« Estoy solo en esta tarde silenciosa / Y sólo pienso en ti, en ti. »
Nikolai Gumiliov
Nikolai Gumiliov es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras...
Vida
Nikolai Gumiliov es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.
Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.
Poemas de Nikolai Gumiliov
1.
Duda
Duda
Estoy solo en esta tarde silenciosa Y sólo pienso en ti, en ti. Tomo un libro y te descubro en cada página Vago en ti ebrio y perturbado. Me dejo caer sobre la cama La almohada me quema...no, no puedo dormir, sólo esperar. Inseguro, me acerco a la ventana. Contemplo la luna y la humeante pradera. En un rincón del huerto me dijiste "sí" Y ese "sí" me ha acompañado toda la vida. De pronto caigo en cuenta Que siempre fuiste indómita. Que ese "sí", ese estremecimiento tuyo allá en el huerto, Esos besos -fueron tan sólo un delirio en la primavera y el sueño. Versión de Jorge Bustamante García
2.
El follaje del sauce ennegreció...
El follaje del sauce ennegreció...
El follaje del sauce ennegreció, Los grajos se erizaron suavemente, En el valle del cielo azul-azul Las nubes pastaron como ovejas. Y tú, con timidez en la mirada, Me dijiste: "Estoy enamorada", Alrededor la hierba se parecía Al mar después del mediodía. Yo acaricié el mensaje del verano, La sombra de la hierba en tus mejillas, La perfumada fiesta de la luz Sobre tus bronceados rizos. Entonces me pareciste tan deseada Como un país fantástico, Un territorio promisorio En vino, entusiasmos y canciones. Versión de Jorge Bustamante García
3.
Versión de Jorge
Bustamante García
Versión de Jorge Bustamante García
El sexto sentido Maravilloso tener vino enamorado, Y pan amoroso en el horno para nosotros, Y una mujer, extenuada, a quien Le ha sido dado deleitarnos. Qué podemos hacer con esta aurora rosada Que cobija los cielos helados, Donde reina el silencio y el sosiego celeste, ¿Qué podemos hacer con tantos versos ineludibles? Ni comer, ni beber, ni besar. El instante vuela incontenible, Y aunque nos esforcemos Estamos condenados a pasar sin detenernos. Somos como el niño que olvidando sus juegos Espía, a veces el baño de las muchachas Y sin saber nada acerca del amor Se atormenta con tantos deseos misteriosos. Como otrora en los bosques tupidos Criaturas huidizas, bramando de impotencia, Presentían sobre sus hombros Las alas que aún no salían. De igual manera, siglo tras siglo, Bajo el escalpelo de la naturaleza y el arte, grita nuestro espíritu, desfallece la carne, Originando el órgano del sexto sentido. Versión de Jorge Bustamante García
4.
Ella
Ella
Yo conozco una mujer: el silencio, El cansancio amargo de las palabras, Vive en el centelleo furtivo De sus pupilas dilatadas. Su alma ansiosa está abierta A la música metálica del verso. Ante la vida lejana y placentera Es sorda y altiva. Sus pasos son extraños, Lentos e inaudibles, No se puede decir que sea bella Pero en ella encuentro mi felicidad. Cuando necesito fortaleza Valiente y orgulloso la busco Para aprender de su tierna sabiduría Con todo delirio y languidez. Ella es luz en las horas inciertas Sostén cuando todo parece perdido y sus sueños exactos son como sombras Sobre la arena ardiente del paraíso. Versión de Jorge Bustamante García
5.
La palabra
La palabra
En aquel tiempo, cuando sobre el nuevo mundo Dios inclinó su rostro, la palabra Era capaz de detener el sol Y destruir ciudades. Si la palabra navegaba por los aires Como una llama rosa El águila no agitaba sus alas Ni las estrellas temerosas se quejaban a la luna. Hubo días para la vida baja La vida silvestre y cotidiana Pues el precepto cuando es sabio abarca Todos los matices de la razón. El longevo profeta que ha conquistado Para sí la maldad y la bondad Dudando dirigirse al espíritu Escribió la ley sobre la arena. Hemos olvidado que de todas las zozobras humanas Sólo la palabra se encuentra iluminada Y que en el Evangelio de San Juan Está escrito que la palabra es como Dios. Los hombres le hemos impuesto fronteras Límites indigentes y pobres y cual abejas Las palabras muertas huelen mal. Versión de Jorge Bustamante García
6.
Más allá de la memoria
Más allá de la memoria
Así toda la vida; errancias, cantos, Mares, desiertos, ciudades, Reflejos fugaces De todo lo perdido para siempre. La llama se agita, suenan las trompetas, Corceles amarillos brincan en el aire Mientras la gente inquieta habla, Al parecer de la felicidad. Otra vez el éxtasis y la aflicción. Otra vez, como antes, como siempre, El mar agita sus crines plateadas y los desiertos y las ciudades se levantan. Cuándo será -al fin- que sublevado Del dueño seré yo de nuevo yo, Un aborigen sencillo, adormecido En alguna tarde sagrada Versión de Jorge Bustamante García
Versos y pensamientos de Nikolai Gumiliov
4 citas« El follaje del sauce / ennegreció, »
« El sexto sentido / Maravilloso tener vino enamorado, »
« Yo conozco una mujer: el silencio, / El cansancio amargo de las palabras, »
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