« y tu nombre / de los años que se amontonan »
Maruja Vieira · Agresiones
Biografía y amplia selección de poemas de Maruja Vieira. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Maruja Vieira. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
Defenderé tu rostro y tu nombre de los años que se amontonan como piedras rotas. Defenderé tu voz, tus palabras, de estos largos silencios que pesan sobre mis labios. Defenderé tu luz de esta sombra!
Sólo pido tu rostro para el sueño. Tu nombre dibujado en los telones del recuerdo. Me iré con ellos lejos, a la ciudad tranquila de los lirios, de las campanas y de las violetas. El tiempo será largo como un río y seguirá copiando el mismo cielo eternamente. Y eternamente clara, casi viva tu sombra estará cerca.
Ha llovido en mis manos, áspero sol, tu lenta quemadura, tu fuego repetido. Ahora son más altas las montañas azules, más altas y se alejan en perfiles de cristal y de humo. Los rumores del día se pierden en la tarde. La noche será larga. A la orilla del sueño veré pasar las horas, silenciosas y cálidas. Mañana vendrán a saludarme los ladridos alegres de mi perro. Le diré que se calle, que es domingo. No hay que ir al trabajo ni al colegio. Despertará la niña cantando. Nos iremos los tres. Hoy es domingo y sale la familia de paseo. y se me habrá olvidado por la noche la tristeza.
Me detengo a la orilla de la tarde y busco las palabras olvidadas. Los antiguos colores de la tierra, la huella luminosa de los árboles. Estás aquí. Sonríes a mi lado bajo la rama azul que se deshace en un pequeño cielo caminante. Otra rama -de oro- está en mi mano. Hablo contigo como siempre. Cálidas, amorosas, las sílabas desgranan un lento surtidor de agua tranquila sobre el silencio de la piedra blanca.
Te buscaba en la sombra. Lentamente surgía tu mirada lejana, leve flor de horizontes. Era clara, serena....Con amor la sentía transitar el camino de mis ojos insomnes. No fue un eco ni un sueño. Fue la brisa en al árbol que me trajo tu acento con perfume de savia y creció por mis venas y se fue deslizando con temblor de caricias al llegar a mis manos. Nada más....en la torre desgranó la campana un rosario de tiempo claro, fino y distante. Como niebla de aroma se quedó entre mis labios la dulzura imposible de una frase: te amo.
Déjame tu recuerdo, el de esta hora. No importa que te vayas. Déjame este recuerdo de la última hora del alba. Estaba azul el monte esa mañana azul. Eras hermoso y yo te amaba.
nombre de antes No es fácil escribir el nombre de antes. Es como volver a un traje antiguo, unas flores, un libro, un espejo, amarillos por los años. Con aquel otro nombre era como tener entre las manos toda la luz del aire. Ahora vuelvo a mi nombre de antes. Mi nombre de ceniza, el que anduvo conmigo por el tiempo y por las soledades. Ahora estoy frente a mí, frente a mi nombre, con la fría y terrible sensación de regreso que conocen los náufragos. Pero escucho una risa y unos alegres pasos. Todo no se ha perdido. Aquí estoy otra vez, frente a la vida, con el nombre de antes.
Esta tarde todos miran la lluvia. Aquí hay un árbol y unas columnas blancas. Donde va mi recuerdo hay flores como espadas de amatista y los hombres caminan en silencio. Aquí la lluvia lanza cada vez más de prisa sus dedos transparentes para ganar al sol la moneda del tiempo. Allá, donde tú olvidas, no hay lluvia... sólo flores y un mar verde.
Mi patria eran tus manos, tu mirada, el suave temblor de tus labios. Ya no tengo tu hombro para mi cabeza rendida. No tengo nada. Veinte años de exilio, amor mío, veinte años sin patria.
La huella de tu mano. Apenas una gota de rocío. suave trazo de luz distante y pura La huella de tu mano.
Háblame. Al fin y al cabo mis sueños están hechos de palabras. Tus palabras. Las que nunca me has dicho y están vivas con fuerza de memoria verdadera. Vivas como en el fondo transparente las estrellas marinas. Como el recuerdo tuyo que me sigue y voy llevándolo. Sin que lo aparte un cielo distinto ni una ola, ni siquiera la sombra de otro cuerpo. Escucha....El mar enreda sus dedos verdes en los arrecifes. Es como si tu voz estuviera buscándome sin encontrarme y sin que yo la encuentre. Desde lejos viene a azotarme el rostro tu silencio.
de agosto Otra vez tú me tiendes tu lento cerco de diamantes. contigo estaba escrito el nombre del amor sobre la tierra. contigo, lluvia de la media noche, tierna raíz de astros. Y caes y me envuelves. Eres música, estás ciñéndome los pasos y el mundo se me pierde, porque lo borras tú con la mano invisible con que cierras jazmines y entreabres luciérnagas.
En la luz de septiembre estoy buscándote. Era una madrugada de campanas que me ilumina todavía el alma. Todo el amor del mundo inundaba tus ojos. Era un claro septiembre de azahares. Tu mano, firme y cálida, en mi mano. Tus labios en mi frente ¡y todo era tan frágil! Como un hilo de sol entre la lluvia. como el perfume de una rosa blanca. Sobre mi cobardía y mi derrota gira el mundo implacable. Te seguiré buscando, con el amor de siempre, en mi septiembre solitario.
« y tu nombre / de los años que se amontonan »
« Sólo pido / tu rostro para el sueño. »
« Ha llovido en mis manos, / áspero sol, tu lenta quemadura, »
« Me detengo / a la orilla de la tarde »
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