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Nazim Hikmet
Nazim Hikmet es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras com...
Vida
Nazim Hikmet es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.
Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.
Poemas de Nazim Hikmet
1.
1.
1.
Carbunco
Sobre dos columnas de la primera página yacen
dos niños desnudos
sobre dos columnas de la primera página
con la piel en los huesos.
Tienen la carne agujereada, reventada.
Uno es de Diyarbakïr, el otro de Ergani.
Tienen los brazos y las piernas raquíticos
enorme la cabeza
y un grito pavoroso en sus bocas abiertas
en la primera página dos ranitas aplastadas a pedradas.
Dos ranitas
dos hijos míos ,enfermos de carbunco.
Quién sabe cuantos miles se nos van en un año
sin haber podido saciar siquiera su sed.
Y el señor subsecretario:
(así lo agarre el carbunco)
«No hay ningún motivo para preocuparse», dice.
3 de agosto de 1959
2.
1959
1959
2. El jefe de policía
Abierto como una herida, el sol en el cielo
se desangra.
Un aeródromo.
Los presos preventivos, las manos sobre el vientre:
porras, jeeps,
muros carcelarios, comisarías
y cuerdas que se balancean sobre el patíbulo
y los paisanos que no aparecen
y un niño que no pudo soportar la tortura
y se tiró desde el tercer piso de la Jefatura.
Y ahí está el señor Jefe de Policía
baja del avión
vuelve de América
de un curso de formación.
Estudiaron métodos para no dejar dormir
y quedaron encantados
de los electrodos aplicados en los testículos
y también dieron una conferencia sobre nuestras celdas de castigo
ofrecieron satisfactorias explicaciones
de cómo poner huevos recién hervidos en los sobacos
y cómo despellejar delicadamente la piel con cerillas encendidas.
El señor
Jefe de Policía baja del avión
vuelve de América
porras y jeeps
y cuerdas que se balancean sobre el patíbulo
ha vuelto el jefe dicen encantados.
1959
De
"Ãltimos poemas 1959-1960-1961"
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)
3.
Al
partir, me quedan cosas que acabar...
Al partir, me quedan cosas que acabar...
Al partir, me quedan cosas que acabar,
al partir.
Salvé la gacela de la mano del cazador,
pero siguió desvanecida, sin recobrar el sentido.
Cogí la naranja de la rama,
pero no pude despojarla de su corteza.
Me reuní con las estrellas,
pero no pude contarlas.
Saqué agua del pozo,
pero no pude servirla en los vasos.
Coloqué las rosas en la bandeja,
pero no pude tallar las tazas de piedra.
No sacié mis amores.
Al partir, me quedan cosas que acabar,
al partir.
Junio
de 1959
De
"Ãltimos poemas 1959-1960-1961"
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)
4.
Autobiografía
Autobiografía
Nací en
1902
no he vuelto nunca a mi ciudad natal
no me gustan los retornos
a los tres años en Alepo era nieto de bajá
a los diecinueve estudiante en la universidad comunista de Moscú
a los cuarenta y nueve otra vez en Moscú invitado por el Comité Central
y desde los catorce años soy poeta
hay hombres que conocen las diferentes clases de hierbas; otros, de
peces;
yo, de separaciones
hay hombres que se saben de memoria el nombre de cada estrella;
yo, de nostalgias
he dormido en las cárceles y en los grandes hoteles
he conocido el hambre y también la huelga de hambre y no hay plato
que no haya probado
a los treinta años quisieron ahorcarme
a los cuarenta y ocho quisieron concederme el Premio mundial de la Paz
y me lo concedieron
a los treinta y seis durante medio año sólo pude recorrer cuatro metros
cuadrados de hormigón
a los cincuenta y nueve volé desde Praga a La Habana
en dieciocho horas
no conocí a Lenin pero hice la guardia de honor junto a su féretro en
1924
en 1961 el mausoleo que visito son sus libros
han intentado alejarme de mi partido
pero han fracasado
tampoco he sido aplastado por los ídolos caídos
en 1951
viajé por mar hacia la muerte con un joven camarada
en 1952 con el corazón cascado esperé la muerte durante cuatro meses
estuve locamente celoso de las mujeres a las que amé
no envidié a nadie ni siquiera a Charlot
engañé a mis mujeres
pero nunca hablé mal de mis amigos a sus espaldas
he bebido pero no soy un borracho
tuve la suerte de ganarme siempre el pan con el sudor de mi frente
si mentí fue porque sentí vergüenza ajena
por piedad
pero también he mentido porque sí
he montado en tren en avión y en coche
la mayoría no puede hacerlo
he ido a la ópera
la mayoría no puede ir y ni siquiera sabe que existe
sin embargo desde 1921 no voya muchos de los sitios
donde va la mayoría la mezquita la iglesia la sinagoga
el templo el curandero
pero a veces me gusta que me lean los posos de café
se me ha publicado en treinta o cuarenta lenguas
pero estoy prohibido en Turquía en mi propia lengua
hasta ahora no he tenido cáncer
tampoco es obligatorio
nunca seré primer ministro o algo parecido
tampoco me gustaría serlo
nunca he ido a la guerra
no he descendido a los refugios en medio de la noche
no he recorrido los caminos del exilio bajo el vuelo rasante de los
avi0nes
pero me he enamorado ya cerca de los sesenta
camaradas en pocas palabras
hoy en Berlín aunque muerto de nostalgia
puedo decir que he vivido como un hombre
pero los años que me quedan por vivir
y las cosas que puedan sucederme
¿quién lo sabe?
