Biografía

Vida

Paul Éluard (Saint-Denis, 14 de diciembre de 1895-18 de noviembre de 1952) deslumbró por su portentosa voz lírica y su capacidad única para transformar las emociones más intensas en versos inolvidables. Su vida estuvo consagrada al arte de la palabra, explorando el misterio del amor, el destino y la belleza del mundo con enorme carisma.

Frente a las incertidumbres de su tiempo, defendió con valentía la libertad de creación y la autenticidad del sentimiento más puro. Su obra poética permanece como una joya imperecedera que sigue emocionando a lectores de todas las generaciones por su frescura y hondura humana.

Poesia

Paul Éluard

Paul Éluard (Saint-Denis, 14 de diciembre de 1895-18 de noviembre de 1952) fue un poeta francés del dadaísmo y el surrealismo.

Lírica y Versos

Poemas de Paul Éluard

29 poemas seleccionados
1.

A medianoche

Se abren puertas se descubren ventanas
Un fuego se enciende y me 
		deslumbra
Todo se decide encuentro
Criaturas que yo no he deseado.

		
He aquí el idiota que recibía cartas del exterior
He aquí el 
		anillo precioso que él creía de plata
He aquí la mujer charlatana de 
		cabellos blancos
He aquí la muchacha inmaterial
Incompleta y fea 
		bañada de noche y de miseria
Cargada de absurdas plantas silvestres

		Su desnudez su castidad sensibles de cualquier parte
He aquí el mar y 
		barcos sobre mesas de juego
Un hombre libre otro hombre libre y es el 
		mismo
Animales exaltados ante el miedo con máscara de barro

		Muertos prisioneros locos todos los ausentes.

		
Pero tú por qué no estás aquí tú para despertarme

De "La 
		vie immédiate" 1932
2.

A toda prueba

VI

Quiero 
		besarte te beso.
Quiero dejarte te enojas.
Pero al límite de 
		nuestras fuerzas
te pones una armadura más peligrosa que un arma.

		
IX

Fantasma de tu desnudez.
Fantasma hijo de tu 
		simplicidad.
Pueril domador sueño carnal
de imaginarias 
		libertades.

		
X

Pluma de agua clara frágil lluvia.
Frescor velado de 
		caricias,
de miradas y de palabras.
Amor que vela lo que yo amo.

		
Versión de L. S.
3.

Al alba te amo...

(otra versión)

		

		Al alba te amo tengo toda la noche en las venas 

		Toda la noche te he contemplado

		Tengo que adivinarlo todo me siento seguro en las tinieblas

		Ellas me conceden el poder 

		De envolverte 

		De sacudirte deseo de vivir 

		En el seno de mi inmovilidad 

		El poder de revelarte 

		De liberarte de perderte 

		Llama invisible de día. 

		

		Si te vas la puerta se abre hacia el día 

		Si te vas la puerta se abre hacia mí mismo.


		De "L'amour la 
		poesie"


		Versión de Aldo 
		Pellegrini
4.

Bella y semejante

Un rostro al fin del día

		Una cuna entre las hojas muertas del día

		Un ramo de lluvia desnuda

		Todo Sol oculto

		Toda fuente de los espejos en el fondo del agua

		Todo espejo de los espejos rotos

		Un rostro en las balanzas del silencio

		Un guijarro entre otros guijarros

		Por las frondas de los últimos resplandores del día

		Un rostro semejante a todos los rostros olvidados.


		Versión de Rosamel 
		del Valle
5.

Desfigurada apenas

Adiós tristeza.

		Buenos días tristeza.
Estás inscrita en las líneas del techo.

		Estás inscrita en los ojos que amo.
Tú no eres exactamente la 
		miseria, 
		
pues los más pobres labios te denuncian
por una sonrisa.

		Buenos días tristeza.
Amor de los cuerpos amables,
potencia del 
		amor ,
cuya amabilidad surge
como un monstruo incorpóreo.

		Cabeza sin punta, 
		
tristeza bello rostro.


		Versión de Luis A. 
		Cano
6.

El atreverse y la esperanza

(Violette Nozières)

		

		Cuando el pelícano 

		

		Las paredes de la casa se parecen

		Una voz infantil responde

		Sí como un grano de trigo y las botas de siete leguas

		En una de las paredes están los retratos de familia

		Un mono hasta el infinito

		En la otra está la puerta ese cuadro cambiante

		Por donde yo entro

		La primera

		

		Después se charla bajo la lámpara

		De un extraño mal

		Que produce locos y genios

		La niña tiene luces

		Polvos misteriosos que ella trae de lejos

		Y que se saborean con los ojos cerrados

		Pobre angelito diría la madre

		Con ese tono de las madres menos bellas que sus hijas

		Y celosas

		

		Violeta soñaba con baños de leche

		Con hermosos vestidos de pan fresco

		Con hermosos vestidos de sangre pura

		Un día ya no habrá padres

		En los jardines de la juventud

		Habrá desconocidos

		Todos los desconocidos

		Los hombres para quienes una siempre resulta nueva

		Y la primera

		Los hombres por quienes una escapa de sí misma

		Los hombres para quienes no se es la hija de nadie

		

		Violeta ha soñado deshacer

		Ha deshecho

		El horrible nudo de serpiente de los lazos de sangre

		

		De "La rose publique"

		Versión de Aldo Pellegrini
7.

El ave Fénix

Soy el último en tu camino 
la última primavera y última nieve 
		
la última lucha para no morir. 

Y henos aquí más abajo y más 
		arriba que nunca. 
		

De todo hay en nuestra hoguera 
piñas de pino y sarmientos 
		
y flores más fuertes que el agua... 

Hay barro y rocío... 

		
La llama bajo nuestro pie la llama nos corona. 
A nuestros pies 
		insectos pájaros hombres 
		
van a escaparse 

Los que vuelan van a posarse. 

El 
		cielo está claro, la tierra en sombra 
		
pero el humo sube al cielo 
el cielo ha perdido su fuego. 

		
La llama quedó en la tierra. 

La llama es el nimbo del 
		corazón 
		
y todas las ramas de la sangre 
Canta nuestro mismo aire.. 

		
Disipa la niebla de nuestro invierno 
hórrida y nocturna se 
		encendió la pena, 
		
floreció la ceniza en gozo y hermosura 
volvemos la espalda al 
		ocaso. 
		

Todo es color de aurora.  


		Versión de Andrés 
		Holguín
8.

El espejo de un momento

Disipa el día,

		Muestra a los hombres las imágenes desligadas de la apariencia,

		Quita a los hombres la posibilidad de distraerse,

		Es duro como la piedra,

		La piedra informe,

		La piedra del movimiento y de la vista,

		Y tiene tal resplandor que todas las armaduras y todas las máscaras 

                
		quedan falseadas.

		Lo que la mano ha tomado ni siquiera se digna tomar la forma

                
		de la mano,

		Lo que ha sido comprendido ya no existe,

		El pájaro se ha confundido con el viento,

		El cielo con su verdad,

		El hombre con su realidad.


		De "Capitale de la 
		douleur"


		Versión de Aldo 
		Pellegrini
9.

En abril de 1944, Paris todavía respiraba

Descendíamos hacia el río fiel: ni su ola ni nuestros ojos habían 
		
                                                                                 
		abandonado a París.
No pequeña ciudad, sino ciudad infantil y 
		maternal.
Ciudad que todo lo atraviesa, como un sendero de verano,

		lleno de flores y de pájaros, como un beso profundo, lleno también 
		
de niños sonrientes, y de madres frágiles.
No una ciudad en 
		ruinas, sino una ciudad compleja, marcada por
                                                                                           
		su desnudez.

Ciudad entre nuestras muñecas como una atadura rota, 
		entre nuestros
ojos como un ojo ya visto, ciudad repetida 
		indefinidamente como un
                                                                                                        
		poema.
Ciudad siempre semejante a sí misma.
Vieja ciudad... Entre 
		la ciudad y el hombre no había ni siquiera el espesor

                                                                                                    
		de un muro.
Ciudad de la transparencia, ciudad inocente.

		
Entre el hombre abandonado y la ciudad desierta, había más que 

                                                                                                    
		el espesor de un espejo.
Sólo había una ciudad que presentaba los 
		colores del hombre, tierra 
		

                                                                                                 
		y carne, sangre y savia.

		
El día que juguetea en el agua, la noche que muere sobre la tierra.

		El ritmo del aire puro es más fuerte que la guerra.
Ciudad con la 
		mano tendida, y, entonces, todo mundo  ríe y todo mundo

                                                                                           
		goza. Ciudad ejemplar.

Nadie pudo saltar los puentes que nos 
		conducían al sueño y del sueño 
		

                                       
		a nuestros sueños y de nuestros sueños a la eternidad.
Ciudad 
		perdurable, donde viví un día nuestra  victoria sobre la muerte.
10.

En el corazón de mi amor

Un hermoso pájaro me muestra la luz

		Que aparece claramente en sus ojos

		Un pájaro que canta sobre la bola de muérdago

		En medio del sol.

		

		*

		

		Los ojos de los animales cantores

		Y sus cantos de cólera o de hastío

		Me prohiben dejar este lecho

		Donde pasaré la vida.

		

		El alba en países sin encanto

		Toma las apariencias del olvido

		Y si al alba una mujer conmovida se adormece

		Al caer de cabeza, su caída la ilumina.

		

		Constelaciones,

		Conocéis la forma de su cabeza.

		Aquí todo se oscurece:

		El paisaje se completa, las mejillas se encienden

		Las masas disminuyen y circulan por mi corazón

		Unidas al sueño.

		¿Y hay quién quiera tomar mi corazón?

		

		*

		

		Jamás soñé con noche tan bella

		Las mujeres del jardín tratan de besarme

		Sostenes del cielo, los árboles inmóviles

		Abrazan fuertemente la sombra que los sostiene.

		

		Una mujer de corazón pálido

		Guarda la noche en sus vestidos

		El amor ha descubierto la noche

		Sobre sus senos impalpables.

		

		¿Cómo poder gozar de todo?

		Mejor borrarlo todo.

		El hombre de la movilidad total

		Del sacrificio total, de la conquista total

		Duerme. Duerme, duerme, duerme.

		Borra con sus suspiros la noche minúscula, invisible.

		

		No sufre ni frío ni calor.

		Su prisionero se ha evadido para dormir

		No está muerto, duerme.

		

		Mientras dormía

		Todo lo asombraba,

		Jugaba ardorosamente,

		Miraba,

		Oía.

		Su última palabra:

		"Si volviera a empezar, te encontraría sin buscarte".

		

		Él duerme, duerme, duerme.

		En vano el alba alza la cabeza,

		Él duerme.

		

		De "Mourir de ne pas mourir"


		Versión 
		de Aldo Pellegrini
11.

Enamorada

(Otra versión)


		Está de 
		pie frente a mis párpados,
sus cabellos entre los míos.
Tiene la 
		forma de mis manos
y tiene el color de mis ojos.
Y fui por ella 
		devorado
como una isla por el mar.


		Tiene los 
		ojos siempre abiertos,
me tiene siempre desvelado;
a plena luz 
		sueña sus sueños
que hacen declinar el sol,
me hace reír, me hace 
		llorar
llorar y reír, y hablar
sin tener nada que decir.


		
		Versión de Eduardo Carranza
12.

Íntimas

Te 
		deslizas en la cama
De leche helada tus hermanas las flores
Y tus 
		hermanos los frutos
Por el rodeo de sus estaciones
En la aguja 
		iridisada
En la cadera que se repite
Tus manos tus ojos y tus 
		cabellos
Se abren a los crecimientos nuevos
Perpetuos

		
Espera espera espera
Que vas a sonreírte
Por primera vez

		
Espera
Que vas a sonreírte 
Para siempre
Sin pensar en 
		morir.
13.

La aventura pende del cuello de su rival...

La aventura pende del cuello de su rival

		El amor cuya mirada se encuentra o se extravía

		En los espacios de los ojos desiertos o poblados.

		

		Todas las aventuras del rostro humano

		Gritos sin eco signos de tiempos muertos que nadie recuerda

		Tantos rostros hermosos tan hermosos

		Ocultos por las lágrimas

		Tantos ojos tan seguros de sus noches

		Como amantes que mueren juntos

		Tantos besos al abrigo de la roca y tanta agua sin nubes

		Apariciones surgidas de ausencias eternas

		Todo era digno de ser amado

		Los tesoros son paredes con sombra ciega

		Y el amor está en el mundo para olvidar al mundo.

		

		De "Défense de savoir"


		Versión 
		de Aldo Pellegrini
14.

La costumbre

Todas mis amiguitas son jibosas;

		Ellas aman a su madre. 

		Todos mis animales son obligatorios,

		Tienen patas de mueble

		Y manos de ventana.

		El viento se deforma,

		Necesita un traje de medida,

		Desmesurado.

		He aquí por qué

		Digo la verdad sin decirla.


		De 
		"Mourir de ne pas mourir"


		Versión 
		de Aldo Pellegrini
15.

La enamorada

Ella vive 
		de pie sobre mis párpados
Sus cabellos están entre los míos
Tiene 
		la forma exacta de mis manos
Y el color de mis ojos que la miran

		Ella se hunde entre mi propia sombra
Como una piedra en el azul del 
		cielo.


		Ella tiene 
		los ojos siempre abiertos
Y me impide dormir con su mirada
A plena 
		luz sus sueños luminosos
Hacen evaporar todos los soles
Sus sueños 
		me hacen sollozar  reír
Y hablar sin tener nada que  
		decir...


		
		Versión de Andrés Holguín
16.

La estación de los amores

Por el camino de las pendientes

		En la sombra triédrica de un sueño agitado

		Yo voy hacia ti la doble la múltiple

		Hacia ti semejante a la era de los deltas.

		Tu cabeza es más pequeña que la mía

		El mar cercano reina con la primavera

		Sobre los veranos de tus formas frágiles

		Y de pronto allí queman haces de armiños.

		

		En la transparencia vagabunda

		De tu altísimo rostro

		Esos animales flotantes son admirables

		Envidio su candor su inexperiencia

		Tu inexperiencia sobre el jergón del agua

		Encuentra sin inclinarse el camino de amor.

		

		Por el camino de las pendientes

		Y sin el talismán que denuncie

		Tus risas a la multitud de las mujeres

		Y tus lágrimas a quien no las quiere.

		

		De "La vie inmédiate"
17.

La muerte, el amor, la vida...

Creí que me rompería lo inmenso lo profundo. 
Con mi pena 
		desnuda, sin contacto, sin eco, 
		
me tendí en mi prisión de puertas vírgenes 
como un muerto 
		sensato que había sabido morir. 
		
Un muerto coronado sólo de su nada ...
Me tendí sobre las olas 
		absurdas del verano 
		
absorbido por amor a la ceniza. 
La soledad me pareció más viva 
		que la sangre. 
		

Quería desunir la vida, 
quería compartir la muerte con la 
		muerte, 
		
entregar mi corazón vacío a la vida 
borrarlo todo, que no 
		hubiera ni vidrio ni vaho... 
		
Nada delante, nada detrás, nada entero. 
Había eliminado el hielo 
		de las manos juntas, 
		
había eliminado la osamenta invernal 
del voto de vivir que se 
		anula. 
		
Tú viniste y se reanimó el fuego, 
cedió la sombra el frío, 

		aquí abajo se llenó de estrellas 
		
y se cubrió la tierra. 
De tu carne clara  me sentí 
		ligero... 
		
Viniste, la soledad fue vencida, 
tuve una guía sobre la tierra y 
		supe 
		
dirigirme, me sabía sin medida, 
adelantaba ganaba tierra y 
		espacio 
		

Iba sin fin hacia la luz ...
La vida tenía un cuerpo, la 
		esperanza tendía sus velas 
		
promisoria de miradas confiadas para el alba.
De la noche surgía 
		una cascada se sueños. 
		

Los rayos de tus brazos entreabrían la niebla. 
El primer 
		rocío humedecía tu boca 
		
deslumbrando reposo remplazaba el cansancio. 
Yo amaba el amor 
		como en mis primeros días. 
		

Los campos están labrados las fábricas resplandecen 
y el 
		trigo hace su nido en una enorme marea, 
		
las mieses, la vendimia, tienen muchos testigos, 
nada es 
		singular ni simple, 
		
el mar está en los ojos del cielo o de la noche, 
el bosque da a 
		los árboles seguridad 
		
y los muros de las casas tienen una piel común, 
los caminos 
		siempre se encuentran. 
		

Los hombres están hechos para entenderse 
para comprenderse, 
		para amarse, 
		
tienen hijos que serán padres de los hombres, 
tienen hijos sin 
		fuego ni lugar 
		
que inventarán de nuevo a los hombres, 
y la naturaleza y su 
		patria 
		
la de todos los hombres 
la de todos los tiempos.  
		


		
		Versión de Andrés Holguín
18.

Libertad

Sobre mis cuadernos de 
		colegial

		Sobre el pupitre y los árboles

		Sobre la arena sobre la nieve

		Escribo tu nombre

		

		Sobre todas las páginas leídas

		Sobre todas las páginas en blanco

		Piedra, sangre, papel o ceniza

		Escribo tu nombre

		

		Sobre las imágenes doradas

		Sobre las armas de los belicosos

		Sobre la corona de reyes

		Escribo tu nombre

		

		Sobre la selva y el desierto

		Sobre los nidos sobre las retamas

		Sobre el eco de mi infancia

		Escribo tu nombre

		

		Sobre las maravillas de las noches

		Sobre el pan blanco de los días

		Sobre las temporadas desposadas

		Escribo tu nombre

		

		Sobre todos mis trapos de azul

		Sobre el estanque sol enmohecido

		Sobre el lago luna viva

		Escribo tu nombre

		

		Sobre los campos sobre el horizonte

		Sobre las alas de los pájaros

		Y sobre el molino de las sombras

		Escribo tu nombre

		

		Sobre cada soplo de aurora

		Sobre el mar en los barcos

		Sobre la montaña lunática

		Escribo tu nombre

		

		Sobre la espuma de las nubes

		Sobre los sudores de la tormenta

		Sobre la lluvia gruesa e insípida

		Escribo tu nombre

		

		Sobre las formas que centellean

		Sobre las campanas de los colores

		Sobre la verdad física

		Escribo tu nombre

		

		Sobre las sendas despertadas

		Sobre las carreteras desplegadas

		Sobre los lugares que desbordan

		Escribo tu nombre

		

		Sobre la lámpara que se enciende

		Sobre la lámpara que se apaga

		Sobre mis casas reunidas

		Escribo tu nombre

		

		Sobre el fruto cortado en dos

		Espejo y mi habitación

		Sobre mi cama vacía

		Escribo tu nombre

		

		Sobre mi perro codicioso y tierno

		Sobre sus orejas elaboradas

		Sobre su pierna torpe

		Escribo tu nombre

		

		Sobre el trampolín de mi puerta

		Sobre los objetos familiares

		Sobre el mar del fuego bendito

		Escribo tu nombre

		

		Sobre toda carne concedida

		Sobre la frente de mis amigos

		Sobre cada mano que se tiende

		Escribo tu nombre

		

		Sobre el cristal de las sorpresas

		Sobre los labios atentos

		Bien sobre el silencio

		Escribo tu nombre

		

		Sobre mis refugios destruidos

		Sobre mis faros aplastados

		Sobre las paredes de mi problema

		Escribo tu nombre

		

		Sobre la ausencia sin deseos

		Sobre la soledad desnuda

		Sobre las marchas de la muerte

		Escribo tu nombre

		

		Sobre la salud vuelta de nuevo

		Sobre el riesgo desaparecido

		Sobre la esperanza sin recuerdos

		Escribo tu nombre

		

		Y por el poder de una palabra

		Reinicio mi vida

		Nací para conocerte

		Para nombrarte

		Libertad
19.

Max Ernst

En un rincón el incesto ágil

		Gira en torno a la virginidad del vestido corto

      En un rincón el cielo liberado

		Entrega esferas blancas a las espumas de la tormenta

		

		En un rincón más claro que la totalidad de los ojos

      Esperan a los peces de la angustia

		En un rincón el carruaje de verdor del verano

      Gloriosamente inmóvil para siempre

		

      Al brillo de la juventud

		De las lámparas encendidas con retardo

		La primera muestra senos que matan a los insectos rojos.

		

		De "Répétitions"


		Versión 
		de Aldo Pellegrini
20.

Nusch

Los sentimientos 
		aparentes.
Ligereza del acercarse.
La cabellera de las caricias.

		
Sin preocupación, sin sospechas.
Tus ojos se entregan a lo que 
		ven:
Son vistos porque ellos miran.

		
Confianza de cristal
entre dos espejos.
Tus ojos se pierden en 
		la noche
para añadir el insomnio al deseo.


		Versión de Luis A. 
		Cano
21.

Ser

Con la 
		frente como una bandera perdida 
te arrastro cuando estoy solo 
		
por calles heladas 
por cuartos negros 
proclamando 
		infortunios 
		

No quiero abandonar 
tus manos claras y complicadas 

		nacidas en el encerrado espejo de las mías 
		

Todo lo demás es perfecto 
todo lo demás es todavía más 
		inútil 
		
que la vida 

Excava la tierra bajo tu sombra, 
un estanque 
		junto a los senos 
		
donde hundirse 
como una piedra. 


		
		Versión de Luis A. Cano
22.

Sin rencor

Lágrimas de los ojos, los infortunios de los infortunados,

		Infortunios sin interés y lágrimas sin color.
Él no pide nada, no es 
		insensible,
Está triste en prisión y triste si está libre.

		
Hace un muy triste tiempo, hace una noche negra
Sin lugar para un 
		ciego. Los fuertes
Están sentados, los débiles tienen el poder
Y 
		el rey está de pie y la reina sentada.

		
Sonrisas y suspiros, injurias que se pudren
En bocas de mudos y 
		ojos de cobardes.
No toquéis nada: ¡esto quema, esto arde!

		Vuestras manos están hechas
Para vuestros bolsillos y para vuestras 
		frentes.

		
Una sombra...
Todo el infortunio del mundo
Y encima mi amor

		Como un animal desnudo.

		
De "Morir de ne pas mourir", 1924.
23.

Solamente deseo amarte...

Solamente deseo amarte
Una tempestad llena el valle
Un solo 
		pez el río

		
Te he hecho
A la medida de mi soledad
Todo el mundo para 
		esconderse
Días y noches para comprenderse

		
Para contemplar en tus ojos
Todo lo que pienso de ti
Y de un 
		mundo hecho a tu imagen

		
Y las noches y los días gobernados por tus párpados.
24.

Te amo

Te amo por todas las 
		mujeres que no he conocido.
Te amo por todos los tiempos que no he 
		vivido.
Por el olor del mar inmenso y el olor del pan caliente.

		Por la nieve que se funde por las primeras flores.
Por los animales 
		puros que el hombre no persigue.
Te amo por amar.
Te amo por todas 
		las mujeres que no amo.

		
Quién me refleja sino tú misma me veo tan poco
sin ti no veo más 
		que una planicie desierta.
Entre antes y ahora
están todas estas 
		muertes que he sorteado sobre paja.
No he podido atravesar el muro de 
		mi espejo.
Tuve que aprender la vida como se olvida
palabra por 
		palabra

		
Te amo por tu sabiduría que no me pertenece.
Te amo contra todo 
		lo que no es más que ilusión.
Por el corazón inmortal que no poseo

		crees ser la duda y no eres sino razón.
Eres el sol que me sube a la 
		cabeza
cuando estoy seguro de mí.


		Versión de Luis A. 
		Cano
25.

Toque de queda

Que íbamos  a hacer, la puerta estaba bajo guardia 
Que 
		íbamos  a hacer, estábamos encerrados 
		
Que íbamos  a hacer, la calle habían cerrado 
Que íbamos  
		a hacer, la cuidad estaba bajo custodia 
		
Que íbamos  a hacer, ella estaba hambrienta 
Que íbamos  
		a hacer, estábamos desarmados 
		
Que íbamos  a hacer, al caer la noche desierta 
Que íbamos  
		a hacer, teníamos que amarnos.


		Versión de Luis A. 
		Cano
26.

Versión de Aldo Pellegrini

Tú la única y escucho las hierbas de tu 
		risa...

		

		Tú la única y escucho las hierbas de tu risa

		A ti te arrebata tu cabeza

		Y desde lo alto de los peligros de muerte

		Bajo los globos enmarañados por la lluvia de los valles 

		Bajo la pesada luz bajo el cielo   de   tierra 

		Tú engendras la caída. 

		Los pájaros ya no son refugio suficiente 

		Ni la pereza ni la fatiga

		El recuerdo de los bosques y de los arroyos frágiles 

		En la mañana de los caprichos 

		En la mañana de las caricias visibles 

		En la clara mañana de la ausencia la caída. 

		

		Las barcas de tus ojos se extravían

		En el encaje de las desapariciones

		El abismo es revelado que los otros lo extingan

		Las sombras que tú creas no tienen derecho a la noche.


		De "L'amour la 
		poesie"


		Versión de Aldo 
		Pellegrini
27.

Un solo pensamiento

Sobre mis cuadernos de escuela,
sobre el pupitre, sobre el roble, 
		
sobre la nieve y en la arena
     escribo tu 
		nombre.

		
Sobre las páginas leídas,
sobre las páginas incólumes
-piedra, 
		sangre, papel, ceniza-
     escribo tu nombre.

		
En las imágenes doradas,
sobre los signos de la Corte,
sobre 
		tizonas y corazas
     escribo tu nombre.

		
Sobre el desierto y en la jungla,
sobre la infancia de las voces,

		sobre la rama y en la gruta
     escribo tu 
		nombre.

		
Sobre el pan blanco de los días,
sobre el prodigio de la noche,

		sobre la flor y las vendimias
     escribo tu 
		nombre.

		
Sobre los cielos que azulan
en los estanques -muertos soles-;

		sobre los lagos -vivas lunas-
     escribo tu 
		nombre.

		
Sobre las colinas remotas,
en las alas de los gorriones,
sobre 
		el molino de las sombras;
     escribo tu nombre.

		
Sobre los hálitos del alba,
sobre la mar y sus galeones,
sobre 
		la demente montaña,
     escribo tu nombre.

		
Sobre el vellón de los espacios
y el estertor de los ciclones,

		sobre el limo de los chubascos,
     escribo tu 
		nombre.

		
Sobre las formas cintilantes,
sobre la pátina del bronce,

		sobre las físicas verdades,
     escribo tu 
		nombre.

		
Sobre las rutas desveladas
y las sendas sin horizonte,
sobre 
		las mareas humanas,
     escribo tu nombre.

		
Sobre la llama que fulgura,
Sobre la llama que se esconde,

		sobre los techos que se juntan,
     escribo tu 
		nombre.

		
Sobre la fruta en dos partida
del espejo que me recoge;
en mi 
		lecho -concha vacía-
     escribo tu nombre.

		
Sobre mi can goloso y tierno
y en la oreja que atenta pone,

		sobre su salto poco diestro,
     escribo tu 
		nombre.

		
Sobre la grada de mi puerta,
sobre la loza y los arcones,

		sobre las ascuas de la leña,
     escribo tu 
		nombre.

		
Sobre la carne que se entrega,
en la faz del amigo noble,

		sobre la mano que se estrecha,
     escribo tu 
		nombre.

		
Sobre el vitral de los secretos,
sobre las bocas ya sin voces, 
		
sobre los más hondos silencios, 
     escribo 
		tu nombre.

		
Sobre el albergue derruido, 
sobre el escombro de mi torre, 

		sobre los muros de mi hastío
     escribo tu 
		nombre. 
		

Sobre la ausencia sin deseos, 
sobre mi soledad insomne,

		sobre los lúgubres aleros,
     escribo tu 
		nombre.

		
Sobre la calma que retorna,
sobre los extintos pavores,
sobre 
		el anhelo sin memoria,
     escribo tu nombre.

		
Y en el poder de tu palabra
mi vida vuelve a comenzar:
he 
		renacido a tu llamada
     para invocarte:

		
     LIBERTAD!!


		
		Versión de Carlos López Narváez
28.

Vivir aquí

Cuando la he visto, la he perdido,
La huella de un armiño entre 
		cristales escarchados,
Una estrella, apenas una estrella, la luz,

		Sus uñas en el despierto mármol de la noche.

		
No hablo ya para nadie,
El día y la noche se mezclan tan bien en 
		su cabellera,
Bajo mi mirada, bajo sus cabellos ella se marchita,

		Ser virtuoso, es estar solo.

		
Desconocida, ella era mi forma preferida,
Yo no tenía la 
		preocupación de ser un hombre,
Y, en vano, me asombro de haberme 
		visto obligado a sufrir
Mi deseo como un rayo de sol en agua fría.
29.

1.

En voz alta
Se elevó el amor ligero

		Con tan brillante esplendor
Que en su desván la cabeza
Tuvo miedo 
		a confesar todo.

		
En voz alta
Cubrieron los cuervos de la sangre
La memoria de 
		otros nacimientos
Después derramados en la luz
Futuro pulverizado 
		de besos.


		Imposible injusticia 
		sólo un ser existe en el mundo
El amor elige al amor si cambiar de 
		rostro.

Frases y pensamientos de Paul Éluard

13 citas
« Adquirir sentido de lo insensato. »
Paul Éluard · Bartra (1994), p. 88
« Hemos inventado el otro como el otro nos ha inventado. Nos necesitábamos. »
Paul Éluard · Bartra (1994), p. 88
« Lo que llega a ser comprendido deja de existir. »
Paul Éluard · Le miroir dun moment (1926). Albaigès (1997), p. 197
« Necesitamos pocas palabras para expresar lo esencial; necesitamos todas las palabras para hacerlo real. »
Paul Éluard · Bartra (1994), p. 88
« Quien no ha visto las ruinas del ghetto no conoce el destino de su cuerpo. »
Paul Éluard · Versos del poema Varsovia, la ciudad fantástica. Albaigès (1997), p. 144
« Aguacero: Este aguacero es una llamarada. »
Paul Éluard
« Amor: Opongo el amor —imágenes ya hechas— en lugar de imágenes por. »
Paul Éluard
« Madre: Mi madre es una peonza cuyo látigo es mi padre. »
Paul Éluard · Breton-Éluard (1938), p. 61
« Pájaro: Los pájaros perfuman los bosques. »
Paul Éluard · Breton-Éluard (1938), p. 76
« Poesía: Es más poeta quien inspira que quien está inspirado. »
Paul Éluard · Breton-Éluard (1938), p. 80
« Rostro: Resulta absolutamente necesario que un rostro / responda a todos los nombres del mundo. »
Paul Éluard · Breton-Éluard (1938), p. 90
« Lo que [antes] se entendió ya no existe,El pájaro se confunde con el viento,El cielo con su verdad,El hombre con su realidad.[Ce qui a été compris nexiste plus,Loiseau sest confundu avec le vent,Le ciel avec sa verité,Lhomme avec sa realité]. »
Paul Éluard · José María Fernández Cardo. Para la lectura de la poética en la poesía surrealista. Citado por R. Estudios humanísticos en homenaje a Luis Cortés Vázquez
« Que quede claro: odio el reino de los burguesesEl reino de los polis y los sacerdotesPero odio más aun al hombre que no los odiacomo yocon todas sus fuerzas. »
Paul Éluard · Bartra (1994), p. 88
« Adquirir sentido de lo insensato. »
Paul Éluard
« El día es perezoso pero la noche es activa. »
Paul Éluard
« Hay otros mundos, pero están en este. »
Paul Éluard
« Hemos inventado el otro como el otro nos ha inventado. Nos necesitábamos. »
Paul Éluard
« La esperanza no levanta polvo. »
Paul Éluard
« Lo que llega a ser comprendido deja de existir. »
Paul Éluard
« Necesitamos pocas palabras para expresar lo esencial; necesitamos todas las palabras para hacerlo real. »
Paul Éluard
« No hay grandeza para quien quiere engrandecerse. No hay modelo para quien busca lo que nunca ha visto. »
Paul Éluard
« No hay más que una vida, por lo tanto es perfecta. »
Paul Éluard
« Quien no ha visto las ruinas del ghetto no conoce el destino de su cuerpo. »
Paul Éluard
« Un sueño sin estrellas es un sueño olvidado. »
Paul Éluard
« Vivimos en el olvido de nuestras metamorfosis. »
Paul Éluard
« Absurdo:... la alteración de la lógica hasta llegar al absurdo, el empleo del absurdo hasta alcanzar la razón.... »
Paul Éluard
« Agua: Te levantas el agua se despliega — te acuestas el agua se entusiasma. »
Paul Éluard
« Aguacero: Este aguacero es una llamarada. »
Paul Éluard
« Amor: Opongo el amor —imágenes ya hechas— en lugar de imágenes por. »
Paul Éluard
« Árbol: El ímpetu del árbol mudo que le planta cara a la tierra. »
Paul Éluard
« Madre: Mi madre es una peonza cuyo látigo es mi padre. »
Paul Éluard
« Ojo: Ver es un acto: el ojo ve del mismo modo que la mano toma. »
Paul Éluard
« Pájaro: Los pájaros perfuman los bosques. »
Paul Éluard
« Poesía: Es más poeta quien inspira que quien está inspirado. »
Paul Éluard
« Rostro: Resulta absolutamente necesario que un rostro / responda a todos los nombres del mundo. »
Paul Éluard
« Lo que [antes] se entendió ya no existe,El pájaro se confunde con el viento,El cielo con su verdad,El hombre con su realidad.[Ce qui a été compris nexiste plus,Loiseau sest confundu avec le vent,Le ciel avec sa verité,Lhomme avec sa realité]. »
Paul Éluard
« Que quede claro: odio el reino de los burguesesEl reino de los polis y los sacerdotesPero odio más aun al hombre que no los odiacomo yocon todas sus fuerzas. »
Paul Éluard
Trayectoria lírica

Poemas y obras destacadas

Antología de poemas inmortales

Reúne las composiciones poéticas más aclamadas de Paul Éluard, donde la maestría del verso y la hondura del sentimiento alcanzan su máxima expresión.

Sus versos exploran la belleza de la naturaleza, el anhelo del amor verdadero y la búsqueda de sentido ante los enigmas del destino.

Una antología indispensable que demuestra por qué su poesía sigue viva y resonando con fuerza en el corazón de los lectores actuales.

Algunos libros de poesía de Paul Éluard:

Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: