Biografía

Vida

Octavio Paz (31 de marzo de 1914 - 20 de abril de 1998) deslumbró por su portentosa voz lírica y su capacidad única para transformar las emociones más intensas en versos inolvidables. Su vida estuvo consagrada al arte de la palabra, explorando el misterio del amor, el destino y la belleza del mundo con enorme carisma.

Frente a las incertidumbres de su tiempo, defendió con valentía la libertad de creación y la autenticidad del sentimiento más puro. Su obra poética permanece como una joya imperecedera que sigue emocionando a lectores de todas las generaciones por su frescura y hondura humana.

Poesia

Octavio Paz

Octavio Paz (31 de marzo de 1914 - 20 de abril de 1998) fue un poeta y diplomático mexicano, Nobel de Literatura en 1990.

Lírica y Versos

Poemas de Octavio Paz

9 poemas seleccionados
1.

A

través


		Doblo la página del 
		día,

		escribo lo que me dicta

		el movimiento de tus pestañas.


		*


		Mis manos

		abren las cortinas de tu ser

		te visten con otra desnudez

		descubren los cuerpos de tu cuerpo

		Mis manos

		inventan otro cuerpo a tu cuerpo.


		*


		Entro en ti,

		veracidad de la tiniebla.

		Quiero las evidencias de lo oscuro,

		beber el vino negro:

		toma mis ojos y reviéntalos.


		*


		Una gota de noche

		sobre la punta de tus senos:

		enigmas del clavel.


		*


		Al cerrar los ojos

		los abro dentro de tus ojos.


		*


		En su lecho granate

		siempre está despierta

		y húmeda tu lengua.


		*


		Hay fuentes 

		en el jardín de tus arterias.


		*


		Con una máscara de 
		sangre

		atravieso tu pensamiento en blanco:

		desmemoria me guía

		hacia el reverso de la vida.
2.

Aquí

Mis pasos en esta calle

		resuenan

		en otra calle

		donde

		oigo mis pasos

		pasar en esta calle

		donde

		

		Sólo es real la niebla
3.

Bajo

tu clara sombra 

		

		Un cuerpo, un cuerpo solo, un sólo cuerpo 

		un cuerpo como día derramado 

		y noche devorada; 

		la luz de unos cabellos 

		que no apaciguan nunca 

		la sombra de mi tacto; 

		una garganta, un vientre que amanece 

		como el mar que se enciende 

		cuando toca la frente de la aurora; 

		unos tobillos, puentes del verano; 

		unos muslos nocturnos que se hunden 

		en la música verde de la tarde; 

		un pecho que se alza 

		y arrasa las espumas; 

		un cuello, sólo un cuello, 

		unas manos tan sólo, 

		unas palabras lentas que descienden 

		como arena caída en otra arena.... 

		

		Esto que se me escapa, 

		agua y delicia obscura, 

		mar naciendo o muriendo; 

		estos labios y dientes, 

		estos ojos hambrientos, 

		me desnudan de mí 

		y su furiosa gracia me levanta 

		hasta los quietos cielos 

		donde vibra el instante; 

		la cima de los besos, 

		la plenitud del mundo y de sus formas.
4.

Cuerpo

a la vista


		Y las sombras se 
		abrieron otra vez 

		y mostraron su cuerpo:

		tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar,

		tu boca y la blanca disciplina 

		de tus dientes caníbales, 

		prisioneros en llamas,

		tu piel de pan apenas dorado 

		y tus ojos de azúcar quemada,

		sitios en donde el tiempo no transcurre,

		valles que sólo mis labios conocen,

		desfiladero de la una que asciende 

		a tu garganta entre tus senos,

		cascada petrificada de la nuca,

		alta meseta de tu vientre,

		playa sin fin de tu costado.


		Tus ojos son los ojos 
		fijos del tigre

		y un minutos después 

		son los ojos húmedos del perro.

		Siempre hay abejas en tu pelo.

		Tu espalda fluye tranquila bajo mis ojos

		como las espalda del río a la luz del incendio.


		Aguas dormidas golpean 
		día y noche 

		tu cintura de arcilla

		y en tus costas, 

		inmensas como los arenales de la luna,

		el viento sopla por mi boca 

		y un largo quejido cubre con sus dos alas grises

		la noche de los cuerpos,

		como la sombra del águila la soledad del páramo.


		Las uñas de los dedos 
		de tus pies 

		están hechas del cristal del verano.

		Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida,

		bahía donde el mar de noche se aquieta, 

		negro caballo de espuma,

		cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro,

		boca de horno donde se hacen las hostias,

		sonrientes labios entreabiertos y atroces,

		nupcias de la luz y la sombra, 

		de lo visible y lo invisible

		(allí espera la carne su resurrección 

		y el día de la vida perdurable)

		

		Patria de sangre,

		única tierra que conozco y me conoce,

		única patria en la que creo,

		única puerta al infinito.
5.

Decir,

hacer

		

                                         
		A Roman Jakobson

		

		Entre lo que veo y digo,

		Entre lo que digo y callo,

		Entre lo que callo y sueño,

		Entre lo que sueño y olvido

		La poesía.

		Se desliza entre el sí y el no:

		dice

		lo que callo,

		calla

		lo que digo,

		sueña

		lo que olvido.

		No es un decir:

		es un hacer.

		Es un hacer

		que es un decir.

		La poesía

		se dice y se oye:

		es real.

		Y apenas digo

		es real,

		se disipa.

		¿Así es más real?

		Idea palpable,

		palabra

		impalpable:

		la poesía

		va y viene

		entre lo que es

		y lo que no es.

		Teje reflejos

		y los desteje.

		La poesía

		siembra ojos en las páginas

		siembra palabras en los ojos.

		Los ojos hablan

		las palabras miran,

		las miradas piensan.

		Oír

		los pensamientos,

		ver

		lo que decimos

		tocar

		el cuerpo

		de la idea.

		Los ojos

		se cierran

		Las palabras se abren.
6.

Destino

de poeta


		¿Palabras? 
		Sí, de aire,

		y en el aire perdidas.

		Déjame que me pierda entre palabras,

		déjame ser el aire en unos labios,

		un soplo vagabundo sin contornos

		que el aire desvanece.

		

		También la luz en sí misma se pierde.
7.

Elegía

Elegía interrumpida

		

		Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. 

		Al primer muerto nunca lo olvidamos, 

		aunque muera de rayo, tan aprisa 

		que no alcance la cama ni los óleos. 

		Oigo el bastón que duda en un peldaño, 

		el cuerpo que se afianza en un suspiro, 

		la puerta que se abre, el muerto que entra. 

		De una puerta a morir hay poco espacio 

		y apenas queda tiempo de sentarse, 

		alzar la cara, ver la hora 

		y enterarse: las ocho y cuarto. 

		Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. 

		La que murió noche tras noche 

		y era una larga despedida, 

		un tren que nunca parte, su agonía. 

		Codicia de la boca 

		al hilo de un suspiro suspendida, 

		ojos que no se cierran y hacen señas 

		y vagan de la lámpara a mis ojos, 

		fija mirada que se abraza a otra, 

		ajena, que se asfixia en el abrazo 

		y al fin se escapa y ve desde la orilla 

		cómo se hunde y pierde cuerpo el alma 

		y no encuentra unos ojos a que asirse... 

		¿Y me invitó a morir esa mirada? 

		Quizá morimos sólo porque nadie 

		quiere morirse con nosotros, nadie 

		quiere mirarnos a los ojos. 

		Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. 

		Al que se fue por unas horas 

		y nadie sabe en qué silencio entró. 

		De sobremesa, cada noche, 

		la pausa sin color que da al vacío 

		o la frase sin fin que cuelga a medias 

		del hilo de la araña del silencio 

		abren un corredor para el que vuelve: 

		suenan sus pasos, sube, se detiene... 

		Y alguien entre nosotros se levanta 

		y cierra bien la puerta. 

		Pero él, allá del otro lado, insiste. 

		Acecha en cada hueco, en los repliegues, 

		vaga entre los bostezos, las afueras. 

		Aunque cerremos puertas, él insiste. 

		Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. 

		Rostros perdidos en mi frente, rostros 

		sin ojos, ojos fijos, vaciados, 

		¿busco en ellos acaso mi secreto, 

		el dios de sangre que mi sangre mueve, 

		el dios de yelo, el dios que me devora? 

		Su silencio es espejo de mi vida, 

		en mi vida su muerte se prolonga: 

		soy el error final de sus errores. 

		Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. 

		El pensamiento disipado, el acto 

		disipado, los nombres esparcidos 

		(lagunas, zonas nulas, hoyos 

		que escarba terca la memoria), 

		la dispersión de los encuentros, 

		el yo, su guiño abstracto, compartido 

		siempre por otro (el mismo) yo, las iras, 

		el deseo y sus máscaras, la víbora 

		enterrada, las lentas erosiones, 

		la espera, el miedo, el acto 

		y su reverso: en mí se obstinan, 

		piden comer el pan, la fruta, el cuerpo, 

		beber el agua que les fue negada. 

