« (El duende de la colina Pook) / ¿En qué queda una mujer si la abandonas, »
Rudyard Kipling
Rudyard Kipling es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras ...
Vida
Rudyard Kipling es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.
Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.
Poemas de Rudyard Kipling
1.
Canción de arpas para las mujeres
danesas
Canción de arpas para las mujeres danesas
(El duende de la colina Pook) ¿En qué queda una mujer si la abandonas, y el fuego del hogar, la tierra de la familia, para seguir al viejo y gris Hacedor de Viudas? No tiene casa en la que alojar un huésped: una cama fría sólo en la que todos descansan, en la que soles pálidos anidan, y montañas perdidas. No tiene blancos brazos fuertes con que envolverte, sino algas -diez dedos- que te sostienen- fuera, en las rocas, donde te ha empujado la marea. Sin embargo, cuando aparecen los signos del verano, y se rompe el hielo y las yemas de los abedules brotan, más cada año, te alejas de nuestro lado, y enfermas... Otra vez enfermas con los gritos y las matanzas, te alejas sigilosamente hacia las aguas procelosas, y hacia tu barco miras en sus cuarteles de invierno. Olvidas nuestra alegría, y las tertulias junto a la mesa, las plantas en el cobertizo y el caballo en los establos- para embrear sus flancos y revisar sus riendas. Navegas así hacia donde abunden nubes de tormenta, el sonido de los remos contra el agua es todo lo que queda, tras estos meses, para seguirte. ¡Ah! ¿En qué queda una mujer si la abandonas, y el fuego del hogar, la tierra de la familia, para seguir al viejo y gris Hacedor de Viudas? Versión de Luis Cremades
2.
Versión de Luis
Cremades
Versión de Luis Cremades
Canto
pagano
Yo que he estado donde
he estado-
Yo que he ido donde he ido-
Yo que he visto lo que he visto-
cómo podría nunca competir
otra vez con la terrible vieja Inglaterra,
casas a ambos lados de la calle,
cercas a los dos lados del camino,
en medio el sacerdote y las gentes de buena familia,
si nos encontramos, tocan mi sombrero-
¿Yo que he visto lo que he visto?
Yo que he mirado medio mundo
levantarse brillante entero con el rocío,
que pone un velo de lluvia al sol,
y tan pronto como la niebla abre el paso
nuestro helio parpadea y parece divertido-
tres lados de una plaza de noventa millas,
sobre valles tan grandes como un condado-
«¿Estáis allí? Estáis allí? ¿Estáis allí?»
Y el ritmo ciego entonces de nuestro fuego.
ruedo por la grama en la Terratenencia,
¡yo!
Yo que he cabalgado a través de la oscuridad
con frecuencia, al final, cuarenta millas,
por todo el Rancho Mahollisberg,
con las estrellas sólo como guía
y sólo la noche como amiga,
y las cosas que huyen a mi paso,
y cosas que entre la hierba saltan,
y el silencio, el resplandor y el tamaño
de las alturas, indecibles cielos-
estoy llevando algunas cartas casi
tanto como a una milla de la posta,
y «si no te importa regresa con el cambio»
¡Yo!
Yo que he visto a Barbeton cogido
cuando caímos a través de las nubes sobre su cabeza,
tiraron los revólveres y huyeron-
yo que cruzaba la Colina del Diamante,
y Pieters y Springs y Belfast-
desde Dundee y todo Vereeniging-
yo que aguanté hasta el final
(cinco galones relucen en mi pecho)-
aprovecho mi domingo en la escuela,
con la ayuda del Terrateniente y de su mujer
(sin mencionar la criada y la cocinera),
entrar y manos arriba y sé todavía
trabajar honestamente por mi pan,
mi vida en este estado de vida
que complacerá a Dios que habrá de llamarme
¡a mí!
Yo que he seguido mi oficio
allí donde los Rayos se fabrican;
entre las Lluvias y el Sol y la Luna-
yo que me he acostado y levantado
tres años con el cielo como tejado-
que he soportado hambre y sed
seis mil millas enteras a pie,
con el Vaal y Orange como vaso,
el Brandwater Basin era el plato-
¡Oh! difícil es comportarse como ellos quieren
(demasiado difícil, y tal vez demasiado pronto),
tendré antes que pensarlo
¡yo!
Apareceré y de aquí me iré-
viajaré al Sur y me aseguraré
si son sólo mis encantos o no
que hace pálida en Inglaterra la luz del sol,
y estropea en Inglaterra las brisas,
algo pequeño se ha perdido,
Yo que sé de un sol y de un viento,
algunos llanos, detrás una montaña,
y algunas tumbas junto a cercas de espino,
y un alemán con quien me he pegado fuerte me da
un trabajo donde me inclino
a mirar en una silla y vivo
donde no hay una carretera ni un árbol-
sino sólo mi Hacedor y yo,
esto -creo- ha de curarme o matarme,
por eso creo que allí tendré que ir a verlo.
¡Yo!
Versión de Luis
Cremades
3.
1897
1897
El vampiro 1897 Un idiota había que rezaba (igual que tú y yo) a un trapo y a un hueso y a un mechón de pelo (le llamábamos la mujer despreocupada) pero el idiota te llamaba su dama perfecta- (igual que tú y yo) Oh, los años perdidos. las lágrimas perdidas y el trabajo de nuestra cabeza y mano pertenece a la mujer que no sabía (ahora sabemos que no podía nunca saber) y no comprendíamos. Un idiota había que sus bienes gastaba (igual que tú y yo) honor, fe, una tentativa segura (y no sólo era eso lo que la señora quería decir) pero un idiota debe seguir su instinto natural (igual que tú y yo) Oh, el trabajo perdido, los tesoros perdidos y las mejores cosas planeadas pertenecen a la mujer que no sabía por qué (ahora sabemos que no sabía nunca por qué) y no comprendíamos. El idiota reducido fue a su pellejo idiota (igual que tú y yo) lo que puede ella haber visto que le dejó de lado- (pero no recuerda nadie cuando la dama lo intentó) así algunos de ellos vivieron, la mayoría han muerto (igual que tú y yo) Y no es la vergüenza ni la culpa que hiere como un tizón al rojo- se llega a saber que ella nunca supo por qué (viendo, al fin, que no pudo nunca saber por qué) y nunca pudimos comprender. Versión de Luis Cremades
4.
1.
1.
«Igualdad en el sacrificio» A. «Yo era un Tengo». B. «Yo era un "no-tengo".» (Juntos) «¿Qué habéis dado que no haya dado yo?» * * *
5.
2.
2.
Un sirviente Estábamos juntos desde que la Guerra comenzó. El era mi sirviente -y el mejor de los dos-. * * *
6.
3.
3.
Un hijo Mataron a mi hijo mientras de alguna broma se reía. Me hubiese gustado saber qué era, pues tal vez pueda servirme el día en que las bromas falten. * * *
7.
* * *
* * *
4. Un hijo único A nadie he matado salvo a mi madre. Ella (bendiciendo su asesinato) murió de dolor por mí. * * *
8.
5.
5.
Ex-oficinista ¡No haya tristeza! El Ejército dio libertad a un tímido esclavo: en el que la Libertad encontró fuerza en el cuerpo, el alma y la voluntad: por esa fuerza llegó a probar la Alegría, el Compañerismo y el Amor: por ese Amor a la Muerte partió: y en esa Muerte yace contento. * * *
9.
6.
6.
El milagro Cuerpo y Espíritu rendí enteros a los severos instructores -y recibí un alma... Si el hombre mortal puede cambiarme por completo de todo lo que era -¿qué no podrá el Creador hacer? * * *
10.
7.
7.
Hindú cipayo en Francia Este hombre en su propia tierra rezaba no sabemos a qué Poderes. Nosotros le rezamos para pagarle por su bravura en la nuestra. * * *
11.
8.
8.
El cobarde No podía mirar a la Muerte, cuando fue sabido, a ella los hombres me condujeron, solo y con los ojos vendados. * * *
12.
9.
9.
Conmoción Mi nombre, mis palabras, de mí me había olvidado. Vinieron mi esposa e hijos -no los conocía-. Morí. Mi Madre después. A su llamada y entre sus pechos lo recordé todo. * * *
13.
10.
10.
Una tumba cerca de El Cairo Dioses del Nilo, debería este joven fuerte irse -¡Irse!- No conoce el miedo o la vergüenza. * * *
14.
11.
11.
Pelícanos en el desierto Una tumba cerca de Halfa La arena volada sobre mí se amontona, que no pueda saber nadie donde estoy tendido para que mis hijos se aflijan... Oh alas que baten al alba, devolved del desierto a vuestro joven en vísperas. * * *
15.
12.
12.
Dos conmemoraciones canadienses I Damos todo lo que ganamos, todo. Nadie se lamenta por nosotros o se nos elogia. Sólo en todas las cosas recuerdan, es el Miedo, no la Muerte, lo que mata. II De pequeñas ciudades en tierras lejanas llegamos, a salvar nuestro honor y un mundo en llamas. En pequeñas ciudades de tierras lejanas dormirnos; y confiamos en el mundo que ganamos para que tú la mantengas. * * *
16.
13.
13.
El favor La Muerte desde el principio me favorecía, sabiendo bien que no podría aguantar esperarla día tras día. Abandonó mis superiores y vino silbando por los campos, y, después de asegurarse bien, «A su final llega tu línea», dijo, «pero he salvado, por lo menos, su nombre». * * *
17.
14.
14.
El principiante En la primera hora de mi día primero en la trinchera del frente caí. (Niños que juegan sobre cajas se levantan para verlo bien.) * * *
Versos y pensamientos de Rudyard Kipling
4 citas« pagano / Yo que he estado donde »
« (igual que tú y yo) / a un trapo y a un hueso y a un mechón de pelo »
« sacrificio» / A. «Yo era un Tengo». B. «Yo era un "no-tengo".» »
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