Poesía Universal

Rosa Chacel

Biografía y amplia selección de poemas de Rosa Chacel. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

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Biografía y amplia selección de poemas de Rosa Chacel. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

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Lírica y Versos

Poemas de Rosa Chacel

6 poemas seleccionados
1.

Antinoo

Tu nariz pensativa sostiene la balanza de tus hombros,

		tan breve el balanceo quedaron en el fiel diestra y siniestra.

		Dentro está el péndulo

		dispuesto a señalar con su parada el perfecto equilibrio,

		dispuesto a detenerse en el instante

		en que comienza lo que no termina.

		

		Tu nariz pensativa, meditativa y contempladora

		de ti mismo,

		de su último aliento se despide.

		¡En él tu juventud, épico aroma!
2.

Apolo

Habitante de los anchos portales

		donde el laurel de la sombra oculta el arpa de la araña,

		donde las losas académicas,

		donde las arcas y las llaves mudas,

		donde el papel caído

		recubre el polvo de frágil terciopelo.

		

		¡El silencio dictado por tu mano,

		la línea entre tus labios sostenida,

		tu suprema nariz exhalando un aliento

		como brisa en las praderas,

		por gemelas vertientes recorriendo los valles de tu pecho,

		y en torno a tus tobillos un espacio

		pálido como el alba!

		

		¡Eterna, eternamente un universo a imagen tuya!

		Con la frente a la altura de tu plinto,

		viniendo de aritméticas vacías como claustros,

		de cielos oprimidos como flor entre páginas,

		¡eternamente! dije, y desde entonces,

		¡eternamente! digo.

		

		Beso a mi voz, que expresa tu mandato,

		la suelto y voy hacia ti, como paloma

		obediente en su vuelo,

		libre en la jaula de tu ley.

		

		El trazo de tu norma, en el basalto

		de mi inocencia oscura,

		el paso de tu flecha ¡para siempre!

		Y hasta el fin tu soberbia.

		Sobre mí, solo eterno

		tu mandato de luz, Verdad y Forma.
3.

En

el infierno 
		había un violoncello...


		                                                                         
		A Musia Sackhaina

		

		En el infierno había un violoncello

		entre el café y el humo de pitillos

		y cien aulas con libros amarillos

		y nieve y sangre y barro por el suelo.

		P

		ero tú, resguardada por el velo

		de tus cristales de lucientes brillos,

		pasabas, seria y pura, en los sencillos

		compases de tu fe y de tu consuelo.

		

		Algunas veces fuimos, de la mano,

		por las venas del bosque y la corneja

		cantó melancolía en nuestras almas,

		

		si nos separa el Abrego inhumano,

		no llores mi amistad hoy que se aleja,

		entrega al viento el talle de tus palmas.
4.

La

culpa

		

		La culpa se levanta al caer de la tarde,

		la oscuridad la alumbra,

		el ocaso es su aurora…

		

		Se empieza a oír la sombra desde lejos

		cuando el cielo está limpio aún sobre los árboles

		como una pampa verdeazul, intacta,

		y el silencio recorre

		los quietos laberintos de arrayanes.

		

		Llegará el sueño: alerta está el insomnio.

		Antes que caiga la cortina oscura,

		gritad al menos, hombres,

		como el pavón metálico que grazna su lamento

		desgarrado en la rama de la araucaria.

		Gritad con voces múltiples,

		piad entre la enredadera,

		entre las hiedras y rosales trepadores.

		

		Buscad refugio en las glicinas

		con los gorriones y zorzales

		porque avanza la onda de la noche

		y su ausencia de luz,

		y su implacable huésped

		de suaves pasos, el peligro…
5.

Los

marineros

		

                                                           
		  Para Luis y Stanley

		

		Ellos son los que viven sin nacer a la tierra:

		no les sigáis con vuestros ojos,

		vuestra mirada dura, nutrida de firmezas,

		cae a sus pies como impotente llanto.

		

		Ellos son los que viven en el líquido olvido,

		oyendo sólo el corazón materno que les mece,

		el pulso de la calma o la borrasca

		como el misterio o canto de un ámbito entrañable.

		

		París, 1938
6.

Mariposa

nocturna

		

		¿Quién podría abrazarte, diosa oscura,

		quién osaría acariciar tu cuerpo

		o respirar el aire de la noche

		por entre el pelo pardo de tu cara?...

		

		¡Ah!, ¿quién te enlazaría cuando pasas

		sobre la frente como un soplo y zumba

		la estancia sacudida por tu vuelo

		y quién podría ¡sin morir! sentirte

		temblar sobre los labios detenida

		o reír en la sombra, descubierto,

		cuando tu manto azota las paredes?...

		

		¿Por qué venir a la mansión del hombre

		si no se es de su carne ni se tiene

		voz ni se puede comprender los muros? 

		

		¿Por qué traer la ciega noche extensa

		que no cabe en el cáliz de los límites...

		

		Desde el tácito aliento de la sombra

		que la floresta tiende en las vertientes

		-quebrada roca, imprevisible musgo-,

		

		desde troncos o lazos de lianas,

		desde la voz lasciva del silencio

		vienen los ojos de tus alas lentas.

		

		Da la datura su canción nocturna

		que trasciende al compás que va la hiedra

		ascendiendo hacia el talle de los árboles

		cuando el crótalo arrastra sus anillos

		y leves voces laten en gargantas

		entre el cieno que nutre al lirio blanco

		mirado por la noche intensamente...

		

		Sobre montes velludos, sobre playas

		donde las olas blancas se deshojan

		la soledad tendida está a tu vuelo...

		

		¿Por qué traes a la alcoba,

		a la ventana abierta, confiada, el terror?...

Versos y pensamientos de Rosa Chacel

4 citas
« Tu nariz pensativa sostiene la balanza de tus hombros, / tan breve el balanceo quedaron en el fiel diestra y siniestra. »
Rosa Chacel · Antinoo
« Habitante de los anchos portales / donde el laurel de la sombra oculta el arpa de la araña, »
Rosa Chacel · Apolo
« A Musia Sackhaina / En el infierno había un violoncello »
Rosa Chacel · En
« culpa / La culpa se levanta al caer de la tarde, »
Rosa Chacel · La
Biblioteca poética

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