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Odysseus Elytis
Odysseus Elytis es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras ...
Vida
Odysseus Elytis es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.
Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.
Poemas de Odysseus Elytis
1.
Abro
Abro
mi boca y se
alboroza el mar...
Abro mi boca * y se alboroza el mar
Y lleva mis
palabras * a sus cuevas oscuras
Y a las pequeñas focas * se las
susurra
Las noches en que llora * e la tortura del
hombre.
Rajo mis venas * y enrojecen los sueños
Y se
producen aros * en los barrios de niños
Y sábanas en * las muchachas que velan
Para escuchar secretas * las
maravillas del amor.
Me marea la cananga
* y desciendo a mi huerto
Y entierro los cadáveres * de mis muertos secretos
Y el entorchado de oro * de las
traicionadas
Estrellas suyas
corto * para que caigan al abismo.
Se oxidan los barrotes *
y castigo su época
Yo, que puse a prueba *
miles de bayonetas
Y entre
violas y nar * cisos el nuevo
Cuchillo preparo * que a los Héroes toca.
Desnudo mi pecho * y se sueltan los vientos
Y ruinas arrasan * y arruinadas almas
Y de sus densas nubes *
purifican la tierra
Para que se muestren
* los Prados Deleitosos!
De "Dignum est" 1959
Imprenta del Instituto Caro y Cuervo, Bogotá 1994
Versión del profesor Jorge Páramo Pomareda
2.
Clima
Clima
de la ausencia I Todas las nubes a la tierra se confesaron Tomó su puesto una pena mía Y entre mis cabellos cuando se puso melancólica La mano impenitente Quedé atado en un nudo de tristeza. II La hora se olvidó atardeciendo Sin recuerdos Con su silente árbol Hacia el mar Se olvidó atardeciendo Sin un aleteo Con su vista inmóvil Hacia el mar Atardeciendo Sin amor Con su boca inflexible Hacia el mar Y yo - en la Serenidad que he hechizado. III La tarde Y su imperial aislamiento Y el cariño de sus vientos Y su temerario destello Nada que no venga Nada Que no se marche Todas las frentes desnudas Y por sentimiento un cristal. De "Orientaciones" Ediciones del oriente y del mediterráneo 1996 Versión de Ramón Irigoyen
3.
Del
Del
Egeo I El amor El archipiélago Y la proa de sus espumas Y las gaviotas de sus sueños En la vela más alta el marinero hace ondear Una canción El amor Su canción Y los horizontes de su viaje Y el eco de su nostalgia En la roca más mojada la novia espera Un barco El amor Su barco y la despreocupación por sus vientos etesios Y el foque de su esperanza En su más suave oleaje una isla acuna La llegada. II Juguetes las aguas En los sombríos vados Anuncian con sus besos el alba Que despunta Horizonte - Y las palomas torcaces un eco Hacen resonar en su cueva Despertar azul en la fuente Del día Sol- Da el mistral la vela Al mar Las caricias de los cabellos A la indolencia de su sueño Relente - Una ola en la luz Hace renacer los ojos Donde la Vida boga hacia La contemplación Vida- III Murmullo beso en su arena acariciada - Amor Su libertad azul la gaviota Entrega al horizonte Olas vienen y van Espumosa respuesta en los oídos de las caracolas ¿Quién se llevó a la muchacha rubia y quemada por el sol? La brisa con su soplo transparente Inclina la vela del sueño A lo lejos Amor su promesa murmura - Bisbiseos. De "Orientaciones" Ediciones del oriente y del mediterráneo 1996 Versión de Ramón Irigoyen
4.
Dichosa
Dichosa
Donna A la estrella de A. ¡Toma un polen de destello de queja Un lugar que resplandezca en el infinito Más arriba de la más alta esperanza tuya Dichosa Donna! Y desde la punta del mundo de los rayos de sol Rodó la esmeralda derretida Olas para el céfiro de la música del austro Olas para el céfiro de la música que toma La virginidad de la noche lejos Con viajes en inmensas cuevas Con muchachas que aman los abrazos de los lirios Y cantan la melodía de la hondura del cielo Y sienten nostalgia de la santificación de la soledad del éter ¡Toma un lugar que relumbre en el infinito Una muchacha de azul ojo inconmensurable Con estambres de deseo en tu porte Dichosa Donna! Y de un corazón consubstancial Pasó para que veas de los años el fondo Desparramado por los guijarros de la bonanza. De "Orientaciones" Ediciones del oriente y del mediterráneo 1996 Versión de Ramón Irigoyen
5.
Dormida
Dormida
La voz se corta en el trémulo viento y en sus árboles ocultos tú respiras ¡Es rubia cada página de tu sueño y según mueves tus dedos un incendio se esparce Dentro de mí con vestigios tomados del sol! Y propicio sopla el mundo de las imágenes Y el mañana exhibe totalmente desnudo su pecho marcado por la inmutable estrella Que anochece la mirada como cuando va a agotar un firmamento Oh no florezcas más en los párpados Oh no remuevas más en las matas del sueño Sabes qué suplica en los dedos el aceite enciende que guarda los portales del alba Qué fresca revelación susurra en la espera el recuerdo convertido en hierba Allí donde tiene esperanza el mundo ¡Allí donde el hombre no quiere sino ser hombre En soledad y sin ningún Destino! De "Orientaciones" Ediciones del oriente y del mediterráneo 1996 Versión de Ramón Irigoyen
6.
El concierto de los jacintos
El concierto de los jacintos
I Ponte un poquito más cerca del silencio y recoge los cabellos de esta noche que sueña, desnudo su cuerpo. Tiene muchos horizontes, muchas brújulas, y un destino que arde incansable cada vez y sus cincuenta y dos papeles. Después vuelve a empezar con otra cosa - con tu mano, que le da perlas para hallar un deseo, una islita de sueño. Ponte un poquito más cerca del silencio y abraza la enorme ancla que gobierna en los abismos. Dentro de poco estará en las nubes Y tú no entenderás, mas llorarás, llorarás para que yo te bese y cuando vaya a abrir una brecha en la mentira, un pequeño tragaluz azul cielo en la ebriedad, me morderás. Sombra celosa de mi alma, engendradora de una música en el claro de luna. Ponte un poquito más cerca de mí. De "Orientaciones" Ediciones del oriente y del mediterráneo 1996 Versión de Ramón Irigoyen
7.
éste,
éste,
Éste, este
mundo * es el mundo de siempre...
Éste, este mundo * es el mundo de siempre
El del sol y del polvo * del tumulto y la siesta
El tejedor de las constelaciones * el
plateador de musgos
En el sumergimiento del recuerdo * en el aflore del ensueño
Este mundo de siempre * es este mismo mundo
Címbalo, címbalo * vana risa lejana !
Éste, este mundo * es el mundo de siempre
El que saquea el placer * el que viola las fuentes
El de encima de los Cataclismos * el
de debajo de los Huracanes
El ganchudo, el torcido * el tupido, el rubio
De noche con la flauta * de día con la cítara
En el pavimento de las ciudades * en
el barbecho de los campos
él, el braquicéfalo * él, el dolicocéfalo
el voluntario * el rehusado
Hijo de Haggit * y Salomón.
Éste, este mundo * es el mundo de siempre
El del reflujo y el orgasmo * el del remordimiento y
nubarrones
El inventor de los zodíacos * el trapecista de las cúpulas
En el extremo de la eclíptica * y en el confín del Universo
Este mundo de siempre * es este mismo mundo
Bocina, bocina * vana nube lejana!
De "Dignum est" 1959
Imprenta del Instituto Caro y Cuervo, Bogotá 1994
Versión del profesor Jorge Páramo Pomareda
Versos y pensamientos de Odysseus Elytis
4 citas« I / Todas las nubes a la tierra se confesaron »
« El archipiélago / Y la proa de sus espumas »
« A la estrella de A. / ¡Toma un polen de destello de queja »
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