Poesía Universal

Pere Quart (Joan Oliver)

Pere Quart (Joan Oliver) es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus ...

Biografía lírica

Vida

Pere Quart (Joan Oliver) es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.

Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.

Lírica y Versos

Poemas de Pere Quart (Joan Oliver)

7 poemas seleccionados
1.

Cien años de Joan Maragall

Usted, Joan, era de otra madera.

		

		Los hombres nacen y mueren

		por el amor.

		No hay nada como ver el sol,

		el sol, la estupradora insolación.

		Y el viento en su palacio.

		La Naturaleza es muy bella

		y ¡tan diversa y sabia!

		La amada es una flor,

		una planta la esposa:

		veo flores y pienso en ti.

		

		La muerte, dulcísimo poniente.

		Pero temible como una ceguera

		-que olvida todos los caminos-

		y una sordera;

		y deshace las manos que palpan.

		Y es, oh Dios, una afasia:

		la palabra muerta.

		

		¡Los sentidos, los sentidos!

		En último caso aceptaríamos

		la muerte como un renacimiento

		del espíritu, pero con los accesorios

		y todo el aparejo de hombre mortal,

		perfectos, consolidados para siempre.

		

		Creo en la resurrección de la carne.


		¡Digo de la carne!

		¿Me oyes, verdugo?

		Señor, familia mía,

		hay jóvenes luchadores

		de muscles¹ poderosos,

		y viejos barbudos de cuarenta años

		en San Gervasio.²

		

		Gritan las voces de la tierra.

		Ea, compañeros, ¡enarbolémosla!

		La fe de los abuelos desaconseja bombas.

		Del cielo nadie escapa.

		¿Qué son los ángeles?

		Briznas voladoras.

		

		Veraneemos, veraneemos.

		Mar inquieta, aquietadora, 

		suspiras como un pecho.

		Pechos como magnolias,

		la pelea gloriosa,

		el lecho tempestuoso 

		de los amores lícitos.

		

		¡Hay que ver!

		Del somatén y hombre de brusi,³

		«pura criatura de la Providencia»,

		a quien tientan y exaltan

		tan misteriosamente,

		¡fraile diabólico,

		conde réprobo,

		bandido amancebado!


		Y me doy cuenta:

		¡canta anárquicamente

		la ciudad anarquista!

		

		Hay gente cruel, es cierto,

		hay mala baba.

		Carcajadas de sangre.

		pero la buena vida buena

		nos sorprende todos los días

		por vez primera y dulce.

		

		Ahora teclearemos para inspirarnos.

		Beethoven, Verdi, da lo mismo.

		El corazón se solaza como una cascada.

		

		Usted, Joan, era de otra estofa.

		Hoy los poetas son cautelosos

		-entiéndase, los nuestros.

		Juegan muy amarrados,

		guardan muy recogido

		el abanico de los naipes.

		Si se tercia echan faroles. Y hacen trampas,

		como todo el mundo.

		

		Este rincón no cría excepciones:

		las excepciones agujerearían

		el culo del saco

		donde rumiamos voces y silencios,

		aferrados y a oscuras.

		

		Don Joan, disculpe la franqueza;

		pero no olvide

		que usted y yo venimos de Sabadell,

		pueblo de andar por casa.

		

		Al cabo somos bárbaros.

		

		¹ Muscles (hombros) por músculs (músculos). Alusión a un error

		de Maragall. En tiempo del poeta, la gramática catalana era todavía 
		vacilante. (N. del T.)

		² Barrio residencial de la burguesía media barcelonesa en el que vivió 
		Maragall. (N. del T.)

		³ Brusi, nombre que se dio al «Diario de Barcelona», periódico 
		conservador y bien pensante, 

		tomado del apellido de su fundador y propietario. (N. del T.)


		De "Vacaciones 
		pagadas" 1959

		Versión de José Batlló
2.

Christmas

Plantan un árbol sin raíces

		en el living

		y hacen que dé de golpe,

		turrones de Fatjó

		y un tren eléctrico.

		El favorito

		y el dulce monopolista

		descuelgan una estrella

		-así como suena-, si quieren,

		para el hijo embrutecido

		que verraquea.

		

		Entonces, ya está visto:

		hacer milagros no es cosa de santos

		hoy en día.

		

		Ni tampoco se extraña nadie 

		-ni siquiera la rancia doncella, 

		beatona refinada-

		de que el Niño esté desnudo

		en invierno y de noche. 

		

		Por los christmas a tres tintas

		se entrampan los pobres.

		

		Y con el pretexto de los Reyes

		degollaremos a tantos Inocentes cual convenga.

		

		No, no exagero.


		De "Vacaciones 
		pagadas" 1959

		Versión de José Batlló
3.

Codicilo de poeta

Os lego, amigos, sencillamente,

		los tres humildes quehaceres de siempre:

		vivir (y comer) con decoro cada día;

		si podéis, encauzar codicia y lujuria;

		pensar ( creer o dudar )

		en la certeza y las hipótesis

		de la muerte de la carne

		y la vida nueva del alma.

		

		No hay nada más que hacer; y ya basta.

		El resto es literatura.


		De "Vacaciones 
		pagadas" 1959

		Versión de José Batlló
4.

El amor del hombre

Existe la lujuria sucia y poderosa 

		-e intermitente como las campanas- 

		que nos encadena y arrastra a ratos 

		desde la raíz del gran deseo -clavada 

		en el centro geométrico de la carne- 

		secretamente atado a las potencias 

		de lo que es nuestra alma 

		-llamada así para entendernos-, 

		la cual lo atiza, lo dirige, lo exalta;

		y pone en juego, dispara,

		desenfrenadamente ,

		todos los humores viscosos,

		toda la ponzoña de la concupiscencia.

		

		Promete, ¡y promete tanto!, cada nueva vez.

		

		Expelimos en tumulto una profunda fuerza.

		Virtud atesorada en el silencio 

		y la ignorancia de los sistemas íntimos. 

		

		Al buen tuntún nos revolcamos,

		jadeantes, babeantes, 

		imperiosos como césares,

		perfectos robots de la lascivia,

		sobre el campo y pretexto de tanta furia,

		¡la mujer!

		ánfora blanda de la voluptuosidad.

		

		Niños frenéticos, perseguimos el goce

		y lloramos de rabia si nos detienen

		en la carrera.


		Carrera que nos llevará 
		a la triste,

		vergonzosa inercia

		y desencantada paz;

		al fin fuente agotada

		en la amargura.

		

		No sé el porqué -¿quién lo sabe?- de esa agrura de boca,

		de ese residuo mixto

		de asco y derrota.

		¿Por qué, si es la naturaleza purísima

		de la propia bestia,

		la ley enorme de la vida,

		quien nos mueve cual el viento a las semillas?

		

		¡Humildad, hermanos! Desengañémonos. 

		Por lo visto, así es el amor del hombre, 

		y todos somos hijos de lúbricos ejercicios.

		No hagamos aspavientos, y disfracémoslos,

		por dignidad meramente burguesa, 

		con delicados motivos humanitarios, 

		y con la literatura de los trémulos juramentos; 

		y, sobre todo, con mutuas ternuras

		de corazón a corazón.

		

		Pues, de hecho, estas costumbres

		son milenarias.


		De "Vacaciones 
		pagadas" 1959

		Versión de José Batlló
5.

Espero, sospecho, temo, quisiera

Espero que no me mire, 

               
		que no me vea.

		

		Sospecho que está siempre,

                     
		que no falla,

                     
		que me tiene fichado,

                     
		que no hay escapatoria.

		

		Temo que me amenace,

             que me 
		riña,

             que me 
		castigue,

             o que 
		me espíe, 

             y me 
		siga.

		

		Me desazonan los misterios

                              
		los oráculos,

                              
		los enigmas,

                              
		los dones, los privilegios,

                              
		los éxtasis.

		

		Las ceremonias me desasosiegan:

                                 
		el culto,

                                 
		la nube sacra.

		

		Y quisiera sentirlo y verlo

                      
		hablarle, entenderlo,

                      
		servirlo como un hombre

                      
		siempre.


		 Quisiera que me tomara 
		de una vez

                   
		o que me mudase en hoja,

                   
		en cosa pura, estúpida

                   
		en silencio o aire,

                   
		en piedra,

                   
		en átomo,

		

		de su reino total.

		

		Quiero amor o calma.


		De "Vacaciones 
		pagadas" 1985

		Versión de José Batlló
6.

Hay cosas demasiado puras...

Hay cosas demasiado puras

		para ser dichas

		o simplemente pensadas.

		Pero los poetas,

		incontinentes, verbosos,

		osan inquietar las zonas inefables

		con escogidas palabras

		al fin y al cabo estúpidas.

		

		Y aún pretenden

		ser los trujamanes

		de la musa inservible

		o de algún dios,

		sobrante como todos.

		¿O exprimen de sí mismos

		quizá celestes zumos?

		Menos mal que escasean los espejos,

		ya que los poetas, en efecto,

		son harto ridículos

		en su jactancia.

		

		Más valdría callar,

		que todos callásemos.

		Y entonces aprestar las grandes orejas

		y aprender algo

		de los lamentos, los zumbidos,

		del cántico de la vida;

		de los entrañados latidos

		y los admirables -pese a todo-

		silencios animales

		del hombre,

		casi imposible probatura.


		De "Vacaciones 
		pagadas" 1959

		Versión de José Batlló
7.

Juego

Navego contracorriente.

		Voy cuando los demás vuelven.

		

		Antes de Pensar repienso.

		Lloro y sonrío en silencio

		y en soledad.

		

		Busco el anillo que perdí

		donde hay luz y bonanza.

		

		Tutto ch'altrui aggrada me disgrada.

		

		Cuando puedo discrepo.

		Por ejemplo:

		No digo «higo chumbo»

		sino «nopal».

		

		Y para perderme la vida

		trabajo cada domingo.

		Moribundo celebraré

		-si me lo permite la familia

		y el resto de los poderes-

		mi natalicio.


		De "Vacaciones 
		pagadas" 1959

		Versión de José Batlló

Versos y pensamientos de Pere Quart (Joan Oliver)

4 citas
« Usted, Joan, era de otra madera. / Los hombres nacen y mueren »
Pere Quart (Joan Oliver) · Cien años de Joan Maragall
« Plantan un árbol sin raíces / en el living »
Pere Quart (Joan Oliver) · Christmas
« Os lego, amigos, sencillamente, / los tres humildes quehaceres de siempre: »
Pere Quart (Joan Oliver) · Codicilo de poeta
« Existe la lujuria sucia y poderosa / -e intermitente como las campanas- »
Pere Quart (Joan Oliver) · El amor del hombre
Biblioteca poética

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