Poesía Universal

Salvador Espriu

Salvador Espriu es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras ...

Biografía lírica

Vida

Salvador Espriu es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.

Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.

Lírica y Versos

Poemas de Salvador Espriu

14 poemas seleccionados
1.

Versión de José Corredor-Matheos

A la manera de Salvador 
		Espriu 
		
		

Mi viejo precio he de pagar, la muerte, 
y hoy se me cansan 
		los ojos de la luz.
Bajados con esfuerzo todos los escalones,
me 
		adentran en dominios de la muerte. 
		

En silencio me elevo rey de la noche 
sabiéndome al servicio 
		de doloridos hombres.
¡Ay! y ¿cómo guiar este dolor inmenso
hasta 
		el cercado de las palabras de la noche?

		
Pasan el viento, el triunfo, el reposo,
entre hileras de llamas y 
		de arqueros.
Cautivo de mis muertos y mi nombre,
en muro me 
		convierto, camino de mí mismo.


		Versión de José 
		Corredor-Matheos
2.

A la orilla del mar

A la orilla del mar. 
		Tenía
una casa, mi sueño,
a la orilla del mar


		Altas proa. Por libres

		caminos de agua, la esbelta
barca que yo guiaba.


		Conocían los ojos
el 
		reposo y el orden
de una pequeña patria.

		
Necesito contarte
qué miedo da la lluvia
en los cristales.

		Hoy cae sobre mi casa
la noche oscura.

		
Las rocas negras
me atraen al naufragio.
Prisionero del 
		cántico,
mi esfuerzo inútil,
¿quién me guía hacia el alba?

		
Junto a la mar tenía
una casa, mi sueño.


		Versión de José 
		Corredor Matheos
3.

Al alba

Yo no sé qué

    fría noche me alejaba

    de tu silencio.

    Al alba te miré 

    por última vez.

    por las olas amargas.

    ¡Que caigan en los abismos

    de una muerte sin gracia!

    Desde la noche defiendo

    la soledad ganada

    con la victoria inútil

    del oro y de la estatua.
4.

Árbol

Yo te soñé, invisible majestad
que planea por la faz de todas las 
		cosas.
Arraigado en el dolor de la ceniza,
un hombre tan sólo, te 
		llevaba, sepulcro,
padre muerto, dentro de mí, en silencio,
y te 
		llamaba con palabras de viento
de antiguos milenarios, que la ira 
		encienden.
Nunca respondiste al clamor y me dejabas
en el miedo a 
		la noche, fuego secreto, alta llama,
árbol Dios en la noche.


		Versión de  
		José Batlló
5.

Cementerio de Sinera

Digo adiós a los que quieran
mentirse perdurables
en el torrente. 
		Cosechadas
son ya las flores, y se encalman
recuerdos, miradas, 
		alas,
todo mi mar. Benigno
aire nocturno acerca
claridad de 
		fuente, ocultas
voces del fuego. Por el fiel silencio
de nobles 
		árboles
por mí amados, camino
al olvido, dejando atrás
amores, 
		veleros, sufrimientos,
últimas señales de pasos.

		
Versión de  
		José Batlló
6.

Danza de la muerte

Por el diverso azar
de nuestro tiempo, la lluvia
sutil ha de 
		juntarnos. 
		
En la noche que escucha
arderán lentos cirios,
cera rebelde, 
		ejército
desazonado por el lejano
orden de las serenas
patrias 
		de luz, de los nobles
portadores del silencio.

		
Versión de  
		José Batlló
7.

Despedida

¿Quién conoce la grave 
		partida
de hoy o de mañana,
o quién diría todavía
una palabra?

		Sólo sonrío y pienso
en destruir el nombre
con el silencio.


		B., 1934 - 1951


		Versión de  
		José Batlló
8.

El jardín de los cinco árboles

Luego, cuando ya me había
causado mucho daño y 
		casi
tan sólo podía sonreír,
escogí las palabras
más sencillas, 
		para decirme
cómo pasó un momentáneo
oro de sol sobre la hiedra

		del jardín de los cinco árboles.
Brevísimo amarillo, de puesta,
en 
		invierno, en tanto caían
los últimos dedos del agua
serpentina, de 
		altas nubes,
y el extraño tiempo me entraba
en prisiones de 
		silencio.

		
Versión de  
		José Batlló
9.

Ensayo

de 
		cántico en el templo

¡Oh, qué cansado estoy
de mi cobarde, vieja, 
		tan salvaje tierra,
y cómo me gustaría alejarme,
hacia el norte,

		en donde dicen que la gente es limpia
y noble, culta, rica, libre,

		despierta y feliz!
Entonces, en la congregación, los hermanos dirían,

		desaprobando: «Como el pájaro que deja el nido,
así el hombre que 
		abandona su lugar»,
mientras yo, bien lejos, me reiría
de la ley y 
		de la antigua sabiduría
de mi árido pueblo.
Pero no he de realizar 
		nunca mi sueño
y aquí me quedaré hasta la muerte.
Pues soy también 
		muy cobarde y salvaje
y amo, además,
con desesperado dolor,
a 
		esta mi pobre,
sucia, triste, desdichada patria.


		Versión de José 
		Corredor-Matheos
10.

Es

propia de mi mundo una reservada felicidad

Detrás de esta puerta vivo,
pero no sé
si puedo 
		llamarla vida.

		
Cuando vuelvo, al atardecer,
de mi diario odio contra el pan

		(¿no sabías que tengo
la inmensa suerte de venderme
a trozos por 
		una moneda
que llega ya a valer
mucho menos que nada?),
me 
		quito un viejo abrigo, la esperanza,
y me adentro por los caminos de 
		mis ojos,
por el vacío espanto donde siento,
más allá, a mi Dios,

		más allá siempre, más allá de los falsos
profetas y de extrañas 
		culpas
y de este viejo necio enfermo de los versos
disciplinados, 
		como éstos, con pintas
de oscuras marcas que el afán de los críticos

		un día aclarará para vergüenza mía.

		
Sí, puedes encontrarme, si te atreves,
detrás de la glacial nada 
		de esta
puerta, aquí, en donde vivo y siento
esta añoranza y el 
		grito de Dios y soy,
con los nocturnos pájaros de mi soledad,
un 
		hombre ya sin sueños en mi soledad.
11.

Espera

Entonces diré: «Cimas y nubes
y tierras a lo lejos y la lenta

		herida del río y el incendio
del cielo, muchos crepúsculos
sobre 
		el desierto y los viejos árboles
amados cual dioses, aún vuelven

		para los hombres.
Mas yo, que este día aguardaba,
he aquí que 
		estoy muerto.»

		

		Versión de  José 
		Batlló
12.

Final del laberinto

Cuando aquellos dedos sensibles
toquen frágiles músicas
y 
		lentamente vacilen
cambiantes luces de cirios,
sal de la fiesta. 
		Mira
cuánta noche, qué extrema
soledad se te lleva,
por la 
		risa, al hombre
justificado y libre
que nace de tu silencio.

		
B., 1945-1951


		                   
      	Vidi aquam 
		egredientem de templo
                           
		a latere dextro, alleluia. Et omnes
                           
		ad quos pervenit aqua ista s6alvi
                           
		facti sunt et dicent: alleluia, alleluia.



		Versión de  
		José Batlló
13.

Versión de José Batlló

Frágil espejo


		
Non so chi sia, 
		ma so ch'ei non è solo.
                                      
		Purg., 14, 4.

Recordando a B. Rosselló-Pòrcel (5-1-1938)

		
Alejado en abismos,
donde el rostro me aguarda,
me acerco a 
		verme.
Cuando la sombra penetra
el cristal puro, en silencio
me 
		siento sonreír.

		
Versión de  
		José Batlló
14.

Galope

En tanto cabalgas temor, caminos,
potradas de noche y de voces, 
		solitario
jinete ciego y ventoso, caído de golpe
en la paz, no 
		pensado para siempre jamás.

		
Versión de  
		José Batlló

Versos y pensamientos de Salvador Espriu

4 citas
« A la manera de Salvador / Espriu »
Salvador Espriu · Versión de José Corredor-Matheos
« una casa, mi sueño, / a la orilla del mar »
Salvador Espriu · A la orilla del mar
« Yo no sé qué / fría noche me alejaba »
Salvador Espriu · Al alba
« Yo te soñé, invisible majestad / que planea por la faz de todas las »
Salvador Espriu · Árbol
Biblioteca poética

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