« Al alba pronuncia su nombre lo naciente. »
Octavio Paz
Octavio Paz (31 de marzo de 1914 - 20 de abril de 1998) fue un poeta y diplomático mexicano, Nobel de Literatura en 1990.
Poemas de Octavio Paz
1.
A
A
través Doblo la página del día, escribo lo que me dicta el movimiento de tus pestañas. * Mis manos abren las cortinas de tu ser te visten con otra desnudez descubren los cuerpos de tu cuerpo Mis manos inventan otro cuerpo a tu cuerpo. * Entro en ti, veracidad de la tiniebla. Quiero las evidencias de lo oscuro, beber el vino negro: toma mis ojos y reviéntalos. * Una gota de noche sobre la punta de tus senos: enigmas del clavel. * Al cerrar los ojos los abro dentro de tus ojos. * En su lecho granate siempre está despierta y húmeda tu lengua. * Hay fuentes en el jardín de tus arterias. * Con una máscara de sangre atravieso tu pensamiento en blanco: desmemoria me guía hacia el reverso de la vida.
2.
Aquí
Aquí
Mis pasos en esta calle resuenan en otra calle donde oigo mis pasos pasar en esta calle donde Sólo es real la niebla
3.
Bajo
Bajo
tu clara sombra Un cuerpo, un cuerpo solo, un sólo cuerpo un cuerpo como día derramado y noche devorada; la luz de unos cabellos que no apaciguan nunca la sombra de mi tacto; una garganta, un vientre que amanece como el mar que se enciende cuando toca la frente de la aurora; unos tobillos, puentes del verano; unos muslos nocturnos que se hunden en la música verde de la tarde; un pecho que se alza y arrasa las espumas; un cuello, sólo un cuello, unas manos tan sólo, unas palabras lentas que descienden como arena caída en otra arena.... Esto que se me escapa, agua y delicia obscura, mar naciendo o muriendo; estos labios y dientes, estos ojos hambrientos, me desnudan de mí y su furiosa gracia me levanta hasta los quietos cielos donde vibra el instante; la cima de los besos, la plenitud del mundo y de sus formas.
4.
Cuerpo
Cuerpo
a la vista Y las sombras se abrieron otra vez y mostraron su cuerpo: tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar, tu boca y la blanca disciplina de tus dientes caníbales, prisioneros en llamas, tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada, sitios en donde el tiempo no transcurre, valles que sólo mis labios conocen, desfiladero de la una que asciende a tu garganta entre tus senos, cascada petrificada de la nuca, alta meseta de tu vientre, playa sin fin de tu costado. Tus ojos son los ojos fijos del tigre y un minutos después son los ojos húmedos del perro. Siempre hay abejas en tu pelo. Tu espalda fluye tranquila bajo mis ojos como las espalda del río a la luz del incendio. Aguas dormidas golpean día y noche tu cintura de arcilla y en tus costas, inmensas como los arenales de la luna, el viento sopla por mi boca y un largo quejido cubre con sus dos alas grises la noche de los cuerpos, como la sombra del águila la soledad del páramo. Las uñas de los dedos de tus pies están hechas del cristal del verano. Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida, bahía donde el mar de noche se aquieta, negro caballo de espuma, cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro, boca de horno donde se hacen las hostias, sonrientes labios entreabiertos y atroces, nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible (allí espera la carne su resurrección y el día de la vida perdurable) Patria de sangre, única tierra que conozco y me conoce, única patria en la que creo, única puerta al infinito.
5.
Decir,
Decir,
hacer
A Roman Jakobson
Entre lo que veo y digo,
Entre lo que digo y callo,
Entre lo que callo y sueño,
Entre lo que sueño y olvido
La poesía.
Se desliza entre el sí y el no:
dice
lo que callo,
calla
lo que digo,
sueña
lo que olvido.
No es un decir:
es un hacer.
Es un hacer
que es un decir.
La poesía
se dice y se oye:
es real.
Y apenas digo
es real,
se disipa.
¿Así es más real?
Idea palpable,
palabra
impalpable:
la poesía
va y viene
entre lo que es
y lo que no es.
Teje reflejos
y los desteje.
La poesía
siembra ojos en las páginas
siembra palabras en los ojos.
Los ojos hablan
las palabras miran,
las miradas piensan.
Oír
los pensamientos,
ver
lo que decimos
tocar
el cuerpo
de la idea.
Los ojos
se cierran
Las palabras se abren.
6.
Destino
Destino
de poeta ¿Palabras? Sí, de aire, y en el aire perdidas. Déjame que me pierda entre palabras, déjame ser el aire en unos labios, un soplo vagabundo sin contornos que el aire desvanece. También la luz en sí misma se pierde.
7.
Elegía
Elegía
Elegía interrumpida Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. Al primer muerto nunca lo olvidamos, aunque muera de rayo, tan aprisa que no alcance la cama ni los óleos. Oigo el bastón que duda en un peldaño, el cuerpo que se afianza en un suspiro, la puerta que se abre, el muerto que entra. De una puerta a morir hay poco espacio y apenas queda tiempo de sentarse, alzar la cara, ver la hora y enterarse: las ocho y cuarto. Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. La que murió noche tras noche y era una larga despedida, un tren que nunca parte, su agonía. Codicia de la boca al hilo de un suspiro suspendida, ojos que no se cierran y hacen señas y vagan de la lámpara a mis ojos, fija mirada que se abraza a otra, ajena, que se asfixia en el abrazo y al fin se escapa y ve desde la orilla cómo se hunde y pierde cuerpo el alma y no encuentra unos ojos a que asirse... ¿Y me invitó a morir esa mirada? Quizá morimos sólo porque nadie quiere morirse con nosotros, nadie quiere mirarnos a los ojos. Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. Al que se fue por unas horas y nadie sabe en qué silencio entró. De sobremesa, cada noche, la pausa sin color que da al vacío o la frase sin fin que cuelga a medias del hilo de la araña del silencio abren un corredor para el que vuelve: suenan sus pasos, sube, se detiene... Y alguien entre nosotros se levanta y cierra bien la puerta. Pero él, allá del otro lado, insiste. Acecha en cada hueco, en los repliegues, vaga entre los bostezos, las afueras. Aunque cerremos puertas, él insiste. Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. Rostros perdidos en mi frente, rostros sin ojos, ojos fijos, vaciados, ¿busco en ellos acaso mi secreto, el dios de sangre que mi sangre mueve, el dios de yelo, el dios que me devora? Su silencio es espejo de mi vida, en mi vida su muerte se prolonga: soy el error final de sus errores. Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. El pensamiento disipado, el acto disipado, los nombres esparcidos (lagunas, zonas nulas, hoyos que escarba terca la memoria), la dispersión de los encuentros, el yo, su guiño abstracto, compartido siempre por otro (el mismo) yo, las iras, el deseo y sus máscaras, la víbora enterrada, las lentas erosiones, la espera, el miedo, el acto y su reverso: en mí se obstinan, piden comer el pan, la fruta, el cuerpo, beber el agua que les fue negada. Pero no hay agua ya, todo está seco, no sabe el pan, la fruta amarga, amor domesticado, masticado, en jaulas de barrotes invisibles mono onanista y perra amaestrada, lo que devoras te devora, tu víctima también es tu verdugo. Montón de días muertos, arrugados periódicos, y noches descorchadas y amaneceres, corbata, nudo corredizo: -saluda al sol, araña, no seas rencorosa...- Es un desierto circular el mundo, el cielo está cerrado y el infierno vacío
8.
La
La
calle Es una calle larga y silenciosa. Ando en tinieblas y tropiezo y caigo y me levanto y piso con pies ciegos las piedras mudas y las hojas secas y alguien detrás de mí también las pisa: si me detengo, se detiene; si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie. Todo está oscuro y sin salida, y doy vueltas en esquinas que dan siempre a la calle donde nadie me espera ni me sigue, donde yo sigo a un hombre que tropieza y se levanta y dice al verme: nadie.
9.
Las
Las
palabras Dales la vuelta, cógelas del rabo (chillen, putas), azótalas, dales azúcar en la boca a las rejegas, ínflalas, globos, pínchalas, sórbeles sangre y tuétanos, sécalas, cápalas, písalas, gallo galante, tuérceles el gaznate, cocinero, desplúmalas, destrípalas, toro, buey, arrástralas, hazlas, poeta, haz que se traguen todas sus palabras.
Frases y pensamientos de Octavio Paz
20 citas« El agua habla sin cesar y nunca se repite. »
« El árbol dormido pronuncia verdes oráculos. »
« El diálogo es más que un acuerdo: es un acorde. »
« El fuego del infierno es fuego frío. »
« El presente es un fruto en el que la vida y la muerte se funden. »
« El ritmo no es medida, es visión del mundo. »
« El sexo se ha vuelto predicador público y su discurso es un llamado a la lucha: hace del placer un deber. Un puritanismo al revés. »
« La imaginación vuelve palpables los fantasmas del deseo. »
« [La] muerte... un siempre estar ya nada para siempre. »
« La obra de arte es una señal de inteligencia que se intercambia el sentido y el sinsentido. »
« Los imperios están condenados a la dispersión, como las ortodoxias y las ideologías a los cismas y a las escisiones. »
« Nombrar es crear, e imaginar, nacer. »
« Nuestra muerte ilumina nuestra vida, dime cómo mueres y te diré quien eres. »
« Sólo la comunicación tiene carácter divino. »
« Somos juguetes del tiempo y sus accidentes: la enfermedad y la vejez, que desfiguran el cuerpo y extravían al alma. »
« Una espiga es todo el trigo. »
« El hombre es un animal político y es un animal metafísico. Por ser lo uno y lo otro es un animal poético, una metáfora andante. El hombre es un ser que se ha creado a sí mismo creando un lenguaje. Por la palabra, el hombre es una metáfora de sí mismo. »
« La Revolución mexicana no fue otra cosa que el descubrimiento de México por los mexicanos [...] La Revolución nos reveló nuestro propio país; nos abrió los ojos para verlo de frente. Sobre todo le abrió los ojos a los pintores, a los poetas y novelistas [...] Sin ella, por ejemplo, no habría existido la pintura mural, o ésta hubiera aparecido de manera completamente diferente. »
« Nuestra ficticia vida política sería incompleta si no tuviéramos una libertad de prensa igualmente ficticia. Teóricamente nuestros periódicos pueden decir lo que quieren. Prácticamente dicen lo que pueden. »
« Al alba pronuncia su nombre lo naciente. »
« El agua habla sin cesar y nunca se repite. »
« El árbol dormido pronuncia verdes oráculos. »
« El diálogo es más que un acuerdo: es un acorde. »
« El fuego del infierno es fuego frío. »
« El presente es un fruto en el que la vida y la muerte se funden. »
« El ritmo no es medida, es visión del mundo. »
« El sexo se ha vuelto predicador público y su discurso es un llamado a la lucha: hace del placer un deber. Un puritanismo al revés. »
« La imaginación vuelve palpables los fantasmas del deseo. »
« [La] muerte... un siempre estar ya nada para siempre. »
« La obra de arte es una señal de inteligencia que se intercambia el sentido y el sinsentido. »
« Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo... del miedo al cambio. »
« Los imperios están condenados a la dispersión, como las ortodoxias y las ideologías a los cismas y a las escisiones. »
« Ningún pueblo cree en su gobierno. A lo sumo, los pueblos están resignados. »
« Nombrar es crear, e imaginar, nacer. »
« Nuestra muerte ilumina nuestra vida, dime cómo mueres y te diré quien eres. »
« Sin democracia, la libertad es una quimera. »
« Sólo la comunicación tiene carácter divino. »
« Somos juguetes del tiempo y sus accidentes: la enfermedad y la vejez, que desfiguran el cuerpo y extravían al alma. »
« Una espiga es todo el trigo. »
« Un mundo nace cuando dos se besan. »
« El hombre es un animal político y es un animal metafísico. Por ser lo uno y lo otro es un animal poético, una metáfora andante. El hombre es un ser que se ha creado a sí mismo creando un lenguaje. Por la palabra, el hombre es una metáfora de sí mismo. »
« La indiferencia del mexicano ante la muerte se nutre de su indiferencia ante la vida. »
« La Revolución mexicana no fue otra cosa que el descubrimiento de México por los mexicanos [...] La Revolución nos reveló nuestro propio país; nos abrió los ojos para verlo de frente. Sobre todo le abrió los ojos a los pintores, a los poetas y novelistas [...] Sin ella, por ejemplo, no habría existido la pintura mural, o ésta hubiera aparecido de manera completamente diferente. »
« Nuestra ficticia vida política sería incompleta si no tuviéramos una libertad de prensa igualmente ficticia. Teóricamente nuestros periódicos pueden decir lo que quieren. Prácticamente dicen lo que pueden. »
Poemas y obras destacadas
Antología de poemas inmortales
Reúne las composiciones poéticas más aclamadas de Octavio Paz, donde la maestría del verso y la hondura del sentimiento alcanzan su máxima expresión.
Sus versos exploran la belleza de la naturaleza, el anhelo del amor verdadero y la búsqueda de sentido ante los enigmas del destino.
Una antología indispensable que demuestra por qué su poesía sigue viva y resonando con fuerza en el corazón de los lectores actuales.
Algunos libros de poesía de Octavio Paz:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: