Poesía Universal

Miguel Labordeta

Biografía y amplia selección de poemas de Miguel Labordeta. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de Miguel Labordeta. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Miguel Labordeta

6 poemas seleccionados
1.

Amor de hombre

Como un 
		don planetario

		recién nacido celeste

		a mí

		al rebelde varón de mirada perpleja

		has llegado por las venas secretas

		de tus pupilas debutantes

		en edades remotas haciéndote

		dulce relámpago de sangre

		en los resecos destierros de mi pecho

		roto bajo la apagada lluvia de los monos

		que dejan sobrecitos con niños de pecho

		en las puertas de aquellas casas

		en que alguien va a morir por Nochebuena.

		Ya tan sólo es un querido momento

		desmayado de éxtasis de paloma y león

		que se encontraran tras un viaje perdido

		por las zonas glaciales de los túneles

		donde el mundo rueda tras de sí mismo

		mordiéndose impasible su nada.

		Huirán verticales cosechas de zapatos

		buscando las estrellas que se contienen

		en las miradas de los buzos perdidos

		de mis días y mis noches agonizantes

		por tu labio desnudo dulcísimo.

		Escucharé derrumbado por las esquinas

		el gemido de mis muertos más viejos

		esforzándose por ponerse de pie

		para verte mejor

		y a mis aún no nacidos

		encaramarse por las farolas

		que todavía no existen

		para cantarte el regazo primario

		con que las tiernas montañas

		iniciaron su idilio

		con los poderosos dioses-canguros.

		No sirven ya las jóvenes palabras masculinas

		pues el temblor es sísmico de larva solar

		y la mudez cala en el centro de mis lagunas

		donde tú

		oculta mensajera temblorosa

		de la dulce carne que morirá

		emerges ritmo tímido

		de rosas madrugadas

		pálida estremecida

		bajo mi asombro de sólo océano viril

		terriblemente sediento

		de tu pan.

		Reconociéndote

		con aquel aire púrpura

		que cuando yo era niño

		rodeaba de sábados azules

		las altas torres de nuestra ciudad...

		...y el vasto mundo

		se hace sentido puro.


		De 
		"Punto y aparte" (pag. 57)

		Editorial Ciencia nueva 1967
2.

Antepasados

huéspedes


		Todos los 
		caminos

		han conducido a mí.

		El idilio de las abuelas

		y las lluvias sobre los estanques

		en las lejanas mañanas perezosas.

		Las indiferentes ruecas

		de pasadas primaveras marchitas

		y el viento entre colinas

		golpeando el atardecer.

		Las anchas fauces olvidadas

		exhaustas ya de tierra madre

		desorbitadas total

		exangües de silencio y espera.

		Aquel que preguntó

		el otro que no fue bien amado

		ese que rudamente habló a Dios

		y todos estos que en legión

		más cercana y antigua

		sorbieron la humilde gota misteriosa

		que nos es ofrecida

		por incumplidos cauces de promesa y de sangre.

		Estáis allí

		atónitos huéspedes

		de cada primavera

		en desvanecimiento convertidos ya

		absorbidos en el puro eco

		sin respuesta de mis manos

		contemplando el mundo

		y los enamorados de abril.

		¡Ah hermanos...

		hermanos míos en la muerte...!

		Sagrados emigrantes hacia la orilla de los Cielos

		sobre mi corazón resbaláis hondamente

		como los ciervos moribundos al caer en la nieve.

		Millones de días como éste

		sin sentido reposan en ceniza

		y mis sueños sonríen quedamente

		deslizados por vuestros ríos secos.

		Los pinceles del sol han esponjado tierra

		y de vuestra savia una sabiduría extraña

		su zumo ha cimentado

		para nuevas mañanas con cuello de muchacha

		y flores de gacela.

		Habéis conducido a mí...

		mas yo soy el que canta

		yo sólo... sí... yo sólo...

		que contengo un otoño bajo mis suelas rotas

		de vagabundo dios de las bodegas.

		Han desaparecido las nubes

		y diviso las primeras estrellas

		de los rojos equinoccios de marzo.


		De 
		"Punto y aparte" (pag. 42)

		Editorial Ciencia nueva 1967
3.

Asesinados

jóvenes

		

		Asesinados jóvenes nacimos cierta vez

		insistiendo sobre los guardagujas de los lagos

		los vestigios de turbas de viejos profesores sin voz

		y que hasta nosotros llegaban

		hablándonos de la nada que rodea

		a los tranvías azules.

		

		* * *

		

		Asesinados jóvenes caminamos por las calles

		entramos en los cines y en los bares

		incendiamos los rostros con ceniza y con sombra

		y mientras dragones ciegos surgen

		de las bocas húmedas de los metros

		anhelando asaltar los cables telegráficos

		nosotros sorprendidos vampiros

		auscultamos el corazón de las tiernas existentes.

		

		

		* * *

		

		Asesinados jóvenes ansiamos perdernos en el naufragio

		que cubre las aceras y los parques

		de futbolistas ahogados en la sangre de los besos

		y desnudos marchando al bronce nocturno 

		de las playas desiertas 

		con ojos de caballos robados por sonrisa

		acuciar el sentido total de los planetas

		sobre las ropas usadas ;~

		de hambrientos transeúntes con reuma. 

		

		

		* * *

		

		Asesinados jóvenes no amamos

		el gesto de hastío del domingo

		ni comprendemos el súbito crecer de las lecciones

		bajo la trampa prodigiosa de la hierba

		y así atónitos salvajes de vaticinios

		intentamos aprender lo que hay de purísimo

		en la faz con presagios de las charcas podridas.

		

		

		* * *

		

		En la esquina de enfrente

		un hermoso niño miserable

		medita sobre el final que tendrán las inmensas ciudades

		cuando las aguas cubran sus horrendos campanarios de zinc.


		De 
		"Punto y aparte" (pag. 33)

		Editorial Ciencia nueva 1967
4.

Ateo

Dame

		minuto perdido

		tu sentido entero.

		

		Dame

		nube olvidada

		tu hermosa tristeza sin arraigo.

		

		Dame

		Vida mía única

		tu imposible verdad.

		

		Dame

		mi soledad

		tu repleta cosecha de renuncias.

		

		Dame

		muerte mía

		tu relámpago de abrasado total.

		

		Y tu -electrón terrible,

		y tu -velocidad de la luz,

		y tu -vértigo de distancias,

		y tu -infinitud de guarismos

		:y tu -secreto goce germinal de las pequeñas larvas que bucean hacia el 
		sol,

		y tu -lindo caballito de cartón de mis sueños de niño destripador,

		dadme en seguro trance 

		vuestro centro inexorable

		de palpitar dulcísimo;

		entregadme en éxtasis deslumbrado

		el devenir ciego de tanta primavera tronchada.

		A ver si así

		solo y con todo

		compongo de mi sed indecible

		el tremendo suceder de la Totalidad.

		

		De "Punto y aparte" (pag. 86)

		Editorial Ciencia nueva 1967
5.

Consunción

Consunción de la víspera


		Me sumo en 
		las violentas ignorancias

		de las destrozadas hojitas de hierba

		para encontrar sus almas de hojadelata.

		

		

		* * *

		

		Manadas de caballos furiosos

		asaltan los arbustos

		donde orinan los niños de las escuelas

		reivindicando antigüedad

		en el escalafón de los automóviles.

		

		

		* * *

		

		Tiernos catedráticos

		arañan las paredes derruidas

		de los viejos palacios bombardeados

		y las muchedumbres verdes

		examinando con detención

		el excremento pálido de su tórax

		se lanzan locamente

		hacia los laberintos fogosos

		de las llameantes carteleras de cine.


		

		* * *

		

		Aquel sabio mendigo

		que llegó a las terrazas de los labios

		desbordando los ríos de las pleuras

		y las colinas donde yacen larvas

		de disecados relojes

		en el instante fijo de la roña

		nos trae el mensaje milagroso

		de la caducidad de Júpiter

		arrojándose por fin a sollozar

		sobre ideales parejas de tuberculosos.

		

		

		* * *

		

		El hombre gris

		se aburre en su jardín

		y

		las jovencitas pálidas

		que sufrirán de apendicitis

		sueñan con los monos biceps

		de románticos boxeadores.

		

		

		* * *

		

		Me he quedado tranquilo.

		Supongo certezas de muerte

		en las claras vaguedades de las estatuas

		en el himno de los adoquines

		en el gesto ambiguo de los ferroviarios

		y en los ventanales perdidos de olvidos nubes paloma.

		

		

		* * *

		

		Por el agujero que una rata comió

		de la frente desdentada de un hermoso

		guardia de la porra muerto de amor

		yo miro al mundo

		consumiéndose atroz

		infinitamente gozoso y conmovido.


		De 
		"Punto y aparte" (pag. 35)

		Editorial Ciencia nueva 1967
6.

Confesión

Confesión del inicuo


		Este 
		momento mío

		lo soñaré asesinado ya.

		Estos pájaros rojos de hambre

		que maman de mis sienes por ti

		un claro volcán de medianoche

		los engendré cuando los niños

		pasábamos lista ante el temible

		profesor del Otoño.

		Aquella criatura que será lluvia

		la nutro con mis actuales combates.

		Un tiempo denso de soles y de muertos

		recorre la impávida gruta de mis ríos

		hacia tu hermoso corazón de mendigo.

		Confieso una furtiva confidencia

		con esos náufragos que aman las estrellas,

		con esa gota amarga de las minas

		que secretamente aspira a una muerte profunda.

		Pero nada poseeremos.

		Toda piel se hará nube,

		todo beso beberá de la arcilla

		rojiza de los futuros marzos

		y ésta mi pupila milagrosa

		se envolverá en la remota túnica

		de sus destrucciones.

		De amanecida mis mastines silban

		los funestos presagios de la sed

		lentamente en deriva

		hacia las palpitantes brasas

		de los difuntos relojes de arena.

		Mas dejadme

		olvido de la certeza,

		esperadme, mi dulce amor,

		en la cita oceánica de mi tumba.

		A las veintiuna y quince

		hoy veintitrés de marzo

		de cierto punto perdido

		del continuo finito.


		De 
		"Punto y aparte" (pag. 71)

		Editorial Ciencia nueva 1967

Versos y pensamientos de Miguel Labordeta

4 citas
« don planetario / recién nacido celeste »
Miguel Labordeta · Amor de hombre
« han conducido a mí. / El idilio de las abuelas »
Miguel Labordeta · Antepasados
« jóvenes / Asesinados jóvenes nacimos cierta vez »
Miguel Labordeta · Asesinados
« minuto perdido / tu sentido entero. »
Miguel Labordeta · Ateo
Biblioteca poética

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