« Adquirir sentido de lo insensato. »
Paul Éluard
Paul Éluard (Saint-Denis, 14 de diciembre de 1895-18 de noviembre de 1952) fue un poeta francés del dadaísmo y el surrealismo.
Poemas de Paul Éluard
1.
A medianoche
A medianoche
Se abren puertas se descubren ventanas Un fuego se enciende y me deslumbra Todo se decide encuentro Criaturas que yo no he deseado. He aquí el idiota que recibía cartas del exterior He aquí el anillo precioso que él creía de plata He aquí la mujer charlatana de cabellos blancos He aquí la muchacha inmaterial Incompleta y fea bañada de noche y de miseria Cargada de absurdas plantas silvestres Su desnudez su castidad sensibles de cualquier parte He aquí el mar y barcos sobre mesas de juego Un hombre libre otro hombre libre y es el mismo Animales exaltados ante el miedo con máscara de barro Muertos prisioneros locos todos los ausentes. Pero tú por qué no estás aquí tú para despertarme De "La vie immédiate" 1932
2.
A toda prueba
A toda prueba
VI Quiero besarte te beso. Quiero dejarte te enojas. Pero al límite de nuestras fuerzas te pones una armadura más peligrosa que un arma. IX Fantasma de tu desnudez. Fantasma hijo de tu simplicidad. Pueril domador sueño carnal de imaginarias libertades. X Pluma de agua clara frágil lluvia. Frescor velado de caricias, de miradas y de palabras. Amor que vela lo que yo amo. Versión de L. S.
3.
Al alba te amo...
Al alba te amo...
(otra versión) Al alba te amo tengo toda la noche en las venas Toda la noche te he contemplado Tengo que adivinarlo todo me siento seguro en las tinieblas Ellas me conceden el poder De envolverte De sacudirte deseo de vivir En el seno de mi inmovilidad El poder de revelarte De liberarte de perderte Llama invisible de día. Si te vas la puerta se abre hacia el día Si te vas la puerta se abre hacia mí mismo. De "L'amour la poesie" Versión de Aldo Pellegrini
4.
Bella y semejante
Bella y semejante
Un rostro al fin del día Una cuna entre las hojas muertas del día Un ramo de lluvia desnuda Todo Sol oculto Toda fuente de los espejos en el fondo del agua Todo espejo de los espejos rotos Un rostro en las balanzas del silencio Un guijarro entre otros guijarros Por las frondas de los últimos resplandores del día Un rostro semejante a todos los rostros olvidados. Versión de Rosamel del Valle
5.
Desfigurada apenas
Desfigurada apenas
Adiós tristeza. Buenos días tristeza. Estás inscrita en las líneas del techo. Estás inscrita en los ojos que amo. Tú no eres exactamente la miseria, pues los más pobres labios te denuncian por una sonrisa. Buenos días tristeza. Amor de los cuerpos amables, potencia del amor , cuya amabilidad surge como un monstruo incorpóreo. Cabeza sin punta, tristeza bello rostro. Versión de Luis A. Cano
6.
El atreverse y la esperanza
El atreverse y la esperanza
(Violette Nozières) Cuando el pelícano Las paredes de la casa se parecen Una voz infantil responde Sí como un grano de trigo y las botas de siete leguas En una de las paredes están los retratos de familia Un mono hasta el infinito En la otra está la puerta ese cuadro cambiante Por donde yo entro La primera Después se charla bajo la lámpara De un extraño mal Que produce locos y genios La niña tiene luces Polvos misteriosos que ella trae de lejos Y que se saborean con los ojos cerrados Pobre angelito diría la madre Con ese tono de las madres menos bellas que sus hijas Y celosas Violeta soñaba con baños de leche Con hermosos vestidos de pan fresco Con hermosos vestidos de sangre pura Un día ya no habrá padres En los jardines de la juventud Habrá desconocidos Todos los desconocidos Los hombres para quienes una siempre resulta nueva Y la primera Los hombres por quienes una escapa de sí misma Los hombres para quienes no se es la hija de nadie Violeta ha soñado deshacer Ha deshecho El horrible nudo de serpiente de los lazos de sangre De "La rose publique" Versión de Aldo Pellegrini
7.
El ave Fénix
El ave Fénix
Soy el último en tu camino la última primavera y última nieve la última lucha para no morir. Y henos aquí más abajo y más arriba que nunca. De todo hay en nuestra hoguera piñas de pino y sarmientos y flores más fuertes que el agua... Hay barro y rocío... La llama bajo nuestro pie la llama nos corona. A nuestros pies insectos pájaros hombres van a escaparse Los que vuelan van a posarse. El cielo está claro, la tierra en sombra pero el humo sube al cielo el cielo ha perdido su fuego. La llama quedó en la tierra. La llama es el nimbo del corazón y todas las ramas de la sangre Canta nuestro mismo aire.. Disipa la niebla de nuestro invierno hórrida y nocturna se encendió la pena, floreció la ceniza en gozo y hermosura volvemos la espalda al ocaso. Todo es color de aurora. Versión de Andrés Holguín
8.
El espejo de un momento
El espejo de un momento
Disipa el día,
Muestra a los hombres las imágenes desligadas de la apariencia,
Quita a los hombres la posibilidad de distraerse,
Es duro como la piedra,
La piedra informe,
La piedra del movimiento y de la vista,
Y tiene tal resplandor que todas las armaduras y todas las máscaras
quedan falseadas.
Lo que la mano ha tomado ni siquiera se digna tomar la forma
de la mano,
Lo que ha sido comprendido ya no existe,
El pájaro se ha confundido con el viento,
El cielo con su verdad,
El hombre con su realidad.
De "Capitale de la
douleur"
Versión de Aldo
Pellegrini
9.
En abril de 1944, Paris todavía respiraba
En abril de 1944, Paris todavía respiraba
Descendíamos hacia el río fiel: ni su ola ni nuestros ojos habían
abandonado a París.
No pequeña ciudad, sino ciudad infantil y
maternal.
Ciudad que todo lo atraviesa, como un sendero de verano,
lleno de flores y de pájaros, como un beso profundo, lleno también
de niños sonrientes, y de madres frágiles.
No una ciudad en
ruinas, sino una ciudad compleja, marcada por
su desnudez.
Ciudad entre nuestras muñecas como una atadura rota,
entre nuestros
ojos como un ojo ya visto, ciudad repetida
indefinidamente como un
poema.
Ciudad siempre semejante a sí misma.
Vieja ciudad... Entre
la ciudad y el hombre no había ni siquiera el espesor
de un muro.
Ciudad de la transparencia, ciudad inocente.
Entre el hombre abandonado y la ciudad desierta, había más que
el espesor de un espejo.
Sólo había una ciudad que presentaba los
colores del hombre, tierra
y carne, sangre y savia.
El día que juguetea en el agua, la noche que muere sobre la tierra.
El ritmo del aire puro es más fuerte que la guerra.
Ciudad con la
mano tendida, y, entonces, todo mundo ríe y todo mundo
goza. Ciudad ejemplar.
Nadie pudo saltar los puentes que nos
conducían al sueño y del sueño
a nuestros sueños y de nuestros sueños a la eternidad.
Ciudad
perdurable, donde viví un día nuestra victoria sobre la muerte.
10.
En el corazón de mi amor
En el corazón de mi amor
Un hermoso pájaro me muestra la luz Que aparece claramente en sus ojos Un pájaro que canta sobre la bola de muérdago En medio del sol. * Los ojos de los animales cantores Y sus cantos de cólera o de hastío Me prohiben dejar este lecho Donde pasaré la vida. El alba en países sin encanto Toma las apariencias del olvido Y si al alba una mujer conmovida se adormece Al caer de cabeza, su caída la ilumina. Constelaciones, Conocéis la forma de su cabeza. Aquí todo se oscurece: El paisaje se completa, las mejillas se encienden Las masas disminuyen y circulan por mi corazón Unidas al sueño. ¿Y hay quién quiera tomar mi corazón? * Jamás soñé con noche tan bella Las mujeres del jardín tratan de besarme Sostenes del cielo, los árboles inmóviles Abrazan fuertemente la sombra que los sostiene. Una mujer de corazón pálido Guarda la noche en sus vestidos El amor ha descubierto la noche Sobre sus senos impalpables. ¿Cómo poder gozar de todo? Mejor borrarlo todo. El hombre de la movilidad total Del sacrificio total, de la conquista total Duerme. Duerme, duerme, duerme. Borra con sus suspiros la noche minúscula, invisible. No sufre ni frío ni calor. Su prisionero se ha evadido para dormir No está muerto, duerme. Mientras dormía Todo lo asombraba, Jugaba ardorosamente, Miraba, Oía. Su última palabra: "Si volviera a empezar, te encontraría sin buscarte". Él duerme, duerme, duerme. En vano el alba alza la cabeza, Él duerme. De "Mourir de ne pas mourir" Versión de Aldo Pellegrini
11.
Enamorada
Enamorada
(Otra versión) Está de pie frente a mis párpados, sus cabellos entre los míos. Tiene la forma de mis manos y tiene el color de mis ojos. Y fui por ella devorado como una isla por el mar. Tiene los ojos siempre abiertos, me tiene siempre desvelado; a plena luz sueña sus sueños que hacen declinar el sol, me hace reír, me hace llorar llorar y reír, y hablar sin tener nada que decir. Versión de Eduardo Carranza
12.
Íntimas
Íntimas
Te deslizas en la cama De leche helada tus hermanas las flores Y tus hermanos los frutos Por el rodeo de sus estaciones En la aguja iridisada En la cadera que se repite Tus manos tus ojos y tus cabellos Se abren a los crecimientos nuevos Perpetuos Espera espera espera Que vas a sonreírte Por primera vez Espera Que vas a sonreírte Para siempre Sin pensar en morir.
13.
La aventura pende del cuello de su rival...
La aventura pende del cuello de su rival...
La aventura pende del cuello de su rival El amor cuya mirada se encuentra o se extravía En los espacios de los ojos desiertos o poblados. Todas las aventuras del rostro humano Gritos sin eco signos de tiempos muertos que nadie recuerda Tantos rostros hermosos tan hermosos Ocultos por las lágrimas Tantos ojos tan seguros de sus noches Como amantes que mueren juntos Tantos besos al abrigo de la roca y tanta agua sin nubes Apariciones surgidas de ausencias eternas Todo era digno de ser amado Los tesoros son paredes con sombra ciega Y el amor está en el mundo para olvidar al mundo. De "Défense de savoir" Versión de Aldo Pellegrini
14.
La costumbre
La costumbre
Todas mis amiguitas son jibosas; Ellas aman a su madre. Todos mis animales son obligatorios, Tienen patas de mueble Y manos de ventana. El viento se deforma, Necesita un traje de medida, Desmesurado. He aquí por qué Digo la verdad sin decirla. De "Mourir de ne pas mourir" Versión de Aldo Pellegrini
15.
La enamorada
La enamorada
Ella vive de pie sobre mis párpados Sus cabellos están entre los míos Tiene la forma exacta de mis manos Y el color de mis ojos que la miran Ella se hunde entre mi propia sombra Como una piedra en el azul del cielo. Ella tiene los ojos siempre abiertos Y me impide dormir con su mirada A plena luz sus sueños luminosos Hacen evaporar todos los soles Sus sueños me hacen sollozar reír Y hablar sin tener nada que decir... Versión de Andrés Holguín
16.
La estación de los amores
La estación de los amores
Por el camino de las pendientes En la sombra triédrica de un sueño agitado Yo voy hacia ti la doble la múltiple Hacia ti semejante a la era de los deltas. Tu cabeza es más pequeña que la mía El mar cercano reina con la primavera Sobre los veranos de tus formas frágiles Y de pronto allí queman haces de armiños. En la transparencia vagabunda De tu altísimo rostro Esos animales flotantes son admirables Envidio su candor su inexperiencia Tu inexperiencia sobre el jergón del agua Encuentra sin inclinarse el camino de amor. Por el camino de las pendientes Y sin el talismán que denuncie Tus risas a la multitud de las mujeres Y tus lágrimas a quien no las quiere. De "La vie inmédiate"
17.
La muerte, el amor, la vida...
La muerte, el amor, la vida...
Creí que me rompería lo inmenso lo profundo. Con mi pena desnuda, sin contacto, sin eco, me tendí en mi prisión de puertas vírgenes como un muerto sensato que había sabido morir. Un muerto coronado sólo de su nada ... Me tendí sobre las olas absurdas del verano absorbido por amor a la ceniza. La soledad me pareció más viva que la sangre. Quería desunir la vida, quería compartir la muerte con la muerte, entregar mi corazón vacío a la vida borrarlo todo, que no hubiera ni vidrio ni vaho... Nada delante, nada detrás, nada entero. Había eliminado el hielo de las manos juntas, había eliminado la osamenta invernal del voto de vivir que se anula. Tú viniste y se reanimó el fuego, cedió la sombra el frío, aquí abajo se llenó de estrellas y se cubrió la tierra. De tu carne clara me sentí ligero... Viniste, la soledad fue vencida, tuve una guía sobre la tierra y supe dirigirme, me sabía sin medida, adelantaba ganaba tierra y espacio Iba sin fin hacia la luz ... La vida tenía un cuerpo, la esperanza tendía sus velas promisoria de miradas confiadas para el alba. De la noche surgía una cascada se sueños. Los rayos de tus brazos entreabrían la niebla. El primer rocío humedecía tu boca deslumbrando reposo remplazaba el cansancio. Yo amaba el amor como en mis primeros días. Los campos están labrados las fábricas resplandecen y el trigo hace su nido en una enorme marea, las mieses, la vendimia, tienen muchos testigos, nada es singular ni simple, el mar está en los ojos del cielo o de la noche, el bosque da a los árboles seguridad y los muros de las casas tienen una piel común, los caminos siempre se encuentran. Los hombres están hechos para entenderse para comprenderse, para amarse, tienen hijos que serán padres de los hombres, tienen hijos sin fuego ni lugar que inventarán de nuevo a los hombres, y la naturaleza y su patria la de todos los hombres la de todos los tiempos. Versión de Andrés Holguín
18.
Libertad
Libertad
Sobre mis cuadernos de colegial Sobre el pupitre y los árboles Sobre la arena sobre la nieve Escribo tu nombre Sobre todas las páginas leídas Sobre todas las páginas en blanco Piedra, sangre, papel o ceniza Escribo tu nombre Sobre las imágenes doradas Sobre las armas de los belicosos Sobre la corona de reyes Escribo tu nombre Sobre la selva y el desierto Sobre los nidos sobre las retamas Sobre el eco de mi infancia Escribo tu nombre Sobre las maravillas de las noches Sobre el pan blanco de los días Sobre las temporadas desposadas Escribo tu nombre Sobre todos mis trapos de azul Sobre el estanque sol enmohecido Sobre el lago luna viva Escribo tu nombre Sobre los campos sobre el horizonte Sobre las alas de los pájaros Y sobre el molino de las sombras Escribo tu nombre Sobre cada soplo de aurora Sobre el mar en los barcos Sobre la montaña lunática Escribo tu nombre Sobre la espuma de las nubes Sobre los sudores de la tormenta Sobre la lluvia gruesa e insípida Escribo tu nombre Sobre las formas que centellean Sobre las campanas de los colores Sobre la verdad física Escribo tu nombre Sobre las sendas despertadas Sobre las carreteras desplegadas Sobre los lugares que desbordan Escribo tu nombre Sobre la lámpara que se enciende Sobre la lámpara que se apaga Sobre mis casas reunidas Escribo tu nombre Sobre el fruto cortado en dos Espejo y mi habitación Sobre mi cama vacía Escribo tu nombre Sobre mi perro codicioso y tierno Sobre sus orejas elaboradas Sobre su pierna torpe Escribo tu nombre Sobre el trampolín de mi puerta Sobre los objetos familiares Sobre el mar del fuego bendito Escribo tu nombre Sobre toda carne concedida Sobre la frente de mis amigos Sobre cada mano que se tiende Escribo tu nombre Sobre el cristal de las sorpresas Sobre los labios atentos Bien sobre el silencio Escribo tu nombre Sobre mis refugios destruidos Sobre mis faros aplastados Sobre las paredes de mi problema Escribo tu nombre Sobre la ausencia sin deseos Sobre la soledad desnuda Sobre las marchas de la muerte Escribo tu nombre Sobre la salud vuelta de nuevo Sobre el riesgo desaparecido Sobre la esperanza sin recuerdos Escribo tu nombre Y por el poder de una palabra Reinicio mi vida Nací para conocerte Para nombrarte Libertad
19.
Max Ernst
Max Ernst
En un rincón el incesto ágil
Gira en torno a la virginidad del vestido corto
En un rincón el cielo liberado
Entrega esferas blancas a las espumas de la tormenta
En un rincón más claro que la totalidad de los ojos
Esperan a los peces de la angustia
En un rincón el carruaje de verdor del verano
Gloriosamente inmóvil para siempre
Al brillo de la juventud
De las lámparas encendidas con retardo
La primera muestra senos que matan a los insectos rojos.
De "Répétitions"
Versión
de Aldo Pellegrini
20.
Nusch
Nusch
Los sentimientos aparentes. Ligereza del acercarse. La cabellera de las caricias. Sin preocupación, sin sospechas. Tus ojos se entregan a lo que ven: Son vistos porque ellos miran. Confianza de cristal entre dos espejos. Tus ojos se pierden en la noche para añadir el insomnio al deseo. Versión de Luis A. Cano
21.
Ser
Ser
Con la frente como una bandera perdida te arrastro cuando estoy solo por calles heladas por cuartos negros proclamando infortunios No quiero abandonar tus manos claras y complicadas nacidas en el encerrado espejo de las mías Todo lo demás es perfecto todo lo demás es todavía más inútil que la vida Excava la tierra bajo tu sombra, un estanque junto a los senos donde hundirse como una piedra. Versión de Luis A. Cano
22.
Sin rencor
Sin rencor
Lágrimas de los ojos, los infortunios de los infortunados, Infortunios sin interés y lágrimas sin color. Él no pide nada, no es insensible, Está triste en prisión y triste si está libre. Hace un muy triste tiempo, hace una noche negra Sin lugar para un ciego. Los fuertes Están sentados, los débiles tienen el poder Y el rey está de pie y la reina sentada. Sonrisas y suspiros, injurias que se pudren En bocas de mudos y ojos de cobardes. No toquéis nada: ¡esto quema, esto arde! Vuestras manos están hechas Para vuestros bolsillos y para vuestras frentes. Una sombra... Todo el infortunio del mundo Y encima mi amor Como un animal desnudo. De "Morir de ne pas mourir", 1924.
23.
Solamente deseo amarte...
Solamente deseo amarte...
Solamente deseo amarte Una tempestad llena el valle Un solo pez el río Te he hecho A la medida de mi soledad Todo el mundo para esconderse Días y noches para comprenderse Para contemplar en tus ojos Todo lo que pienso de ti Y de un mundo hecho a tu imagen Y las noches y los días gobernados por tus párpados.
24.
Te amo
Te amo
Te amo por todas las mujeres que no he conocido. Te amo por todos los tiempos que no he vivido. Por el olor del mar inmenso y el olor del pan caliente. Por la nieve que se funde por las primeras flores. Por los animales puros que el hombre no persigue. Te amo por amar. Te amo por todas las mujeres que no amo. Quién me refleja sino tú misma me veo tan poco sin ti no veo más que una planicie desierta. Entre antes y ahora están todas estas muertes que he sorteado sobre paja. No he podido atravesar el muro de mi espejo. Tuve que aprender la vida como se olvida palabra por palabra Te amo por tu sabiduría que no me pertenece. Te amo contra todo lo que no es más que ilusión. Por el corazón inmortal que no poseo crees ser la duda y no eres sino razón. Eres el sol que me sube a la cabeza cuando estoy seguro de mí. Versión de Luis A. Cano
25.
Toque de queda
Toque de queda
Que íbamos a hacer, la puerta estaba bajo guardia Que íbamos a hacer, estábamos encerrados Que íbamos a hacer, la calle habían cerrado Que íbamos a hacer, la cuidad estaba bajo custodia Que íbamos a hacer, ella estaba hambrienta Que íbamos a hacer, estábamos desarmados Que íbamos a hacer, al caer la noche desierta Que íbamos a hacer, teníamos que amarnos. Versión de Luis A. Cano
26.
Versión de Aldo
Pellegrini
Versión de Aldo Pellegrini
Tú la única y escucho las hierbas de tu risa... Tú la única y escucho las hierbas de tu risa A ti te arrebata tu cabeza Y desde lo alto de los peligros de muerte Bajo los globos enmarañados por la lluvia de los valles Bajo la pesada luz bajo el cielo de tierra Tú engendras la caída. Los pájaros ya no son refugio suficiente Ni la pereza ni la fatiga El recuerdo de los bosques y de los arroyos frágiles En la mañana de los caprichos En la mañana de las caricias visibles En la clara mañana de la ausencia la caída. Las barcas de tus ojos se extravían En el encaje de las desapariciones El abismo es revelado que los otros lo extingan Las sombras que tú creas no tienen derecho a la noche. De "L'amour la poesie" Versión de Aldo Pellegrini
27.
Un solo pensamiento
Un solo pensamiento
Sobre mis cuadernos de escuela,
sobre el pupitre, sobre el roble,
sobre la nieve y en la arena
escribo tu
nombre.
Sobre las páginas leídas,
sobre las páginas incólumes
-piedra,
sangre, papel, ceniza-
escribo tu nombre.
En las imágenes doradas,
sobre los signos de la Corte,
sobre
tizonas y corazas
escribo tu nombre.
Sobre el desierto y en la jungla,
sobre la infancia de las voces,
sobre la rama y en la gruta
escribo tu
nombre.
Sobre el pan blanco de los días,
sobre el prodigio de la noche,
sobre la flor y las vendimias
escribo tu
nombre.
Sobre los cielos que azulan
en los estanques -muertos soles-;
sobre los lagos -vivas lunas-
escribo tu
nombre.
Sobre las colinas remotas,
en las alas de los gorriones,
sobre
el molino de las sombras;
escribo tu nombre.
Sobre los hálitos del alba,
sobre la mar y sus galeones,
sobre
la demente montaña,
escribo tu nombre.
Sobre el vellón de los espacios
y el estertor de los ciclones,
sobre el limo de los chubascos,
escribo tu
nombre.
Sobre las formas cintilantes,
sobre la pátina del bronce,
sobre las físicas verdades,
escribo tu
nombre.
Sobre las rutas desveladas
y las sendas sin horizonte,
sobre
las mareas humanas,
escribo tu nombre.
Sobre la llama que fulgura,
Sobre la llama que se esconde,
sobre los techos que se juntan,
escribo tu
nombre.
Sobre la fruta en dos partida
del espejo que me recoge;
en mi
lecho -concha vacía-
escribo tu nombre.
Sobre mi can goloso y tierno
y en la oreja que atenta pone,
sobre su salto poco diestro,
escribo tu
nombre.
Sobre la grada de mi puerta,
sobre la loza y los arcones,
sobre las ascuas de la leña,
escribo tu
nombre.
Sobre la carne que se entrega,
en la faz del amigo noble,
sobre la mano que se estrecha,
escribo tu
nombre.
Sobre el vitral de los secretos,
sobre las bocas ya sin voces,
sobre los más hondos silencios,
escribo
tu nombre.
Sobre el albergue derruido,
sobre el escombro de mi torre,
sobre los muros de mi hastío
escribo tu
nombre.
Sobre la ausencia sin deseos,
sobre mi soledad insomne,
sobre los lúgubres aleros,
escribo tu
nombre.
Sobre la calma que retorna,
sobre los extintos pavores,
sobre
el anhelo sin memoria,
escribo tu nombre.
Y en el poder de tu palabra
mi vida vuelve a comenzar:
he
renacido a tu llamada
para invocarte:
LIBERTAD!!
Versión de Carlos López Narváez
28.
Vivir aquí
Vivir aquí
Cuando la he visto, la he perdido, La huella de un armiño entre cristales escarchados, Una estrella, apenas una estrella, la luz, Sus uñas en el despierto mármol de la noche. No hablo ya para nadie, El día y la noche se mezclan tan bien en su cabellera, Bajo mi mirada, bajo sus cabellos ella se marchita, Ser virtuoso, es estar solo. Desconocida, ella era mi forma preferida, Yo no tenía la preocupación de ser un hombre, Y, en vano, me asombro de haberme visto obligado a sufrir Mi deseo como un rayo de sol en agua fría.
29.
1.
1.
En voz alta Se elevó el amor ligero Con tan brillante esplendor Que en su desván la cabeza Tuvo miedo a confesar todo. En voz alta Cubrieron los cuervos de la sangre La memoria de otros nacimientos Después derramados en la luz Futuro pulverizado de besos. Imposible injusticia sólo un ser existe en el mundo El amor elige al amor si cambiar de rostro.
Frases y pensamientos de Paul Éluard
13 citas« Hemos inventado el otro como el otro nos ha inventado. Nos necesitábamos. »
« Lo que llega a ser comprendido deja de existir. »
« Necesitamos pocas palabras para expresar lo esencial; necesitamos todas las palabras para hacerlo real. »
« Quien no ha visto las ruinas del ghetto no conoce el destino de su cuerpo. »
« Aguacero: Este aguacero es una llamarada. »
« Amor: Opongo el amor —imágenes ya hechas— en lugar de imágenes por. »
« Madre: Mi madre es una peonza cuyo látigo es mi padre. »
« Pájaro: Los pájaros perfuman los bosques. »
« Poesía: Es más poeta quien inspira que quien está inspirado. »
« Rostro: Resulta absolutamente necesario que un rostro / responda a todos los nombres del mundo. »
« Lo que [antes] se entendió ya no existe,El pájaro se confunde con el viento,El cielo con su verdad,El hombre con su realidad.[Ce qui a été compris nexiste plus,Loiseau sest confundu avec le vent,Le ciel avec sa verité,Lhomme avec sa realité]. »
« Que quede claro: odio el reino de los burguesesEl reino de los polis y los sacerdotesPero odio más aun al hombre que no los odiacomo yocon todas sus fuerzas. »
« Adquirir sentido de lo insensato. »
« El día es perezoso pero la noche es activa. »
« Hay otros mundos, pero están en este. »
« Hemos inventado el otro como el otro nos ha inventado. Nos necesitábamos. »
« La esperanza no levanta polvo. »
« Lo que llega a ser comprendido deja de existir. »
« Necesitamos pocas palabras para expresar lo esencial; necesitamos todas las palabras para hacerlo real. »
« No hay grandeza para quien quiere engrandecerse. No hay modelo para quien busca lo que nunca ha visto. »
« No hay más que una vida, por lo tanto es perfecta. »
« Quien no ha visto las ruinas del ghetto no conoce el destino de su cuerpo. »
« Un sueño sin estrellas es un sueño olvidado. »
« Vivimos en el olvido de nuestras metamorfosis. »
« Absurdo:... la alteración de la lógica hasta llegar al absurdo, el empleo del absurdo hasta alcanzar la razón.... »
« Agua: Te levantas el agua se despliega — te acuestas el agua se entusiasma. »
« Aguacero: Este aguacero es una llamarada. »
« Amor: Opongo el amor —imágenes ya hechas— en lugar de imágenes por. »
« Árbol: El ímpetu del árbol mudo que le planta cara a la tierra. »
« Madre: Mi madre es una peonza cuyo látigo es mi padre. »
« Ojo: Ver es un acto: el ojo ve del mismo modo que la mano toma. »
« Pájaro: Los pájaros perfuman los bosques. »
« Poesía: Es más poeta quien inspira que quien está inspirado. »
« Rostro: Resulta absolutamente necesario que un rostro / responda a todos los nombres del mundo. »
« Lo que [antes] se entendió ya no existe,El pájaro se confunde con el viento,El cielo con su verdad,El hombre con su realidad.[Ce qui a été compris nexiste plus,Loiseau sest confundu avec le vent,Le ciel avec sa verité,Lhomme avec sa realité]. »
« Que quede claro: odio el reino de los burguesesEl reino de los polis y los sacerdotesPero odio más aun al hombre que no los odiacomo yocon todas sus fuerzas. »
Poemas y obras destacadas
Antología de poemas inmortales
Reúne las composiciones poéticas más aclamadas de Paul Éluard, donde la maestría del verso y la hondura del sentimiento alcanzan su máxima expresión.
Sus versos exploran la belleza de la naturaleza, el anhelo del amor verdadero y la búsqueda de sentido ante los enigmas del destino.
Una antología indispensable que demuestra por qué su poesía sigue viva y resonando con fuerza en el corazón de los lectores actuales.
Algunos libros de poesía de Paul Éluard:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: