« Te habías quedado todo el día / allí, de pie, mirando las montañas, »
Olvido García Valdés · A Miguel
Biografía y amplia selección de poemas de Olvido García Valdés. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Olvido García Valdés. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
Te habías quedado todo el día allí, de pie, mirando las montañas, y era, dijiste, alimento para los ojos, corazón quebrantado. Yo pasaba, parece, en el atardecer, andando en bicicleta por un sendero. Lo cuentas y quedo contemplándolo con esperanza, una buena esperanza nodriza de la vejez. Yo lo llamo dulzura, la música dulzura que conforta o hidrata la aspereza. Algunos niños cercanos al autismo, cuando crecen, imprimen o padecen movimiento constante, un ritmo de hombros ajeno a cualquier música, latido, circulatoria sangre propia, sin contacto. Sólo a veces sus ojos buscan engañosamente; no hay dulzura ni aspereza, un sonido interior los envuelve, sangre roja. Contemplo las montañas de tu sueño, busco en ellas tus ojos. Y escruto, sin embargo, el corazón, las junturas y médula, los sentimientos y pensamientos del corazón. Nada hidrata. Nada amortigua. Escrutar es áspero y no lame. Las horas últimas de la vigilia: sabia la disciplina monacal que impone levantarse a maitines. Enjugar, sostener, confortar: mirar la noche. Volver al corazón. Entonces ya la música es azul, azul es la dulzura. Pedir. De "Caza nocturna" 1997
salir a la calle, sobre los plátanos... Al salir a la calle, sobre los plátanos, muy por encima y por detrás de sus hojas doradas y crujientes, el cielo, muy por encima azul, intenso y transparente de la helada. A cuatro bajo cero se respira el aire como si fuera el cielo que es el aire lo que se respirara. Corta y se expande y un instante rebrota antes de herir. Ritmos de la respiración y el cielo, uno lugar del otro, volumen que quien respira retrajera, puro estar del mundo en el frío, de un color azul que nadie viera, intenso, que nadie desde ningún lugar mirara, aire o cielo no para respirar. De "Del ojo al hueso" 2001
una pareja de cuervos... Conozco una pareja de cuervos, sé que tienen un tiempo semejante al de los hombres para vivir; podría visitarlos, pasear juntos hasta los sauces de la orilla. Hoy he hablado con alguien por quien sentí afecto, le encontré satisfecho y próspero; su enemigo murió. La muerte siempre es de frío. De "Ella, los pájaros" 1993
Cuando voy a trabajar es de noche, después amanece poco a poco, hace mucho frío aún. A menudo en el cine me parece oír lluvia azotando el tejado, como si no hubiese lugar donde guarecerse. Hoy alguien en un sueño dijo: ten, en esta garrafa hay agua limpia, por si toma moho la del corazón. De "Ella, los pájaros" 1993
Deslumbra el cielo si mira fijamente contra él una flor, se hace negra y deslumbra. No habla. Porque son inherentes al hablar el oír y el callar. Mira: tomates, hojas, tallo, tierra. El cielo es una bóveda, finito mundo azul sobre el mundo, los tomates son rojos. De "Caza nocturna" 1997
el recorrido del sol cuando cae la noche, el recorrido de la noche, hacia dónde va llegando, mirar lo conocido como signos que son y ya no son, un aceite de estar, representar su hueco, desplazados miramos como si fueran los otros siempre a estar ahí y de pronto no están o no estuvieran De "Y todos estábamos vivos"
Burne-Jones Ella tiene los pies como Marilyn Monroe y una tierna indefensión en los hombros. Están en una sala y la ventana descorre sus cortinas a un atardecer boscoso, pero es como si fuera una esfera de cristal. No se miran. Él la mira a ella. Ella a lo lejos. Hace ya mucho tiempo que él la había soñado como un aire de cigüeñas, una luz, y ahora estaba allí. Tantas vidas que no parecen ciertas en una sola vida. Campanillas azules en la mano. Él sabe que se irá. No hablan y el momento está lleno de voz, voz acunada, lejana. El amor es una enfermedad, campanillas azules. Siempre en ti, como en el sueño, volviendo siempre en ti. Tan incierta la luz. Como en el sueño. De "Exposición" 1979
escribir el miedo es escribir despacio, con letra pequeña y líneas separadas, describir lo próximo, los humores, la próxima inocencia de lo vivo, las familiares dependencias carnosas, la piel sonrosada, sanguínea, las venas, venillas, capilares De "Caza nocturna" 1997
Éste es un ejemplo: se trata de una imagen... Éste es un ejemplo: se trata de una imagen del XIII (el XIII con su cúpula), una Virgen sentada en el jardín, altiva y sola (la única que yo conozca en su especie). Observen en el prado las flores esmaltadas, las hojas, el azul ultramar y el rojo extraño como un incendio. Observen su rostro, se llama féretro luminoso de su puro; a la izquierda, el halcón anuncia que el alma emprende el vuelo, al fondo el río, casi un hilo, se pierde. Es forma la pintura. Ella hacía ganchillo, puntillas para sábanas, le resultaban difíciles los gestos por la artrosis, sus largos dedos agudos. -Éstas de arañas son las más guapas -dice-, son las que más me gustan, aunque tengo una pena muy grande por el nenín. Un día, antes de caer enfermo, tenía una araña roja en la espalda, muy grande, así -y señala con el puño el tamaño-, casi no podía arrancársela, y después le salieron aquellas ronchas rojas. Pensé si se habría muerto por eso, pero no, tenía endocarditis aguda, el médico lo dijo, como si el corazón se fuera haciendo más grande cada vez y no cupiera en la caja. Era por la miseria. Yo traía brazadas de habas a la cocina para deshacerlas allí y con ellas venían arañas. Todo era trabajar y trabajar-. Se calla, sigue con la aguja y el larguísimo hilo, -¿no te gustan a ti?-. Es morena, tiene ojos oscuros de pájaro desarbolado. El amor, arañas bajo los ojos, féretro de su puro, decía. Si falla la memoria, todo quiebra; Si es escasa, empero, significa: aquel valle tan dulce y tan sombrío. De "Caza nocturna" 1997
Girasol, negro párpado, multiplicada curva para el deslumbramiento. Somos sólo cautivos, presencias dentro de otros que nos llevan. Allá, muy lejos, el taxista le dijo: discúlpeme, la ciudad es muy grande, sólo manejo por las orillas. De "Caza nocturna" 1997
los dedos entre sus cabellos... Hundir los dedos entre sus cabellos o pájaros jugando, muy despacio, a caerse de un cable de la luz, muy despacio, abanico de mirlos. Cerca hay una charca y un árbol en el centro. Reverbera la fiebre, el amarillo hiere sobre el agua. De "Exposición" 1979
« Te habías quedado todo el día / allí, de pie, mirando las montañas, »
« Al salir a la calle, sobre los plátanos, / muy por encima y por detrás »
« Conozco una pareja de cuervos, sé que tienen / un tiempo semejante al de los hombres »
« Cuando voy a trabajar es de noche, / después amanece poco »
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