« Amamos las cosas que amamos por lo que son. »
Robert Frost
Robert Frost (San Francisco, California, 26 de marzo de 1874 –Boston, 29 de enero de 1963) fue un poeta estadounidense.
Poemas de Robert Frost
1.
Abedules
Abedules
Cuando veo abedules oscilar a derecha y a izquierda, ante una hilera de árboles más oscuros, me complace pensar que un muchacho los mece. Pero no es un muchacho quien los deja curvados, sino las tempestades. A menudo hemos visto los árboles cargados de hielo, en claros días invernales, después de un aguacero. Cuando sopla la brisa se les oye crujir, se vuelven irisados cuando se resquebraja su esmaltada corteza. Pronto el sol les arranca sus conchas cristalinas, que mezcla con la nieve... Esas pilas de conchas esparcidas diríase que son la rota cúpula interior de los cielos. La carga los doblega hacia los mustios matorrales cercanos, pero nunca se quiebran, aunque jamás podrán enderezarse solos: durante muchos años las ramas de sus troncos curvadas barrerán con sus hojas el suelo, igual que arrodilladas doncellas con los sueltos cabellos hacia atrás y secándose al sol. Mas cuando la Verdad se me interpuso en la forma de un hecho como la tempestad, iba a decir que quizás un muchacho, yendo a buscar las vacas, inclinaba los árboles... Un muchacho que por vivir lejos del pueblo sólo sabe jugar, en invierno o en verano, a juegos que ha inventado para jugar él solo. Ha domado los árboles de su padre uno a uno pasando por encima de ellos tan a menudo que nada les dejó de su tiesura. A todos doblegó; no dejó ni uno solo sin conquistar. Aprendió la manera de no saltar de un árbol sin haber conseguido doblarlo contra el suelo. Conservó el equilibrio hasta llegar arriba, trepando con cuidado, con la misma destreza que uno emplea al llenar la copa hasta el borde, y aun arriba del borde. Entonces, de un envión, disparaba los pies hacia afuera y saltaba del aire hasta la tierra. Yo fui también, antaño, un columpiador de árboles; muy a menudo sueño en que volveré a serlo, cuando me hallo cansado de mis meditaciones, y la vida parece un bosque sin caminos donde, al vagar por él, sentirnos en la cara ardiente el cosquilleo de rotas telarañas, y un ojo lagrimea a causa de una brizna, y quisiera alejarme de la tierra algún tiempo, para luego volver y empezar otra vez. Que jamás el destino, comprendiéndome mal, me otorgue la mitad de lo que anhelo y me niegue el regreso. Nada hay, para el amor, como la tierra; ignoro si existe mejor sitio. Quisiera encaramarme a un abedul, trepar, por las ramas oscuras del blanquecino tronco y subir hacia el cielo, hasta que el abedul, doblándose vencido, me volviese a la tierra. Subir y regresar sería muy hermoso. Pues hay cosas peores en la vida que ser un columpiador de árboles. Versión de Agustí Bartra
2.
Alto en el bosque en una noche de invierno
Alto en el bosque en una noche de invierno
Me imagino de quién son estos bosques. Pero en el pueblo su casa se encuentra; no me verá parada en este sitio, ante sus bosques cubiertos de nieve. Mi pequeño caballo encuentra insólito parar aquí, sin ninguna alquería entre el helado lago y estos bosques, en la noche más lóbrega del año. Las campanillas del arnés sacude Como si presintiera que ocurre algo... Sólo se oye otro son: el sigiloso paso del viento entre los copos blandos. ¡Qué bellos son los bosques, y sombríos! Pero tengo promesas que cumplir, y andar mucho camino sin dormir, y andar mucho camino sin dormir. Versión de Agustí Bartra
3.
Arrobamiento
Arrobamiento
La lluvia le dijo al viento: -Empuja tú que yo azoto- y tánto hirieron el soto que de las flores altivas, doblegadas pero vivas, yo sentía el sufrimiento. Versión de Agustí Bartra
4.
El camino no elegido
El camino no elegido
Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo, Y apenado por no poder tomar los dos Siendo un viajero solo, largo tiempo estuve de pie Mirando uno de ellos tan lejos como pude, Hasta donde se perdía en la espesura; Entonces tomé el otro, imparcialmente, Y habiendo tenido quizás la elección acertada, Pues era tupido y requería uso; Aunque en cuanto a lo que vi allí Hubiera elegido cualquiera de los dos. Y ambos esa mañana yacían igualmente, ¡Oh, había guardado aquel primero para otro día! Aun sabiendo el modo en que las cosas siguen adelante, Dudé si debía haber regresado sobre mis pasos. Debo estar diciendo esto con un suspiro De aquí a la eternidad: Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo, Yo tomé el menos transitado, Y eso hizo toda la diferencia. Versión de Agustí Bartra
5.
El pastizal
El pastizal
Voy a limpiar el arroyo, en los pastos... Sólo rastrillaré las hojas secas. (Y quizás me detenga hasta ver clara el agua.) No, no tardaré mucho. -Ven también. Voy a buscar el lindo ternerillo que se apoya en su madre. Es tan pequeño que cuando ella lo lame se menea. No tardaré mucho. -Ven también. Versión de Agustí Bartra
6.
El peligro de la esperanza
El peligro de la esperanza
Es justo allí
a mitad de camino entre
el huerto desnudo
y el huerto verde,
cuando las ramas están a punto
de estallar en flor,
en rosa y blanco,
que tememos lo peor.
Pues no hay región
que a cualquier precio
no elija ese tiempo
para una noche de escarcha.
Versión de Carlos López Narváez
7.
El potro desbocado
El potro desbocado
Tiempo ha, cuando la nieve empezaba a caer, nos detuvimos junto, a unos pastos... ¿De quién será aquel potro?", dijimos. El pequeño Morgan había puesto una pata delantera sobre el muro de piedra y la otra sobre el pecho, encogida. Agachando la cabeza, nos contempló un instante y huyó. Escuchamos el diminuto retumbo de su fuga, y nos pareció verle, una sombra gris recortándose contra el inmenso cortinaje de los copos de nieve. "Ese pequeño está asustado de la nieve que cae. No conoce el invierno. Para ese pequeñuelo no es cosa baladí. Y huye trotando. Ni su madre podría decirle: «¡Quieto! ¡Es sólo el tiempo!» El pensaría que ella sólo habla por hablar. ¿Dónde estará su madre? ¿Por qué no va con él?" El potro ya regresa con su pétreo repiqueteo, salta de nuevo el muro con ojos blanquecinos y erguida la cola sin pelo. Hace temblar su piel como si sacudiera moscas. "Quienquiera que deja ese potro afuera tan tarde, cuando los demás animales están en el establo, hay que avisarle para que salga y lo haga entrar." Versión de Agustí Bartra
Frases y pensamientos de Robert Frost
11 citas« Dos caminos divergían en el bosque, y tomé el menos transitado. Eso ha marcado la gran diferencia.[Two roads diverged in a wood, and I / I took the one less travelled by, / And that has made all the difference. »
« El cerebro es un órgano maravilloso. Comienza a trabajar nada más al levantarnos [sic] y no deja de funcionar hasta entrar en la oficina. »
« El suelo era nuestro antes de que él nos poseyera. Era nuestro suelo más de cien años antes de que nosotros fuésemos su pueblo. »
« [En Estados Unidos] Un jurado está compuesto por doce personas elegidas para decidir quién tiene el mejor abogado. »
« Hay que amar lo que es digno de ser amado y odiar lo que es odioso, pero hace falta buen criterio para distinguir entre lo uno y lo otro. »
« Recordar una cosa que no sabía que supiese. »
« Toda verdad es diálogo. »
« Todo se lo daría al Tiempo excepto... excepto lo que ha sido mío. »
« Un banco es un sitio donde te prestan un paraguas cuando hace buen tiempo y que te piden que lo devuelves cuando empieza a llover. »
« Un buen vallado hace buenos vecinos. »
« Amamos las cosas que amamos por lo que son. »
« Dos caminos divergían en el bosque, y tomé el menos transitado. Eso ha marcado la gran diferencia.[Two roads diverged in a wood, and I / I took the one less travelled by, / And that has made all the difference. »
« El cerebro es un órgano maravilloso. Comienza a trabajar nada más al levantarnos [sic] y no deja de funcionar hasta entrar en la oficina. »
« El suelo era nuestro antes de que él nos poseyera. Era nuestro suelo más de cien años antes de que nosotros fuésemos su pueblo. »
« [En Estados Unidos] Un jurado está compuesto por doce personas elegidas para decidir quién tiene el mejor abogado. »
« Hay que amar lo que es digno de ser amado y odiar lo que es odioso, pero hace falta buen criterio para distinguir entre lo uno y lo otro. »
« La mitad del mundo tiene algo que decir, pero no puede; la otra mitad no tiene nada que decir, pero no calla. »
« Recordar una cosa que no sabía que supiese. »
« Toda verdad es diálogo. »
« Todo se lo daría al Tiempo excepto... excepto lo que ha sido mío. »
« Un banco es un sitio donde te prestan un paraguas cuando hace buen tiempo y que te piden que lo devuelves cuando empieza a llover. »
« Un buen vallado hace buenos vecinos. »
Poemas y obras destacadas
Antología de poemas inmortales
Reúne las composiciones poéticas más aclamadas de Robert Frost, donde la maestría del verso y la hondura del sentimiento alcanzan su máxima expresión.
Sus versos exploran la belleza de la naturaleza, el anhelo del amor verdadero y la búsqueda de sentido ante los enigmas del destino.
Una antología indispensable que demuestra por qué su poesía sigue viva y resonando con fuerza en el corazón de los lectores actuales.
Algunos libros de poesía de Robert Frost:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: