« No más refugio / que la faz de mis brazos »
Pureza Canelo · Como octubre disponga
Biografía y amplia selección de poemas de Pureza Canelo. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Pureza Canelo. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
No más refugio que la faz de mis brazos si nos entra el otoño desgajando lo que al viento apetece en su alfombra de bosque y cuerpo a tierra. Mírame. Otoño aún no somos en años pero cuando él se nos acerca hay que extender la batalla real de los buenos amantes en el recuento las hojas de infinitos sabores ocres. Mírame, y hagamos la abundancia a ras de nuestro suelo. La variedad de un amor es sepultar la inteligencia entre los cuerpos. No conozco otro refugio ni mejor temperatura. Sólo que estoy adivinando cómo será el Otoño nuestras vidas de verdad calzadas en su estación y otra vez el nacimiento de amarse la pasión inédita que alumbrará mis versos. Debo callar. Ahora vámonos a lo único que del lento mudar es ocre, ocres como la alfombra disponga tú y yo obligando a trabajar un viento revelación lo más humano para empujar las lumbres bien cernida la noche. De "Pasión inédita"
Nunca hubiera adivinado que un amor fuera la corriente más subterránea sin escaparse que va del tibio heno a un pozo y de ahí empedrada a los huertos sin dividirse pero yo sí ante tu acecho y este poema que no acierta a explicarse mejor. Corriente de agua dulce en las tardes de agosto no vayas por el agua al pozo... Se escribe así en el viento una cultura detrás del amor nacida en los campanarios empujando suertes, ventanas de la aldea interior que es una mirada a la boca trenzados frente a frente. En el pozo andamos. Mi saya tirando a selva Tu camisa a juego oscura Mi pie todavía calzado Tu cuello abierto de mil troncos Esta mano qué sorpresa sin anillo. Las tuyas ayudando a sacar agua. Del pozo me quiero ir sin escaparme. El busto atardecer desconocía si esto era amor o dulce trampa que tira su moneda sin dividirme al fondo de las aguas. Ay, la saya nueva y camisa a rayas flotan abrazando el cielo, el limo puro que del heno a un pozo ya no saben regresar a casa. Y Dios arriba, abajo empapado también en dulce trampa hace de una mujer aldea este poema que no acierta a explicarse mejor. De "Pasión inédita"
es un tronco sobre el río... El es un tronco sobre el río. Ahí va esa roca dulce que al correr de las aguas organiza su blandura y soledad. Ese lugar soy mirando próxima arpillera del mundo con exquisitez del instante que sufre miedo en la jaula hinchada. A las doce del mediodía rozo las comas y los verbos a salto de naturaleza verdeante bajo el sol. No importa entonces el color del valle, ni la travesía a despertar sedienta, que ahí me prenderá la legitimidad del acto que ya organiza salvación. Más adelante vendrá el insecto no caído, a verme, que el número no mata a nadie: si viene, y transparenta. Puede que os esté ocultando ahí el bien y el mal de la temperatura, la vibración no pensada, el vaso líquido de la materia al Cuerpo, pues del vocablo voy a la rosa, de la mismísima suerte al adjetivo simplón, de lo invertebrado a la insistencia de un poema que dice de pronto: pronto a originar velocidad de día, pronto el artículo tendrá que entenderse con el amor y la cabeza hechos flotadores de paso... (No oigo ruidos fláccidos en el horizonte, pero algunas ramas quieren localizar a esta sombra poniéndole un alto en el camino.) Cuidado con la palabra competidora entonces, cuidado en el arrastre y el destino de la boca que se llena de agua dulce abierta de aquello tan bien tronchado. Por si acaso no deseo tomar el verso que brille, ni el salvajismo, ni los duendes al por mayor, y parche. Triunfo de un desasosiego es mejor, abundancia del pensamiento y alabarderos no comparativos, ese martillo que trotador se agranda a unas credibilidades que en cada momento tuvieron su sustancia. Y luego, en el castillo que se es inferior, y aún lo que seguirá faltando, irá el lagarto antiguo a la cruz y a la sandalia. (Ah, tuve un día otro ritmo vertical más hermoso que también fue socorro y desobediencia.) Pero será mejor que brote ahora otra pasión, Amistad, contigo, testigo de la plenitud, de la calentura en zarza, amoratada y fija, en mis debilidades. Así procuro que una molécula dormida silbe, se haga cordura sufriendo suelta de brazos, amiga de la reflexión, por terca que me apriete en su pecho alcoholizada la reflexión misma. Duplex, sacadme a flote de estas lagunas animales. La poética es un nombre (vuelta a empezar) y baste. Nada creo, pero estos campos quieren revivir el sábado de frutas que trabajan por atender a sus carnes. De "Habitable"
La enramada más honda es esa verja donde te subes para mirar que ando descalza que ordenando voy algunos pensamientos a flor de piel, que sólo llevo puesto ojos ausentes y la ropa tirada junto a un pozo donde antes tú me has amado y antes de haberme amado yo sabía que lo harías de tu pecho expuesto al mío. ¿Cuántas algas vuelven a convertirse en roce arenas si los orígenes del mundo quedan atrapados en tus ojos y es verdad la sal de la tierra como también es lo de la miel hilándome la boca? Toda joya con engarce es un nido ardiendo pero que asilvestrado conoce el marino punto donde aparecen olas para sofocar el instante cuando los espejos chocan en pleno vuelo chocan sin romperse pero sí el aire que ha perdido esencia ante nuestro único cuerpo. Debes acordarte siempre de enramada, pozo, espejo algas, brocal de haberte amado y yo olvidar sabiduría, poema, que no valen para nada si me has rodeado de tu fuerza igual que decides mi cuerpo más esbelto a pesar de los años que no sólo pasea la mujer por dentro sino la mujer de luna bien entrada en lugar creciente. De "Pasión inédita"
Caída de la tarde de dos almas en la revuelta de nuestro camino izándose la noche. Pasado mañana luna llena y la acequia rodeando la parra techo hermano de la penumbra creciente. ¿Qué haces tú en esta tierra ofrecida a zarzales, moscas cubos de zinc, higueras planicie de fuego donde yo sé moverme y tú abres los ojos de tanto ruido y pan en las cocinas? ¿Qué puedo hacer contigo y comprendas de una vez en el lugar que más nací a pesar de la bandera de ciudad que me viste donde nos envolvemos para abrazarnos? ¿Qué hacer contigo y con tu alma al caer la tarde y oscuros ojos escudriñan lo que no viviste en los años de tu infancia? Vamos, vamos a ver el reloj cansado de la plaza y después al río allí está la barandilla y todavía su forja que ahora puede hablar por mí una vez recogida la simiente de mi cuerpo y cenit milagrosamente retorno de ¿Qué vas a hacer en este lugar conmigo? Mira que conozco todos los ruidos hasta el alba. Aquellos carburos lejos no son barcazas de tu mar aunque busquen entrañas de la noche. Al norte aquella masa es Jálama donde nace este río que abrazando sostienes. Ah, y tú que has venido desde muy lejos a verme ten prudencia, amor, y regrésame a casa como doncella que vamos a pasar por la calle donde nació mi madre y todavía en el balcón asoma su trenza lo que hoy te ofrece conocer este lugar planicie de fuego regalo de otro mundo. De "Pasión inédita"
Este amor ¿canta o atestigua? ¿Confesión o hilos invisibles sueño o verdad la luz que visita para hacerse vestido tantos como mundos que en este hermoso oficio yo procuro? Espiando tú mi pensamiento aventuras: canto y testimonio no pueden separar ave sobre velero en el dominio mar y siempre pagarás ser dueña pues de agua llamaste un barco que obedece. No estoy conforme. Mira el ancho de los versos: Te amo bajo los astros (testimonio sería) o Estamos abrazando al mundo (canto parece). Y te acercas a la mesa para decirme no pierdas más tiempo de tus manos que escriben cosa mejor conmigo ni busques más amparo que el de tu voz nunca indecisa ni temerosa al lado de tu amor que sabe el movimiento puro del zarpazo cuando habitas un rostro de escribiente que me parece abismo si acerco tu cintura clavada en esta sala. Ven, tu poema mejor es el mío, lo mío, la esfera. La presa en tus brazos ¿será este libro puntada de la sangre fisura del pensamiento camino de sencillez amor crecido las estrellas pegadas a mi cuerpo egoísmo salvación condena manzana dulce? De "Pasión inédita"
¿Eres tú o soy yo Narciso? Dejemos de beber en esa fuente y vamos al regazo, amor mío destapando la esencia cuerpo a cuerpo no borroso del tiempo sin fisura ni compasión por los mortales ajenos a la enorme conversación de cuando se ama en la vecindad de sus casas cruzándonos la selva de la tierra magnífica. ¿Eres tú o soy yo la maravilla al fondo? Si te duermes abandonarás la poesía de mi estanque la poesía del recuento la poesía nido en alto la poesía del rayo abril la del tesoro cuando se desgranan las horas de tu boca en mi ser como castigo. Si tu cuerpo oprime mi pensamiento escribo lo mismo de la travesía y dudo si es amanecer o si es noche, mediodía crepúsculo pero sí hace sabe a amor. De "Pasión inédita"
En la almena dorada del atardecer donde relata mi cuello punzada comprime ahí la vena su aroma y la oración en silencio mece Tú eres capitán de los pájaros llegando interminables a la hiedra que durante el día estuvo en vilo. Alguna rama se me adelanta al rostro y con la mano aparto el verde oscuro buscándote donde enloquecen las aves al entrar en sus casas. Gritadoras vienen de los álamos cada día más hondos de estatura copa, ser que en lo alto vive. Crepúsculo y es la desbandada el adiós a la luz hermosa hermana temperatura en sangre pulso que vas a beber si antojas. Por eso los pájaros se creen -mía es toda la casa de hiedra- tu fuerza de capitán abriendo con el pecho semillas entre la cal atravesando hojas, hojas que en próximo minuto cogerán el color de incendio. Arriba de la almena, picos mirad se están amando hiedra y mar ballesta y cielo jefe y alondra todos los picos, mirad mis alas batiéndose en vuestro oeste tan cerquita de Portugal. De "Pasión inédita"
Como gota que resbalara y no acabando la línea de su cabeza prende contra la luz también hermosa, y abrasas. Ya tengo doble la muerte sin conseguir rehacerme de tu perfil que avanza. Un nudo de miel concentras está cayendo de la sien a mis labios y de ahí al juego de tus manos. Detenida estoy. Enamorada con aire libertad en bosque. El error es no mirarte de frente apresar el ave que se mece en la rama y suspiro y se espanta. Acaba con el juego, amor mío que la niña se duele de comba paciente su cadencia avaricias no estrellando tu cuerpo a favor de la reina. Juego a dos es duelo haciendo parteluz hoguera en el bosque y la rama te pide benevolencia. Entonces yo soy quien el relevo toma y nos vamos de una vez de esta leña a más incendio. Juego a dos porque se siente la muerte. De "Pasión inédita"
Llega una carta y rompe abre la mañana en mis verdes ojos. Ha llegado después del cántaro de leche de la cesta con higos y otra sombra que cruzó con oveja merendera y juncos recién cortados el portal de mi casa todavía en la frescura del valle. Deseando que buscara el sol la ventana, el beso dice: Te imagino quieta es tan hermoso el existir ofreciendo tempranura al mundo espesada en el lecho porque no estoy ahí Mira que sin estarlo sé cómo andas de transparencia y fruta, cómo endulzas ya tu amanecida en la boca y sé que en tu costura va este poema escrito en el instante que relees mi carta, tan firme como mueves el brazo que yo amo el café que sorbes pero te equivocas que estoy bebiéndome aquí insistencia de tu mirada contra la distancia quiébrala y sigue. Ah, la distancia y su isla es el lugar más oculto que el amante ofrece cautivo con su cuerpo y beso en tierra. La distancia es una charca cercada de pasto amarillo y antiguo que ahora mismo se la regalo al mundo con la belleza primera de los siglos. La distancia es no morir de sed sino de bebiéndola vivirte si madruga el amor en el verde cristal los abiertos brazos que se han puesto a trabajar deprisa con el rayo de sol, la carta, aquí el beso y ya te alcanz0. Sabes que te alcanzo mientras tenga silencio de amarte, no en papel en sábana bordada con una estrella y su número pegado a los otoños Mañana es siempre planeando sobre mi casa todavía en la frescura del valle. De "Pasión inédita"
La soledad es, como siempre, quien más me hace recordar tu nombre. Pero cuidado, también el mediodía, y el gazpacho, y la zapatilla mal atada en el segundo botón, y las gotas de agua bajo la ducha, y la fiebre que no invento en la siesta y las ganas de no dormir para leer y el beso que te doy a las siete de la tarde, y el volcán en Italia que no vuelve a sonar, y las cabras que pasan ahora por mi casa como novios buenos y otra vez la lucha de ángeles, y la noche otra vez, y la mañana idéntica por su triunfo, y el salto del langosto ahora mismo, y la hierba mal regada bajo mi bañador, y el higo trasnochado en la nevera, y el perro lamiéndome los pies cuando salgo del río y yo le huelo más que él a mí, y el amor, y tu nombre, y el vestido que me pongo, y mi cuerpo interior como yo misma, y el recuento de tu voz, y otra vez el río, y la cerveza y el panchito que te dejo, y el verde tristón de este verano que es rojo, y éste y único para tu nombre, para decir que tengo tu frasco de ahora mismo, y tu sentido, y tu olfato, y el garabato que sale de tu lengua. Yo soy todo lo que tú eres en este julio del demonio, frita como los pájaros al mediodía y cansada como un perro a las cuatro de la tarde Escribirte esta carta es escribirla, y así lo hago; letras que me salen de esta forma aparatosa y santa y sólo para tu armario donde me guardas el surco. El balcón se ha abierto para mí, estoy en mi casa. Me entra la luz, lo que dura la tarde, lo que quiero atar de corazón y simiente si no vacío mi rincón y la sal. Un periódico se ha hecho amigo del aire y viaja, y viene, sin descanso. ¿Dónde está la cigüeña de que me hablaban? ¿Quién comunica el calor al rostro? Ceras al lado del altar, bellotas en la encina para la tarde, viaja todo, no baja el avión, mi blusa abierta como una ventana, rezo por el olvido, por el olvido no rezo, una nube en vez de ese trozo azul, mi vestido, mi recuerdo, esta compasión para seguir mi calle. Qué bien, ya el carro que regresa por Moraleja, el ovillo de los hilos está guardando porque rodó; la vocación de cubrir, de adorar lo que se escapa, Moraleja abierta, dormida en su sal poco astuta, porque ella no se ve, no monta tanto, el tiempo está en una hora más que su alianza. Así va julio. Nombre de hombre cerca de mi ternura tuya, no me estoy equivocando. Cabecea la campana a las ocho, oración para cuatro, para mí y somos cinco; la caja rodando, mi balcón abierto, mi blusa, mi ventana; cuando me toque ir a dormir lo haré abriéndome de nuevo nuestro rostro que comparto; los lazos, yo no tengo lazos, y bebo el agua desde mi puente, arriba un quiosco nuevo, legiones de cerezas perdidas, mi lágrima que no se pierde. Rezo por el olvido, por el olvido no rezo, la higuera es de verdad, verde, hojas desde abajo para dorar las fuentes, abuelo de su casa a la mía y se recogen los besos en cualquier mirada. Tu nombre, me he olvidado de tu nombre, te sigo escribiendo, perdona el lapsus, sigo en tu baúl, amor escondido aquí y en la otra tierra donde tú vives. Y tu nombre no lo digo. De "Lugar común"
Antes de que llegaras abriendo el cielo de mi vida la poetisa hacía cosas extrañas. Era la soledad, era el decoro, era la inteligencia sobre asno de plata. Un asno hermoso, cristal tapiado que iba empujando su estatura para la caverna del poema y sólo él. Atrevimiento, apareciste un día cargado de noviembre. Llegué a la cita como en los tiempos mejores de mi infancia, ajena chorreando el pelo y la cartera hasta el sillón color azul donde aguardabas. Sorpresa: esta mujer además de insobornable esquiva -dicen que dicen dicen- viene impresentable al salón, mojada. Corría la tarde por nuestros vasos y extraño que atendiera a palabras de creación mundo que no fueran las de mi bien atesorado asno. De pronto en tal anchura supongo que inocente sin darme tiempo a ver paisaje que hoy ya es nuestro entré en tus grandes ojos que iban tragándose los míos en el comienzo de dos asaltos vertiginosos de otra nueva inteligencia. Ni un roce de las manos hubo ni billar ni baratarias que tan deprisa empujan a los cuerpos a contagiarse en nada. Solamente nacían bajo las nubes torrenciales de noviembre puro dos rostros desesperados de perderse echando por tierra sus antiguos dominios para un asno de plata atar ya un bronce tu cabeza. Ya fuera del lugar me daba vueltas el mundo daba placer cruzar la esquina de otra soledad, otro decoro, otra boca a recibir el agua del cielo como agua del barro de la noche entera. En casa, perdida, como jamás estuve no pude ordenar mi ropa ni dar cuerda al reloj ni adelantar la taza para mañana ni ofrecer liturgia en el espejo. Directamente me abracé a la blancura de un bordado que decía P.C.G. De "Pasión inédita"
Vas a hacer un libro Como tu cuerpo enjaulado -dices. ¿Dónde dejas el alma? En tu cuerpo -repites. ¿Dónde alma y cuerpo que mueves saben apoderarse de un verso? Acabo de apagar la luz de la respuesta. Aparece mi celda. Está dentro la luna. El pinar se extiende en tu pecho y voy cortando alguna rama, piña. Viene tu perfil en el mío que tiembla. No me hables de pecado a oscuras, no existe, no se da en la tierra no aparece libro que lo invente ni Dios que lo repugne, es más, l0 comparte, mira que acaba de enviarnos su océano nocturno y la luna. En la asfixia... enciendes. Yo el pinar oscuro Tú mi jaula clara. En el centro Dios aprende el fuego de la tierra. Vas a hacer un libro cargado de árboles frutales -dices. Imposible. Vuelve a la cita de Lope que lo abre. El látigo en el templo no es de Dios sino mío por una pérdida de antigua voz y boca. No lo creo. Tú no vives de hacer escritura. Es de vivir de quien escribes. Sí, imantada. Pase la luna y escriba. Pase la luna y cuente lo que ha visto en una celda de amor. En el centro Dios se acerca al riesgo de la tierra. De "Pasión inédita"
« No más refugio / que la faz de mis brazos »
« Nunca hubiera adivinado que un amor / fuera la corriente más »
« El es un / tronco sobre el río. »
« La enramada más honda es esa verja / donde te subes para mirar »
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