« Aprendo un camino para tu pestaña: luz / abierta que no se desboca. »
Paloma Palao · Aprendo un camino para tu pestaña...
Biografía y amplia selección de poemas de Paloma Palao. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Paloma Palao. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
Aprendo un camino para tu pestaña: luz abierta que no se desboca. Acudo a la razón: todo niega la posibilidad de ser de nuevo carne en la conjunción de tu memoria. Barro el dolor, porque busco en mi ventana la nota que produzca silencio prometido: escribo sobre un amor, que no llega; pero no me despeino en la nostalgia, porque la fuente me deja su ruido, promesa de una necesidad que se intuye. Contra el dolor yo tengo mi palabra: firme promesa de resistir. De "Resurrección de la memoria" 1978
Cansa la voz, que se deshace en pan... Cansa la voz, que se deshace en pan, lengua de costumbre. Cansa la concordancia de fugacidades, que extienden la mano sobre el peso del tiempo, momento de lentitud en la paciencia. Cansa la ambigüedad del beso -intercambio de necesidades-, raíz de la luz en la inocencia, descubrimiento de las exequias de una a paz tolerable. Cansa la inquietud de la mano, que arrastra soledad en el tiempo: poseo lo que se me entrega en la nostalgia -tiempo sobre la razón que araña-. Esta es mi senda para alcanzar la garganta de nieve del amor. Cuerpo el mío disociado de la razón, canto imposible de una unión pasajera. De "Resurrección de la memoria" 1978
En la larga desolación, de que la luna se tienda sobre mi corazón, aunque yo no lo quiera, de que el pez se agarre a mi voz, sin que yo pueda mover una sola de mis intenciones, atada para siempre a una mesa, a la mesa de un cuarto vacío; en esta larga desolación me permito alguna locura, de cuando en vez, luna quieta, que se agarra a mi ventana, que quiere abrir mi corazón, mi puerta, la llaga la llaga de luz que se ambiciona; la agobiante asfixia de entreabrir esa puerta y ver a alguien, alguien que no soy yo -pero que finge serlo- atada a una mesa, en un cuarto vacío, mientras me ponen una inyección para sobrevivir, mientras la luna se pasea por el fondo verde de mi corazón y mientras alguien, alguien que no soy yo, entreabre esa puerta que da a una habitación, a un cuarto oscuro, oscuridad que se niega a comprender, mientras la luna corre por entre la oscuridad de aquel cuarto vacío, de aquel cuarto, entreabierto, con estantes llenos de luz -llagas abiertas- que se consuman en un sacrificio -que no ha sido pedido-, en ese cuarto, donde alguien, -que no es aquella que no soy yo-, finge dolerse, de una llaga que no da luz, ni se ambiciona. De "Resurrección de la memoria" 1978
puerta de mármol, esa losa... Esa puerta de mármol, esa losa que cae sobre mi alma si ando, donde me voy dejando nudillos, nudos, manos... He de tirarla abajo. Esa madera joven, en la que me he clavado, con ranuras estrechas, con bisagras gigantes, que envuelta de recuerdos me sale siempre al paso... He de tirarla abajo. Esa puerta que llama cuando sigo adelante, esa puerta que avanza cuando yo me he parado. Esa puerta que escucha cuando yo estoy llamando... Esa puerta -que es mía- he de tirarla abajo. De "El gato junto al agua" 1981
Escribirán mi nombre
en un libro...
A mi hermano,
cuyo apoyo y ayuda me mantienen
Escribirán
mi nombre en un libro
de nombres apretados, y referencia ,
breve harán del tiempo que pasé ",
vivida.
Tendré, a lo sumo,
quince páginas en una antología.
Algún niño recitará de carrerilla:
Nacida en Madrid en el 44, perteneció
a la generación perdida, no tuvo
guerra a la que le sujetaran,
ni amo, ni dueño, ni posición torcida.
Descubrió su vocación
muy niña, presentándose a todas
las oposiciones convocadas,
a la cátedra vacante del amor, retirándose
la víspera a un rincón, con su perro
-aún no nacido-, a acunar sus arrugas,
a repasar el índice de materias
-nunca demasiado sabidas-: los celos
el dolor, la comida.
No quiso
saber más que de lo suyo. De fe
arraigada en ese punto
muerto de la angustia, no quiso
comulgar con- ruedas de molino,
ni tener hijos con ruedas de molinos...
Hasta que un día... Tuvo el valor
de recogerse el pelo y andar
más deprisa y subirse a la boca
una mentira.
Y todo fue ya
póstumo... Desde ese día.
De "El
gato junto al agua" 1981
Castiga su sombra la raíz y en cruel delirio el aire rompe y ama, y embriagado cede al dolor la alta y suave cima, donde la noche, fugitiva, alerta vence en mortal delirio su grandeza. De "Hortus conclusus" 1986
Inmóvil permaneces Annelein, con un algo... Inmóvil permaneces Annelein, con un algo de sirena encendida, cuando creíamos haber desvelado tu secreto. Nadie tiene tu rostro -Annelein-. Nadie percibe qué paisaje te mira de frente. Ya no hay desolación en torno a tus ruinas, ni invencible pudor en torno a tu desgracia. Tu resignación explica el número de tus desventuras y una tristeza impar nos devuelve tu rostro. Nadie sabe Annelein que has muerto, a pesar de todas las ceremonias. De "Contemplación del destierro" 1982
« Aprendo un camino para tu pestaña: luz / abierta que no se desboca. »
« Cansa la voz, que se deshace en pan, / lengua de costumbre. Cansa »
« En / la larga desolación, de que la luna »
« Esa puerta de mármol, esa losa / que cae sobre mi alma »
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