Biografía

Vida

Robert Frost (San Francisco, California, 26 de marzo de 1874 –Boston, 29 de enero de 1963) deslumbró por su portentosa voz lírica y su capacidad única para transformar las emociones más intensas en versos inolvidables. Su vida estuvo consagrada al arte de la palabra, explorando el misterio del amor, el destino y la belleza del mundo con enorme carisma.

Frente a las incertidumbres de su tiempo, defendió con valentía la libertad de creación y la autenticidad del sentimiento más puro. Su obra poética permanece como una joya imperecedera que sigue emocionando a lectores de todas las generaciones por su frescura y hondura humana.

Poesia

Robert Frost

Robert Frost (San Francisco, California, 26 de marzo de 1874 –Boston, 29 de enero de 1963) fue un poeta estadounidense.

Lírica y Versos

Poemas de Robert Frost

7 poemas seleccionados
1.

Abedules

Cuando veo abedules oscilar a derecha
y a izquierda, ante una hilera 
		de árboles más oscuros,
me complace pensar que un muchacho los mece.

		Pero no es un muchacho quien los deja curvados,
sino las tempestades. 
		A menudo hemos visto
los árboles cargados de hielo, en claros días

		invernales, después de un aguacero.
Cuando sopla la brisa se les oye 
		crujir,
se vuelven irisados cuando se resquebraja
su esmaltada 
		corteza. Pronto el sol les arranca
sus conchas cristalinas, que 
		mezcla con la nieve...
Esas pilas de conchas esparcidas diríase

		que son la rota cúpula interior de los cielos.
La carga los doblega 
		hacia los mustios
matorrales cercanos, pero nunca se quiebran,

		aunque jamás podrán enderezarse solos:
durante muchos años las ramas 
		de sus troncos
curvadas barrerán con sus hojas el suelo,
igual que 
		arrodilladas doncellas con los sueltos
cabellos hacia atrás y 
		secándose al sol.
Mas cuando la Verdad se me interpuso
en la forma 
		de un hecho como la tempestad,
iba a decir que quizás un muchacho,

		yendo a buscar las vacas, inclinaba los árboles...
Un muchacho que 
		por vivir lejos del pueblo
sólo sabe jugar, en invierno o en verano,

		a juegos que ha inventado para jugar él solo.
Ha domado los árboles 
		de su padre uno a uno
pasando por encima de ellos tan a menudo
que 
		nada les dejó de su tiesura.
A todos doblegó; no dejó ni uno solo 
		
sin conquistar. Aprendió la manera
de no saltar de un árbol sin 
		haber conseguido
doblarlo contra el suelo. Conservó el equilibrio

		hasta llegar arriba, trepando con cuidado,
con la misma destreza que 
		uno emplea al llenar
la copa hasta el borde, y aun arriba del borde.

		Entonces, de un envión, disparaba los pies
hacia afuera y saltaba del 
		aire hasta la tierra.

		
Yo fui también, antaño, un columpiador de árboles;
muy a menudo 
		sueño en que volveré a serlo,
cuando me hallo cansado de mis 
		meditaciones,
y la vida parece un bosque sin caminos
donde, al 
		vagar por él, sentirnos en la cara
ardiente el cosquilleo de rotas 
		telarañas,
y un ojo lagrimea a causa de una brizna,
y quisiera 
		alejarme de la tierra algún tiempo,
para luego volver y empezar otra 
		vez.
Que jamás el destino, comprendiéndome mal,
me otorgue la 
		mitad de lo que anhelo
y me niegue el regreso. Nada hay, para el 
		amor,
como la tierra; ignoro si existe mejor sitio.
Quisiera 
		encaramarme a un abedul, trepar,
por las ramas oscuras del 
		blanquecino tronco
y subir 
		hacia el cielo, hasta que el abedul, 
doblándose vencido, me 
		volviese a la tierra.
Subir y regresar sería muy hermoso.
Pues hay 
		cosas peores en la vida que ser
un columpiador de árboles.


		
		Versión de Agustí Bartra
2.

Alto en el bosque en una noche de invierno

Me imagino de quién son estos bosques.
Pero en el pueblo su casa se 
		encuentra;
no me verá parada en este sitio,
ante sus bosques 
		cubiertos de nieve.

		
Mi pequeño caballo encuentra insólito
parar aquí, sin ninguna 
		alquería
entre el helado lago y estos bosques,
en la noche más 
		lóbrega del año.

		
Las campanillas del arnés sacude
Como si presintiera que ocurre 
		algo...
Sólo se oye otro son: el sigiloso
paso del viento entre 
		los copos blandos.

		
¡Qué bellos son los bosques, y sombríos!
Pero tengo promesas que 
		cumplir,
y andar mucho camino sin dormir,
y andar mucho camino sin 
		dormir.


		
		Versión de Agustí Bartra
3.

Arrobamiento

La lluvia le dijo al viento:
-Empuja tú que yo azoto-
y tánto 
		hirieron el soto
que de las flores altivas,
doblegadas pero vivas,

		yo sentía el sufrimiento.


		
		Versión de Agustí Bartra
4.

El camino no elegido

Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo, 
		
Y apenado por no poder tomar los dos
Siendo un viajero solo, 
		largo tiempo estuve de pie 
		
Mirando uno de ellos tan lejos como pude, 
Hasta donde se perdía 
		en la espesura;

		
Entonces tomé el otro, imparcialmente, 
Y habiendo tenido quizás 
		la elección acertada, 
		
Pues era tupido y requería uso; 
Aunque en cuanto a lo que vi 
		allí
		
Hubiera elegido cualquiera de los dos. 

Y ambos esa mañana 
		yacían igualmente, 
		
¡Oh, había guardado aquel primero para otro día! 
Aun sabiendo el 
		modo en que las cosas siguen adelante, 
		
Dudé si debía haber regresado sobre mis pasos. 

Debo estar 
		diciendo esto con un suspiro 
		
De aquí a la eternidad:
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y 
		yo, 
		
Yo tomé el menos transitado, 
Y eso hizo toda la diferencia.

		
Versión de Agustí Bartra
5.

El pastizal

Voy a limpiar el arroyo, en los pastos...
Sólo rastrillaré las hojas 
		secas.
(Y quizás me detenga hasta ver clara el agua.)
No, no 
		tardaré mucho. -Ven también.

		
Voy a buscar el lindo ternerillo
que se apoya en su madre. Es tan 
		pequeño
que cuando ella lo lame se menea.
No tardaré mucho. -Ven 
		también.


		
		Versión de Agustí Bartra
6.

El peligro de la esperanza

Es justo allí

    	a mitad de camino entre

    	el huerto desnudo

    	y el huerto verde,

    	cuando las ramas están a punto

    	de estallar en flor,

    	en rosa y blanco,

    	que tememos lo peor.

    

    	Pues no hay región

    	que a cualquier precio

    	no elija ese tiempo

    	para una noche de escarcha.

    

    Versión de Carlos López Narváez
7.

El potro desbocado

Tiempo ha, cuando la nieve empezaba a caer,
nos detuvimos junto, a 
		unos pastos... ¿De quién será
aquel potro?", dijimos. El pequeño 
		Morgan había
puesto una pata delantera sobre el muro de piedra
y 
		la otra sobre el pecho, encogida. Agachando
la cabeza, nos contempló 
		un instante y huyó.
Escuchamos el diminuto retumbo de su fuga,
y 
		nos pareció verle, una sombra gris recortándose
contra el inmenso 
		cortinaje de los copos de nieve.
"Ese pequeño está asustado de la 
		nieve que cae.
No conoce el invierno. Para ese pequeñuelo
no es 
		cosa baladí. Y huye trotando.
Ni su madre podría decirle: «¡Quieto! 
		¡Es sólo el tiempo!»
El pensaría que ella sólo habla por hablar.

		¿Dónde estará su madre? ¿Por qué no va con él?"

		
El potro ya regresa con su pétreo repiqueteo,
salta de nuevo el 
		muro con ojos blanquecinos
y erguida la cola sin pelo.
Hace 
		temblar su piel como si sacudiera moscas.
"Quienquiera que deja ese 
		potro afuera tan tarde,
cuando los demás animales están en el 
		establo,
hay que avisarle para que salga y lo haga entrar."

		
Versión de Agustí Bartra

Frases y pensamientos de Robert Frost

11 citas
« Amamos las cosas que amamos por lo que son. »
Robert Frost · Bartra (1994), p. 107
« Dos caminos divergían en el bosque, y tomé el menos transitado. Eso ha marcado la gran diferencia.[Two roads diverged in a wood, and I / I took the one less travelled by, / And that has made all the difference. »
Robert Frost · De The Road Not Taken
« El cerebro es un órgano maravilloso. Comienza a trabajar nada más al levantarnos [sic] y no deja de funcionar hasta entrar en la oficina. »
Robert Frost · Ortega (2013), p. 4030
« El suelo era nuestro antes de que él nos poseyera. Era nuestro suelo más de cien años antes de que nosotros fuésemos su pueblo. »
Robert Frost · Bartra (1994), p. 107
« [En Estados Unidos] Un jurado está compuesto por doce personas elegidas para decidir quién tiene el mejor abogado. »
Robert Frost · Criminal Justice in Action: The Core pág. 230. Larry K. Gaines
« Hay que amar lo que es digno de ser amado y odiar lo que es odioso, pero hace falta buen criterio para distinguir entre lo uno y lo otro. »
Robert Frost · Palomo (2013), p. 32
« Recordar una cosa que no sabía que supiese. »
Robert Frost · Bartra (1994), p. 107
« Toda verdad es diálogo. »
Robert Frost · Bartra (1994), p. 107
« Todo se lo daría al Tiempo excepto... excepto lo que ha sido mío. »
Robert Frost
« Un banco es un sitio donde te prestan un paraguas cuando hace buen tiempo y que te piden que lo devuelves cuando empieza a llover. »
Robert Frost · Muscatine Journal, 22 de agosto de 1961
« Un buen vallado hace buenos vecinos. »
Robert Frost · Ortega (2013), p. 4103
« Amamos las cosas que amamos por lo que son. »
Robert Frost
« Dos caminos divergían en el bosque, y tomé el menos transitado. Eso ha marcado la gran diferencia.[Two roads diverged in a wood, and I / I took the one less travelled by, / And that has made all the difference. »
Robert Frost
« El cerebro es un órgano maravilloso. Comienza a trabajar nada más al levantarnos [sic] y no deja de funcionar hasta entrar en la oficina. »
Robert Frost
« El suelo era nuestro antes de que él nos poseyera. Era nuestro suelo más de cien años antes de que nosotros fuésemos su pueblo. »
Robert Frost
« [En Estados Unidos] Un jurado está compuesto por doce personas elegidas para decidir quién tiene el mejor abogado. »
Robert Frost
« Hay que amar lo que es digno de ser amado y odiar lo que es odioso, pero hace falta buen criterio para distinguir entre lo uno y lo otro. »
Robert Frost
« La mitad del mundo tiene algo que decir, pero no puede; la otra mitad no tiene nada que decir, pero no calla. »
Robert Frost
« Recordar una cosa que no sabía que supiese. »
Robert Frost
« Toda verdad es diálogo. »
Robert Frost
« Todo se lo daría al Tiempo excepto... excepto lo que ha sido mío. »
Robert Frost
« Un banco es un sitio donde te prestan un paraguas cuando hace buen tiempo y que te piden que lo devuelves cuando empieza a llover. »
Robert Frost
« Un buen vallado hace buenos vecinos. »
Robert Frost
Trayectoria lírica

Poemas y obras destacadas

Antología de poemas inmortales

Reúne las composiciones poéticas más aclamadas de Robert Frost, donde la maestría del verso y la hondura del sentimiento alcanzan su máxima expresión.

Sus versos exploran la belleza de la naturaleza, el anhelo del amor verdadero y la búsqueda de sentido ante los enigmas del destino.

Una antología indispensable que demuestra por qué su poesía sigue viva y resonando con fuerza en el corazón de los lectores actuales.

Algunos libros de poesía de Robert Frost:

Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: