« Alza del pan origina nueva alza del pan. »
Nicanor Parra
Nicanor Parra (San Fabián de Alico, 5 de septiembre de 1914 – La Reina, Santiago, 23 de enero de 2018) fue un poeta chileno, Premio Cervantes en 2011.
Poemas de Nicanor Parra
1.
Agnus Dei
Agnus Dei
Horizonte de tierra Astros de tierra Lágrimas y sollozos reprimidos Boca que escupe tierra Dientes blandos Cuerpo que no es más que un saco de tierra Tierra con tierra -tierra con lombrices. Alma inmortal-espíritu de tierra. Cordero de dios que lavas los pecados del mundo Dime cuántas manzanas hay en el paraíso terrenal. Cordero de dios que lavas los pecados del mundo Hazme el favor de decirme la hora. Cordero de dios que lavas los pecados del mundo Dame tu lana para hacerme un sweater. Cordero de dios que lavas los pecados del mundo Déjanos fornicar tranquilamente: No te inmiscuyas en ese momento sagrado.
2.
Aprovecho la hora del
almuerzo...
Aprovecho la hora del almuerzo...
Aprovecho la hora del almuerzo para hacer un examen de conciencia ¿Cuántos brazos me quedan por abrir? ¿Cuántos pétalos negros por cerrar? ¡A lo mejor soy un sobreviviente! El receptor de radio me recuerda mis deberes, las clases, los poemas con una voz que parece venir desde lo más profundo del sepulcro. El corazón no sabe que pensar. Hago como que miro los espejos un cliente estornuda a su mujer otro enciende un cigarro otro lee Las últimas noticias. ¡Qué podemos hacer, árbol sin hojas, fuera de dar la última mirada en dirección del paraíso perdido! Responde sol oscuro ilumina un instante aunque después te apagues para siempre.
3.
Cambios de nombre
Cambios de nombre
A los amantes de las bellas letras Hago llegar mis mejores deseos Voy a cambiar de nombre a algunas cosas. Mi posición es ésta : El poeta no cumple su palabra Si no cambia los nombres de las cosas. ¿Con qué razón el sol Ha de seguir llamándose sol? ¡Pido que se llame Micifuz El de las botas de cuarenta leguas! ¿Mis zapatos parecen ataúdes? Sepan que desde hoy en adelante Los zapatos se llaman ataúdes. Comuníquese, anótese y publíquese Que los zapatos han cambiado de nombre : Desde ahora se llaman ataúdes. Bueno, la noche es larga Todo poeta que se estime a sí mismo Debe tener su propio diccionario Y antes que se me olvide Al propio dios hay que cambiarle nombre Que cada cual lo llame como quiera : Es es un problema personal.
4.
Cartas
Cartas
a una desconocida Cuando pasen los años, cuando pasen los años y el aire haya cavado un foso entre tu alma y la mía; cuando pasen los años y yo sólo sea un hombre que amó, un ser que se detuvo un instante frente a tus labios, un pobre hombre cansado de andar por los jardines, ¿dónde estarás tú? ¡Dónde estarás, oh hija de mis besos!
5.
Defensa
Defensa
de Violeta Parra
Dulce vecina de la verde selva
Huésped eterno del abril florido
Grande enemiga de la zarzamora
Violeta Parra.
Jardinera
locera
costurera
Bailarina del agua transparente
Árbol lleno de pájaros
cantores
Violeta Parra.
Has recorrido toda la comarca
Desenterrando cántaros de greda
Y liberando pájaros cautivos
Entre las ramas.
Preocupada
siempre de los otros
Cuando no del sobrino
de la tía
Cuándo vas a acordarte de ti misma
Viola piadosa.
Tu dolor es un círculo infinito
Que no comienza ni termina nunca
Pero tú te sobrepones a todo
Viola admirable.
Cuando se trata de bailar la cueca
De tu
guitarra no se libra nadie
Hasta los muertos salen a bailar
Cueca valseada.
Cueca de
la Batalla de Maipú
Cueca del Hundimiento del Angamos
Cueca del Terremoto de Chillán
Todas las cosas.
Ni
bandurria
ni tenca
ni zorzal
Ni codorniza libre ni cautiva
Tú
solamente tú
tres veces tú
Ave del paraíso terrenal.
Charagüilla gaviota de agua dulce
Todos los adjetivos se hacen pocos
Todos los sustantivos se hacen pocos
Para nombrarte.
Poesía
pintura
agricultura
Todo lo haces a las mil maravillas
Sin el menor
esfuerzo
Como quien se bebe una copa de vino.
Pero los secretarios no
te quieren
Y te cierran la puerta de tu casa
Y te declaran la guerra a
muerte
Viola doliente.
Porque tú no te vistes de payaso
Porque tú
no te compras ni te vendes
Porque hablas la lengua de la tierra
Viola chilensis.
¡Porque tú los aclaras en el acto!
Cómo van a quererte
me pregunto
Cuando son unos tristes funcionarios
Grises como las
piedras del desierto
¿No te parece?
En cambio tú
Violeta de los Andes
Flor de la cordillera de la costa
Eres un
manantial inagotable
De vida humana.
Tu corazón se abre cuando quiere
Tu
voluntad se cierra cuando quiere
Y tu salud navega cuando quiere
Aguas arriba!
Basta que
tú los llames por sus nombres
Para que los colores y las formas
Se levanten y anden como Lázaro
En cuerpo y alma.
¡Nadie puede quejarse cuando tú
Cantas
6.
El hombre imaginario
El hombre imaginario
El hombre imaginario vive en una mansión imaginaria rodeada de árboles imaginarios a la orilla de un río imaginario De los muros que son imaginarios penden antiguos cuadros imaginarios irreparables grietas imaginarias que representan hechos imaginarios ocurridos en mundos imaginarios en lugares y tiempos imaginarios Todas las tardes imaginarias sube las escaleras imaginarias y se asoma al balcón imaginario a mirar el paisaje imaginario que consiste en un valle imaginario circundado de cerros imaginarios. Sombras imaginarias vienen por el camino imaginario entonando canciones imaginarias a la muerte del sol imaginario. Y en las noches de luna imaginaria sueña con la mujer imaginaria que le brindó su amor imaginario vuelve a sentir ese mismo dolor ese mismo placer imaginario y vuelve a palpitar el corazón del hombre imaginario.
7.
Epitafio
Epitafio
De estatura mediana, Con una voz ni delgada ni gruesa Hijo mayor de un profesor primario Y de una modista de trastienda; Flaco de nacimiento Aunque devoto de la buena mesa; De mejillas escuálidas Y de más bien abundantes orejas; Con un rostro cuadrado En que los ojos se abren apenas Y una nariz de boxeador mulato Baja a la boca del ídolo azteca -Todo esto bañado Por una luz entre irónica y pérfida- Ni muy listo detonto de remate Fui lo que fui: una mezcla De vinagre y aceite de comer ¡Un embutido de ángel y bestia!
8.
Es olvido
Es olvido
Juro que no recuerdo ni su nombre, mas moriré llamándola María, no por simple capricho de poeta: por su aspecto de plaza de provincia. ¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros, ella una joven pálida y sombría. Al volver una tarde del Liceo supe de la su muerte inmerecida, nueva que me causó tal desengaño que derramé una lágrima al oírla. Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!, y eso que soy persona de energía. Si he de conceder crédito a lo dicho por la gente que trajo la noticia debo creer, sin vacilar un punto, que murió con mi nombre en las pupilas, hecho que me sorprende, porque nunca fue para mí otra cosa que una amiga. Nunca tuve con ella más que simples relaciones de estricta cortesía, nada más que palabras y palabras y una que otra mención de golondrinas. La conocí en mi pueblo (de mi pueblo sólo queda un puñado de cenizas), pero jamás vi en ella otro destino que el de una joven triste y pensativa. Tanto fue así que hasta llegué a tratarla con el celeste nombre de María, circunstancia que prueba claramente la exactitud central de mi doctrina. Puede ser que una vez la haya besado, ¡quién es el que no besa a sus amigas!, pero tened presente que lo hice sin darme cuenta bien de lo que hacía. No negaré, eso sí, que me gustaba su inmaterial y vaga compañía que era como el espíritu sereno que a las flores domésticas anima. Yo no puedo ocultar de ningún modo la importancia que tuvo su sonrisa ni desvirtuar el favorable influjo que hasta en las mismas piedras ejercía. Agreguemos, aún, que de la noche fueron sus ojos fuente fidedigna. Mas, a pesar de todo, es necesario que comprendan que yo no la quería sino con ese vago sentimiento con que a un pariente enfermo se designa. Sin embargo sucede, sin embargo, lo que a esta fecha aún me maravilla, ese inaudito y singular ejemplo de morir con mi nombre en las pupilas, ella, múltiple rosa inmaculada, ella que era una lámpara legítima. Tiene razón, mucha razón, la gente que se pasa quejando noche y día de que el mundo traidor en que vivimos vale menos que rueda detenida: mucho más honorable es una tumba, vale más una hoja enmohecida, nada es verdad, aquí nada perdura, ni el color del cristal con que se mira. Hoy es un día azul de primavera, creo que moriré de poesía, de esa famosa joven melancólica no recuerdo ni el nombre que tenía. Sólo sé que pasó por este mundo como una paloma fugitiva: la olvidé sin quererlo, lentamente, como todas las cosas de la vida.
9.
Hasta luego
Hasta luego
Ha llegado la hora de retirarse Estoy agradecido de todos Tanto de los amigos complacientes Como de los enemigos frenéticos ¡Inolvidables personajes sagrados! Miserable de mí Si no hubiera logrado granjearme La antipatía casi general: ¡Salve perros felices Que salieron a ladrarme al camino! Me despido de ustedes Con la mayor alegría del mundo. Gracias, de nuevo, gracias Reconozco que se me caen las lágrimas Volveremos a vernos En el mar, en la tierra donde sea. Pórtense bien, escriban Sigan haciendo pan Continúen tejiendo telarañas Les deseo toda clase de parabienes: Entre los cucuruchos De esos árboles que llamamos cipreses Los espero con dientes y muelas.
10.
La doncella y la muerte
La doncella y la muerte
Una doncella rubia se enamora De un caballero que parece la muerte. La doncella lo llama por teléfono Pero él no se da por aludido. Andan por unos cerros Llenos de lagartijas de colores. La doncella sonríe Pero la calavera no ve nada. Llegan a una cabaña de madera, La doncella se tiende en un sofá La calavera mira de reojo. La doncella le ofrece una manzana Pero la calavera la rechaza, Hace como que lee una revista. La doncella rolliza Toma una flor que hay en un florero Y se la arroja a boca de jarro. Todavía la muerte no responde. Viendo que nada le da resultado La doncella terrible Quema todas sus naves de una vez: Se desnuda delante del espejo, Pero la muerte sigue imperturbable. Ella sigue moviendo las caderas Hasta que el caballero la posee.
11.
La mujer
La mujer
La mujer llena de hijos no tenía donde vivir Una mujer que era madre, que era hermana Esposa no era, había sido Una maldición pesaba sobre ella Sobre su cabeza pesaba un cielo lleno de nubes Y sobre sus pies pesaba todo Yo estaba ahí de paso Una especie de antimujer que lo vislumbra todo El otro platillo de la balanza Pues podía ser hijo como que efectivamente lo era Podía ser padre, hermano Podía ser esposo. La mujer había elegido el lecho de un río para levantar sus tablas Los utensilios domésticos yacían amontonados Paisajes, matorrales se veían Se veían piedras. Todo esto ocurría en el corazón de una isla Qué isla era aquella dios santo Dios Santo quién era yo para reírme de Cronos Preguntaba a la hija idiota qué es aquello Apuntando con el índice hacia unos cerros próximos ¡Nieve! respondía ella Correcto, era nieve. En verdad era nieve. Me daba vuelta y sin dejar de reír preguntaba de nuevo Mirando ahora hacia el otro confín. Nieve respondía de nuevo. Estábamos rodeados de nieve Pero era el corazón del verano. Pensamiento profético: Toda esta gente va a desaparecer. Pensé que esa gente podía desaparecer Los hijos mayores podían ser hermanos Porque la sangre se había mezclado hacía tiempo Los hijos mayores hablaban Decían frases Partirían ellos Ellos se presentaban en forma de imágenes Tomaban sus sombreros y se retiraban. "El frío los hará desaparecer" Ese pensamiento siniestro se apoderó de mí El lecho del río se llenará de agua Etc., etc. Entonces yo partí en busca de víveres Prometí volver con algo seguro Hacía esfuerzos para no fracasar Pero las piernas me temblaban Salí al camino Pero no, felizmente no Aquélla no era una tierra desolada. A ambos lados del camino descubrí chozas Los pequeños palacios de los campesinos Chozas miserables es cierto Pero chozas de tierra: no de tablas Poco a poco me fui acercando a ellas De ellas salía humo Con el rabo del ojo vi un corredor Ensayé una pregunta, fracasé Ensayé otra pregunta que extraje del fondo del espíritu Fracasé Aquellas mujeres me enjuiciaban Dios Santo para qué me enjuiciaban aquellas mujeres Si yo sólo era un transeúnte Un quijote que no conoce los caminos (Con el nombre de la isla me hubiera bastado) Pero ellas hacían muecas Se reirían seguramente Pregunté dónde podría alquilar una casa Habrá por aquí una casa que se alquile? La imagen de la mujer anterior no desaparecía Yo trabajaba para ella Sufría posiblemente sufría Quería sacarla del abismo Seguí entonces por los caminos El camino mismo me hacía marchar Deambulando siempre Sin perder completamente las esperanzas Siempre mirando hacia atrás Llegué a un villorrio Pero las chozas habían sido quemadas Solo quedaban los esqueletos En un recodo del camino encontré una posada Un anciano que vendía menestras Vendía vino Descripción del anciano: Recuerdo que usaba un guardapolvo Recuerdo las botellas de diferentes tipos Pidió a otro cliente que me llevase en su automóvil Cuando el motor ya estaba en marcha se acercó a la cabina Hizo un obsequio Y me animó para que siguiera indagando Siguiera buscando. El chofer no era un isleño Pero había llegado antes que yo Fumaba Tenía una casa por armar Veinticinco mil costaba esa casa La armaría en el lecho del río "Aquí no hay dónde levantar unos palos" "Sólo existe el lecho del río" Y el invierno? "No hay que pensar en el invierno" "No correrá más agua" "El agua estará en todas partes" "Pero no en el río" "Los tranques..." (Respuesta enigmática) Pero yo estaba seguro de la catástrofe Descripción de la catástrofe: Cuando asomamos al valle vimos avanzar las aguas turbulentas El río se llenaba rápidamente Corrí hacia el puente Habrían escapado los míos? Las aguas empezaban a apoderarse de todo Pero aquella mujer valiente no ha sido derrotada Da voces Refunfuñando despierta esa mujer maldita No quiere salvar a sus hijos "Después los iré a buscar" "Primero hay que averiguar quién destapó los tranques" La culpa recae sobre un zorro que andaba en busca de alimento Lo acorralan contra la ribera Gime Escupen sus ojos Yo rescato mi hija. La acerco al fuego Froto su cuerpo Mueve los pies Trato de volverla a la vida Pero aquello parece una caja De su cabeza salen llamas Tengo que volverla al agua Recriminaciones de la mujer Tú eres el culpable de todo Tú eres el culpable de todo.
12.
La víbora
La víbora
Durante largos años estuve condenado a adorar a una mujer despreciable,
sacrificarme por ella, sufrir humillaciones y burlas sin cuento,
trabajar día y noche para alimentarla y vestirla,
llevar a cabo algunos delitos, cometer algunas faltas,
a la luz de la luna realizar pequeños robos,
falsificaciones de documentos comprometedores,
so pena de caer en descrédito ante sus ojos fascinantes.
En horas
de comprensión solíamos concurrir a los parques
y retratarnos juntos manejando una lancha a motor,
o nos íbamos a un café danzante
donde nos entregábamos a un baile desenfrenado
que se prolongaba hasta altas horas de la madrugada.
Largos años viví prisionero del encanto de aquella mujer
que solía presentarse a mi oficina completamente desnuda
ejecutando las contorsiones más difíciles de imaginar
con el propósito de incorporar mi pobre alma a su órbita
y, sobre todo, para extorsionarme hasta el último centavo.
Me prohibía estrictamente que me relacionase con mi familia.
Mis amigos eran separados de mí mediante libelos infamantes
que la víbora hacía publicar en un diario de su propiedad.
Apasionada hasta el delirio no me daba un instante de tregua,
exigiéndome perentoriamente que besara su boca
y que contestase sin dilación sus necias preguntas,
varias de ellas referentes a la eternidad ya la vida futura,
temas que producían en mí un lamentable estado de ánimo,
zumbidos de oídos, entrecortadas náuseas, desvanecimientos prematuros
que ella sabía aprovechar con ese espíritu práctico que la caracterizaba
para vestirse rápidamente sin pérdida de tiempo
y abandonar mi departamento dejándome con un palmo de narices.
Esta situación se prolongó por más de cinco años.
Por temporadas vivíamos juntos en una pieza redonda
que pagábamos a medias en un barrio de lujo cerca del cementerio.
(Algunas noches hubimos de interrumpir nuestra luna de miel
para hacer frente a las ratas que se colaban por la ventana).
Llevaba la víbora un minucioso libro de cuentas
en el que anotaba hasta el más mínimo centavo que yo le pedía en
préstamo;
o me permitía usar el cepillo de dientes que yo mismo le había regalado
y me acusaba de haber arruinado su juventud:
lanzando llamas por los ojos me emplazaba a comparecer ante el juez
y pagarle dentro de un plazo prudente parte de la deuda
pues ella necesitaba ese dinero para continuar sus estudios.
Entonces hube de salir a la calle y vivir de la caridad pública,
dormir en los bancos de las plazas,
donde fui encontrado muchas veces moribundo por la policía
entre las primeras hojas del otoño.
Felizmente aquel estado de cosas no pasó más adelante,
porque cierta vez que yo me encontraba en una plaza también
posando frente a una cámara fotográfica
unas deliciosas manos femeninas me vendaron de pronto la vista
mientras una voz amada para mí me preguntaba quién soy yo.
Tu eres mi amor, respondí con serenidad.
¡Ángel mío, dijo ella nerviosamente,
permite que me siente en tus rodillas una vez más!
Entonces pude percatarme de que ella se presentaba ahora
provista de un pequeño taparrabos.
Fue un encuentro memorable, aunque lleno de notas discordantes:
me he comprado una parcela, no lejos del matadero, exclamó,
allí pienso construir una especie de pirámide
en la que podamos pasar los últimos días de nuestra vida.
Ya he terminado mis estudios, me he recibido de abogado,
dispongo de un buen capital;
dediquémonos a un negocio productivo, los dos, amor mío, agregó,
lejos del mundo construyamos nuestro nido.
Basta de sandeces, repliqué, tus planes me inspiran desconfianza.
Piensa que de un momento a otro mi verdadera mujer
puede dejarnos a todos en la miseria más espantosa.
Mis hijos han crecido ya, el tiempo ha transcurrido,
me siento profundamente agotado, déjame reposar un instante,
tráeme un poco de agua, mujer,
consígueme algo de comer en alguna parte,
estoy muerto de hambre,
no puedo trabajar más para ti,
todo ha terminado entre nosotros.
13.
Madrigal
Madrigal
Yo me haré millonario una noche Gracias a un truco que me permitirá fijar las imágenes En un espejo cóncavo. O convexo. Me parece que el éxito será completo Cuando logre inventar un ataúd de doble fondo Que permita al cadáver asomarse a otro mundo. Ya me he quemado bastante las pestañas En esta absurda carrera de caballos En que los jinetes son arrojados de sus cabalgaduras Y van a caer entre los espectadores. Justo es, entonces, que trate de crear algo Que me permita vivir holgadamente O que por lo menos me permita morir. Estoy seguro de que mis piernas tiemblan, Sueño que se me caen los dientes Y que llego tarde a unos funerales.
14.
Manifiesto
Manifiesto
Señoras y señores Esta es nuestra última palabra. -Nuestra primera y última palabra- Los poetas bajaron del Olimpo. Para nuestros mayores La poesía fue un objeto de lujo Pero para nosotros Es un artículo de primera necesidad: No podemos vivir sin poesía. A diferencia de nuestros mayores -Y esto lo digo con todo respeto- Nosotros sostenemos Que el poeta no es un alquimista El poeta es un hombre como todos Un albañil que construye su muro: Un constructor de puertas y ventanas. Nosotros conversamos En el lenguaje de todos los días No creemos en signos cabalísticos. Además una cosa: El poeta está ahí Para que el árbol no crezca torcido. Este es nuestro lenguaje. Nosotros denunciamos al poeta demiurgo Al poeta Barata Al poeta Ratón de Biblioteca. Todo estos señores -Y esto lo digo con mucho respeto- Deben ser procesados y juzgados Por construir castillos en el aire Por malgastar el espacio y el tiempo Redactando sonetos a la luna Por agrupar palabras al azar A la última moda de París. Para nosotros no: El pensamiento no nace en la boca Nace en el corazón del corazón. Nosotros repudiamos La poesía de gafas obscuras La poesía de capa y espada La poesía de sombrero alón. Propiciamos en cambio La poesía a ojo desnudo La poesía a pecho descubierto La poesía a cabeza desnuda. No creemos en ninfas ni tritones. La poesía tiene que ser esto: Una muchacha rodeada de espigas O no ser absolutamente nada. Ahora bien, en el plano político Ellos, nuestros abuelos inmediatos, ¡Nuestros buenos abuelos inmediatos! Se refractaron y dispersaron Al pasar por el prisma de cristal. Unos pocos se hicieron comunistas. Yo no sé si lo fueron realmente. Supongamos que fueron comunistas, Lo que sé es una cosa: Que no fueron poetas populares, Fueron unos reverendos poetas burgueses. Hay que decir las cosas como son: Sólo uno que otro Supo llegar al corazón del pueblo. Cada vez que pudieron Se declararon de palabra y de hecho Contra la poesía dirigida Contra la poesía del presente Contra la poesía proletaria. Aceptemos que fueron comunistas Pero la poesía fue un desastre Surrealismo de segunda mano Decadentismo de tercera mano, Tablas viejas devueltas por el mar. Poesía adjetiva Poesía nasal y gutural Poesía arbitraria Poesía copiada de los libros Poesía basada En la revolución de la palabra En circunstancias de que debe fundarse En la revolución de las ideas. Poesía de círculo vicioso Para media docena de elegidos: "Libertad absoluta de expresión". Hoy nos hacemos cruces preguntando Para qué escribirían esas cosas ¿Para asustar al pequeño burgués? ¡Tiempo perdido miserablemente! El pequeño burgués no reacciona Sino cuando se trata del estómago. ¡Qué lo van a asustar con poesías! La situación es ésta: Mientras ellos estaban Por una poesía del crepúsculo Por una poesía de la noche Nosotros propugnamos La poesía del amanecer. Este es nuestro mensaje, Los resplandores de la poesía Deben llegar a todos por igual La poesía alcanza para todos. Nada más, compañeros Nosotros condenamos -Y esto sí que lo digo con respeto- La poesía de pequeño dios La poesía de vaca sagrada La poesía de toro furioso. Contra la poesía de las nubes Nosotros oponemos La poesía de la tierra firma -Cabeza fría, corazón caliente Somos tierrafirmistas decididos- Contra la poesía de café La poesía de la naturaleza Contra la poesía de salón La poesía de la plaza pública La poesía de protesta social. Los poetas bajaron del Olimpo.
15.
Me retracto de todo lo dicho
Me retracto de todo lo dicho
Antes de despedirme
Tengo derecho a un último deseo:
Generoso lector
quema este libro
No representa 1o que quise decir
A pesar de que
fue escrito con sangre
No representa lo que quise decir.
Mi situación no puede ser
más triste
Fui derrotado por mi propia sombra:
Las palabras se
vengaron de mí.
Perdóname lector
Amistoso lector
Que no me pueda despedir de
ti
Con un abrazo fiel:
Me despido de ti
con una triste sonrisa forzada.
Puede que yo no sea más que
eso
pero oye mi última palabra:
Me retracto de todo lo dicho.
Con la mayor amargura del mundo
Me retracto de todo lo que he dicho.
16.
Mujeres
Mujeres
La mujer imposible, La mujer de dos metros de estatura, La señora de mármol de Carrara Que no fuma ni bebe, La mujer que no quiere desnudarse Por temor a quedar embarazada, La vestal intocable Que no quiere ser madre de familia, La mujer que respira por la boca, La mujer que camina Virgen hacia la cámara nupcial Pero que reacciona como hombre, La que se desnudó por simpatía Porque le encanta la música clásica La pelirroja que se fue de bruces, La que sólo se entrega por amor La doncella que mira con un ojo, La que sólo se deja poseer En el diván, al borde del abismo, La que odia los órganos sexuales, La que se une sólo con su perro, La mujer que se hace la dormida (El marido la alumbra con un fósforo) La mujer que se entrega porque sí Porque la soledad, porque el olvido... La que llegó doncella a la vejez, La profesora miope, La secretaria de gafas oscuras, La señorita pálida de lentes (Ella no quiere nada con el falo) Todas estas walkirias Todas estas matronas respetables Con sus labios mayores y menores Terminarán sacándome de quicio.
17.
Oda a unas palomas
Oda a unas palomas
Qué divertidas son Estas palomas que se burlan de todo Con sus pequeñas plumas de colores Y sus enormes vientres redondos. Pasan del comedor a la cocina Como hojas que dispersa el otoño Y en el jardín se instalan a comer Moscas, de todo un poco, Picotean las piedras amarillas O se paran en el lomo del toro: Más ridículas son que una escopeta O que una rosa llena de piojos. Sus estudiados vuelos, sin embargo, Hipnotizan a mancos y cojos Que creen ver en ellas La explicación de este mundo y el otro. Aunque no hay que confiarse porque tienen El olfato del zorro, La inteligencia fría del reptil Y la experiencia larga del loro. Más hipnóticas son que el profesor Y que el abad que se cae de gordo. Pero al menor descuido se abalanzan Como bomberos locos, Entran por la ventana al edificio Y se apoderan de la caja de fondos. A ver si alguna vez Nos agrupamos realmente todos Y nos ponemos firmes Como gallinas que defienden sus pollos.
Frases y pensamientos de Nicanor Parra
10 citas« Creemos ser país y la verdad es que somos apenas paisaje. »
« Durante medio siglo la poesía fue el paraíso del tonto solemne hasta que vine yo y me instalé con mi montaña rusa. »
« El tiempo lo ha borrado todo como una blanca tempestad de arena. »
« Yo no soy derechista ni izquierdistaYo simplemente rompo con todo. »
« Para salir del círculo vicioso es recomendable el acto gratuito. »
« No nos echemos tierra a los ojosEl automóvil es una silla de ruedasEl león está hecho de corderosLos poetas no tienen biografíaLa muerte es un hábito colectivoLos niños nacen para ser felicesLa realidad tiende a desaparecerFornicar es un acto diabólicoDios es un buen amigo de los pobres. »
« Nosotros conversamosen el lenguaje de todos los días;no creemos en signos cabalísticos. »
« Revoluciones:Las idean los idealistasLas llevan a la práctica los fanáticosY se aprovechan de ellas los pícaroslos linces los sinvergüenzas. »
« Aunque ha sabido cultivar con fortuna la poesía de acento popular, la contribución más original de Nicanor Parra son sus antipoemas. »
« Alza del pan origina nueva alza del pan. »
« Bien, y ahora ¿quién nos liberará de nuestros liberadores?. »
« Creemos ser país y la verdad es que somos apenas paisaje. »
« Durante medio siglo la poesía fue el paraíso del tonto solemne hasta que vine yo y me instalé con mi montaña rusa. »
« El tiempo lo ha borrado todo como una blanca tempestad de arena. »
« Yo no soy derechista ni izquierdistaYo simplemente rompo con todo. »
« Para salir del círculo vicioso es recomendable el acto gratuito. »
« No nos echemos tierra a los ojosEl automóvil es una silla de ruedasEl león está hecho de corderosLos poetas no tienen biografíaLa muerte es un hábito colectivoLos niños nacen para ser felicesLa realidad tiende a desaparecerFornicar es un acto diabólicoDios es un buen amigo de los pobres. »
« Nosotros conversamosen el lenguaje de todos los días;no creemos en signos cabalísticos. »
« Revoluciones:Las idean los idealistasLas llevan a la práctica los fanáticosY se aprovechan de ellas los pícaroslos linces los sinvergüenzas. »
« Aunque ha sabido cultivar con fortuna la poesía de acento popular, la contribución más original de Nicanor Parra son sus antipoemas. »
Poemas y obras destacadas
Antología de poemas inmortales
Reúne las composiciones poéticas más aclamadas de Nicanor Parra, donde la maestría del verso y la hondura del sentimiento alcanzan su máxima expresión.
Sus versos exploran la belleza de la naturaleza, el anhelo del amor verdadero y la búsqueda de sentido ante los enigmas del destino.
Una antología indispensable que demuestra por qué su poesía sigue viva y resonando con fuerza en el corazón de los lectores actuales.
Algunos libros de poesía de Nicanor Parra:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: