« nunca olvides / que tu libertad »
Roger Wolfe · * * *
Biografía y amplia selección de poemas de Roger Wolfe. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Roger Wolfe. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
1. Sofisma Y ahora que estás en España que como ya sabrás es un país en el que impera el Estado de Derecho nunca olvides que tu libertad termina donde empieza la libertad de los demás le dijo el funcionario del Ministerio del Interior al inmigrante magrebí. * * *
8. Compromiso
-¿Eres político, Lou?
-¿Político? ¿Con respecto a qué? Dame un tema.
te daré un pañuelo, y me limpias el culo con él...
Lou Reed, "Take no Prisoners"
Hay
escritores
que se empeñan
en que los libros
siempre están
en otra parte.
Somalia
Nicaragua
Mongolia
Pernambuco
Sarajevo
qué más da.
Y si te
paras
a pensarlo
tiene gracia
porque al final
aciertan
sin saberlo:
cualquier
jodida parte
menos donde ellos
estén.
Otra maldita tarde de domingo, una de esas tardes que algún día escogeré para colgarme del último clavo ardiendo de mi angustia. En la calle familias con niños, padres y madres sonrosadamente satisfechos de su recién cumplido deber electoral; gente encorvada sobre radios que escupen datos, porcentajes en los bancos. Corderos de camino al matadero dándole a escoger el arma al matarife.
Es esta condenada impotencia. Esta ausencia hasta de rabia. Este peso. Sí, este peso: como un frasco de aspirinas en un estómago vacío.
Es tarde ya en la noche y la playa está desierta. Rompe el mar sobre las rocas. Un aire cálido, espeso de salitre y de recuerdos, me baña la cabeza. Cierro los ojos. Inhalo. Me dejo llevar. Y luego pienso, como casi siempre que me pasan estas cosas, en Proust. Pero no he leído a Proust. Qué importa. La vida es bella. Quién necesita a Proust.
El comienzo del verano y la noche yace como un cuerpo herido que la aurora no consigue desvelar. Recorro la ciudad taconeando en las aceras agrietadas con mis viejas botas de Valverde, tan cansadas como yo del incesante embate de cascos rotos y batallas. Un contenedor arde solitario en una esquina ante los ojos embotados de un borracho que ya no sabe que lo está. No hay policía. Y es extraño. Dos mecánicos amantes se palpan las partes con gestos agotados que ni siquiera el último tiro de nieve emponzoñada es capaz de revivir. Parpadean los semáforos tintineando en huérfana advertencia. Y no hay sencillamente estrellas que me valgan.
retorno Desayunar con Nietzsche es relativamente fácil, sobre todo si hace sol, la lluvia es fina -un ligero chaparrón traslúcido y oxigenado- o hay cigarrillos, buen café ninguna compañía salvo el perro y las periódicas noticias del gerente de mi banco no me impiden deglutir. El almuerzo, cenit de los días, me recuerda -abatido el asomo de sano optimismo mañanero por dispositivos infernales que adoptan formas sucesivas de teléfono, timbrazo, zancadilla callejera, gente puesta en fila, el sordo ronroneo de un PC- que la vida es struggle for survival como dijo Darwin con toda la razón. Y finalmente, horas más tarde, tras el dudoso ensayo de ascesis imposible que a veces llamo cena, Schopenhauer me conduce renqueante y roto hacia la cama, murmurando memorables últimas palabras que el gran Will Shakespeare utilizó mucho mejor que yo: To die, to sleep - To sleep, perchance to dream...
Nadie que habiendo estado, pongamos por caso, paseando al perro por una calle céntrica y desierta a las tres o tal vez a las cuatro de la tarde, no se haya topado de repente con una figura desarrapada y sucia, descompuesta más allá de cualquier posibilidad de remisión, que le ruja a voz en grito desde la otra acera: «¡Hombre! ¡Mi colega de nariz! ¡Qué tal!», para correr luego tras él como una especie de rémora renqueante y jorobada, sin que consiga acordarse de quién demonios es, y lo que es aún peor, no quiera recordar aunque fuera capaz de hacerlo, sabrá nunca lo que significa la palabra desasosiego.
« nunca olvides / que tu libertad »
« 8. Compromiso / -¿Eres político, Lou? »
« Otra maldita tarde / de domingo, una de esas »
« Es esta condenada / impotencia. »
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