Poesía Universal

Miguel Otero Silva

Biografía y amplia selección de poemas de Miguel Otero Silva. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica....

Biografía lírica

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Biografía y amplia selección de poemas de Miguel Otero Silva. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Miguel Otero Silva

7 poemas seleccionados
1.

Anchas sílabas

Que mi pie te despierte, sombra a sombra

		he bajado hasta el fondo de la patria.

		Hoja a hoja, hasta dar con la raíz

		amarga de mi patria.

		

		Que mi fe te levante, sima a sima

		he salido a la luz de la esperanza.

		Hombro a hombro, hasta ver un pueblo en pie

		de paz, izando un alba.

		

		Que mi voz brille libre, letra a letra

		restregué contra el aire las palabras.

		Ah, las palabras. Alguien heló

		los labios -bajo el sol- de España.
2.

Calma

mi sed, 
		amor, en tus vertientes...


		Calma mi sed, amor, en 
		tus vertientes,

		enraízame, amor, en tus sembrados,

		llévame, amor, por mares encrespados,

		clávame, amor, tus uñas y tus dientes.

		

		Di palabras, amor, incoherentes,

		gime versos, amor, jamás pensados,

		sacude, amor, tus pétalos mojados,

		amor, sobre mis huesos combatientes.

		

		Hiéreme, amor, con filo de claveles,

		átame, amor, con tu dogal de mieles,

		quémame, amor, en tu rosal de fuego.

		

		Cimbra, amor, tu silencio estremecido,

		dame tu boca, amor, que la he perdido,

		muere conmigo, amor, que ya estoy ciego.
3.

Cuerpo

de la mujer

		

		                                          
		Tántalo, en fugitiva fuente de oro

		

		Cuerpo de la mujer, río de oro

		donde, hundidos los brazos, recibimos

		un relámpago azul, unos racimos

		de luz rasgada en un frondor de oro.

		

		Cuerpo de la mujer o mar de oro donde,

		amando las manos, no sabemos

		si los senos son olas, si son remos

		los brazos, si son alas solas de oro...

		

		Cuerpo de la mujer, fuente de llanto

		donde, después de tanta luz, de tanto

		tacto sutil, de Tántalo es la pena.

		

		Suena la soledad de Dios. Sentimos

		la soledad de dos. Y una cadena

		que no suena, ancla en Dios almas y limos.
4.

El aire ya no es aire, sino aliento...

El aire ya no es aire, 
		sino aliento; 
		
el agua ya no es agua, sino espejo, 
porque el agua es apenas tu 
		reflejo 
		
y ruta de tu voz es sólo el viento. 


		Ya mi verso no es 
		verso, sino acento; 
		
ya mi andar no es andar, sino cortejo, 
porque vuelvo hacia ti 
		cuando te dejo 
		
y es sombra de tu luz mi pensamiento. 

Ya la herida es floral 
		deshojadura 
		
y la muerte es fluencia de ternura 
que a ti me liga con 
		perpetuos lazos: 
		

tornóse en rosa espléndida la herida 
y ya no es muerte, sino 
		dulce vida, 
		
la muerte que me das entre tus brazos.
5.

Encrucijada

Nos separaba de la calle

		el cristal empañado de lluvia.

		Yo estaba lejos del mundo,

		hoja caída en el remanso de su llanto.

		

		Ella era menuda y tierna

		y se hacía más menuda entre mis brazos

		y más tierna bajo mis ojos.

		

		Entre nosotros y la calle

		y la lluvia y el cristal de la ventana

		eran dos abismos de plata.

		

		La vida estaba allí naufragando en sus ojos

		la belleza dormía en sus senos perfumados

		la luz -toda la luz- se me daba en su boca

		la humanidad - mi humanidad - era ella.

		

		Más allá del cristal

		más allá de la lluvia

		pasaron...

		

		Yo separé los ojos de los ojos de ella

		para verlos pasar.

		

		Marchaban chapoteando en el barro

		los pies descalzos.

		Desfilaban los rostros anochecidos de hambre.

		Y las manos encallecidas de miseria

		y las almas curvadas de injusticia

		y las voces amanecidas de odio

		desfilaban los pies descalzos.

		

		Iba la madre con el hijo al cuadril

		y el anciano rumoreando penas.

		Y el mozo flameando la bandera,

		iban de frente hacia la vida

		armoniosamente rebeldes.

		

		No sé si me lo gritaron ellos

		o si me lo grité yo mismo.

		Pero en las filas, de los que pasaban

		estaban mi puesto, mi bandera y mi grito.

		

		El cristal empañado de lluvia

		esfumaba los rasgos de la calle

		por donde pasaban los míos.

		Volví los ojos hacia ella

		que se hacia casi yo entre mis brazos

		y le dije:

		

		-Me llaman los que pasan.

		

		Sus ojos empañados

		me separaban de su alma

		como el cristal con lluvia

		me separaba de la calle.

		

		Me dijo lentamente:

		-No te vayas.

		

		Y se hizo más menuda entre mis brazos

		y me ofreció su boca palpitante

		y sentí junto a mí, temblorosos sus senos.

		

		Yo escuchaba chapotear en el barro

		los pies descalzos

		y presentía los rostros anochecidos

		de hambre.

		

		Mi corazón fue un péndulo entre

		ella y la calle...

		

		Y no sé con qué fuerza me libré

		de sus ojos

		me zafé de sus brazos.

		Ella quedó nublando de lágrimas

		su angustia.

		

		Tras de la lluvia y del cristal

		pero incapaz para gritarme:

		-¡Espérame! ¡Yo me marcho contigo!
6.

Enterrar

y callar


		Si han muerto entre 
		centellas fementidas
inmolados por cráteres de acero,
ahogados por 
		un río de caballos,
aplastados por saurios maquinales,
degollados 
		por láminas de forja,
triturados por hélices conscientes,
quemados 
		por un fuego dirigido,
¿enterrar y callar?

		
Si han caído de espaldas en el fango
con un hoyo violeta en la 
		garganta,
si buitres de madera y aluminio
desde el más alto azul 
		les dieron muerte,
si el aire que bebieron sus pulmones
fue un 
		resuello de nube ponzoñosa,
si así murieron sin haber vivido,

		¿enterrar y callar?

		
Si las voces de mando los mandaron
deliberadamente hacia el 
		abismo,
si humedeció sus áridos cadáveres
el llanto encubridor de 
		los hisopos,
si su sangre de jóvenes, su sangre
fue tan sólo 
		guarismo de un contrato,
si las brujas cabalgan en sus huesos,

		¿enterrar y callar?

		
Enterrar y gritar.
7.

Hallazgo de la piedra

Hallazgo de la piedra:
la piedra es el rescate de formas y volúmenes

		que fueron soterrados por el talón del viento.

		
Paráfrasis del lirio:
el lirio es el desquite de yerbales y 
		frondas
que extinguieron sus verdes en el barro del lirio.

		
Génesis de la lluvia:
la lluvia es el repliegue de arroyos y 
		esteros
que asaltaron el cielo por la arcada del sol.

		
Venero de una voz:
tu voz, joven poeta iluminado,
trazador de 
		epiciclos, descubridor de orbes,
esa voz que te brota de la insólita 
		entraña
en resaca de gritos de los poetas muertos.
Es la cal de 
		los huesos de los poetas muertos,
blanca semilla que germina sobre tu 
		corazón.

Versos y pensamientos de Miguel Otero Silva

4 citas
« Que mi pie te despierte, sombra a sombra / he bajado hasta el fondo de la patria. »
Miguel Otero Silva · Anchas sílabas
« Calma mi sed, amor, en / tus vertientes, »
Miguel Otero Silva · Calma
« de la mujer / Tántalo, en fugitiva fuente de oro »
Miguel Otero Silva · Cuerpo
« El aire ya no es aire, / sino aliento; »
Miguel Otero Silva · El aire ya no es aire, sino aliento...
Biblioteca poética

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