Poesía Universal

Rudyard Kipling

Rudyard Kipling es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras ...

Biografía lírica

Vida

Rudyard Kipling es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.

Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.

Lírica y Versos

Poemas de Rudyard Kipling

17 poemas seleccionados
1.

Canción de arpas para las mujeres danesas

(El duende de la colina Pook)

		

		¿En qué queda una mujer si la abandonas,

		y el fuego del hogar, la tierra de la familia,

		para seguir al viejo y gris Hacedor de Viudas?

		

		No tiene casa en la que alojar un huésped:

		una cama fría sólo en la que todos descansan,

		en la que soles pálidos anidan, y montañas perdidas.

		

		No tiene blancos brazos fuertes con que envolverte,

		sino algas -diez dedos- que te sostienen-

		fuera, en las rocas, donde te ha empujado la marea.

		

		Sin embargo, cuando aparecen los signos del verano,

		y se rompe el hielo y las yemas de los abedules brotan,

		más cada año, te alejas de nuestro lado, y enfermas...

		

		Otra vez enfermas con los gritos y las matanzas,

		te alejas sigilosamente hacia las aguas procelosas,

		y hacia tu barco miras en sus cuarteles de invierno.

		

		Olvidas nuestra alegría, y las tertulias junto a la mesa,

		las plantas en el cobertizo y el caballo en los establos-

		para embrear sus flancos y revisar sus riendas.


		Navegas 
		así hacia donde abunden nubes de tormenta,

		el sonido de los remos contra el agua

		es todo lo que queda, tras estos meses, para seguirte.

		

		¡Ah! ¿En qué queda una mujer si la abandonas,

		y el fuego del hogar, la tierra de la familia,

		para seguir al viejo y gris Hacedor de Viudas?


		Versión 
		de Luis Cremades
2.

Versión de Luis Cremades

Canto 
		pagano


		Yo que he estado donde 
		he estado-

		Yo que he ido donde he ido-

		Yo que he visto lo que he visto-

		cómo podría nunca competir

		otra vez con la terrible vieja Inglaterra,

		casas a ambos lados de la calle,

		cercas a los dos lados del camino,

		en medio el sacerdote y las gentes de buena familia,

		si nos encontramos, tocan mi sombrero-

		¿Yo que he visto lo que he visto?

		

		Yo que he mirado medio mundo

		levantarse brillante entero con el rocío,

		que pone un velo de lluvia al sol,

		y tan pronto como la niebla abre el paso

		nuestro helio parpadea y parece divertido-

		tres lados de una plaza de noventa millas,

		sobre valles tan grandes como un condado-

		«¿Estáis allí? Estáis allí? ¿Estáis allí?»

		Y el ritmo ciego entonces de nuestro fuego.

		ruedo por la grama en la Terratenencia,

                                                                                  
		¡yo!

		

		Yo que he cabalgado a través de la oscuridad

		con frecuencia, al final, cuarenta millas,

		por todo el Rancho Mahollisberg,

		con las estrellas sólo como guía

		y sólo la noche como amiga,

		y las cosas que huyen a mi paso,

		y cosas que entre la hierba saltan,

		y el silencio, el resplandor y el tamaño

		de las alturas, indecibles cielos-

		estoy llevando algunas cartas casi

		tanto como a una milla de la posta,

		y «si no te importa regresa con el cambio»

                                                                                         
		¡Yo!

		

		Yo que he visto a Barbeton cogido

		cuando caímos a través de las nubes sobre su cabeza,

		tiraron los revólveres y huyeron-

		yo que cruzaba la Colina del Diamante,

		y Pieters y Springs y Belfast-

		desde Dundee y todo Vereeniging-

		yo que aguanté hasta el final

		(cinco galones relucen en mi pecho)-

		aprovecho mi domingo en la escuela,

		con la ayuda del Terrateniente y de su mujer

		(sin mencionar la criada y la cocinera),

		entrar y manos arriba y sé todavía

		trabajar honestamente por mi pan,

		mi vida en este estado de vida

		que complacerá a Dios que habrá de llamarme

                                                                                                
		¡a mí!

		

		Yo que he seguido mi oficio

		allí donde los Rayos se fabrican;

		entre las Lluvias y el Sol y la Luna-

		yo que me he acostado y levantado

		tres años con el cielo como tejado-

		que he soportado hambre y sed

		seis mil millas enteras a pie,

		con el Vaal y Orange como vaso,

		el Brandwater Basin era el plato-

		¡Oh! difícil es comportarse como ellos quieren

		(demasiado difícil, y tal vez demasiado pronto),

		tendré antes que pensarlo

                                                       
		¡yo!

		

		Apareceré y de aquí me iré-

		viajaré al Sur y me aseguraré

		si son sólo mis encantos o no

		que hace pálida en Inglaterra la luz del sol,

		y estropea en Inglaterra las brisas,

		algo pequeño se ha perdido,

		Yo que sé de un sol y de un viento,

		algunos llanos, detrás una montaña,

		y algunas tumbas junto a cercas de espino,

		y un alemán con quien me he pegado fuerte me da

		un trabajo donde me inclino

		a mirar en una silla y vivo

		donde no hay una carretera ni un árbol-

		sino sólo mi Hacedor y yo,

		esto -creo- ha de curarme o matarme,

		por eso creo que allí tendré que ir a verlo.

                                                                                        
		¡Yo!


		Versión de Luis 
		Cremades
3.

1897

El 
		vampiro


		1897


		Un idiota había que 
		rezaba

		(igual que tú y yo)

		a un trapo y a un hueso y a un mechón de pelo

		(le llamábamos la mujer despreocupada)

		pero el idiota te llamaba su dama perfecta-

		(igual que tú y yo)

		

		

		Oh, los años perdidos. las lágrimas perdidas

		y el trabajo de nuestra cabeza y mano

		pertenece a la mujer que no sabía

		(ahora sabemos que no podía nunca saber)

		y no comprendíamos.

		

		Un idiota había que sus bienes gastaba

		(igual que tú y yo)

		honor, fe, una tentativa segura

		(y no sólo era eso lo que la señora quería decir)

		pero un idiota debe seguir su instinto natural

		(igual que tú y yo)

		

		Oh, el trabajo perdido, los tesoros perdidos

		y las mejores cosas planeadas

		pertenecen a la mujer que no sabía por qué

		(ahora sabemos que no sabía nunca por qué)

		y no comprendíamos.

		

		El idiota reducido fue a su pellejo idiota

		(igual que tú y yo)

		lo que puede ella haber visto que le dejó de lado-

		(pero no recuerda nadie cuando la dama lo intentó)

		así algunos de ellos vivieron, la mayoría han muerto

		(igual que tú y yo)

		

		Y no es la vergüenza ni la culpa

		que hiere como un tizón al rojo-

		se llega a saber que ella nunca supo por qué

		(viendo, al fin, que no pudo nunca saber por qué)

		y nunca pudimos comprender.


		Versión de Luis 
		Cremades
4.

1.

«Igualdad en el 
		sacrificio»

		

		A. «Yo era un Tengo». B. «Yo era un "no-tengo".»

		(Juntos) «¿Qué habéis dado que no haya dado yo?»


		* * *
5.

2.

Un sirviente

		

		Estábamos juntos desde que la Guerra comenzó.

		El era mi sirviente -y el mejor de los dos-.


		* * *
6.

3.

Un hijo

		

		Mataron a mi hijo mientras de alguna broma se reía. Me hubiese gustado 
		saber

		qué era, pues tal vez pueda servirme el día en que las bromas falten.


		* * *
7.

* * *

4. Un hijo único

		

		A nadie he matado salvo a mi madre. Ella

		(bendiciendo su asesinato) murió de dolor por mí.


		* * *
8.

5.

Ex-oficinista

		

		¡No haya tristeza! El Ejército dio

		libertad a un tímido esclavo:

		en el que la Libertad encontró

		fuerza en el cuerpo, el alma y la voluntad:

		por esa fuerza llegó a probar

		la Alegría, el Compañerismo y el Amor:

		por ese Amor a la Muerte partió:

		y en esa Muerte yace contento.


		* * *
9.

6.

El milagro

		

		Cuerpo y Espíritu rendí enteros

		a los severos instructores -y recibí un alma...

		Si el hombre mortal puede cambiarme por completo

		de todo lo que era -¿qué no podrá el Creador hacer?


		* * *
10.

7.

Hindú cipayo en Francia

		

		Este hombre en su propia tierra rezaba no sabemos a qué Poderes.

		Nosotros le rezamos para pagarle por su bravura en la nuestra.


		* * *
11.

8.

El cobarde

		

		No podía mirar a la Muerte, cuando fue sabido,

		a ella los hombres me condujeron, solo y con los ojos vendados.


		* * *
12.

9.

Conmoción

		

		Mi nombre, mis palabras, de mí me había olvidado.

		Vinieron mi esposa e hijos -no los conocía-.

		Morí. Mi Madre después. A su llamada

		y entre sus pechos lo recordé todo.


		* * *
13.

10.

Una tumba cerca de El 
		Cairo

		

		Dioses del Nilo, debería este joven fuerte

		irse -¡Irse!- No conoce el miedo o la vergüenza.


		* * *
14.

11.

Pelícanos en el desierto

		

		Una tumba cerca de Halfa

		La arena volada sobre mí se amontona, que no pueda saber nadie

		donde estoy tendido para que mis hijos se aflijan...

		Oh alas que baten al alba, devolved

		del desierto a vuestro joven en vísperas.


		* * *
15.

12.

Dos 
		conmemoraciones canadienses

		

		I

		Damos todo lo que ganamos, todo.

		Nadie se lamenta por nosotros o se nos elogia.

		Sólo en todas las cosas recuerdan,

		es el Miedo, no la Muerte, lo que mata.

		II

		De pequeñas ciudades en tierras lejanas llegamos,

		a salvar nuestro honor y un mundo en llamas.

		En pequeñas ciudades de tierras lejanas dormirnos;

		y confiamos en el mundo que ganamos para que tú la mantengas.


		* * *
16.

13.

El favor

		

		La Muerte desde el principio me favorecía, sabiendo bien que no podría 
		aguantar

		esperarla día tras día. Abandonó mis superiores y vino

		silbando por los campos, y, después de asegurarse bien,

		«A su final llega tu línea», dijo, «pero he salvado, por lo menos, su

		nombre».


		* * *
17.

14.

El principiante

		

		En la primera hora de mi día primero

		en la trinchera del frente caí.

		(Niños que juegan sobre cajas

		se levantan para verlo bien.)


		* * *

Versos y pensamientos de Rudyard Kipling

4 citas
« (El duende de la colina Pook) / ¿En qué queda una mujer si la abandonas, »
Rudyard Kipling · Canción de arpas para las mujeres danesas
« pagano / Yo que he estado donde »
Rudyard Kipling · Versión de Luis Cremades
« (igual que tú y yo) / a un trapo y a un hueso y a un mechón de pelo »
Rudyard Kipling · 1897
« sacrificio» / A. «Yo era un Tengo». B. «Yo era un "no-tengo".» »
Rudyard Kipling · 1.
Biblioteca poética

Libros de Rudyard Kipling recomendados

Ediciones recomendadas para disfrutar de su obra poética completa y estudio crítico: