« Para descubrir la existencia de los extasiados filones / en las móviles profundidades de tu cuerpo »
Michel Leiris
Michel Leiris es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras co...
Vida
Michel Leiris es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.
Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.
Poemas de Michel Leiris
1.
Bella
Bella
Para descubrir la existencia de los extasiados filones en las móviles profundidades de tu cuerpo mis dedos son varitas mágicas Insólitas serpientes de la cólera mis muebles se odian en mi dormitorio y sus grandes batallas inmóviles recuerdan las de nuestras manos las de nuestros labios las de febriles vapores que brotan a medianoche en los puertos las de mansiones que invisiblemente se rajan de alto en bajo cuando los pasos de una mujer demasiado bella resuenan Ella era hermosa como el día Belleza es la corona ardiente es el rumor que recorre el árbol del corazón a la corteza por la albura Belleza es el esplendor de una boca que se pliega herida por los remolinos de un lenguaje en excesivo amargo como son todas las lenguas que pretenden decir alguna cosa Ella era bella como un espejo un deformante espejo donde se miran igualados por la común irrealidad los que son feos y aquellos que poseen una insensata elegancia Los espejos se empañarán cuando sus labios hayan concluido de dar en el espejito del bolso ese precario signo de vida los espejos madurarán porque madura cuanto se empaña Y en efecto es la muerte eterna quien -royendo cuerpos y rostros otorga a algunos ese encanto inolvidable de las viejas cosas que han perdido el dorado Extremos de cordón roto Troceados corazones Ojos perdidos Cortadas uñas Amo cuanto se deshace maduros frutos que caen a tierra a tiempo de enmascarar su fracaso en la noche Oh inalterable blancura de las tenues aureolas Cuerpos destruidos Marchitos rostros Inseguras estatuas roídas por la lluvia y los hongos No amo sino vuestra forma devastada pareja a cuanto el amor amengua y decolora Versión de Antonio Martínez Sarrión Visor Madrid 1984
2.
Demasiado
Demasiado
tarde
Demasiado tarde
es la muerte de los tarots
la muerte de las piedras preciosas y las escalas salvajes
muerte de los relojes de la luz
hundimiento de los engreídos escaparates
muerte de las antiguas arrugas en las humanas frentes
cuyos relieves agrietan la tierra
muerte de los muertos agitados por la acritud de los sobresaltos
muerte de los rostros tejidos con hilos de humo
muerte de las cartas cerradas en el vientre de los buzones
muerte de la maquinaria que mueve los barcos
muerte de los burdeles de clavados postigos en cada clavo una gota de
sangre menstrual
muerte de los monstruos marinos
apestosas playas
arenales que remueve el dedo de un fantasma
muerte de las algas voladoras que trazan algebraicos signos sobre el
frontón de las olas
cuando las escamas se extienden en columnas
muerte de las cadenas amarradas al suelo con argollas
grieta de hielo entre cielo y tierra
ruptura de contrato fin de la clausura
muerte de los sordo-mudas-ciegos
incendio de muletas
muerte de sangrantes mordiscos
muerte de los peñascos
de los labios
de los enamorados
muerte del amor de los astros
muerte de la mirada
muerte de la muerte
demasiado tarde
Versión de Antonio
Martínez Sarrión
Visor Madrid 1984
3.
Hermano
Hermano
y hermana Hermano y hermana como la aguja y el hilo como el ojo y la lágrima como el viento y el ala Hermano y hermana como la flecha y el arco como la nube y el rayo como la sangre y las venas azotará un duro viento que secará la hábil lengua de las fuentes rajará las vasijas de negra arcilla ¿Jamás retornaremos a nuestras sagradas humedades nefastas sólo para lo que teme la herrumbre nosotros que procedemos del fondo del mar? Versión de Antonio Martínez Sarrión Visor Madrid 1984
4.
Jolly
Jolly
Fellow A Jacques Baron Cuando nació algunos dijeron que tenía filamentos de angustia en el lugar del corcho de su cabellos un tapón de corazón en el lugar del corcho un tapón de corcho en el lugar del corazón Padeció toda la familia crujió el artesonado más las hadas de bocas grandes como esos ríos que arrastran las fiebres cantaron al unísono He 's a jolly fellow ¡Por Cristo! He 's a jolly fellow Sus manos eran labios sus labios narices y su frente un haba seca y apretada como el peso del genio cuando deja caer a plomo su peste pulmonar sobre las espaldas de un adolescente que ha crecido muy rápido que cree todavía en la locura del viento y en la frescura de las rosas de las huertas Jovencísimo ya amaba la piratería -o más bien la atroz bufonada- de las luchas amorosas las bocas pegadas a sus pies de cejas el ataúd de los ombligos los dientes clavados en sus uñas burlonas Jovencísimo se aprovechaba ya de las amantes de sus caricias deletéreas pero más que nada le gustaba embriagarse y vomitar como para escupir todas las porquerías del cielo y de la tierra He 's a jolly fellow ¡Por Cristo! He 's a jolly fellow Paseando silbaba y los aires que salían de sus labios divertían hasta a las hortalizas que crecían en pequeños recintos extremadamente desagradables regadas por los llantos las secretas poluciones de la tierra A un ragtime sigue otro Una aventura vale por otra en ese baño de cristales vacíos donde morimos literalmente de hambre Se encaprichó de un barco Se encaprichó de una negra Más tarde de un tocador de un escabel de un castigo En fin lleva la existencia de un palo de silla carcomido mientras su viejo tapón cordial danza y se agita como los pliegues de una cortina He 's a jolly fellow ¡Por Cristo! He 's a jolly fellow Aún descansan los navíos en los muelles mas los bolsillos están secos Todos los pañoles no obstante descienden y dan una vuelta en torno a los cristales des lustrados en los antros de la nada Cuando regresan sus dedos y los cabos que penden de sus ropas aparecen enmarañados de mujeres pero él sólo silba y vomita de asco porque no cogió nada Transcurre toda su vida de bar en bar para hacer llamear sus cálidas borrachografías de ciudad en ciudad de plegaria en plegaria Sus pies de manos están cubiertos de duras callosidades que oscurecen también sus pulmones de párpados Mas un hermosa día se colgó y alrededor de él se burlaban los pájaros Entonces vomitó como solía y de modo natural se dilataron sus ojos «un buen trozo de salchicha nos sentaría mejor gritaron los gusanos que le roían He 's a jolly fellow ¡Por Cristo! Ahora hay que comerse su cuerpo de glorioso mártir» La dulce nieve de su cuerpo de su vientre de rostro de su pueblo de axilas se fundió lentamente y sin canciones bajo la caricia de esta miseria calma de las vajillas Un campanario se alza crujen las persianas más tarde las aves vuelven en bandadas y más de un cántaro se raja Danzaron hasta la noche los marineros los vasos se vaciaron y se los separa mas en una oscura calleja algunos mendigos hasta el alba cantaron He 's a jolly fellow ¡Por Cristo! He 's a jolly fellow Pero ahora ¿quién quién ahora abrirá la ventana? Versión de Antonio Martínez Sarrión Visor Madrid 1984
5.
Juventud
Juventud
Bello zaguán del alba
reposo de los árboles que peinan la crin de las nubes
¿beberé tu gran cubo de agua fresca
bajo el sol grávido de gavillas de mies?
En un teatro de la ciudad
ante vestidos negros envueltos en doradas pieles
se representa ese espectáculo detestable
la infancia del cuarto oscuro del pan seco y del agua
mas ni una lágrima borda las pestañas
ni un brillo resplandece
De un lado a otro me paseo
la sierra de mi mirada corta circularmente los horizontes
y permanezco erguido
punto negro del cetro
en medio de una corona circular
mi vida que se deshace tal un círculo en el agua
Me golpea la espuma El
viento me arrastra
De niño no amaba el mar
a causa de sus manos frías
de su boca salada
lacio sabor anticipado de la muerte y las faunas polares
mas se iluminaban belenes
en la cripta de muchas pestañas
y esperaba muchos lechos de paja
nacarados por muchos reyes magos
con brazos repletos de regalos
Versión de Antonio
Martínez Sarrión
Visor Madrid 1984
Versos y pensamientos de Michel Leiris
4 citas« Demasiado tarde / es la muerte de los tarots »
« Hermano y hermana / como la aguja y el hilo »
« Cuando nació / algunos dijeron que tenía »
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