Esta autobiografía fue escrita en Berlín Oriental el 11 de setiembre
de 1961
De
"Ãltimos poemas 1959-1960-1961"
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)
5.
Bakã
Bakã
Bakú de noche
Noche sin estrellas hasta el pesado mar
noche cerrada y oscura
la ciudad de Bakú es un soleado campo de trigo
Estoy en la colina,
el sol me da de lleno en la cara
se escucha en el aire un preludio de rast que fluye como las
aguas del Bósforo.
Estoy en la colina,
mi corazón es como una balsa
que se aleja en una separación infinita
y va más allá de los recuerdos
hasta el pesado mar sin estrellas
en la noche cerrada y oscura.
Bakú, febrero de 1960
De
"Ãltimos poemas 1959-1960-1961"
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)
6.
Leipzig, 30 de junio de 1959
Leipzig, 30 de junio de 1959
Chicas como hilos de oro...
Chicas
como hilos de oro
en esta ciudad
europea
se pasean con babuchas como las nuestras.
Sobre el Estambul que llevo dentro el cielo está despejado.
Un ciprés, una fuente, Ãsküdar.
Aunque me echara a correr, no alcanzaría
no alcanzaría el vapor que está saliendo del muelle.
Leipzig, 30 de junio de 1959
De
"Ãltimos poemas 1959-1960-1961"
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)
7.
Con
Con
este calor pienso en ti...
Con este
calor pienso en ti
tu desnudez
tu cuello tus muñecas
las cosas que me decías
con los pies como una blanca paloma descansando en un cojín.
Con este calor pienso en ti
no sé si lo que más recuerdo
lo que viene a mis ojos
es tu cuello tus muñecas
tus pies descalzos
las cosas que me decías cuando eras mía.
Con este calor amarillo pienso en ti
en la habitación de un hotel con este calor amarillo pienso en ti
y me despojo de mi soledad
mi soledad que se parece un
poco a la muerte.
10 de julio de 1959
De
"Ãltimos poemas 1959-1960-1961"
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)
8.
Dos
Dos
amores
En un corazón no caben dos amores
mentira
puede ser.
En la ciudad de las lluvias frías
es de noche y estoy tumbado en la habitación de un hotel
mis ojos están clavados en lo alto
pasan nubes por el techo
pesadas como los camiones que corren por el asfalto húmedo
y a la derecha a lo lejos
una construcción blanca
tal vez de cien pisos
en lo alto brilla una aguja de oro.
Pasan nubes por el techo
nubes cargadas de soles como caiques de sandías.
Me siento en el alféizar de la ventana
el reflejo del agua acaricia mi rostro
¿estoy a la orilla de un río
o a la orilla del mar?
¿Qué hay en aquella bandeja
en aquella bandeja rosada
fresas o moras?
¿Estoy en un campo de narcisos
o en un bosque de hayas nevadas?
Las mujeres que amo ríen y lloran
en dos lenguas.
De
"Ãltimos poemas 1959-1960-1961"
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)
9.
El
El
quinto día de una huelga de hambre Si no consigo expresar bien, hermanos, Lo que quiero decirles, Tendrán que disculparme: Siento algunos mareos, me da vueltas un poco la cabeza. No es el alcohol. Apenas, es un poquito de hambre. Hermanos, Los de Europa, los de Asia, los de América: Yo no estoy en prisión ni en huelga de hambre. Me he tendido en el césped, esta noche de mayo, Y los ojos de ustedes me miran de muy cerca, lucientes como estrellas, En tanto que sus manos son una sola mano estrechando la mía, como la de mi madre, como la de mi amada, como la de mi vida. Hermanos míos: Por otra parte, ustedes nunca me abandonaron, Ni a mí, ni a mi país, ni tampoco a mi pueblo. Del mismo modo que los quiero a ustedes, ustedes quieren a los míos, lo sé. Gracias, hermanos, gracias. Hermanos míos: Yo no tengo la intención de morir. Si soy asesinado, Sé que entre ustedes seguiré viviendo: Yo estaré en los poemas de Aragón (en su verso que canta la dicha del futuro), Yo estaré en la paloma de la paz, de Picasso, Yo estaré en las canciones de Paul Robeson Y, sobre todo y lo que es más hermoso: Yo estaré en la triunfante risa del camarada, Entre los cargadores portuarios de Marsella. Para decirles la verdad, hermanos, Yo soy feliz, feliz a rienda suelta.
10.
En el restaurante Astoria de Berlín...
En el restaurante Astoria de Berlín...
En el
restaurante Astoria de Berlín
había una camarera
una chica como una gota de plata.
Por encima de las bandejas repletas me sonreía.
Se parecía a las chicas de mi perdido país.
Pero no sé por qué
a veces tenía ojeras.
No tuve suerte
no pude sentarme en las mesas que ella atendía.
Ningún día se sentó en las mesas que yo atendía.
Era un hombre entrado en años.
Parecía como si estuviera enfermo,
tomaba comida
de régimen.
Estaba muy triste y me miraba
pero no sabía alemán.
Tres meses vino a desayunar, comer y cenar,
luego desapareció.
Puede que volviera a su país
o que no volviera y haya
muerto.
23 de julio de 1959
De
"Ãltimos poemas 1959-1960-1961"
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)
11.
Gracias a ti...
Gracias a ti...
Gracias a ti
cada uno de mis días es un mundo limpio y perfumado que huele a melón.
Gracias a ti
todos los frutos se ofrecen a mi mano como si yo fuera el sol.
Gracias a ti sólo pruebo la miel de la esperanza.
Gracias a ti late mi corazón.
Gracias a ti
mis noches más solitarias son como un kilim de Anatolia que
sonríe
desde la pared.
Gracias a ti al final de mi camino, sin llegar a mi ciudad,
he descansado en una rosaleda.
Gracias a ti, no dejo entrar a la muerte
que con sus cantos llama a mi puerta
vestida con sus más sutiles ropajes y me invita al gran descanso.
29 de agosto de 1960
De
"Ãltimos poemas 1959-1960-1961"
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)
12.
La ciudad, la tarde y tú
La ciudad, la tarde y tú
Entre mis brazos estáis desnudas
la ciudad, la tarde y tú
vuestra claridad ilumina mi rostro
y también el olor de vuestros cabellos.
¿De quién son estos latidos
que baten bom bom y se confunden con nuestra respiración?
¿tuyos? ¿de la ciudad? ¿de la tarde?
¿o tal vez son míos?
¿Dónde termina la tarde dónde comienza la ciudad
dónde termina la ciudad dónde comienzas tú
dónde termino yo dónde comienzo?
9 de julio de 1959
13.
La
La
nieve cortó el camino... La nieve cortó el camino tú no estabas me senté con las piernas cruzadas contemplando tu rostro con los ojos cerrados. No pasaban barcos ni volaban aviones tú no estabas yo permanecía apoyado en la pared hablando y hablando sin abrir la boca. Tú no estabas mis manos te acariciaban yo me tapaba la cara con las manos. Diciembre de 1959 De "Ãltimos poemas 1959-1960-1961" Versión de Fernando García Burillo (Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)
14.
La separación se balancea en el aire como una barra de hierro...
La separación se balancea en el aire como una barra de hierro...
La separación se balancea en el aire como una barra de hierro que golpea mi rostro mi rostro estoy aturdido huyo la separación me persigue no puedo escapar me fallan las piernas me derrumbaré la separación no es tiempo ni camino la separación es un puente entre nosotros más fino que un cabello más cortante que una espada más fino que un cabello más cortante que una espada la separación es un puente entre nosotros incluso cuando sentados nuestras rodillas se tocan 6 de junio de 1960 Vuelo Berl¡n-Moscú De "Ãltimos poemas 1959-1960-1961" Versión de Fernando García Burillo (Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)
Versos y pensamientos de Nazim Hikmet
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