Poesía Universal

Rafael Morales

Biografía y amplia selección de poemas de Rafael Morales. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica....

Biografía lírica

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Biografía y amplia selección de poemas de Rafael Morales. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica.

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Lírica y Versos

Poemas de Rafael Morales

12 poemas seleccionados
1.

A un esqueleto de muchacha

En esta frente, Dios, en esta frente
hubo un clamor de carne rumorosa

	y aquí, en esta oquedad, se abrió la rosa
de una fugaz mejilla 
	adolescente.

	
Aquí el pecho sutil dio su naciente
gracia de flor incierta y 
	venturosa,
y aquí surgió la mano, deliciosa
primicia de este brazo 
	inexistente.

	
Aquí el cuello de garza sostenía
la alada soledad de la cabeza,
y 
	aquí el cabello undoso se vertía.

	
Y aquí, en redonda y cálida pereza,
el cauce de la pierna se extendía

	para hallar por el pie la ligereza.
2.

A unos labios sin amor

¿Para qué tanto fuego y 
	tanta loca
plenitud de color y lozanía,
si tan sólo tenéis por 
	compañía
la soledad de vuestra misma boca?


	Buscasteis el amor y se 
	hizo roca.
¿Para quién esa llama, esa porfía,
si vuestra roja y prieta 
	valentía
al aire más ajeno desemboca?


	Esa vibrante luz 
	desordenada,
tras la doliente piel en la que brilla
se quedará en sí 
	misma sepultada.


	O ha de quedarse pálida, 
	amarilla,
desmayándose lenta, calcinada,
y soñando el amor desde su 
	orilla.
3.

Apasionada esperanza

Para ti tuve sueños. Yo 
	quería
darlos forma, color, límite exacto,
realidad absoluta, línea, 
	tacto,
felicidad para entregarte un día.


	Puse toda mi fe, la vida 
	mía
en cada pensamiento, en cada acto,
y sin cejar y sin ningún 
	retracto
firme seguí por si lo conseguía.


	Y ya lo ves, mintió mi 
	pensamiento
porque burla el destino a quien se empeña
en doblegar su 
	mar, su rudo viento,
su pecho helado, su maciza peña.
Mas el amante 
	corazón violento
aún sigue, esposa, firme en lo que sueña.
4.

Ausencia

Estoy solo en el campo. El mundo está vacío
sin ti. Yo palpo, triste, 
	la soledad del cielo...,
dejo mi alma lenta que se la lleve el río,

	que un pájaro se lleve mi corazón en vuelo.

	
La soledad, la ausencia, concrétanse en la roca,
y el silencio se 
	expande como niebla en mis venas;
el campo me parece la ofrenda de tu 
	boca
y acaricio tu piel si toco las arenas.

	
Estoy solo en el campo, sin ti, de Talavera.
Oigo por este árbol 
	crecer tu sangre amada,
subir hasta los cielos, colmar la primavera,

	mientras me sienta ausencia, suspiro.,viento, nada.
5.

Beso

Mi sangre se me puebla de 
	un ardor inefable
y en las manos me laten incomprensibles pájaros,

	altas nubes oscuras, atormentados mares,
cuando acerco a tus sienes 
	rumorosas mis labios.


	Todo mi ser se inunda de 
	infinito y hondura,
me fundo con el cielo, con la luz, con los campos,

	y las piedras inertes y el arroyo tranquilo
se me acercan y tiemblan, 
	venturosos y humanos.


	¿Qué misterio celeste entre 
	tus venas fluye?
¿Qué Dios omnipotente me llama entre tus labios?
¿Qué 
	mares increíbles me llevan poderosos
entre adelfas y estrellas, entre 
	nubes y astros?


	Arrebatado, enorme, como 
	huracán perdido,
mi corazón se evade y va hacia ti sangrando.
¡Ay, 
	corazón herido de pasión y locura,
pájaro sordo, inmenso, que va ciego 
	volando!
6.

Cántico doloroso al cubo de la basura

Tu curva humilde, forma silenciosa,
le pone un triste anillo a la basura.

	En ti se hizo redonda la ternura,
se hizo redonda, suave y dolorosa.

	
Cada cosa que encierras, cada cosa
tuvo esplendor, acaso hasta 
	hermosura.
Aquí de una naranja se aventura
la herida piel silente y 
	penumbrosa.

	
Aquí de una manzana verde y fría
un resto llora zumo delicado

	entre un polvo que nubla su agonía.

	
Oh, viejo cubo sucio y resignado,
desde tu corazón la pena envía

	el llanto de lo humilde y lo olvidado.
7.

Deseo

Eres como la luz, muchacha mía,
dulcemente templada y transparente;

	caricia toda tú, la piel te siente
con plenitud frutal de mediodía.

	
Eres la gloria tú que tiene el día,
el día tú creciéndome inocente

	por este pecho, amor, por esta frente,
por esta sangre que la tuya guía.

	
Ay, terca luz, abrásame en tu cielo,
donde la maravilla me convoca

	al gozo fugitivo de tu vuelo.

	
No me des tu calor como a la roca;
dame tu vida en él, que sólo 
	anhelo
hallar a Dios en tu abrasada boca.
8.

Dolor

del hombre


	La tristeza es arena de 
	desierto,
sombra de soledad, sombra del aire,
larga ausencia de Dios 
	que nos circula
por el llanto olvidado de la sangre.

	
Todo está triste hoy y es un desierto
mi corazón, que apenas si es de 
	alguien;
todo está triste, sí, todo está triste
en esta inmensa y 
	desolada tarde.

	
Madera de ataúd es lo que crece
en esta primavera de los árboles,

	mientras proyecta el cielo largamente

	
su soledad vastísima en mi carne,
en mi alma sin dueño, en esta pena

	que me crece y me crece interminable.
9.

El

toro

	
Es la noble cabeza negra pena,
que en dos furias se encuentra 
	rematada,
donde suena un rumor de sangre airada
y hay un oscuro llanto 
	que no suena.

	
En su piel poderosa se serena
su tormentosa fuerza enamorada
que 
	en los amantes huesos va encerrada
para tronar volando por la arena.

	
Encerrada en la sorda calavera,
la tempestad se agita enfebrecida,

	hecha pasión que al músculo no altera:

	
es un ala tenaz y enardecida,
es un ansia cercada, prisionera,
por 
	las astas buscando la salida.
10.

En

una tarde de desengaño y 
	pena


	Soledad, soledad late en 
	mis venas.
Hay un cielo vacío, indiferente,
y es una ausencia et río y 
	sus arenas
que dora el sol lejano del poniente.

	
Todo está solo: el corazón y el viento
a la deriva van por la 
	alameda.
Yo me siento vacío, sólo siento
la ausencia enorme que en mis 
	venas queda.
11.

Gato negro de las delicias

Es hermoso este gato de color de paraguas
mojado por la lluvia.
Miro 
	su desamparo en medio de la calle,
miro su islita negra de terror y de 
	asombro.

	
Podría tocar la noche y su silencio
si acercase mi mano a su congoja,

	sentir entre mis dedos la esperanza de alguien
o quizás a Dios mismo

	clamando en este gato,
en este miedo oscuro,
en este gran olvido de 
	los hombres.
12.

Jardín

La tarde gris es un 
	ensueño... Apenas
si se nota la brisa, si se siente
que llueve 
	delicada, suavemente
sobre rosas, claveles y azucenas.


	Qué tranquilo el ramaje, 
	qué serenas
las nubes lentas, leves del poniente...
OH, caricia de 
	Dios, tibia y silente,
derramada en el aire y en mis venas.


	A ti te sueño, Concepción, 
	te evoco
en esta tarde de templada calma,
donde faltan la luz y tu 
	sonrisa,
y, en la dulzura de la tarde, toco
la pureza celeste de tu 
	alma,
que llega con la lluvia y con la brisa.

Versos y pensamientos de Rafael Morales

4 citas
« En esta frente, Dios, en esta frente / hubo un clamor de carne rumorosa »
Rafael Morales · A un esqueleto de muchacha
« ¿Para qué tanto fuego y / tanta loca »
Rafael Morales · A unos labios sin amor
« Para ti tuve sueños. Yo / quería »
Rafael Morales · Apasionada esperanza
« Estoy solo en el campo. El mundo está vacío / sin ti. Yo palpo, triste, »
Rafael Morales · Ausencia
Biblioteca poética

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