Poesía Universal

Pureza Canelo

Biografía y amplia selección de poemas de Pureza Canelo. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de Pureza Canelo. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Pureza Canelo

13 poemas seleccionados
1.

Como octubre disponga

No más refugio
que la faz de mis brazos
si nos entra el otoño

		desgajando
lo que al viento apetece
en su alfombra de bosque
y 
		cuerpo a tierra.

		
Mírame.
Otoño aún no somos en años
pero cuando él se nos 
		acerca
hay que extender la batalla real
de los buenos amantes

		en el recuento las hojas
de infinitos sabores ocres.

		
Mírame, y
hagamos la abundancia
a ras de nuestro suelo.
La 
		variedad de un amor
es sepultar la inteligencia
entre los cuerpos.

		No conozco otro refugio
ni mejor temperatura. 
		

Sólo que estoy adivinando
cómo será el Otoño
nuestras 
		vidas
de verdad calzadas en su estación
y otra vez
el 
		nacimiento de amarse
la pasión inédita 
		
que alumbrará mis versos.

Debo callar.
Ahora vámonos
a 
		lo único
que del lento mudar
es ocre, ocres
como la alfombra 
		disponga
tú y yo
obligando a trabajar
un viento revelación

		lo más humano
para empujar las lumbres
bien cernida la noche.

		
De "Pasión inédita"
2.

De agua dulce

Nunca hubiera adivinado que un amor
fuera la corriente más 
		subterránea
sin escaparse 
		
que va del tibio heno a un pozo 
y de ahí empedrada a los huertos

		sin dividirse 
		
pero yo sí ante tu acecho 
y este poema
que no acierta a 
		explicarse mejor.

		
Corriente de agua dulce
en las tardes de agosto
no vayas 
		por el agua
al pozo...
Se escribe así en el viento
una 
		cultura detrás del amor
nacida en los campanarios
empujando 
		suertes, ventanas
de la aldea interior
que es una mirada a la boca

		trenzados frente a frente.

		
En el pozo andamos.
Mi saya tirando a selva
Tu camisa a juego 
		oscura
Mi pie todavía calzado
Tu cuello abierto de mil troncos

		Esta mano qué sorpresa sin anillo.
Las tuyas ayudando a sacar agua.

		
Del pozo me quiero ir
sin escaparme.
El busto atardecer

		desconocía si esto era amor
o dulce trampa
que tira su moneda

		sin dividirme
al fondo de las aguas.
Ay, la saya nueva
y camisa 
		a rayas
flotan abrazando
el cielo, el limo puro
que del heno a 
		un pozo
ya no saben regresar
a casa.
Y Dios arriba, abajo

		empapado también
en dulce trampa
hace de una mujer aldea
este 
		poema
que no acierta a explicarse mejor.


		De 
		"Pasión inédita"
3.

El

es un tronco sobre el 
		río...


		El es un 
		tronco sobre el río. 

		Ahí va esa roca dulce que al correr de las aguas 

		organiza su blandura y soledad. Ese lugar soy mirando 

		próxima arpillera del mundo con exquisitez 

		del instante que sufre miedo en la jaula hinchada. 

		A las doce del mediodía rozo las comas y los verbos 

		a salto de naturaleza verdeante bajo el sol. 

		No importa entonces el color del valle, 

		ni la travesía a despertar sedienta, que ahí 

		me prenderá la legitimidad del acto 

		que ya organiza salvación. 

		Más adelante vendrá el insecto no caído, a verme, 

		que el número no mata a nadie: si viene, 

		y transparenta. 

		Puede que os esté ocultando ahí el bien y el mal 

		de la temperatura, la vibración no pensada, 

		el vaso líquido de la materia al Cuerpo, pues del vocablo voy 

		a la rosa, de la mismísima suerte al adjetivo simplón, 

		de lo invertebrado a la insistencia de un poema 

		que dice de pronto: pronto a originar velocidad 

		de día, pronto el artículo tendrá que entenderse 

		con el amor y la cabeza hechos flotadores de paso... 

		(No oigo ruidos fláccidos en el horizonte, 

		pero algunas ramas quieren localizar a esta sombra 

		poniéndole un alto en el camino.) 

		Cuidado con la palabra competidora entonces, 

		cuidado en el arrastre y el destino de la boca 

		que se llena de agua dulce abierta de aquello 

		tan bien tronchado. 

		Por si acaso no deseo tomar el verso que brille, 

		ni el salvajismo, ni los duendes al por mayor, y parche. 

		Triunfo de un desasosiego es mejor, abundancia 

		del pensamiento y alabarderos no comparativos, 

		ese martillo que trotador se agranda a unas credibilidades 

		que en cada momento tuvieron su sustancia. 

		Y luego, en el castillo que se es inferior, 

		y aún lo que seguirá faltando, irá el lagarto antiguo 

		a la cruz y a la sandalia. 

		(Ah, tuve un día otro ritmo vertical más hermoso 

		que también fue socorro y desobediencia.) 

		Pero será mejor que brote ahora otra pasión, Amistad, 

		contigo, testigo de la plenitud, de la calentura 

		en zarza, amoratada y fija, en mis debilidades. 

		Así procuro que una molécula dormida silbe, 

		se haga cordura sufriendo suelta de brazos, 

		amiga de la reflexión, por terca que me apriete 

		en su pecho alcoholizada la reflexión misma. 

		Duplex, sacadme a flote de estas lagunas animales. 

		La poética es un nombre (vuelta a empezar) y baste. 

		Nada creo, pero estos campos quieren revivir 

		el sábado de frutas que trabajan por atender 

		a sus carnes. 

		

		De "Habitable"
4.

El pozo, el pozo

La enramada más honda es esa verja
donde te subes para mirar
que 
		ando descalza que ordenando voy
algunos pensamientos a flor de piel,

		que sólo llevo puesto ojos ausentes
y la ropa tirada junto a un pozo

		donde antes tú me has amado
y antes de haberme amado
yo sabía que 
		lo harías
de tu pecho expuesto al mío.

		
¿Cuántas algas vuelven
a convertirse en roce arenas
si los 
		orígenes del mundo
quedan atrapados en tus ojos
y es verdad la sal 
		de la tierra
como también es lo de la miel
hilándome la boca? 
		
Toda joya con engarce es un nido
ardiendo pero que asilvestrado

		conoce el marino punto
donde aparecen olas para sofocar
el 
		instante cuando los espejos
chocan en pleno vuelo chocan
sin 
		romperse pero sí el aire
que ha perdido esencia ante
nuestro único 
		cuerpo.

		
Debes acordarte siempre
de enramada, pozo, espejo
algas, 
		brocal de haberte amado
y yo olvidar sabiduría, poema,
que no 
		valen para nada
si me has rodeado de tu fuerza
igual que decides 
		mi cuerpo
más esbelto a pesar de los años
que no sólo pasea la 
		mujer por dentro
sino la mujer de luna
bien entrada en lugar 
		creciente.


		De 
		"Pasión inédita"
5.

En el lugar que más nací

Caída de la tarde
de dos almas
en la revuelta
de nuestro camino

		izándose la noche.
Pasado mañana luna llena
y la acequia rodeando

		la parra techo hermano
de la penumbra creciente.
¿Qué haces tú en 
		esta tierra
ofrecida a zarzales, moscas
cubos de zinc, higueras

		planicie de fuego
donde yo sé moverme
y tú abres los ojos
de 
		tanto ruido y pan
en las cocinas?

		
¿Qué puedo hacer contigo
y comprendas de una vez
en el lugar 
		que más nací
a pesar de la bandera
de ciudad que me viste
donde 
		nos envolvemos
para abrazarnos?
¿Qué hacer contigo
y con tu 
		alma
al caer la tarde
y oscuros ojos 
		
escudriñan 
lo que no viviste
en los años
de tu infancia?

		
Vamos, vamos
a ver el reloj cansado
de la plaza 
y después 
		al río
allí está la barandilla
y todavía su forja
que ahora 
		puede
hablar por mí
una vez recogida
la simiente de mi cuerpo y 
		cenit
milagrosamente retorno
de ¿Qué vas a hacer
en este lugar 
		conmigo?

		
Mira que conozco
todos los ruidos
hasta el alba.
Aquellos 
		carburos lejos
no son barcazas de tu mar
aunque busquen entrañas

		de la noche.
Al norte
aquella masa es Jálama
donde nace este 
		río
que abrazando
sostienes.
Ah, y tú que has venido
desde 
		muy lejos a verme
ten prudencia, amor,
y regrésame a casa
como 
		doncella
que vamos a pasar
por la calle
donde nació mi madre

		y todavía en el balcón
asoma su trenza
lo que hoy te ofrece

		conocer este lugar
planicie de fuego
regalo de otro mundo.

		
De "Pasión inédita"
6.

Escribo y apareces siempre

Este amor ¿canta o atestigua?
¿Confesión o hilos invisibles

		sueño o verdad
la luz que visita
para hacerse vestido
tantos 
		como mundos
que en este hermoso oficio
yo procuro?

		
Espiando tú mi pensamiento
aventuras:
canto y testimonio
no 
		pueden separar
ave sobre velero
en el dominio mar y
siempre 
		pagarás ser dueña
pues de agua llamaste un barco
que obedece.

		No estoy conforme. Mira el ancho
de los versos:
Te amo bajo los 
		astros
(testimonio sería)
o
Estamos abrazando al mundo

		(canto parece).

		
Y te acercas a la mesa
para decirme
no pierdas más tiempo

		de tus manos que escriben
cosa mejor conmigo
ni busques más amparo

		que el de tu voz nunca indecisa
ni temerosa al lado de tu amor
que 
		sabe el movimiento puro
del zarpazo cuando habitas
un rostro de 
		escribiente
que me parece abismo
si acerco tu cintura
clavada 
		en esta sala.
Ven, tu poema mejor
es el mío, lo mío, la esfera.

		
La presa en tus brazos
¿será este libro
puntada de la sangre

		fisura del pensamiento
camino de sencillez
amor crecido las 
		estrellas
pegadas a mi cuerpo
egoísmo salvación
condena manzana 
		dulce?


		De 
		"Pasión inédita"
7.

Estanque de abril

¿Eres tú
o soy yo
Narciso?
Dejemos de beber en esa fuente
y 
		vamos al regazo, amor mío
destapando la esencia
cuerpo a cuerpo no 
		borroso
del tiempo sin fisura
ni compasión por los mortales

		ajenos a la enorme
conversación de cuando se ama
en la vecindad de 
		sus casas
cruzándonos la selva
de la tierra magnífica.

		
¿Eres tú
o soy yo
la maravilla
al fondo?
Si te duermes 
		abandonarás
la poesía de mi estanque
la poesía del recuento
la 
		poesía nido en alto
la poesía del rayo abril
la del tesoro cuando

		se desgranan las horas
de tu boca
en mi ser como castigo.

		
Si tu cuerpo
oprime mi pensamiento
escribo lo mismo
de la 
		travesía
y dudo si es amanecer
o si es noche, mediodía

		crepúsculo pero sí hace
sabe a amor.


		De 
		"Pasión inédita"
8.

Hojas, hojas

En la almena dorada del atardecer
donde relata mi cuello punzada

		comprime ahí la vena su aroma
y la oración en silencio mece
Tú 
		eres capitán de los pájaros
llegando interminables a la hiedra
que 
		durante el día estuvo en vilo.
Alguna rama se me adelanta al rostro

		y con la mano aparto el verde oscuro
buscándote donde enloquecen las 
		aves
al entrar en sus casas.
Gritadoras vienen de los álamos

		cada día más hondos de estatura
copa, ser que en lo alto vive.

		Crepúsculo y es la desbandada
el adiós a la luz hermosa
hermana 
		temperatura en sangre
pulso que vas a beber si antojas.
Por eso 
		los pájaros se creen
-mía es toda la casa de hiedra-
tu fuerza de 
		capitán abriendo
con el pecho semillas entre la cal
atravesando 
		hojas, hojas
que en próximo minuto cogerán
el color de incendio.

		
Arriba de la almena, picos mirad
se están amando hiedra y mar

		ballesta y cielo
jefe y alondra
todos los picos, mirad
mis alas 
		batiéndose en vuestro oeste
tan cerquita de Portugal.


		De 
		"Pasión inédita"
9.

Juego a dos

Como gota que resbalara
y no acabando la línea
de su cabeza

		prende contra la luz
también hermosa, y abrasas.
Ya tengo doble la 
		muerte
sin conseguir rehacerme
de tu perfil que avanza. 
		
Un nudo de miel concentras
está cayendo
de la sien a mis 
		labios
y de ahí al juego de tus manos.
Detenida estoy. Enamorada

		con aire libertad en bosque.
El error es no mirarte de frente

		apresar el ave
que se mece en la rama y suspiro
y se espanta.

		
Acaba con el juego, amor mío
que la niña se duele de comba

		paciente su cadencia avaricias
no estrellando tu cuerpo
a favor de 
		la reina.
Juego a dos es duelo
haciendo parteluz
hoguera en el 
		bosque
y la rama te pide
benevolencia.
Entonces yo soy
quien 
		el relevo toma
y nos vamos de una vez
de esta leña a más incendio.

		Juego a dos porque
se siente la muerte.


		De 
		"Pasión inédita"
10.

La carta, el beso

Llega una carta y rompe abre
la mañana en mis verdes ojos.
Ha 
		llegado después
del cántaro de leche
de la cesta con higos
y 
		otra sombra que cruzó
con oveja merendera y juncos
recién cortados

		el portal de mi casa todavía
en la frescura del valle.

		
Deseando que buscara el sol
la ventana, el beso dice:
Te 
		imagino quieta
es tan hermoso el existir
ofreciendo 
		tempranura al mundo
espesada en el lecho
porque no estoy ahí 
		
Mira que sin estarlo 
sé cómo andas de transparencia 
y fruta,

		cómo endulzas ya tu amanecida
en la boca
y sé que en tu costura va 
		este poema
escrito en el instante
que relees mi carta, tan firme 
		como
mueves el brazo que yo amo
el café que sorbes pero te 
		equivocas
que estoy bebiéndome aquí
insistencia de tu mirada

		contra la distancia quiébrala
y sigue.

		
Ah, la distancia y su isla
es el lugar más oculto
que el 
		amante ofrece cautivo
con su cuerpo y beso en tierra.
La distancia 
		es una charca
cercada de pasto amarillo y antiguo
que ahora mismo 
		se la regalo al mundo
con la belleza primera de los siglos.
La 
		distancia es no morir de sed
sino de bebiéndola vivirte
si madruga 
		el amor en el verde cristal
los abiertos brazos
que se han puesto 
		a trabajar deprisa
con el rayo de sol, la carta, aquí el beso
y ya 
		te alcanz0.
Sabes que te alcanzo mientras tenga
silencio de 
		amarte, no en papel
en sábana bordada con una estrella
y su número 
		pegado a los otoños

		Mañana es siempre
planeando sobre mi casa todavía
en la 
		frescura del valle.


		De 
		"Pasión inédita"
11.

Mira si es verdad mi hombro

La soledad 
		es, como siempre,
quien más me hace recordar tu nombre.
Pero 
		cuidado, también el mediodía, y el gazpacho,
y la zapatilla mal atada 
		en el segundo botón,
y las gotas de agua bajo la ducha,
y la 
		fiebre que no invento en la siesta
y las ganas de no dormir para leer

		y el beso que te doy a las siete de la tarde,
y el volcán en Italia 
		que no vuelve a sonar,
y las cabras que pasan ahora por mi casa

		como novios buenos y otra vez la lucha de ángeles,
y la noche otra 
		vez,
y la mañana idéntica por su triunfo,
y el salto del langosto 
		ahora mismo,
y la hierba mal regada bajo mi bañador,
y el higo 
		trasnochado en la nevera,
y el perro lamiéndome los pies cuando salgo 
		del río
y yo le huelo más que él a mí,
y el amor, y tu nombre,

		y el vestido que me pongo,
y mi cuerpo interior como yo misma,
y 
		el recuento de tu voz,
y otra vez el río,
y la cerveza y el 
		panchito que te dejo,
y el verde tristón de este verano que es rojo,

		y éste y único para tu nombre,
para decir que tengo tu frasco de 
		ahora mismo,
y tu sentido, y tu olfato,
y el garabato que sale de 
		tu lengua.
Yo soy todo lo que tú eres en este julio del demonio,

		frita como los pájaros al mediodía
y cansada como un perro a las 
		cuatro de la tarde
Escribirte esta carta es escribirla,
y así lo 
		hago;
letras que me salen de esta forma aparatosa y santa
y sólo 
		para tu armario donde me guardas el surco.
El balcón se ha abierto 
		para mí, estoy en mi casa.
Me entra la luz, lo que dura la tarde,

		lo que quiero atar de corazón y simiente
si no vacío mi rincón y la 
		sal.

		
Un periódico se ha hecho amigo del aire
y viaja, y viene, sin 
		descanso.
¿Dónde está la cigüeña de que me hablaban?
¿Quién 
		comunica el calor al rostro?
Ceras al lado del altar,
bellotas en 
		la encina para la tarde,
viaja todo, no baja el avión,
mi blusa 
		abierta como una ventana,
rezo por el olvido, por el olvido no rezo,

		una nube en vez de ese trozo azul,
mi vestido, mi recuerdo,
esta 
		compasión para seguir mi calle.
Qué bien, ya el carro que regresa por 
		Moraleja,
el ovillo de los hilos está guardando porque rodó;
la 
		vocación de cubrir, de adorar lo que se escapa,
Moraleja abierta, 
		dormida en su sal poco astuta,
porque ella no se ve, no monta tanto,

		el tiempo está en una hora más que su alianza.

		
Así va julio.
Nombre de hombre cerca de mi ternura tuya, no me 
		estoy equivocando.
Cabecea la campana a las ocho,
oración para 
		cuatro, para mí y somos cinco;
la caja rodando,
mi balcón abierto, 
		mi blusa, mi ventana;
cuando me toque ir a dormir lo haré

		abriéndome de nuevo nuestro rostro que comparto;
los lazos, yo no 
		tengo lazos,
y bebo el agua desde mi puente,
arriba un quiosco 
		nuevo, legiones de cerezas perdidas,
mi lágrima que no se pierde.

		Rezo por el olvido,
por el olvido no rezo,
la higuera es de 
		verdad, verde, hojas desde abajo
para dorar las fuentes,
abuelo de 
		su casa a la mía
y se recogen los besos
en cualquier mirada.
Tu 
		nombre, me he olvidado de tu nombre,
te sigo escribiendo, perdona el 
		lapsus,
sigo en tu baúl, amor escondido aquí
y en la otra 
		tierra donde tú vives.


		Y tu 
		nombre
no lo digo.


		De 
		"Lugar común"
12.

Noviembre

Antes de que llegaras

		abriendo el cielo de mi vida
la poetisa hacía cosas extrañas.
Era 
		la soledad, era el decoro, era
la inteligencia sobre asno de plata.

		Un asno hermoso, cristal tapiado
que iba empujando su estatura

		para la caverna del poema
y sólo él.

		
Atrevimiento, apareciste
un día cargado de noviembre.
Llegué a 
		la cita como en los tiempos
mejores de mi infancia, ajena

		chorreando el pelo y la cartera
hasta el sillón color azul
donde 
		aguardabas.

		
Sorpresa:
esta mujer además de insobornable
esquiva -dicen que 
		dicen dicen-
viene impresentable al salón, mojada.

		
Corría la tarde por nuestros vasos y
extraño que atendiera a 
		palabras
de creación mundo que no fueran
las de mi bien atesorado 
		asno.
De pronto en tal anchura
supongo que inocente
sin darme 
		tiempo a ver paisaje
que hoy ya es nuestro
entré en tus grandes 
		ojos
que iban tragándose los míos
en el comienzo de dos asaltos

		vertiginosos de otra
nueva inteligencia.

		
Ni un roce de las manos hubo
ni billar ni baratarias
que tan 
		deprisa empujan a los cuerpos
a contagiarse en nada.
Solamente 
		nacían bajo las nubes
torrenciales de noviembre puro
dos rostros 
		desesperados de perderse
echando por tierra sus antiguos
dominios

		para un asno de plata atar
ya un bronce tu cabeza.

		
Ya fuera del lugar
me daba vueltas el mundo
daba placer cruzar 
		la esquina
de otra soledad, otro decoro, otra
boca a recibir el 
		agua
del cielo como agua del barro
de la noche entera.
En casa, 
		perdida, como jamás estuve
no pude ordenar mi ropa
ni dar cuerda 
		al reloj
ni adelantar la taza para mañana
ni ofrecer liturgia en 
		el espejo.
Directamente me abracé
a la blancura de un bordado

		que decía P.C.G.

		
De "Pasión inédita"
13.

Pase la luna y escriba

Vas a hacer un libro
Como tu cuerpo enjaulado -dices.
¿Dónde dejas 
		el alma?
En tu cuerpo -repites.
¿Dónde alma y cuerpo que mueves

		saben apoderarse de un verso?

		
Acabo de apagar la luz de la respuesta.
Aparece mi celda. Está 
		dentro la luna.
El pinar se extiende en tu pecho
y voy cortando 
		alguna rama, piña.
Viene tu perfil en el mío que tiembla.

		
No me hables de pecado a oscuras,
no existe, no se da en la 
		tierra
no aparece libro que lo invente
ni Dios que lo repugne,

		es más, l0 comparte, mira
que acaba de enviarnos su océano

		nocturno y la luna.

		
En la asfixia... enciendes.
Yo el pinar oscuro
Tú mi jaula 
		clara.
En el centro Dios
aprende el fuego de la tierra.

		
Vas a hacer un libro
cargado de árboles frutales -dices.

		Imposible.
Vuelve a la cita de Lope
que lo abre.
El látigo en 
		el templo
no es de Dios
sino mío por una pérdida
de antigua voz 
		y boca.

		
No lo creo.
Tú no vives de hacer escritura.
Es de vivir de 
		quien escribes.
Sí, imantada.
Pase la luna
y escriba.
Pase 
		la luna
y cuente
lo que ha visto en una
celda de amor.


		En el 
		centro Dios
se acerca al riesgo de la tierra.

		
De "Pasión inédita"

Versos y pensamientos de Pureza Canelo

4 citas
« No más refugio / que la faz de mis brazos »
Pureza Canelo · Como octubre disponga
« Nunca hubiera adivinado que un amor / fuera la corriente más »
Pureza Canelo · De agua dulce
« El es un / tronco sobre el río. »
Pureza Canelo · El
« La enramada más honda es esa verja / donde te subes para mirar »
Pureza Canelo · El pozo, el pozo
Biblioteca poética

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