Poesía Universal

Saint Kabir

Saint Kabir es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras comp...

Biografía lírica

Vida

Saint Kabir es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.

Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.

Lírica y Versos

Poemas de Saint Kabir

51 poemas seleccionados
1.

1.

¿Dónde me 
		buscas, oh, servidor mío? ¡Mírame! Estoy junto a ti.
No estoy en el 
		templo ni en la mezquita, ni en el santuario de La Meca, ni en la morada 
		de las divinidades hindúes.
No estoy en los ritos y las ceremonias; 
		ni en el ascetismo y sus renunciaciones.
Si me buscas de veras me 
		verás enseguida; y llegará el momento en que me encuentres. 
		

Kabir dice:
Dios, ¡oh, Santo!, es el aliento de todo lo que 
		respira.
2.

2.

Inútil 
		preguntar a un santo cuál es la casta a que pertenece; puesto que los 
		sacerdotes, los guerreros, los mercaderes 

		y las treinta y seis castas de la India, todos aspiran igualmente a 
		Dios. Hasta resulta una locura preguntar cuál puede ser 
		

		la casta de un santo; barberos, lavanderas, carpinteros, todos buscan a 
		Dios. El propio Raidas era un buscador de Dios. 

		El Rishi Swapacha pertenecía a la casta de los curtidores.
Hindúes y 
		musulmanes, también ellos alcanzaron el límite donde se borran todas las 
		marcas diferenciales.
3.

3.

¡Oh, 
		amigo! Espera en Él durante tu vida, conoce durante tu vida, comprende 
		durante tu vida, pues en la vida 

		está tu liberación.
Si no desatas tus ligaduras durante la vida, ¿qué 
		esperanza de liberación tendrás en la muerte?
Creer que el alma se 
		unirá a El sólo porque haya abandonado el cuerpo, es una idea absurda. 

		Si lo hallamos ahora, lo hallaremos luego. De lo contrario, 
		permaneceremos en la ciudad de la muerte.
Si te unes a El en el 
		presente, lo estarás en la Eternidad.
Báñate en la Verdad; conoce al 
		Maestro Verdadero; ten fe en su Nombre.

		
Kabir dice:
Lo que nos socorre es el Espíritu de búsqueda 
		constante; soy esclavo de ese Espíritu.
4.

4.

No vayas 
		al jardín florido, no vayas, ¡oh, amigo!
En ti están el jardín y sus 
		flores.
Inclínate sobre el loto de los mil pétalos y contempla allí 
		la Infinita Belleza.
5.

5.

¿Cómo podré, ¡oh, hermano!, renunciar a Maya?
Cuando deshice 
		el nudo de mis cintas todavía se me quedó más sujeto el vestido; cuando 
		me quité el vestido, 

		aún me cubrían el cuerpo sus pliegues.
Y así, cuando abandono mis 
		pasiones, mi cólera persiste.
Y cuando renuncio a la cólera aún queda 
		la envidia.
Y cuando venzo a la envidia todavía persisten mi vanidad 
		y mi orgullo.
Cuando el espíritu se libera, arrojando a Maya, aún se 
		queda prendido en la letra. 
		

Kabir dice:
Óyeme bien, querido Sadhu: la verdadera senda no 
		es fácil de encontrar.
6.

6.

La luna 
		brilla en mi interior; pero mis ojos ciegos no pueden verla.
La luna 
		está en mí, lo mismo que el sol. Sin que lo toquen, el tambor de la 
		eternidad resuena en mi interior; 

		pero mis oídos sordos no pueden oírlo.
Así, en tanto que el hombre 
		reclame el Yo y lo Mío, sus obras serán como cero. Cuando todo amor del 
		yo y de lo mío 

		haya muerto, entonces es cuando se consumará la obra del Señor.
Que 
		el trabajo no tenga otro afán que el conocimiento.
Alcanzado el 
		conocimiento, déjese el afán. El afán de la flor es el fruto; cuando el 
		fruto madura, la flor se marchita.
El ciervo contiene el almizcle, 
		aunque no lo busca en sí mismo sino husmeándolo en la hierba.
7.

7.

Cuando se revela a sí mismo, Brahma descubre lo invisible.
Como el 
		grano está en la planta; como la sombra en el árbol; como el espacio en 
		el cielo; como infinidad de formas 

		están en el espacio, así, desde el más allá del Infinito, el Infinito 
		viene, y el infinito se prolonga en lo finito.
La criatura está en 
		Brahma y Brahma está en la criatura; son para siempre distintos; aunque 
		estén para siempre unidos.
Él mismo es el árbol, el grano y el 
		germen. Él mismo es la flor, el fruto y la sombra. Él es el sol, la luz 
		y todo lo que se ilumina. 

		Es Brahma, la criatura y la ilusión.
Es la forma múltiple, el espacio 
		infinito. Es el aliento, la palabra, la idea.
Es lo limitado y lo 
		ilimitado, y más allá de lo limitado y de lo ilimitado, es el Ser puro.

		Es el espíritu inmanente en Brahma y en la criatura.
El Alma suprema 
		se ve en el interior del alma.
El punto último se ve en el Alma 
		suprema. Y en ese punto aún se reflejan las creaciones.
Kabir es 
		bendito porque goza de esta visión suprema.
8.

8.

El vaso terrestre acuna las campiñas y los boscajes; en él se halla el 
		Creador.
En ese vaso están los siete océanos y las innumerables 
		estrellas. Dentro están el artífice y su piedra de toque.
En él 
		resuena la voz del Eterno, que hace surgir la primavera.

		
Kabir dice:
Óyeme, amigo mío: mi Señor bienamado se halla en ese 
		vaso.
9.

9.

¿Cómo podría yo jamás pronunciar esas palabras misteriosas?

		¿Cómo podría yo decir: Él no es como esto y es como aquello?
Si digo 
		que Él está en mí, el universo se escandaliza de mis palabras.
Si 
		digo que está fuera de mí, miento.
De los mundos internos y externos, 
		Él hace una unidad indivisible.
Lo consciente y lo inconsciente son 
		los taburetes de sus pies.
Ni se manifiesta ni se oculta; no es 
		revelado ni irrevelado.
No hay palabras para decir lo que Él es.
10.

10.

Atrajiste mi corazón hacia ti, ¡oh, Fakir! Me hallaba dormido en 
		mi alcoba y tú me despertaste 

		con tu impresionante voz, ¡oh, Fakir!
Me hundía en las profundidades 
		del océano de este mundo y Tú me has salvado, sosteniéndome en tu brazo, 
		¡oh, Fakir!
Una sola palabra de Ti, no dos, y me liberas de todas las 
		cadenas, ¡oh, Fakir!

		
Kabir dice:
Has unido tu corazón a mi corazón, ¡oh, Fakir!
11.

11.

Yo, antes, jugaba día y noche con mis compañeras, y ahora tengo 
		miedo.
El palacio de mi Señor está tan alto, que mi corazón tiembla 
		de subir; pero no debo ser miedosa si quiero gozar de Su amor.
Mi 
		corazón ha de buscar a mi Bienamado, he de quitarme el velo y unir a El 
		todo mi ser. Mis ojos serán dos lámparas de amor. 

Kabir dice:

		Oyeme, amiga mía. El comprende quién lo ama. Si no languideces de amor 
		por el Único Bienamado, es inútil que adornes 

		tu cuerpo; es en vano que te pongas ungüento sobre los párpados.
12.

12.

Cuéntame, ¡oh, cisne!, tu antigua historia. ¿De qué país vienes?, ¡oh, 
		cisne!
¿Hacia qué riberas encaminas tu vuelo? ¿Dónde descansarás, 
		¡oh, cisne!, y qué es lo que buscas?
Despiértate esta misma mañana, 
		¡oh, cisne!, levántate y sígueme.
Hay un país donde no imperan ni la 
		duda ni la tristeza; donde ya no existe el terror de la muerte.
Allí, 
		los bosques primaverales están en flores y la brisa nos trae un perfume 
		que dice: "Él soy Yo".
Allí, la abeja del corazón penetra 
		profundamente en la flor, sin aspirar a otro goce.
13.

13.

¿Quién te servirá, oh, Señor increado? Cada fiel adora al Dios que él se 
		crea; cada día recibe sus favores.
Algunos no lo buscan a El, al 
		Perfecto, a Brahma, al indivisible Señor.
Creen en diez Avatares; 
		pero un Avatar que sufra las consecuencias de sus actos, no puede ser el 
		Espíritu infinito.
El Uno Supremo debe ser otro.
Los yoguis, los 
		sanyasi, los ascetas, dispútanse entre sí.

		
Kabir dice:
¡Oh, hermano!, aquel que ha visto la irradiación de 
		su amor, ése está salvado.
14.

14.

El río y sus olas forman una misma superficie: ¿Qué diferencia 
		hay entre el río y sus olas? Cuando la ola se levanta, 

		es agua, y al caer, sigue siendo agua.
Decidme dónde está la 
		diferencia.
Porque la hayan nombrado ola, ¿ya no se la considerará 
		como agua?
En el seno del Supremo Brahma, los mundos se engarzan como 
		las cuentas de un rosario.
Contempla ese rosario con los ojos de la 
		sabiduría.
15.

15.

Donde reina la 
		Primavera, señora de las estaciones, se escucha una música misteriosa. 
		Torrentes de luz caen por doquiera.
Pocos hombres pueden alcanzar 
		esas riberas, donde millones de Krishna se mantienen cruzados de brazos; 
		donde millones de Vishnú se prosternan; donde millones de brahmanes leen 
		los Vedas; donde millones de Shiva se abstraen en la contemplación.

		Allí, millones de Indra y de innumerables semidioses tienen al cielo por 
		morada.
Allí, millones de Saraswati, diosas de la música, tañen la 
		vina.
Allí, mi Señor se revela a Sí mismo, y el perfume del sándalo y 
		de las flores se esparce en todos los dominios del espacio.
16.

16.

Entre los polos de lo consciente y de lo inconsciente, el 
		espíritu oscila.
Columpio donde están suspendidos todos los seres y 
		todos los mundos y cuya oscilación nunca cesa.
A él se aferran 
		millones de seres; en él se columpian la luna y el sol en su carrera. 
		Transcurren millones de edades y el columpio sigue en su movimiento.

		Todo oscila: el cielo y la tierra, y el aire y el agua, y el Señor 
		mismo, ahí personificado. Y la visión de todo ello ha hecho de Kabir 

		el servidor de su Dios.
17.

17.

La luz del sol, de la luna y de las estrellas fulgura con vivo 
		resplandor: la melodía amorosa asciende cada vez más, acompasada al 
		ritmo del amor puro.
Día y noche, el coro llena los cielos; y Kabir 
		dice:
Mi único Bienamado me deslumbra como el relámpago.
¿Sabéis 
		cómo dicen su adoración los instantes?
Blandiendo su círculo de 
		luces, el universo, día y noche, canta adorando. Allí, dice Kabir, la 
		adoración no cesa jamás.
Allí está en su trono el Señor del universo. 
		El mundo entero ejecuta su obra y comete sus yerros; pero pocos son los 
		amantes 

		que conocen al Bienamado.
Como se mezclan las aguas del Ganges y del 
		Jumna, así se mezclan en el corazón del hombre piadoso las dos 
		corrientes del amor 

		y del sacrificio.
En su corazón, el agua sagrada se esparce día y 
		noche, y así concluye el ciclo de los natalicios y de los óbitos.

		¡Qué inefable reposo en el Espíritu Supremo! Sólo lo goza quien lo 
		busca.
Sujeto por las cuerdas del amor; va y viene el columpio 
		oceánico del gozo, y hay un
potente estallido de canciones.
¡Ved 
		aquel loto que florece sin agua! Y Kabir dice:
La abeja de mi corazón 
		liba su néctar. ¡Maravilloso loto florecido en el corazón del universo!

		Sólo las almas puras conocen sus delicias verdaderas.
La música vibra 
		por doquiera y el corazón participa en el gozo del mar infinito.

		
Kabir dice: 
Sumérgete en ese océano de dulzura y deja que vuelen 
		lejos todos los errores de la vida y de la muerte.
Ya ves cómo aquí 
		se sacia la sed de los cinco sentidos; ya no existen las tres formas de 
		la miseria.

Kabir dice:
Estamos en lo Inaccesible; miraos 
		adentro y veréis cómo brillan en vosotros los rayos de luna de Dios 
		escondido.
Ahí late el ritmo de la vida y de la muerte. Ahí surgen 
		los arrobamientos, todo el espacio radiante de luz.
Ahí se escucha la 
		misteriosa música que es la del amor de los tres mundos.
Ahí arden 
		los millones de lámparas del sol y de la luna.
Ahí resuenan por 
		doquiera los amorosos cánticos, llueven ondas de luz y el adorador 
		saborea con delicias el celeste néctar.
Ved la vida y la muerte: ya 
		no hay entre ellas separación alguna.

		
Kabir dice:
El sabio enmudecerá, pues la Verdad no puede hallarse 
		en los libros ni en los Vedas. 
		

		Me he asociado al armonioso equilibrio del Uno.
He bebido la copa de 
		lo inefable. Encontré la clave del misterio. Alcancé la raíz de la 
		Unión.
Viajando sin camino llegué al país sin dolor, y la gracia del 
		Gran Señor ha descendido, dulcísima, en mí.
Se canta al Dios infinito 
		como si fuera inaccesible; pero en mis meditaciones, sin mis ojos, yo lo 
		he visto.
Es, de cierto, el país sin sufrimientos, y nadie sabe el 
		camino que a El conduce.
Sólo aquel que encontró ese camino va más 
		allá de la región de los dolores. Maravilloso país, que no puede pagarse 

		con ningún mérito.
El sabio lo ve; el sabio lo canta.
Tal es la 
		última palabra; pero ¿cómo expresar su maravilloso sabor?
Aquel que 
		la saborea una vez, sólo él sabe el gozo que puede dar.

		
Kabir dice:
Al conocerla, el ignorante se convierte en sabio y el 
		sabio se queda mudo, en silenciosa adoración.
El adorador se embriaga 
		totalmente.
Su sabiduría y su desprendimiento son perfectos.
Bebe 
		en la copa de las inspiraciones y de las aspiraciones del amor.
Allí, 
		todo el cielo se llena de armonías y la música suena sin cuerdas y sin 
		pulsaciones. Allí, no cesa nunca el juego 

		de la alegría y del dolor.

		
Kabir dice:
Si te sumerges en el océano de vida, vivirás en el 
		país de la suprema felicidad. 
		
¡Qué frenesí de éxtasis contiene cada hora! El adorador exprime y 
		bebe la esencia de las horas. Vive con la vida de Brahma... 

		Digo la verdad porque acepté la verdad en mi vida.
Estoy consagrado a 
		la verdad porque ahuyenté lejos de mí todas las falsas apariencias.

		
Kabir dice:
Así se libra el adorador, de todo miedo, así lo 
		abandonan todas las ideas erróneas sobre la vida y sobre la muerte.

		Allí, el cielo se llena de música. Allí, llueve néctar.
Allí, vibran 
		las cuerdas del arpa y suenan los tambores.
¡Qué secreto esplendor 
		irradia ese castillo del cielo!
Ya no hay amaneceres ni puestas de 
		sol. En el océano de revelaciones que es la luz del amor, el día y la 
		noche no forman 

		más que uno.
Alegría eterna; ni dolor ni luchas.
Allí he bebido, 
		llena hasta los bordes, la copa de la dicha, de la dicha perfecta.
No 
		hay lugar allí para el error.

		
Kabir dice:
Allí he sido testigo de los juegos de la única 
		felicidad.
He conocido en mí mismo el juego del universo; he escapado 
		al error de este mundo.
Lo externo y lo interno se han hecho para mí 
		un solo cielo.
Lo infinito y lo finito se han unido. Me embriago con 
		la visión del Todo.
La luz invade el universo; es la lámpara del amor 
		ardiendo en el candelero del saber. 
		

Kabir dice:
Allí no puede deslizarse error alguno, y ya no 
		existe el conflicto de la vida con la muerte.
18.

18.

La región central del cielo, donde el espíritu reposa, está radiante 
		de una música de luz.
Allí, florece la pura y cándida armonía, donde 
		mi Señor halla sus delicias.
En el prodigioso esplendor de su 
		cabellera piérdese el fulgor de millones de soles y de lunas.


		Kabir dice:
Ven, ¡oh, Dharmadas! y contempla el triunfo de mi Señor 
		omnipotente.
¿Dónde la acción y el reposo en esa ribera? No hay agua 
		a la vista; ni barco, ni marino. No hay ni una sola cuerda 

		para empujar el barco ni hombre alguno para sirgar.
Ni tierra, ni 
		cielo, ni tiempo; nada existe ahí: ni río, ni ribera.
No hay ahí ni 
		cuerpo, ni espíritu.
¿Dónde podrías aplacar la sed de tu alma? Nada 
		encontrarás en esa nada.
Sé fuerte y vuélvete a ti mismo. Ahí te 
		hallarás en tierra firme
Considera esto, ¡oh, corazón mío! No te 
		vayas a ninguna otra parte.
19.

19.

¡Oh, corazón mío! El 
		Espíritu Supremo, el Dueño omnipotente está junto a ti. ¡Despierta, 
		despiértate!
Corre a echarte a los pies de tu Bienamado, pues tu 
		Señor está muy cerca. Estuviste dormido durante siglos innumerables, 

		¿y no quieres despertar esta mañana?
20.

20.

¿Qué ribera quieres alcanzar, corazón mío? Ningún viajero ante ti. 
		Ningún camino. 

Kabir dice:
Rechaza toda imaginación y 
		fortalécete en lo que eres.
21.

21.

Cada 
		morada enciende sus lámparas. Como eres ciego, no las ves.
Un día tus 
		ojos se abrirán de pronto y verás; y las cadenas de la muerte caerán por 
		sí solas.
Nada que decir, nada que escuchar, nada que hacer.
Aquel 
		que vive, aunque muerto, no morirá jamás.
Porque vive en soledad, 
		dice el asceta que su casa está muy lejos.
Tu Señor está junto a ti 
		y, sin embargo, trepas a lo alto de la palmera para buscarlo. El 
		sacerdote brahmán va de casa en casa, 

		para iniciar al pueblo en la fe.
Pero ¡ay!, la verdadera fuente de 
		vida está a tu lado mientras te pones a adorar la piedra que tú mismo 
		levantaste.

Kabir dice:
No puedo decir cuán adorable es mi 
		Señor. El ascetismo, el rosario, las virtudes y los vicios, nada de todo 
		ello existe para Él.
22.

22.

Mi corazón 
		suspira, ¡oh, hermano!, por el verdadero Dueño que llena la copa del 
		amor para ofrecérmela tras de haber bebido.
Levanta el velo y Brahma 
		se revela a mis ojos.
Descubre en Él los mundos y me hace oír la 
		música misteriosa. Me muestra que las alegrías y las penas son una misma 
		cosa. 

		Todas sus palabras están llenas de amor. 
		

Kabir dice:
En verdad, nada ha de temer quien posea semejante 
		Dueño para llevarlo a seguro refugio.
23.

23.

Las sombras de 
		la noche caen espesas y profundas; ensombrecen el corazón y envuelven el 
		cuerpo y el espíritu.
Abre tu ventana al poniente y piérdete en el 
		cielo del amor.
Bebe la miel azucarada que destilan los pétalos del 
		loto del corazón.
Déjate penetrar en las olas del mar. ¡Húndete en su 
		esplendor!
Escucha y oye el rumor de las caracolas y de las campanas.

		
Kabir dice:
Contempla, ¡oh, hermano!, al Señor en ese vaso, que 
		es mi cuerpo.
24.

24.

Llevo en 
		el fondo del corazón aquel amor que me hace vivir en este mundo una vida 
		sin límites.
Así vive el loto en el agua, y en el agua florece.

		Aunque el agua no pueda tocar sus pétalos abiertos por sobre su nivel.

		Así vive la esposa que penetra en las llamas de la pira, al mandato del 
		amor.
Arde y deja gemir a sus compañeras; pero jamás deshonra al 
		amor.
Difícil es cruzar el océano del mundo; sus aguas son muy 
		profundas.

		
Kabir dice:
Óyeme, ¡oh, Santo hombre! Pocos son los que logran 
		llegar a la otra orilla.
25.

25.

Mi Señor se oculta 
		y, a maravilla, mi Señor se revela.
Mi Señor me aherroja duramente y 
		mi Señor hace que caigan mis cadenas.
Mi Señor me trae voces de 
		tristeza y voces de alegría, y es Él mismo quien dosifica los 
		contrastes.
Ofrendaré a mi Señor mi cuerpo y mi espíritu.
Daré mi 
		vida antes que olvidar a mi Señor.
26.

26.

Todas 
		las cosas están creadas por Dios. El Amor es Su cuerpo.
No tiene 
		forma, ni cualidad, ni decadencia.
Trata de unirte a Él.
Ese Dios 
		indeterminado toma millares de formas a los ojos de las criaturas:
Es 
		puro e indestructible.
Su forma es infinita e insondable.
Danza 
		extasiado y Su danza describe mil formas vaporosas.
El cuerpo y el 
		espíritu desbordan felicidad cuando los toca Su gozo infinito.
Está 
		inmerso en toda conciencia, en todo júbilo, en todo dolor.
No tiene 
		principio ni fin.
Contiénese entero en su Beatitud.
27.

27.

La misericordia de mi verdadero Maestro 
		es la que me ha dado a conocer lo desconocido.
Por Él sé caminar sin 
		pies, ver sin ojos, oír sin orejas, beber sin labios, volar sin alas. En 
		el país donde no hay ni sol, ni luna, 

		ni noche, ni día, he amado y he meditado. Sin comer he saboreado la 
		dulzura del néctar; sin agua he aplacado mi sed.
El gozo compartido 
		es la plenitud del gozo. ¿Ante quién podía expresarse jamás? 
		

Kabir dice:
Mi Maestro es más grande que los mundos, e 
		inmensa la buena ventura de su discípulo.
28.

28.

Ante lo incondicionado danza lo condicionado.
"Tú y 
		yo no somos más que uno", proclaman las trompetas.
El Maestro avanza 
		y saluda a su discípulo: tal es la mayor de las maravillas. Gorakhmatte 
		le pregunta a Kabir:
-Dime, ¡oh, Kabir!, ¿cuándo comenzó tu vocación?

		¿Dónde nació tu amor? Kabir responde:
-Cuando Aquel cuyas formas son 
		múltiples aún no había empezado su representación; cuando no había ni 
		maestro ni discípulo; cuando todavía no existía el mundo, cuando el Uno 
		supremo estaba solo, entonces fue cuando me hice asceta; entonces, ¡oh, 
		Gorakh! Brahma atrajo mi corazón a Él.
29.

29.

Cuando me instruí en la doctrina de los 
		ascetas, Brahma no estaba coronado, ni Vishnú ungido de rey, 

		ni había nacido aún la potencia de Shiva.
Fue en Benarés donde tuve 
		una revelación repentina, y Ramananda me iluminó. Traía conmigo la sed 
		del infinito, 

		he acudido a la cita de mi Dios.
Con toda simplicidad me uniré con la 
		simple Unidad.
Y surgirá mi amor.
¡Marcha, oh, Gorakh, al ritmo de 
		esa música!
30.

30.

Sobre ese árbol hay un ave; danza en el gozo de la 
		vida.
Nadie sabe dónde está.
¿Y quién podrá decir el estribillo de 
		su canción?
Entre lo más espeso y sombrío del ramaje, allí tiene su 
		nido. Viene de noche y echa a volar por la mañana. Yo no la comprendo.

		Nadie puede decirme qué ave es esa, la que canta en mi alma.
Sus 
		plumas no tienen color ni dejan de tenerlo.
No tiene forma ni perfil.

		Se guarece a la sombra del amor.
Duerme en el seno de lo inaccesible, 
		de lo infinito y de lo eterno, y nadie sabe cuándo echa a volar; y nadie 
		sabe cuándo 

		ha de volver. Kabir dice:
Profundo es el misterio, ¡oh, santo 
		hermano! Deja que los sabios descubran la morada del ave.
31.

31.

Día y noche me apesadumbra una cruel 
		angustia y no puedo dormir.
Suspiro pensando en la cita que ha de 
		darme mi Bienamado y ya no siento el placer de vivir en la casa paterna.

		Las puertas del cielo están abiertas; entro en el templo; encuentro a mi 
		Esposo y depósito a sus pies la ofrenda 

		de mi cuerpo y de mi espíritu.
32.

32.

¡Danza, corazón mío! 
		Danza hoy de gozo. Los cánticos de amor llenan de música los días y las 
		noches, 

		y el mundo vive atento a sus melodías.
Locas de júbilo, la vida y la 
		muerte danzan al ritmo de esa música.
Los montes, el océano y la 
		tierra danzan. Entre sollozos y carcajadas la humanidad danza.
Tu 
		Señor está en ti; ¿a qué abrir los ojos hacia el mundo exterior?

		Kabir dice:
Óyeme, hermano mío: mi Señor me ha arrebatado y me ha 
		unido a Él.
33.

33.

¿Cómo podría quebrarse el amor que nos 
		une?
Cual la hoja del loto reposando sobre el agua, así eres tú, mi 
		Señor, y yo soy tu esclavo.
Cual el ave nocturna contempla la luna en 
		la noche, así eres tú, mi Señor, y yo soy tu esclavo.
Desde el 
		comienzo hasta el fin de los tiempos está el amor entre Tú y yo. ¿Cómo 
		podría extinguirse ese amor?

Kabir dice:
Cual el río penetra 
		en el océano, así mi corazón penetra en ti.
34.

34.

¡Tristes están mi espíritu y mi cuerpo! 
		Te necesitan.
Ven a mi casa, ¡oh, mi Bienamado! Cuando me llaman "tu 
		prometida" me avergüenzo de que mi corazón 

		aún no haya poseído tu corazón.
¿Qué amor es, pues, este amor mío?

		No tengo hambre; no tengo sueño; nunca hallo reposo, ni en Él ni fuera 
		de Él.
Como el agua para el sediento, así es el Novio para la novia.

		¿Quién le llevará el mensaje a mi Bienamado?
Kabir está angustiado. 
		Agoniza de no haberlo visto.
35.

35.

¡Despierta, oh, amiga, no duermas más! 
		Se acabó la noche; ¿quieres perder también la jornada?
Otras que 
		despertaron a tiempo, ya recibieron sus joyas.
Todo lo perdiste tú, 
		¡oh, loca!, durante el sueño.
Tu Amado es prudente, y tú insensata, 
		¡oh, mujer!
Nunca preparaste el lecho de tu esposo. Te pasaste los 
		días en inútiles juegos.
Tu juventud se ha marchitado en vano, puesto 
		que no has conocido a tu Señor.
¡Despierta, despiértate! Mira: tu 
		lecho está vacío. Durante la noche, Él te ha abandonado. 

Kabir 
		dice:
Sólo despierta aquella cuyo corazón está traspasado por las 
		flechas de su palabra.
36.

36.

Cuando el sol 
		brilla, ¿dónde está la noche? Y es de noche cuando el sol ha retirado su 
		luz.
Donde hay conocimiento, ¿puede persistir la ignorancia? Y si hay 
		ignorancia, el conocimiento debe perecer.
Si hay lujuria, ¿cómo puede 
		haber amor? Donde está el amor, no existe la lujuria. Empuña la espada y 
		corre a la batalla. 

		Combate, ¡oh, hermano!, mientras dure tu vida. Corta la cabeza de tu 
		enemigo para darle así una muerte rápida. 

		Vuélvete luego, para inclinar la frente ante el triunfo de tu Rey. El 
		hombre valiente no abandona jamás el combate; 

		el que huye no es un verdadero combatiente.
En el coto cerrado de 
		nuestro cuerpo se libra una gran guerra contra las pasiones, la cólera, 
		el orgullo y la envidia.
Donde más arrecia la batalla es en el Reino 
		de la Verdad, del contentamiento y de la pureza, y la espada más activa 

		es la tizona que lleva su nombre.

Kabir dice:
Cuando un 
		valeroso caballero entra en liza, la multitud de los cobardes se pone 
		
en fuga.
Denodado y áspero combate el que libra aquel que busca 
		la Verdad.
Su voto es más difícil de cumplir que el del guerrero o el 
		de la viuda que quiere reunirse con su esposo.
Pues el guerrero 
		combate durante unas horas y la lucha de la vida con la muerte concluye 
		muy pronto.
Pero la batalla de aquel que busca la Verdad prosigue día 
		y noche, y sin que cese mientras dura su vida.
37.

37.

La cerradura del error cierra la cancela: ábrela con la 
		llave del amor.
Al abrir la puerta, despertarás al Bienamado. 


		Kabir dice:
No 
		pases, ¡oh, hermano!, sin aprovechar tan buena ventura.
38.

38.

El cuerpo, ¡oh, amigo!, es Su lira.
Tiende las 
		cuerdas y hace sonar la melodía de Brahma.
Si las clavijas se aflojan 
		o las cuerdas se rompen, entonces, instrumento de polvo, vuelve el 
		cuerpo al polvo.

Kabir dice:
Sólo Brahma y ningún otro puede 
		crear semejantes melodías.
39.

39.

Amo muy de veras a 
		quien puede devolver su hogar al viajero extraviado.
En el hogar está 
		la verdadera unión, en el hogar está la dicha de la vida.
¿Por qué 
		abandonaré mi hogar para andar errante por el bosque?
Si Brahma me 
		hace alcanzar la verdad, hallaré en el hogar la servidumbre y la 
		libertad a un tiempo.
Amo a quien tiene el poder de hundirse 
		profundamente en el seno de Brahma, a quien posee la facultad de sumirse 

		en la contemplación.
Amo a quien conoce a Brahma y puede quedarse en 
		meditación sobre su suprema Verdad.
Amo a quien puede ejecutar la 
		melodía del infinito, uniendo en su vida el amor y el sacrificio.


		Kabir dice:
El hogar es la morada verdadera; en el hogar está lo 
		real, el hogar hace que alcancemos a Aquel que es realidad.
Quédate, 
		pues, donde estás y todo lo tendrás a su tiempo.
40.

40.

Nada mejor, ¡oh, santo hombre!, que unirse simplemente 
		a Él.
Desde el día en que hallé a mi Dios, los juegos de nuestro amor 
		ya no han cesado. No cierro los ojos, no tapo mis oídos, 

		no mortifico mi cuerpo.
Miro con los ojos muy abiertos, sonrío, y por 
		doquiera contemplo Su hermosura. Murmuro su nombre, y todo cuanto veo me 
		habla de Él.
Todos mis actos constituyen un culto que rindo a mi 
		Dios.
La aurora y el crepúsculo me parecen iguales.
Las 
		contradicciones ya no existen para mí. Por doquiera que voy, en Él me 
		afano.
Todo cuanto hago lo hago en Su servicio. Al acostarme me 
		prosterno a Sus pies. Sólo Él es adorable a mis ojos; no conozco otro.

		De mi boca ya no salen palabras impuras. Día y noche canto Sus 
		alabanzas.
De pie o sentado, no puedo olvidarlo, porque el ritmo de 
		Su canción lo llevo en mis oídos. 

Kabir dice:
Un gozo 
		frenético abrasa mi corazón y descubre todos los misterios ocultos en mi 
		alma. Estoy sumergido en una inmensa felicidad que supera toda alegría y 
		todo dolor.
41.

41.

En los baños sagrados no hay más que 
		agua, y sé de su ineficacia, pues me he bañado en ellos.
Las sagradas 
		imágenes carecen de vida; no pueden hablar; lo sé, puesto que las he 
		convocado a gritos.
Los Puranas y el Corán, no son más que palabras; 
		aparté el velo y lo vi.
Kabir deja que hable la experiencia; todo el 
		resto es mentira, lo sabe muy bien.
42.

42.

Me río cuando oigo decir que el pez tiene sed en el 
		agua.
No alcanzas a ver que lo real está en tu hogar y andas errante 
		de bosque en bosque. ¡En ti está la Verdad! 

		Donde quiera que vayas, a Benarés o a Mathura, si no encuentras tu alma, 
		el mundo no tendrá realidad para ti.
43.

43.

El pendón oculto se halla izado en el templo del cielo.

		Allí se despliega el baldaquín azul adornado de luna y constelado de 
		brillantes.
Allí brilla la luz del sol y de la luna. Sosiégate, alma, 
		y contempla ese esplendor en silencio.

Kabir dice:
Quien bebe 
		de ese néctar cae en el delirio.
44.

44.

¿Quién eres? ¿Y de 
		dónde vienes?
¿Dónde reside el Espíritu Supremo y cómo puede 
		mezclarse en todos los juegos de la Creación?
El fuego está en la 
		madera; pero ¿quién lo despierta de súbito?
La madera conviértese en 
		cenizas; y, ¿adónde va la fuerza del fuego?
El verdadero Maestro nos 
		enseña que el Espíritu no tiene límite ni fin.

		
Kabir dice:
Brahma adapta su palabra a la inteligencia de sus 
		oyentes.
45.

45.

¡Oh, santo!, purifica 
		tu cuerpo con toda simplicidad.
Como el grano está en el bananero; 
		como las flores, los frutos y la sombra de las hojas están en el grano, 

		así el germen está en el cuerpo, y en ese germen el cuerpo se encuentra 
		a sí mismo.
El fuego, el aire, el agua, la tierra y el éter no están 
		fuera de Él.
Considera esto, ¡oh, Kazi; oh, Pundit! ¿Qué cosa hay que 
		no esté en nuestra alma?
El cántaro lleno de agua flota en el agua, 
		contiene agua y está rodeado de agua.
No hay que darle a esto nombre 
		alguno, no vaya a despertarse el error del dualismo. 
		

Kabir dice:
Escucha la palabra, la verdadera, que es tu 
		esencia; Él se dice la palabra a Sí mismo, y Él mismo es el Creador.
46.

46.

Es un árbol extraño; crece sin raíces y lleva frutos 
		sin haber dado flores.
No tiene ramas ni hojas; es un loto puro. En 
		él cantan dos aves: una es el Maestro; la otra, su discípulo.
El 
		discípulo escoge los abundantes frutos de la vida y los saborea; el 
		Maestro lo contempla gozoso.
Lo que Kabir dice es difícil de 
		comprender: El ave no puede ser alcanzada, aunque resulta claramente 
		visible. 

		El que no tiene forma está en el seno de todas las formas.
47.

47.

He aplacado la angustia de mi alma y mi corazón se 
		regocija. En el estado en que estoy, he visto al Supremo Camarada.

		Permaneciendo esclavo me liberé; me desprendí de las garras de toda 
		mezquindad. 
		

Kabir dice:
Alcancé lo inaccesible y en mi corazón tornasolan 
		los colores del amor.
48.

48.

Lo que tú ves no existe, y para lo que existe no tienes 
		palabras.
A menos de ver, no crees; lo que te dicen no puedes 
		admitirlo.
Quien tiene discernimiento aprende por las palabras, y el 
		ignorante se queda con la boca abierta.
Algunos contemplan lo Informe 
		y otros meditan sobre la forma; pero el sabio sabe que Brahma está por 
		encima de ambos.
La hermosura de Brahma no puede verse con los ojos. 
		La vibración de su palabra no puede llegar hasta el oído.

Kabir 
		dice:
Aquel que ha encontrado a la vez el amor y el sacrificio, no se 
		abisma jamás en  la muerte.
49.

49.

La flauta del Infinito toca sin jamás interrumpirse, y 
		canta Su amor.
Cuando el Amor renuncia a todo límite, alcanza la 
		Verdad.
¡Cuán lejos se esparce su perfume! No tiene fin; ningún 
		obstáculo se le opone.
La forma de su melodía brilla como un millón 
		de soles.
La vina hace vibrar incomparablemente las notas de la 
		verdad.
50.

50.

¡Me acucia, caro amigo, encontrar a mi Bienamado!
Mi 
		juventud ha florecido y el dolor de verme separada de Él me oprime el 
		seno. Yerro sin rumbo por los senderos del saber, aunque he recibido 
		noticias Suyas a través de esos senderos.
Tengo una carta de mi 
		Bienamado; en esa carta hay un mensaje inefable, y ahora ya no le temo a 
		la muerte.

Kabir dice:
¡Oh, mi caro amigo! He recibido como 
		presente al Único Inmortal.
51.

51.

Cuando estoy separada de mi Bienamado mi corazón se 
		llena de tristeza.
Ningún reposo durante el día, ningún sueño durante 
		la noche.
¿A quién confiaré mis penas?
La noche es oscura. Las 
		horas transcurren sin que Él vuelva.
La ausencia de mi Señor hace que 
		me estremezca y tiemble de miedo.

		
Kabir dice:
¡Oyeme, amiga mía! No hay júbilo como el de encontrar 
		al Bienamado.

Versos y pensamientos de Saint Kabir

4 citas
« ¿Dónde me / buscas, oh, servidor mío? ¡Mírame! Estoy junto a ti. »
Saint Kabir · 1.
« Inútil / preguntar a un santo cuál es la casta a que pertenece; puesto que los »
Saint Kabir · 2.
« ¡Oh, / amigo! Espera en Él durante tu vida, conoce durante tu vida, comprende »
Saint Kabir · 3.
« No vayas / al jardín florido, no vayas, ¡oh, amigo! »
Saint Kabir · 4.
Biblioteca poética

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