Poesía Universal

Paulina Vinderman

Biografía y amplia selección de poemas de Paulina Vinderman. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

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Biografía y amplia selección de poemas de Paulina Vinderman. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Paulina Vinderman

7 poemas seleccionados
1.

Cónsul honoraria II

Finalmente 
		una tarde a punto de extinguirse

		llega la notificación.

		Habla de un destino remoto, tropical, casi ansiado,

		de una inseguridad sutil.

		Pero esta ciudad es una serpiente que muda de piel

		y ya no puede recordar sus sueños.

		La luz cae como una casa que se derrumba

		y me enamoro de este corredor de piedra, de esta orfandad

		cargada de lenguaje.

		

		El cafetero espera para cobrar su deuda

		mientras hago entrar en una caja azul varios años

		y un día.

		Es una derrota y un salvoconducto

		y la emoción un simulacro de incendio de la memoria

		tan fallido como real.

		

		Miro mi árbol y guardo el lápiz mordido en la base,

		como si fuera un incensario precolombino.

		Esa mujer que se pierde en la noche, incandescente

		de angustia, debo ser yo.

		Una noche suave, indefinida, lavada por las estrellas jóvenes.

		

		Bajo las arcadas del Paseo

		veo cómo la luna se fotografía a sí misma sobre cada

		columna:

		vaticinios de una chatarra que no contemplaré.

		La migración es tan vieja como la historia,

		pero la historia es una laguna seca esta noche.

		Voy por un mapa, los poemas de Yeats y alguna camisa para

		dormir.

		No me daré vuelta,

		no bordé mis iniciales sobre nada ni nadie en esta ciudad

		calcinada

		(la ciudad donde los leones lloran).


		De "El 
		muelle" 2003
2.

De "Transparencias" 2005

Escalera de incendio

		

		Me asomo a la ventana como todas las tardes

		para escribirte.

		Este cielo es tan pálido que da miedo mirarlo

		(y de los jacarandáes con el abuelo basta.)

		Sé que estoy viva, es decir

		camino calles y Veo el trabajo del azar

		en la arboleda.

		Nada resplandece en los papeles que rondo,

		el muchacho de la batería toca de seis a siete

		mientras su madre visita amigas

		con alguna receta para dejar de amar.

		En todo caso la soledad es la que resplandece

		y a veces la sequía,

		quiero ver al infinito revolotear

		en esa torpe batería:

		una señal, la traición de una señal, la ficción

		de una señal.

		Nada es seguro, ya ni siquiera me desvelo

		por una palabra para hacerle feliz.


		De 
		"Transparencias" 2005
3.

Invenciones

del viento

		

		Pertenecer. Pertenecerse. Un lugar para estar y un lugar para morir. 
		Sabíamos sin decirlo cuál era el lugar y la cantidad exacta 

		de aire que había que aspirar para llegar a él.

		El viento era el amo, pero era sabio y fuerte y si nos estrujaba 
		demasiado, aún como muñequitos tambaleantes de papel pintado cruzaríamos 
		el río.

		Pequeños dioses de viento y de papel. ¿Por qué nos abandonaron? La 
		poesía era el lugar y sigue siéndolo aquí. Pero este llano, 

		este desierto... Yo no soñaba sino con pinos dorados. Yo pensaba en 
		romper la música y dibujar con palabras el aliento 

		de los pinos.

		Pertenecer. Pertenecerse.

		Obtener agua y continuar ensombreciendo el sol con las verdades. 
		Sobrevivir. ¿Es ésto lo que queríamos? Queríamos vivir, 

		no sobrevivir.

		Y qué es el poema sino un puñado de pájaros muertos en la mano.

		Y qué es el poema sino un disparo al sol desde detrás de un peñasco de 
		colores.

		Y qué es el poema sino sobrevivir entre piedras calcinadas y antiguas.

		El laúd está roto y el viento escapó desde el agujero preciado en que lo 
		reteníamos. Hay que inventar un viento.

		Hay que inventar un agua en la garganta.

		Hay que encontrar esas voces pequeñitas que deambulan por los desiertos 
		como notas escapadas de un pentagrama enrejado, envejecido.

		Pertenecer. Pertenecerse. Es esto todo al fin cuanto queríamos.

		Un silencio incompleto. Un lugar de ceremonias sencillas y perfectas. 
		Sólo falta que inventemos un viento.

		

		De "La mirada de los héroes" 1982
4.

La

balada de Cordelia  

		

		IV

		Gracias Juan, me apena

		tu partida.

		Pero no puedo viajar, no tengo pies.

		Me he convertido

		en una enorme raíz,

		una especie de anti-árbol

		de memoria y de miedo.

		Tengo a la India en mi ventana

		en forma de azalea.

		Y mi corazón es un barco sin cubierta,

		con todos sus camarotes vacíos

		para que yo los llene.

		Para mudar de uno a otro

		cada noche, y esperarme.

		Volveré un día al pueblo por los dos.

		La plaza debe sentirse tan sola

		con sus faroles nuevos.

		Te envío siempre mi amor.

		

                                                           
		Cordelia

		

		De "La balada de Cordelia" 1984
5.

De "Bulgaria" 1998

La muerte de la imaginación


		"Lo que 
		más temo es la muerte de la imaginación"

                                                                            
		Sylvia Plath

		

		El corazón no tiene quien le escriba,

		nadie se atreve a cruzar la noche remando

		en la intemperie

                
		( nadie se ve )

		Y si no fue más que un amor negro, susurrante

		que nada da,

		el viaje más lejano fue el de mi cabeza

		hacia su hombro

                
		( el más inútil )

		

		La rama golpea en la terraza

		pero es solamente oscura. El miedo

		se sienta a comer un pastel en la cocina

                 
		( y dice que es real )

		

		¿Alguien pudo tocar a la desesperación?

		

		Terciopelo, papel de diario, una lata oxidada,

		no hay vacuna contra las superficies.

		

		El mundo es un hueco tapado con barniz

                  
		( y no respira. )


		De 
		"Bulgaria" 1998
6.

De "Hospital de veteranos" 2006

Los días se 
		han vuelto cada vez más escasos...


		Los días 
		se han vuelto cada vez más escasos.

		"Si yo fuera el invierno mismo", hablaría

		de culpas, frías como el alcohol sobre la piel,

		frías como la cama al lado de la ventana rota.

		Esta es una isla de detención

		(rodeada por un mar que no vemos).

		

		Las voluntarias vestidas de rosa

		son tan dulces y compasivas que provocan furor,

		no pueden con el invierno,

		(no pueden con nuestro invierno.)

		

		El aire es tan denso que a su través,

		puedo ver las partículas de dolor como flores

		de un empapelado envejecido.

		Flores de ceniza, flores de estuco.

		Palabras que ya nunca diremos.

		

		Lavo la taza y las cucharas mientras espío

		la caída del sol: un vertiginoso cielo

		color limón que cae del otro lado del mundo,

		sobre árboles talados demasiado temprano.


		De 
		"Hospital de veteranos" 2006
7.

Los

espejos y los puentes

		

		XXII

		La robaron el sueño, amor, se lo robaron.

		La muñequita tonta, vestida de alfileres

		que siempre muere acunando un sueño púrpura

		entre brazos que no le pertenecen.

		De noche fue, cuando siempre se mueren realidades.

		Y se quedó mirando la luz del farol

		en el aljibe-memoria.

		Se habrá quedado allí, en el agua, dolor,

		buscando las vertientes.

		El sueño boquiabierto de estrellas

		como el sapo del cuento.

		La muñequita ojos cerrados de luna

		volverá a su país sin duda

		cuando acabe el número de sueños permitidos.

		Habrá estatuas de cal y viejos terciopelos.

		A su pequeño sol, al fin, lo habrán anochecido.

		

		De "Los espejos y los puentes" 1978

Versos y pensamientos de Paulina Vinderman

4 citas
« Finalmente / una tarde a punto de extinguirse »
Paulina Vinderman · Cónsul honoraria II
« Escalera de incendio / Me asomo a la ventana como todas las tardes »
Paulina Vinderman · De "Transparencias" 2005
« del viento / Pertenecer. Pertenecerse. Un lugar para estar y un lugar para morir. »
Paulina Vinderman · Invenciones
« Gracias Juan, me apena / tu partida. »
Paulina Vinderman · La
Biblioteca poética

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