« amor de los locos / Un loco es alguien que está desnudo de la mente. Se ha despojado de sus »
Rafael Courtoisie · El
Biografía y amplia selección de poemas de Rafael Courtoisie. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Rafael Courtoisie. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
amor de los locos
Un loco es alguien que está desnudo de la mente. Se ha despojado de sus
ropas invisibles, de esas que hacen que la realidad se vele y se desvíe.
Los locos tienen esa impudicia que deviene fragilidad y, en ocasiones,
belleza.
Andan solos, como cualquier desnudo, y con frecuencia también hablan
solos («Quien habla solo espera hablar con Dios un día»).
Más difícil que abrigar un cuerpo desnudo es abrigar un
pensamiento. Los locos
tienen pensamientos que tiritan, pensamientos óseos, duros como la
piedra
en torno a la que dan vueltas, como si se mantuvieran atados a ella por
una
cadena de hierro de ideas.
El cerebro de un pájaro no pesa más que algunos gramos,
y la parte que modula
el canto es de un tamaño mucho menor que una cabeza de alfiler, un
infinitésimo
trocillo de tejido, de materia biológica que, con cierto aburrimiento,
los sabios
escrutan al microscopio para descifrar de qué manera, en tan
exiguo retazo,
está escrita la partitura.
Pero desde mucho antes, y sin necesidad de microscopio
ni de tinciones,
el loco sabe que el canto del pájaro es inmenso y pesado, plomo puro que
taladra
huesos, que se mete en el sueño, que desfonda cualquier techo y no hay
cemento ni
viga que pueda sostener su hartura, su tamaño posible. Por eso algunos
locos
despiertan antes de que amanezca y se tapan los oídos con su propia voz,
con voces
que sudan de adentro, de la cabeza.
Los pensamientos del loco son carne viva, carne sin
piel. En el desierto del
pensamiento del loco el pájaro es un sol implacable. El canto cae como
una luz y un
calor que le picara al loco en la carne misma de la desnudez.
Pero la desnudez del loco es íntima: de tanto exhibirla
queda dentro. Es condición
interior, pasa desapercibida a las legiones de cuerdos cuya ánima está
cubierta por
completo de tela basta, gruesa, trenzada por hilos de la costumbre.
El único instrumento posible para el loco, para
defender su desnudez, es el amor.
El amor de los locos es una vestimenta transparente. Esos ojos
vidriosos, ese hilo
ambarino que orinan por las noches, ese fragor y ese sentimiento copioso
y múltiple
que no alteran las benzodiazepinas, que no disminuye el Valium,
permanecen intactos
en el loco por arte del amor.
Es un martillo, y una cuchara, y un punzón. Es todo
menos un vestido, no cubre
sino que atraviesa, no mitiga sino que exalta. El amor de los locos
tiene una textura,
un porte y una sustancia.
La sustancia se parece al vidrio, pero es el vidrio de
una botella rota.
De
"Estado sólido" 1996
Premio de la Fundación Loewe
Estado sólido La soledad, esa piedra masculina que reposa en una habitación sin horas como un planeta hermoso y advertido. Una fruta de hierro. De "Estado sólido" 1996 Premio de la Fundación Loewe
Las piedras de amar
Los hijos de los Grises
le arrebatan el gozo a las mujeres,
justo en el último momento, justo cuando están por acabar. Los hijos de
los Grises,
en el último instante, se llevan esa gema invisible del sexo de las
mujeres
y hacen un collar de maravilla.
En las noches cálidas, el
collar hecho con los guijarros del gozo humedecido,
palpita en la penumbra inmóvil, sin que nadie se adueñe del temblor. Los
Grises
ponen esos collares en las vitrinas de los museos, y quedan tontamente
alegres
por haberles quitado el gozo a las mujeres.
Las perlas, algunas
oscuras y otras claras, producen un latido inmóvil y concéntrico,
un espasmo translúcido que se pierde en el espacio silencioso. Pero las
mujeres de los hijos
de los Grises van, cada vez que pueden, a la aldea vecina, donde los
hombres saben
desprenderles del vientre esos cantos rodados, esas perlas opalinas y
latientes,
y las dejan flotando en la entrepierna, húmedas y tibias todo el tiempo,
durante la eternidad que dura el acto.
De
"Umbría" 1999
« amor de los locos / Un loco es alguien que está desnudo de la mente. Se ha despojado de sus »
« sólido / La soledad, esa piedra masculina que reposa en una habitación sin horas »
« Las piedras de amar / Los hijos de los Grises »
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