« No insistas. Alguien allá a lo lejos está matando el sueño. / Alguien »
Piedad Bonnett · A lo lejos
Biografía y amplia selección de poemas de Piedad Bonnett. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Piedad Bonnett. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
No insistas. Alguien allá a lo lejos está matando el sueño. Alguien destaza el corazón del tiempo. Alguien allá a lo lejos acaba con él mismo.
Porque eres ave que girando en rebeldía
desafía la bruma
la ardua noche
haciéndola más honda y más oscura
y más inmenso el mar
porque eres nave y náufrago a la vez
sin velas y sin anclas
solitario
profanador de todos los confines
potro de sombras desbocado y dulce
para la libertad
y el cielo galopante
hecho de vientos y hecho de huracanes
y sin
embargo calmo como el agua
de misteriosos y profundos lagos
porque extraviado pero indiferente
como un rey agraviado deambulas
por los caminos de un imperio en ruinas
porque eres un reloj sin manecillas
un bello loto sobre los pantanos
porque te vi sonriendo en tus orillas
cayendo voy
errática y ardida
en tus oscuros mundos abismales.
"Círculo y Ceniza"
Me has enseñado a respirar
Juan Gelman
Porque ahora paso mi mano sobe el envés de las hojas
y sé leer su alfabeto
y si cierro los ojos oigo correr un río y es tu voz
que despierta
porque mi cuerpo comienza ahora en ti y acaba más allá de la lluvia
donde alcanzan tus brazos y el miedo acuartelado no vigila
y sé llamar las cosas
de modo que éstas salten se desnuden
y todo
sea reciente
para mis ojos que aman en tus ojos
porque en mi llanto crecen blandas plantas carnívoras
y mi sangre
palpita como una iguana abierta
porque ahora mi cuerpo recupera sus partes
y nace una piel nueva que
derrota el verano
porque me has enseñado a respirar.
Oye cómo se aman los tigres y se llena la selva con sus hondos jadeos y se rompe la noche con sus fieros relámpagos. Mira cómo giran los astros en la eterna danza de la armonía y su silencio se puebla de susurros vegetales. Huele la espesa miel que destilan los árboles, la leche oscura que sus hojas exudan. El universo entero se trenza y destrenza en infinitas cópulas secretas. Sabias geometrías entrelazan las formas de dulces caracoles y de ingratas serpientes. En el mar hay un canto de sirenas. Toca mi piel, temblorosa de ti y expuesta a las espinas, antes que el ritmo de mi sangre calle, antes de que regrese al agua y a la tierra. "Círculo y Ceniza"
"Si te ponen miedo mis ojos ausentes, mis ojos noctámbulos,
mis ojos dementes..."
León de Greiff
No me culpes.
Por rondar tu casa como una
pantera
y husmear en la tierra tus pisadas.
Por traspasar tus muros,
por abrir agujeros para verte soñar.
Por preparar mis filtros vestida de
hechichera,
por recordar tus ojos de hielo mientras guardo
entre mis
ropas un punzón de acero.
Por abrir trampas
y clavar cuchillos en
todos tus caminos.
Por salir en la noche a la montaña
para gritar tu
nombre
y por manchar con él los blancos paredones
de las iglesias y
los hospitales.
Hay en mí una paloma
que entristece la noche con su
arrullo.
Mi noche de blasfemias y de lágrimas.
"Círculo y Ceniza"
Nunca fue tan hermosa la mentira como en tu boca, en medio de pequeñas verdades banales que eran todo tu mundo que yo amaba, mentira desprendida sin afanes, cayendo como lluvia sobre la oscura tierra desolada. Nunca tan dulce fue la mentirosa palabra enamorada apenas dicha, ni tan altos los sueños ni tan fiero el fuego esplendoroso que sembrara. Nunca, tampoco, tanto dolor se amotinó de golpe, ni tan herida estuvo la esperanza. "Círculo y Ceniza"
Habrá una grandísima peste...
Éxodo, 9,3.
Han izado el amor. Lo están clavando
coronado de
ortigas y de cardos.
Le han cortado las manos, han echado
sal y azufre
en sus pálidos muñones.
Ah, mi joven amado, el tiempo es breve.
Suenan
ya las trompetas e iracunda
la luna enrojecida afrenta al cielo.
Déjame acariciar tu frente ardida en sueños,
contemplar para siempre tus
párpados violeta.
Deja que desanude mi deseo,
que coloque la palma de
mi mano
sobre la rosa hirviente que florece en tu pecho.
Ah, mi joven
amado que duermes mientras huye
la multitud con un largo sollozo:
una
lluvia de sangre cae sobre Sodoma.
Dame tus muslos blancos, tu axila, el
dulce cuello,
antes de que en silencio se deslice
el ángel con su
espada de exterminio.
"El hilo de los días"
Aquí dijiste: "son hermosos los ojos húmedos de los caballos". Y aquí: "me encanta el viento". Desando yo tus pasos, revivo tus palabras. Y te amo en la baldosa que pisaste, en la mesa de pino que aún guarda la caricia de tu mano, en el estropeado cigarrillo olvidado en el fondo de mi bolso. Recorro cada calle que anduviste y sé que amaste este abedul y esta ventana. Aquí dijiste: "así soy yo, como esa música triste y alegre a un mismo tiempo". Y te amo en el olor que tiene mi cuerpo de tu cuerpo, en la feliz canción que vuelve y vuelve y vuelve a mi tristeza. En el día aterido que tú estás respirando no sé dónde. En el polvo, en el aire, en esa nube que tú no mirarás, en mi mirada que te calcó y fijó en mi más triste fondo, en tus besos sellados en mis labios, y en mis manos vacías, pues eres hoy vacío y en el vacío te amo. 2
Ni los sueños, donde tu rostro tiene todas las formas de la dicha. ni el sol que tanto amo sobre mi cuerpo desnudo, ni la grata canción del antiguo trovero enamorado, ni el verso de Darío ni el verso de Quevedo, ni esta luna que brilla con brillo de alcancía, ni tu nombre por otros pronunciado, ni el eco de mis pasos en la inmensa catedral solitaria, ni el rosal que yo siembro con mis manos y me sangra los dedos, ni las noches insomnes, ni tu dulce retrato mentiroso, ni el tiempo, -ese falsario de mil rostros- pueden calmar mi pena de no verte. 3
Sólo puedo escribir de amor. Salgo a la noche respiro su aire tenso, sé que vivo. Con su canto monódico me seducen los grillos. Y es la noche sin ti lo que yo escribo. En el verso me abstraigo. y allí el amor es sangre y meteoro, es la espada que hiere, es sal y madrugada. Breve es y bello y mentiroso, y eterno y falso y dulce y verdadero. Y yo sólo sé hablar de la tormenta que estalla entre tus besos. Ebria y multicolor en anodinas calles la ciudad multiplica mil rostros pianos y una sola mueca, y abre sus tristes puertas a la noche. Todo está allí para que la palabra aprese un llanto, un árbol, la monstruosa soledad de sus calles vocingleras. Y yo tan sólo escribo de la tarde sin ti y de mi tristeza. 4
palabra... La palabra, -esa hechicera- me devuelve la forma de tu pecho, la humedad de tu axila, la sedosa caricia de tu vello. La palabra se hace agua, se hace lágrima, se hace calor, saliva, piel y beso. La palabra, loca fabuladora del deseo. Te exorcisa y a mí vienes volando con las manos vacías. Con tu apenas sonrisa galopas sobre el tiempo. La palabra, la dulce mentirosa, tiende su trampa y yo te recupero. Tinta. Letras de tinta. De tinta la mentira. Palabras, letras, tinta. Y tú tan lejos. "Círculo y Ceniza"
"Siempre hay paz en la certeza..."
Truman Capote
Hasta el fondo del vaso
desde tu oscuro fondo
caían las palabras
difíciles
amargas
caían como gotas espesas y
brillantes
que iba sorbiendo el tiempo
como arena finísima
caían
haciendo un agujero
en mi mano
extendida
y cada gesto
era ya para siempre
ideograma de tintas visibles
de un idioma
que iba olvidando mientras lo aprendía
y el instante nacía cada vez
para morir
en memoria y en fuga de
presente.
Tenerte era perderte.
No tenerte
es esperar
confiada
que
no llegues.
"El hilo de los días"
Para tus ojos quisiera yo beber el dulce azogue, y amanecer cubierta de polvo de metales como una joven faraona muerta. Robarles su color a los almendros, y hundiéndome en el lodo feraz de los pantanos lustrar mi desnudez para tus ojos. Recuperar la luz de las espadas y hacerla batallar en mis pupilas. Tomarme espléndida como una esclava etrusca, cuya cabeza calva perturba el sueño de los mercaderes, como iracunda araña al sol del mediodía, como la dentadura feroz de los guerreros, como el líquido despertar matutino de las dianas. ( Pero todo esto no es sino literatura y debo resignarme a sonreírte sin existir, quizá, para tus ojos. ) "El hilo de los días"
Por el camino de tu lengua yo podría llegar hasta la negra Abisinia o cabalgar hasta Bengala o Nankin porque ella es sabia como un viejo maestro que enseña sobre el cielo las rutas de los pálidos cometas porque tu lengua es poderosa como la de la mantis que da vida y da muerte y sabe tejer formas como la poesía y es diestra en lides y ducha en argucias y canta una canción remota y mágica que invita al extravío Pero por el camino de tu lengua viajo más hondo hasta el lugar donde naces gimiendo con un tremor antiguo y me sientes flotar reciente y húmeda hasta el origen donde sueña la bestia su sueño más profundo y el placer es un banco de peces que relumbra entre sales marinas hasta mi centro donde veo lo que no ven mis ojos cegados por las luces del mundo donde no existe la palabra la torpe mercenaria
« No insistas. Alguien allá a lo lejos está matando el sueño. / Alguien »
« Porque eres ave que girando en rebeldía / desafía la bruma »
« Me has enseñado a respirar / Juan Gelman »
« Oye cómo se aman los tigres / y se llena la selva con sus hondos »
Ediciones recomendadas para disfrutar de su obra poética completa y estudio crítico: