« Cuanto más grito más fuerte es el viento / La puerta se abre »
Pierre Reverdy
Pierre Reverdy es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras c...
Vida
Pierre Reverdy es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.
Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.
Poemas de Pierre Reverdy
1.
Arrugas del tiempo
Arrugas del tiempo
Cuanto más grito más fuerte es el viento La puerta se abre Arrastra la piel y las plumas Y el papel que vuela Corro por el camino tras las hojas Que echan a volar El techo se rebela Hace calor El sol es un imán Que nos sostiene Desde kilómetros Me gusta el ruido que haces Con tus pies Me dicen que corres Pero nunca llegarás nunca El Viejo aficionado al arte tiene una sonrisa idiota Falsario y ladrón Animal nuevo Todo le da miedo Se apergamina en un museo Y participa en las exposiciones Lo he puesto dentro de un volumen en el ultimo anaquel Ya no cae la lluvia Cierra tu paraguas Que vea tus piernas Abrirse al sol De "El tragaluz oval" 1916 Versión de César Moro
2.
Blanco y negro
Blanco y negro
Cómo vivir en otra parte sino cerca del gran árbol blanco
de aquella
lámpara
El anciano arrojó uno a uno sus dientes de marfil
Para qué seguir
mordiendo a esos niños que no mueren nunca
El anciano
Los dientes
Sin embargo no era el mismo sueño
Y cuando se imaginó que era tan
grande como Dios mismo cambió
su religión y abandonó su vieja cámara
oscura
Después compró nuevas corbatas y un armario
Pero ahora su cabeza tan
blanca como un árbol ya no es en efecto
más que una miserable bolita
abajo de las gradas
De lejos la bola se mueve
Hay un perro al lado y en su forma
De lejos cuando el perro se mueve
ya no se sabe si es la bola
De "La guitarre endormie" 1919
Versión de
César Moro
3.
Cara a cara
Cara a cara
Se adelanta y la rigidez de su paso tímido traiciona su aplomo.
Las
miradas no abandonan sus pies. Todo lo que brilla en aquellos ojos,
de donde brotan malos pensamientos, alumbra su caminar titubeante.
Va a caerse.
En el fondo del salón una
imagen conocida se yergue. Su mano tendida
va hacia la suya. Ya no
ve sino aquello; pero de pronto, tropieza
contra sí mismo.
De "Poemas en prosa"
1915
Versión de César Moro
4.
Corazón a corazón
Corazón a corazón
Por fin heme de pie
He pasado por ello
Alguien pasa también por
ello ahora
Como yo
Sin saber dónde va
Yo temblaba
Al fondo del cuarto el muro era negro
Y temblaba
también
Cómo pude franquear el umbral de esa puerta
Se podría gritar
Nadie oye
Se podría llorar
Nadie comprende
Encontré tu sombra en la oscuridad
Era más
dulce que tú misma
Otrora
Estaba triste en un rincón
La muerte te ha traído esa tranquilidad
Pero hablas hablas
todavía
Querría dejarte
Si solo viniera un poco de aire
Si el
exterior nos permitiera aún ver claro
Nos asfixiamos
El techo pesa
sobre mi cabeza y me empuja
Dónde ponerme dónde partir
No tengo bastante sitio
para morir
Dónde van los pasos que se alejan de mí y que escucho
Allá lejos muy lejos
Estamos solos mi sombra y yo
La noche
desciende
De "El
tragaluz oval" 1916
Versión de César Moro
5.
Dureza del corazón
Dureza del corazón
Jamás hubiera querido volver a ver tu triste rostro Tus mejillas hundidas y tus cabellos al viento Me fui a campo traviesa Bajo aquellos húmedos bosques Noche y día Bajo el sol y bajo la lluvia Bajo mis pies crujían las hojas muertas A veces brillaba la luna Volvimos a encontrarnos cara a cara Mirándonos sin decirnos nada Y ya no tenía bastante sitio para irme de nuevo Quedé mucho tiempo amarrado contra un árbol Con tu amor terrible ante mí Más angustiado que una pesadilla Alguien más grande que tú, por fin, me liberó Todas las miradas llorosas me persiguen Y esta debilidad contra la que no se puede luchar Huyo rápidamente hacia la maldad Hacia la fuerza que yergue sus puños como armas Sobre el monstruo que me arrancó de tu dulzura con sus garras Lejos de la opresión blanda y suave de tus brazos Me voy respirando a pleno pulmón A campo traviesa a bosque traviesa Hacia la ciudad milagrosa donde mi corazón palpita De "El tragaluz oval" 1916 Versión de César Moro
Versos y pensamientos de Pierre Reverdy
4 citas« Cómo vivir en otra parte sino cerca del gran árbol blanco / de aquella »
« Se adelanta y la rigidez de su paso tímido traiciona su aplomo. / Las »
« Por fin heme de pie / He pasado por ello »
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