Ya siempre cuando el sol palpe mi carne 
he de sentir el rudo 
		contacto de la tuya 
		
nacida de la frescura de una alba inesperada,
nutrida en la 
		caricia de tus ríos claros y puros como tu abrazo, 
		
vuelta dulce en el viento que en las tardes 
viene de las 
		montañas a tu aliento, 
		
madurada en el sol de tus dieciocho años, 
cálida para mí que la 
		esperaba.
11.

4.

Junto a tu cuerpo totalmente entregado al mío 
junto a tus hombros 
		tersos de que nacen las rutas de tu abrazo, 
		
de que nacen tu voz y tus miradas, claras y remotas,
sentí de 
		pronto el infinito vacío de su ausencia.
Si todos estos años que me 
		falta 
		
como una planta trepadora que se coge del viento 
he sentido que 
		llega o que regresa en cada contacto
y ávidamente rasgo todos los 
		días un mensaje que nada contiene sino una fecha 
y su nombre se 
		agranda y vibra cada vez más profundamente 
		
porque su voz no era más que para mí oído, 
		
porque cegó miso ojos cuando apartó los suyos 
y mi alma es como 
		un gran templo deshabitado. 
		
Pero este cuerpo tuyo es un dios extraño 
forjado en mis 
		recuerdos, reflejo de mí mismo, 
		
suave de mi tersura, grande por mis deseos, 
                     
		máscara, 
estatua que he erigido a su memoria.
12.

5.

Hoy no lució la 
		estrella de tus ojos. 
Náufrago de mí mismo, húmedo del brazo de las 
		ondas,
llego a la arena de tu cuerpo 
		
en que mi propia voz nombra mi nombre, 
en que todo es dorado y 
		azul como un día nuevo 
		
y como las espigas herméticas, perfectas y calladas. 
En ti mi 
		soledad se reconcilia 
		
para pensar en ti. Toda ha mudado 
el sereno calor de tus miradas 
		
en fervorosa madurez mi vida. 

Alga y espumas frágiles, mis 
		besos 
		
cifran el universo en tus pestañas 
		
-playa de desnudez, tierra alcanzada 
que devuelve en miradas tus 
		estrellas. 
		

¿A qué la flor perdida 
que marchitó tu espera, que dispersó 
		el destino?
		
Mi ofrenda es toda tuya en la simiente 
que secaron los rayos de 
		tus soles.
13.

6.

Al poema 
		confío la pena de perderte. 
He de lavar mis ojos de los azules 
		tuyos, 
		
faros que prolongaron mi naufragio. 
He de coger mi vida desecha 
		entre tus manos,
leve girón de niebla 
que el viento entre sus 
		alas efímeras dispersa. 
Vuelva la noche a mí, muda y eterna, 
		
del diálogo privada de soñarte, 
indiferente a un día 
que ha 
		de hallarnos ajenos y distantes. 
		

* * *
14.

Soneto

Este fácil soneto cotidiano
que mis insomnios nutre y desvanece,

		sin objeto ni dádiva se ofrece
al nocturno sopor del sueño vano.

		
¡Inanimado lápiz que en mi mano
mis odios graba o mis ensueños 
		mece!
En tus concisas líneas aparece
la vida fácil, el camino 
		llano.

		
Extinguiré la luz. Y amanecida,
el diamante de ayer será al 
		leerte
una hoguera en cenizas consumida.

		
Y he de concluir, soneto, y contenerte
como destila el jugo de la 
		vida
la perfección serena de la muerte.


		* * *

Versos y pensamientos de Salvador Novo

Selección destacada
« Amar es este tímido silencio cerca de ti, sin que lo sepas, y recordar tu voz cuando te alejas y sentir el calor de tu saludo. »
Salvador Novo · Amor
« Se fueron las palabras que dijimos en aquella penumbra de la tarde; el polvo de los años va cubriendo las huellas del camino que anduvimos. »
Salvador Novo · Elegía
Trayectoria lírica

Poemas y obras destacadas

Antología de poemas inmortales

Reúne las composiciones poéticas más aclamadas de Poemas de Salvador Novo, donde la maestría del verso y la hondura del sentimiento alcanzan su máxima expresión.

Sus versos exploran la belleza de la naturaleza, el anhelo del amor verdadero y la búsqueda de sentido ante los enigmas del destino.

Una antología indispensable que demuestra por qué su poesía sigue viva y resonando con fuerza en el corazón de los lectores actuales.

Algunos libros de poesía de Salvador Novo:

Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: