« Amar es este tímido silencio cerca de ti, sin que lo sepas, y recordar tu voz cuando te alejas y sentir el calor de tu saludo. »
Salvador Novo
Grupo Contemporáneos de México (1904–1974)Grupo Contemporáneos de México · Ironía deslumbrante, intimismo conmovedor y vanguardia cosmopolita
Poemas de Salvador Novo
1.
Diluvio
Diluvio
Espaciosa sala de baile alma y cerebro dos orquestas, dos, baile de trajes, las palabras iban entrando, las vocales daban el brazo a las consonantes. Señoritas acompañadas de caballeros y tenían trajes de la Edad Media y de muchísimo antes y ladrillos cuneiformes papiros, tablas, gama, delta, ómicron, peplos, vestes, togas, armaduras, y las pieles bárbaras sobre las pieles ásperas y el gran manto morado de la cuaresma y el color de infierno de la vestidura de Dante y todo el alfalfar Castellano, las pelucas de muchas Julietas rubias las cabezas de Iokanaanes y Marías Antonietas sin corazón ni vientre y el Príncipe Esplendor vestido con briznas de brisa y una princesa monosilábica que no era ciertamente Madame Butterfly y un negro elástico de goma con ojos blancos como incrustaciones de marfil. Danzaban todos en mí cogidos de las manos frías en un antiguo perfume apagado tenían todos trajes diversos y distintas fechas y hablaban lenguas diferentes. Y yo lloré inconsolablemente porque en mi gran sala de baile estaban todas las vidas de todos los rumbos bailando la danza de todos los siglos y era, sin embargo, tan triste esta mascarada! Entonces prendí fuego a mi corazón y las vocales y las consonantes flamearon un segundo su penacho y era lástima ver el turbante del gran Visir tronar los rubíes como castañas y aquellos preciosos trajes Watteau y todo el estrado Queen Victoria de damas con altos peinados. También debo decir que se incendiaron todas las monjas B.C. y C.O.D. y que muchos héroes esperaron estoicamente la muerte y otros bebían sus sortijas envenenadas. Y duró mucho el incendio mas vi al fin en mi corazón únicamente el confeti de todas las cenizas y al removerlo encontré una criatura sin nombre enteramente, enteramente desnuda, sin edad, muda, eterna, y ¡oh! nunca, nunca sabrá que existen las parras y las manzanas se han trasladado a California y ella no sabrá nunca que hay trenes! Se ha clausurado mi sala de baile mi corazón no tiene ya la música de todas las playas de hoy más tendrá el silencio de todos los siglos. * * *
2.
El mar
El mar
Post natal total inmersión para la ahijada de Colón con un tobillo en Patagonia y un masajista en Nueva York. (Su apendicitis abrió el canal de Panamá.) Caballeriza para el mar continentófago doncellez del agua playera frente a la Luna llena. Cangrejos y tortugas para los ejemplares moralistas; langostas para los gastrónomos. Santa Elena de Poseidón y garage de las sirenas. ¡Hígado de bacalao calamares de su tinta! Ejemplo de Biología en que los peces grandes no tienen más que bostezar y dejar que los chicos vengan a sí. (Al muy prepotente Guillermo el segundo en la vieja guerra torpedo alemán.) ¡Oh mar, cuando no había este lamentable progreso y eran entre tus dedos los asirios viruta de carpintería y la cólera griega te hacía fustigar con alfileres! En tu piel la llaga romana termocauterizó Cartago. ¡Cirugía de Arquímedes! Baños, baños por la Física y a los romanos. Europa, raptada de toros, buscaba caminos. Tierra insuficiente problemas para Galileo, Newton, los Fisiócratas y los agraristas. ¿No te estremeces al recuerdo de las tres carabelas magas que patinaron mudamente la arena azul de tu desierto? Nao de China cofre de sándalo hoy tus perfumes son de Guerlain o de Coty y el té es Lipton's. Mar, viejecito, ya no juegas a los naufragios con Eolo desde que hay aire líquido Agua y Aire Gratis. Las velas hoy son banderas de colores y los transatlánticos planchan tu superficie y separan a fuerza tus cabellos. Los buzos te ponen inyecciones intravenosas y los submarinos hurtan el privilegio de Jonás. Hasta el sol se ha vuelto capataz de tu trabajo y todo el día derrite tu vergüenza y tu agotamiento. Las gaviotas contrabandistas son espías o son aeroplanos y si el buque se hunde -sin que tú intervengas- todo el mundo se salva en andaderas... ¡Oh mar, ya que no puedes hacer un sindicato de océanos ni usar la huelga general, arma los batallones de tus peces espadas, vierte veneno en el salmón y que tus peces sierras incomuniquen los cables y regálale a Nueva York un tiburón de Troya lleno de tus incógnitas venganzas! Haz un diluvio Universal que sepulte al monte Ararat, y que tus sardinas futuras coman cerebros fósiles y corazones paleontológicos. * * *
3.
Viaje
Viaje
Los nopales nos sacan la lengua pero los maizales por estaturas con su copetito mal rapado y su cuaderno debajo del brazo nos saludan con sus mangas rotas. Los magueyes hacen gimnasia sueca de quinientos en fondo y el sol -policía secreto- (tira la piedra y esconde la mano) denuncia nuestra fuga ridícula en la linterna mágica del prado. A la noche nos vengaremos encendiendo nuestros faroles y echando por tierra los bosques. Alguno que otro árbol quiere dar clase de filología. Las nubes inspectoras de monumentos sacuden las maquetas de los montes. ¿Quién quiere jugar tenis con nopales y tunas sobre la red de los telégrafos? Tomaremos más tarde un baño ruso, en el jacal perdido de la sierra nos bastará un duchazo de arco iris nos secaremos con algún stratus. De "Veinte poemas" 1925
4.
* * *
* * *
Breve romance de la ausencia Ãnico amor, ya tan mío que va sazonando el Tiempo: ¡qué bien nos sabe la ausencia cuando nos estorba el cuerpo! Mis manos te han olvidado pero mis ojos te vieron y cuando es amargo el mundo para mirarte los cierro. No quiero encontrarte nunca, que estás conmigo y no quiero que despedace tu vida lo que fabrica mi sueño. Como un día me la diste viva tu imagen poseo, que a diario lavan mis ojos con lágrimas tu recuerdo. Otro se fue, que no tú, amor que clama el silencio si mis brazos y tu boca con las palabras partieron. Otro es éste, que no yo, mudo, conforme y eterno como este amor, ya tan mío que irá conmigo muriendo. * * *
5.
Elegía
Elegía
Los que tenemos unas manos que no nos pertenecen,
grotescas para
la caricia, inútiles para el taller o la azada,
largas y fláccidas
como una flor privada de simiente
o como un reptil que entrega su
veneno
porque no tiene nada más que ofrecer.
Los que tenemos una
mirada culpable y amarga
por donde mira la muerte no lograda del
mundo
y fulge una sonrisa que se congela frente a las estatuas
desnudas
porque no podrá nunca cerrarse sobre los anillos de oro
ni entregarse como una antorcha sobre los horizontes del tiempo
en
una noche cuya aurora es solamente este mediodía
que nos flagela la
carne por instantes arrancados a la eternidad.
Los que hemos
rodado por los siglos como una roca desprendida del Génesis
sobre la
hierba o entre la maleza en desenfrenada carrera
para no detenemos
nunca ni volver a ser lo que fuimos
mientras los hombres van
trabajosamente ascendiendo
y brotan otras manos de sus manos para
torcer el rumbo de los vientos
o para tiernamente enlazarse.
Los que vestimos cuerpos como trajes envejecidos
a quienes basta el
hurto o la limosna de una migaja que es
todo el pan y la única hostia
hemos llegado al litoral de los siglos
que pesan sobre
nuestros corazones angustiados,
y no veremos nunca con nuestros ojos
limpios
otro día que este día en que toda la música del universo
se cifra en una voz que no escucha nadie entre las palabras vacías
en
el sueño sin agua ni palabras en la lengua de la arcilla y del humo.
* * *
6.
Glosa
Glosa
incompleta en tres tiempos sobre un tema de amor I Dentro de estos cuatro muros pretendí ocultar mi dicha: Pero el fruto, pero el aire ¿cómo me los guardaría? Hora mejor que pospuse, camino que no elegí, voces que eran para mí, destino que no dispuse; ¡cómo os volvisteis oscuros! ¡qué amargo vuestro sabor cuando nos encerró mi amor dentro de estos cuatro muros! Entre tu aurora y mi ocaso el tiempo desparecía y era nuestra y era mía sangre, labio, vino y vaso. En perdurar se encapricha mi sombra junto a tu luz y bajo negro capuz pretendí ocultar mi dicha. Pero el fruto, pero el aire, pero el Tiempo que no fluya, pero la presencia tuya fuerte, joven, dulce, grande; sangre tuya en vena mía, lazos a instantes maduros, dentro de estos cuatro muros ¿cómo me los guardaría? II Porque a pesar de todas las pieles de becerro una camisa es casi tanto como una página llorar desesperadamente porque ocurrió lo que era de esperar. Si no tiene remedio, al principio era el único fin de mi existencia, las profesiones no son mas que hábitos y ya nada es posible desde aquella noche apellidada. No me conoció cuando aparté la máscara de mi rostro yo no pedía más que su rumor pero me daba su compañía. Se quitaba la noche y la muerte y se moría yo me ahogaba en la alberca de su gimnasia yo envejecí definitivamente a su lado y mis ojos se cerraron ante los suyos. Quise marcar las fechas de su corazón, pero no sé ruso y la sábana era una estepa. III ¡Apenas si te reconozco! Si tu labio en el mío es como el mío mismo, si ya tu mano estéril no oprime ni rechaza y eres como el azogue que da mi propia luz. ¡Ay de mí que amaba tu fuerza si la fuerza está toda en mi! ¡Ay de mí que esperé la muerte y que te la dí! * * *
7.
Nuevo amor
Nuevo amor
Thy bosom is endeared with all hearts
Which I by lacking have supposed dead...
8.
1.
1.
La renovada muerte de la noche en la que ya no nos queda sino la breve luz de la conciencia y tendernos al lado de los libros de donde las palabras escaparon sin fuga, crucificadas en mi mano, y en esta cripta de familia en la que existe en cada espejo y en cada sitio la evidencia del crimen y en cuyos roperos dejamos la crisálida de los adioses irremediables con que hemos de embalsamar el futuro y en los ahorcados que penden de cada lámpara y en el veneno de cada vaso que apuramos y en esa silla eléctrica en que hemos abandonado nuestros disfraces para ocultarnos bajo los solitarios sudarios mi corazón ya no sabe sino marcar el paso y dar vueltas como un tigre de circo inmediato a una libertad inasible. Todos hemos ido llegando a nuestras tumbas a buena hora, a la hora debida, en ambulancias de cómodo precio o bien de suicidio natural y premeditado. Y yo no puedo seguir trazando un escenario perfecto en que la luna habría de jugar un papel importante porque en estos momentos hay trenes por encima de toda la tierra que lanzan unos dolorosos suspiros y que parten y la luna no tiene nada que ver con las breves luciérnagas que nos vigilan desde un azul cercano y desconocido lleno de estrellas poliglotas e innumerables.
9.
2.
2.
Tú, yo
mismo, seco como un viento derrotado
que no pudo sino muy brevemente
sostener en sus brazos
una hoja que arrancó de los árboles
¿cómo será posible que nada te
conmueva
que no haya lluvia que te estruje ni sol que rinda tu fatiga?
Ser una transparencia sin objeto
sobre los lagos limpios de tus miradas
oh tempestad, diluvio de
hace ya mucho tiempo.
Si desde entonces busco tu imagen que era solamente mía
si en
mis manos estériles ahogué la última gota de tu sangre y mi lágrima
y si fue desde entonces indiferente el mundo e infinito el desierto
y cada nueva noche musgo para el recuerdo de tu abrazo
¿cómo en
el nuevo día tendré sino tu aliento,
sino tus brazos impalpables entre los míos?
Lloro como una madre
que ha reemplazado al hijo único muerto.
Lloro como la tierra que ha sentido dos veces germinar el fruto
perfecto y mismo.
Lloro porque eres tú para mi duelo
y ya te
pertenezco en el pasado.
10.
3.
3.
Este perfume
intenso de tu carne no es nada más que el mundo que desplazan
y mueven los globos azules de tus ojos
y la tierra y los ríos azules de las venas que aprisionan tus
brazos.
Hay todas las redondas naranjas en tu beso de angustia
sacrificado al borde de un huerto en que la vida se suspendió
por todos los siglos de la mía.
Qué remoto era el aire infinito que
llenó nuestros pechos.
Te arranqué de la tierra por las raíces ebrias de tus manos
y te
he bebido todo, !oh fruto perfecto y delicioso!
Ya siempre cuando el sol palpe mi carne
he de sentir el rudo
contacto de la tuya
nacida de la frescura de una alba inesperada,
nutrida en la
caricia de tus ríos claros y puros como tu abrazo,
vuelta dulce en el viento que en las tardes
viene de las
montañas a tu aliento,
madurada en el sol de tus dieciocho años,
cálida para mí que la
esperaba.
11.
4.
4.
Junto a tu cuerpo totalmente entregado al mío
junto a tus hombros
tersos de que nacen las rutas de tu abrazo,
de que nacen tu voz y tus miradas, claras y remotas,
sentí de
pronto el infinito vacío de su ausencia.
Si todos estos años que me
falta
como una planta trepadora que se coge del viento
he sentido que
llega o que regresa en cada contacto
y ávidamente rasgo todos los
días un mensaje que nada contiene sino una fecha
y su nombre se
agranda y vibra cada vez más profundamente
porque su voz no era más que para mí oído,
porque cegó miso ojos cuando apartó los suyos
y mi alma es como
un gran templo deshabitado.
Pero este cuerpo tuyo es un dios extraño
forjado en mis
recuerdos, reflejo de mí mismo,
suave de mi tersura, grande por mis deseos,
máscara,
estatua que he erigido a su memoria.
12.
5.
5.
Hoy no lució la estrella de tus ojos. Náufrago de mí mismo, húmedo del brazo de las ondas, llego a la arena de tu cuerpo en que mi propia voz nombra mi nombre, en que todo es dorado y azul como un día nuevo y como las espigas herméticas, perfectas y calladas. En ti mi soledad se reconcilia para pensar en ti. Toda ha mudado el sereno calor de tus miradas en fervorosa madurez mi vida. Alga y espumas frágiles, mis besos cifran el universo en tus pestañas -playa de desnudez, tierra alcanzada que devuelve en miradas tus estrellas. ¿A qué la flor perdida que marchitó tu espera, que dispersó el destino? Mi ofrenda es toda tuya en la simiente que secaron los rayos de tus soles.
13.
6.
6.
Al poema confío la pena de perderte. He de lavar mis ojos de los azules tuyos, faros que prolongaron mi naufragio. He de coger mi vida desecha entre tus manos, leve girón de niebla que el viento entre sus alas efímeras dispersa. Vuelva la noche a mí, muda y eterna, del diálogo privada de soñarte, indiferente a un día que ha de hallarnos ajenos y distantes. * * *
14.
Soneto
Soneto
Este fácil soneto cotidiano que mis insomnios nutre y desvanece, sin objeto ni dádiva se ofrece al nocturno sopor del sueño vano. ¡Inanimado lápiz que en mi mano mis odios graba o mis ensueños mece! En tus concisas líneas aparece la vida fácil, el camino llano. Extinguiré la luz. Y amanecida, el diamante de ayer será al leerte una hoguera en cenizas consumida. Y he de concluir, soneto, y contenerte como destila el jugo de la vida la perfección serena de la muerte. * * *
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