		Pero no hay agua ya, todo está seco, 

		no sabe el pan, la fruta amarga, 

		amor domesticado, masticado, 

		en jaulas de barrotes invisibles 

		mono onanista y perra amaestrada, 

		lo que devoras te devora, 

		tu víctima también es tu verdugo. 

		Montón de días muertos, arrugados 

		periódicos, y noches descorchadas 

		y amaneceres, corbata, nudo corredizo: 

		-saluda al sol, araña, no seas rencorosa...- 

		Es un desierto circular el mundo, 

		el cielo está cerrado y el infierno vacío
8.

La

calle 

		

		Es una calle larga y silenciosa. 

		Ando en tinieblas y tropiezo y caigo 

		y me levanto y piso con pies ciegos 

		las piedras mudas y las hojas secas 

		y alguien detrás de mí también las pisa: 

		si me detengo, se detiene; 

		si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie. 

		Todo está oscuro y sin salida, 

		y doy vueltas en esquinas 

		que dan siempre a la calle 

		donde nadie me espera ni me sigue, 

		donde yo sigo a un hombre que tropieza 

		y se levanta y dice al verme: nadie.
9.

Las

palabras

		

		Dales la vuelta, 

		cógelas del rabo (chillen, putas), 

		azótalas, 

		dales azúcar en la boca a las rejegas, 

		ínflalas, globos, pínchalas, 

		sórbeles sangre y tuétanos, 

		sécalas, 

		cápalas, 

		písalas, gallo galante, 

		tuérceles el gaznate, cocinero, 

		desplúmalas, 

		destrípalas, toro, 

		buey, arrástralas, 

		hazlas, poeta, 

		haz que se traguen todas sus palabras.

Frases y pensamientos de Octavio Paz

20 citas
« Al alba pronuncia su nombre lo naciente. »
Octavio Paz · Bartra (1994), p. 237
« El agua habla sin cesar y nunca se repite. »
Octavio Paz · Early Poems
« El árbol dormido pronuncia verdes oráculos. »
Octavio Paz · Bartra (1994), p. 237
« El diálogo es más que un acuerdo: es un acorde. »
Octavio Paz · En El arco y la lira. Ver menciones enGLibros
« El fuego del infierno es fuego frío. »
Octavio Paz · Bartra (1994), p. 237
« El presente es un fruto en el que la vida y la muerte se funden. »
Octavio Paz · Albaigès (1997), p. 542
« El ritmo no es medida, es visión del mundo. »
Octavio Paz · En El arco y la lira. menciones en GL
« El sexo se ha vuelto predicador público y su discurso es un llamado a la lucha: hace del placer un deber. Un puritanismo al revés. »
Octavio Paz · Ortega (2013), p. 3798
« La imaginación vuelve palpables los fantasmas del deseo. »
Octavio Paz · Ortega (2013), p. 3796
« [La] muerte... un siempre estar ya nada para siempre. »
Octavio Paz · En Piedra de sol. Antología de la poesía hispanoamericana
« La obra de arte es una señal de inteligencia que se intercambia el sentido y el sinsentido. »
Octavio Paz · Ortega (2013)
« Los imperios están condenados a la dispersión, como las ortodoxias y las ideologías a los cismas y a las escisiones. »
Octavio Paz · Albaigès (1997), p. 156
« Nombrar es crear, e imaginar, nacer. »
Octavio Paz · Bartra (1994), p. 237
« Nuestra muerte ilumina nuestra vida, dime cómo mueres y te diré quien eres. »
Octavio Paz · Menciones y adaptaciones de la cita original de Paz en GLibros
« Sólo la comunicación tiene carácter divino. »
Octavio Paz · Albaigès (1997), p. 119
« Somos juguetes del tiempo y sus accidentes: la enfermedad y la vejez, que desfiguran el cuerpo y extravían al alma. »
Octavio Paz · En La llama doble. Citado por G. Sheridan en Habitación con retratos: Ensayos sobre la vida de Octavio Paz 2. Eds. Era
« Una espiga es todo el trigo. »
Octavio Paz · Bartra (1994), p. 237
« El hombre es un animal político y es un animal metafísico. Por ser lo uno y lo otro es un animal poético, una metáfora andante. El hombre es un ser que se ha creado a sí mismo creando un lenguaje. Por la palabra, el hombre es una metáfora de sí mismo. »
Octavio Paz · Ortega (2013), p. 2121
« La Revolución mexicana no fue otra cosa que el descubrimiento de México por los mexicanos [...] La Revolución nos reveló nuestro propio país; nos abrió los ojos para verlo de frente. Sobre todo le abrió los ojos a los pintores, a los poetas y novelistas [...] Sin ella, por ejemplo, no habría existido la pintura mural, o ésta hubiera aparecido de manera completamente diferente. »
Octavio Paz · Paz (1993), pp. 89-90
« Nuestra ficticia vida política sería incompleta si no tuviéramos una libertad de prensa igualmente ficticia. Teóricamente nuestros periódicos pueden decir lo que quieren. Prácticamente dicen lo que pueden. »
Octavio Paz · Ortega (2013), p. 3420
« Al alba pronuncia su nombre lo naciente. »
Octavio Paz
« El agua habla sin cesar y nunca se repite. »
Octavio Paz
« El árbol dormido pronuncia verdes oráculos. »
Octavio Paz
« El diálogo es más que un acuerdo: es un acorde. »
Octavio Paz
« El fuego del infierno es fuego frío. »
Octavio Paz
« El presente es un fruto en el que la vida y la muerte se funden. »
Octavio Paz
« El ritmo no es medida, es visión del mundo. »
Octavio Paz
« El sexo se ha vuelto predicador público y su discurso es un llamado a la lucha: hace del placer un deber. Un puritanismo al revés. »
Octavio Paz
« La imaginación vuelve palpables los fantasmas del deseo. »
Octavio Paz
« [La] muerte... un siempre estar ya nada para siempre. »
Octavio Paz
« La obra de arte es una señal de inteligencia que se intercambia el sentido y el sinsentido. »
Octavio Paz
« Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo... del miedo al cambio. »
Octavio Paz
« Los imperios están condenados a la dispersión, como las ortodoxias y las ideologías a los cismas y a las escisiones. »
Octavio Paz
« Ningún pueblo cree en su gobierno. A lo sumo, los pueblos están resignados. »
Octavio Paz
« Nombrar es crear, e imaginar, nacer. »
Octavio Paz
« Nuestra muerte ilumina nuestra vida, dime cómo mueres y te diré quien eres. »
Octavio Paz
« Sin democracia, la libertad es una quimera. »
Octavio Paz
« Sólo la comunicación tiene carácter divino. »
Octavio Paz
« Somos juguetes del tiempo y sus accidentes: la enfermedad y la vejez, que desfiguran el cuerpo y extravían al alma. »
Octavio Paz
« Una espiga es todo el trigo. »
Octavio Paz
« Un mundo nace cuando dos se besan. »
Octavio Paz
« El hombre es un animal político y es un animal metafísico. Por ser lo uno y lo otro es un animal poético, una metáfora andante. El hombre es un ser que se ha creado a sí mismo creando un lenguaje. Por la palabra, el hombre es una metáfora de sí mismo. »
Octavio Paz
« La indiferencia del mexicano ante la muerte se nutre de su indiferencia ante la vida. »
Octavio Paz
« La Revolución mexicana no fue otra cosa que el descubrimiento de México por los mexicanos [...] La Revolución nos reveló nuestro propio país; nos abrió los ojos para verlo de frente. Sobre todo le abrió los ojos a los pintores, a los poetas y novelistas [...] Sin ella, por ejemplo, no habría existido la pintura mural, o ésta hubiera aparecido de manera completamente diferente. »
Octavio Paz
« Nuestra ficticia vida política sería incompleta si no tuviéramos una libertad de prensa igualmente ficticia. Teóricamente nuestros periódicos pueden decir lo que quieren. Prácticamente dicen lo que pueden. »
Octavio Paz
Trayectoria lírica

Poemas y obras destacadas

Antología de poemas inmortales

Reúne las composiciones poéticas más aclamadas de Octavio Paz, donde la maestría del verso y la hondura del sentimiento alcanzan su máxima expresión.

Sus versos exploran la belleza de la naturaleza, el anhelo del amor verdadero y la búsqueda de sentido ante los enigmas del destino.

Una antología indispensable que demuestra por qué su poesía sigue viva y resonando con fuerza en el corazón de los lectores actuales.

Algunos libros de poesía de Octavio Paz:

Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: