Poesía Universal

Ramón del Valle Inclán

Ramón del Valle Inclán es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus pr...

Biografía lírica

Vida

Ramón del Valle Inclán es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.

Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.

Lírica y Versos

Poemas de Ramón del Valle Inclán

5 poemas seleccionados
1.

Ave

¡Oh, lejanas memorias de la tierra lejana,
olorosas a yerbas frescas 
		por la mañana!
¡Tierra de maizales húmedos y sonoros
donde cantan 
		del viento los invisibles coros,
cuando deshoja el sol la rosa de sus 
		oros,
en la cima del monte que estremecen los toros!

		
¡Oh, los hondos caminos con cruces y consejas,
por donde 
		atardecido van tranqueando las viejas,
cargadas con la leña robada en 
		los pinares,
la leña que de noche ha de alumbrar en los llares,

		mientras cuenta una voz los cuentos seculares,
y a lo lejos los 
		perros ladran en los pajares!

		
¡Oh, tierra de la fabla antigua, hija de Roma,
que tiene 
		campesinos arrullos de paloma!
El lago de mi alma, yo lo siento 
		ondular
como la seda verde de un naciente linar,
cuando tú pasas, 
		vieja alma de mi lugar,
en la música de algún viejo cantar.

		
¡Oh, tierra, pobre abuela olvidada y mendiga,
bésame con tu alma 
		ingenua de cantiga!
Y que aromen mis versos como aquellas manzanas

		que otra abuela solía poner en las ventanas,
donde el sol del 
		invierno daba por las mañanas.
¡Oh las viejas abuelas, las memorias 
		lejanas!
2.

El pasajero

¡Tengo rota la 
		vida!  En el combate 
de tantos años ya mi aliento cede, 
y 
		al orgulloso pensamiento abate 
		
la idea de la muerte, que lo obsede. 


		Quisiera entrar 
		en mí, vivir conmigo, 
poder hacer la cruz sobre mi frente, 
y sin 
		saber de amigo ni enemigo, 
		
apartado, vivir devotamente. 


		¿Dónde la verde 
		quiebra de la altura 
con rebaños y músicos pastores? 
¿Dónde 
		gozar de la visión tan pura 
		


		que hace 
		hermanas las almas y las flores? 
¿Dónde cavar en paz la sepultura 

		y hacer místico pan con mis dolores?
3.

En un libro guardada está...

En el espejo 
		mágico aparece
toda mi vida, y bajo su misterio
aquel amor lejano 
		se florece
como un arcángel en un cautiverio.


		Llega por un 
		camino nunca andado,
ya no son sus verdades tenebrosas,
desgarrada 
		la sien, triste, aromado,
llega por el camino de las rosas.


		Vibró tan duro 
		en contra de la suerte
aquel viejo dolor, que aún se hace nuevo,

		está batido como el hierro fuerte,
tiene la gracia noble de un 
		mancebo.


		Reza, alma 
		triste, en su devota huella,
los ecos de los muertos son sagrados,

		como dicen que alumbran las estrellas,
alumbran los amores apagados.


		Este amor tan 
		lejano, ahora vestido
de sombra de la tarde, en el sendero
muestra 
		como un arcángel, el sentido
inmortal de la vida al pasajero.


		Yo iba perdido 
		por la selva oscura,
sólo oía el quebrar de mi cadena,
y vi 
		encenderse con medrosa albura,
en la selva, una luz de ánima en pena.


		Tuve 
		conciencia. Vi la sombra mía
negra, sobre el camino de la muerte,

		y vi tu sombra blanca que decía
su oración a los tigres de mi suerte.
4.

Garrote vil

¡Tan ! ¡Tan! ¡Tan! Canta el martillo, 
		
el garrote alzando están, 
canta en el campo un cuclillo, 
y 
		las estrellas se van 
		
al compás del estribillo 
con que repica el martillo: 
¡Tan! 
		¡Tan! ¡Tan! 
		

El patíbulo destaca 
trágico, nocturno y gris; 
la ronda 
		de la petaca 
		
sigue a la ronda de anís, 
pica tabaco la faca 
y el patíbulo 
		destaca 
		
sobre el alba flor de lis. 
Áspera copla remota 
que rasguea 
		un guitarrón 
		
se escucha. Grito de jota 
del morapio peleón. 
El cabileño 
		patriota 
		
canta la canción remota 
de las glorias de Aragón. 
Apicarada 
		pelambre 
		
al pie del garrote vil 
se solaza muerta de hambre. 
Da vayas 
		al alguacil 
		
y, con un rumor de enjambre, 
acoge hostil la pelambre 
a la 
		hostil Guardia Civil. 
		
Un gitano vende churros 
al socaire de un corral, 
asoman 
		flautistas burros 
		
las orejas al bardal 
y en el corro de baturros, 
el gitano de 
		los churros 
		
beatifica al criminal. 
El reo espera en capilla, 
reza un 
		clérigo en latín, 
		
llora una vela amarilla 
y el sentenciado da fin 
a la 
		amarilla tortilla 
		
de yerbas. Fue a la capilla 
la cena del cafetín. 
Canta en la 
		plaza el martillo, 
		
el verdugo gana el pan, 
un paño enluta el banquillo. 
Como el 
		paño es catalán 
		
se está volviendo amarillo 
al son que canta el martillo: 

		¡Tan! ¡Tan! ¡Tan!
5.

La

rosa del reloj


		Es la hora de los enigmas,
cuando la tarde del verano,
de las 
		nubes mandó un milano
sobre las palomas benignas.
¡Es la hora de 
		los enigmas!

		
Es la hora de la paloma:
sigue los vuelos la mirada
de una 
		niña. Tarde rosada,
musical y divina coma.
¡Es la hora de la 
		paloma!

		
Es la hora de la culebra:
el diablo se arranca una cana,
cae 
		del árbol la manzana
y el cristal de un sueño se quiebra.
¡Es la 
		hora de la culebra!

		
Es la hora de la gallina:
el cementerio tiene luces,
se 
		santiguan ante las cruces
las beatas, el viento agorina.
¡Es la 
		hora de la gallina!

		
Es la hora de la doncella:
lágrimas, cartas y cantares,
el 
		aire pleno de azahares,
la tarde azul, sólo una estrella.
¡Es la 
		hora de la doncella !

		
Es la hora de la lechuza: 
descifra escrituras el viejo,
se 
		quiebra de pronto el espejo,
sale la vieja con la alcuza.
¡Es la 
		hora de la lechuza!

		
Es la hora de la raposa:
ronda la calle una vihuela,
porta la 
		vieja a la mozuela
Un anillo con una rosa. 
		
¡Es la hora de la raposa!

Es la hora del alma en pena:
una 
		bruja en la encrucijada,
con la oración excomulgada
le pide al 
		muerto su cadena
¡Es la hora del alma en pena!

		
Es la hora del. lubricán:
acecha el mochuelo en el pino,
el 
		bandolero en el camino,
y en el prostíbulo Satán.
¡Es la hora del 
		lubricán!

Versos y pensamientos de Ramón del Valle Inclán

4 citas
« ¡Oh, lejanas memorias de la tierra lejana, / olorosas a yerbas frescas »
Ramón del Valle Inclán · Ave
« ¡Tengo rota la / vida! En el combate »
Ramón del Valle Inclán · El pasajero
« mágico aparece / toda mi vida, y bajo su misterio »
Ramón del Valle Inclán · En un libro guardada está...
« ¡Tan ! ¡Tan! ¡Tan! Canta el martillo, / el garrote alzando están, »
Ramón del Valle Inclán · Garrote vil
Biblioteca poética

Libros de Ramón del Valle Inclán recomendados

Ediciones recomendadas para disfrutar de su obra poética completa y estudio crítico: