Poesía Universal

Mario Rivero

Biografía y amplia selección de poemas de Mario Rivero. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de Mario Rivero. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Mario Rivero

8 poemas seleccionados
1.

A

veces Henry

		

		A veces Henry tuvo algún dinero 

		e invitó a sus-camaradas, 

		de un sexo o de dos, inteligentes 

		o encantadores, o ambas cosas a la vez, 

		los que dijeron, quizás sí, 

		pero como hizo él, vinieron y se fueron, 

		y no llegaron a ser mucho. 

		

		Del mismo modo otras veces Henry, 

		se irguió con coraje pagano, en arrebatada pareja, 

		con el huraño amigo que lo acompaña, 

		frente a las -según el mismo Henry, pacatas, 

		gentes de otra generación- 

		Que llenan las formas y se callan de sus asuntos. 

		

		A los que proclaman con un gesto augusto, 

		en el éxtasis austero del justo, 

		que "estamos viviendo unos tiempos infames".
2.

Balada

de la 
		muchacha-de-la-pollera-pronta 

		

		

		Esta es la balada de la muchacha pródiga de sí misma

		que alegre y detonante de colores

		hace el saludo de su sonrisa de-mi-querido-amor

		a los que la tutean con palabras de esposo 

		Hombres que nunca ha visto

		solemnemente rústicos o con rústicas bromas.

		

		Ellos saben y la buscan golosamente

		desnudando sus caderas blancas en la oscuridad

		Una muchacha hecha para un ramo de flores

		una chica galante dispuesta a todo y por todos

		La que amaba demasiado pronto y con-todo-su-cuerpo

		y por ello mal comprendida fue.

		

		La muchacha

		la muchacha-de-la-pollera-pronta

		hacia mí la ola de su pollera despliega... 

		

		Sucedió como suele sobre los pastos haraganes 

		cuando el sol era el sol y el calor el calor 

		La boca abierta hacia las gordas nubes fofas del verano

		y la pollera sobre la cara como un jardín cubriéndola.

		

		De soslayo con la comisura de sus labios miraba

		cuando el pequeño amigo favorito para el placer

		la solicitaba con voz ahogada embarullándose... 

		y algo espumeante y feliz le sube a la cara

		y se le arrebola

		como si él le hiciese cosquillas con una ramita verde.

		

		Jóvenes y viejos se metían entre sus sábanas

		para tener su mundo en paz

		Contentos cerca de ella 

		con una carga de caricias

		o con una sonrisa idiota

		antes de abrazar su maravilla.

		

		La muchacha... 

		la muchacha engendra oleajes se vuelve playa

		y su pollera canta como las olas!

		

		El día era perezoso y la noche activa

		Venían de uno en uno

		o todos a la vez

		Le formaban una "guardia de corps"

		y se envolvían en su sonrisa

		Su corazón era un albergue

		abierto para una noche.

		Y como si fuera su corazoncito un nido recién hecho

		los más rayados los más bochincheros

		llegaban piando: "Dádnos amor dádnos amor".

		Comprobando con fatiga la buena ley del metal 

		la muchacha-del-corazón-pronto

		la muchacha-de-la-pollera-pronta

		tiende sus brazos desnudos... 

		

		Ella extiende su cuerpo con ademanes calmosos

		en el día en la noche

		para todos para cada uno

		se abre se da vuelta se muestra

		con ingenua sapiencia

		y lo que se ve es hermoso es extrañamente agradable

		y al hacer todas estas cosas ella será "ella".

		

		Y así cuando escucho en algún lugar 

		palabra que alguien masculla al pasar

		a otra muchacha de corazón también henchido

		Mis pensamientos rápido son 

		para esta muchacha de la pollera-pronta

		atenta a la vida con un buen sentido

		que para ofrecer sólo tenía

		aquella llama exacta

		un fuego para calentar la vida

		un fuego para vivir mejor.

		

		La muchacha

		la muchacha-de-la-pollera-pronta

		viene hacia mí moviéndose con pausa de hoja... 

		

		¡Muchachas ídos todas!

		con la llama que calienta la sangre y abrillanta los ojos

		el invierno está aquí afuera está aquí en mí

		Pero esta noche antes de los somníferos 

		dejad que avance la imagen de la muchacha-de-la-pollera-pronta

		cada vez más lenta

		cada vez más oleante

		necesito de todos sus pujantes recuerdos...!

		

		La muchacha

		la muchacha de la pollera pronta

		y su playa-su-playa-su-playa por todas partes...
3.

Balance

Es terrible no encontrar a dónde ir... 

		

		De las casas unas están destruidas, 

		sin lecho, a oscuras y con telas de araña, 

		con lepras en los muros y con espectros tristes, 

		otras se alzan tan falsas como un decorado. 

		

		Del palacio o la casa encantada, 

		la tapicería vemos gastada, anticuada. 

		No hay belleza en aquel lugar, no hay misterio, 

		y continuamos nuestro aislado camino, 

		en el jardín gotea el surtidor del cansancio. 

		

		Hay posadas que ya no se abren más por nosotros, 

		con las que hemos perdido el contacto, 

		cuando exentos de excusa, buscamos, 

		titubeantes como un extranjero, 

		o aun como mendigos, lejanos, extraños... 

		

		Es terrible no saber a dónde ir, 

		al final del día muerto 

		a la hora en que a veces se bebe, o se mata. 

		

		Encontrar que no hay sendero, 

		no hay camino, no hay puerta, donde llamar, 

		en la fatua sonrisa del triunfo, 

		o en el pobre final, consumida ¡la Casa del Alma!
4.

Ceniza azul

Del amor
		

		sólo queda 

                   
		un poco

		de ceniza azul.


		Volverías 
		a 

                  
		sentarte

		junto al fuego 

		apagado

		ahora que lo 

                      
		sabes?
5.

Cosas

que pasan 
		

		

		Este hombre y esa mujer se conocieron cierto día

		Sin duda el hombre sonrió a la mujer

		sin duda le trajo flores

		sin duda llegó a conocer su olor entre mil

		y hasta a olfatear su ropa interior

		su brassiére sus pantalones

		tirados sobre la cama

		

		Años después ella pasa con un gordo contoneo

		envuelta en pieles emplumadas

		Su perfume es el mismo barato y dulce

		lo mismo ondula su grupa de sanguijuela encantadora

		tiene en cambio los ojos turbios

		como dos cuentas desteñidas de porcelana

		

		El parece un hombre serio y sobrio

		con su cuentica en el Banco y su “curriculum vitae”

		no hay duda de que ha sabido ubicarse en el proceso

		la mira la examina de una manera abstracta

		como si examinara 

		una cosa vieja oxidada

		a la brillante luz del sol

		Parpadeando estúpidamente desde un lapso de olvido

		y sombra y grasa... 

		

		Tiresias ciego adivino de mamas arrugadas

		Todos somos él

		-o algo parecido al menos-.
6.

El

amor

		

		El amor es algo que viene y calienta

		una vez. Y un instante no más,

		-si es que viene-

		Y después de esta costumbre de calor,

		otra vez, ¡ay! nos deja muriendo solos.

		

		¡En estos silencios! Este dejarse llevar

		más allá de las barras de los bares,

		y más allá del bien y del mal.

		

		El amor es algo punzante. Y en verdad

                                                                             
		con olor

		que desaparece y nos dice. "Yo estuve aquí"

		-reseda- en la rara y tenue sensación

                                                                            
		de aromar,

		

		en la habitación ya vacía...
7.

Endecha

Estábamos perdidos

		cuando nos encontramos

		en aquel retraso de aeropuerto.

		

		Yo estaba lleno de noche y de frío,

		aunque había pasado tres días

		en el "San Francisco",

		con una muchacha de nalgas redondas.

		

		Tu creíste que yo era un camionero.

		Admiraste la vulgaridad de mi estilo

		y me amaste por ello.

		-No lo era.-

		

		Yo creí que tú eras una princesa,

		que arrastraba hasta mí su aburrimiento.

		-Y es verdad.-

		

		Como es verdad que seguimos estando perdidos.

		Yo, por no poder soportar la realeza,

		tú, por no saber nunca lo que estás haciendo.
8.

La

balada de los 
		hombres hambrientos

		

		Los hombres hambrientos tienen oro

		casas con retretes de mármol

		y vestidos suntuosos

		Pero no pueden matar el hambre y la sed

		del tigre de sus ojos

		

		Los hombres hambrientos son

		en alguna forma hermosos

		Por una magia mortal y execrable

		sus oídos se han vuelto sordos

		Pero los hombres hambrientos simulan oír

		y pagan bien a los cantores

		

		Pregonan una extraña desesperación

		han perdido el recuerdo de los humanos olores

		caminan para buscar un aroma imbuscable

		el de los tallos de las flores muertas y de los pétalos podridos

		el olor que al mismo tiempo es

		el olor de la muerte y el olor del nacer

		Se cubre de moho el corazón

		de estos hombres hambrientos

		Se entrecruzan a la deriva

		No se ven

		Son muchos en movimiento

		Sus mujeres lavadas en agua de caros perfumes sintéticos

		adustas acechan también

		aquel olor que alcanza los huesos

		Si levantan las cabezas hacia cosas más altas

		no distinguen otra cosa que el viento

		Remeros esclavos en un gran bajel de oro

		van los hombres y mujeres hambrientos…

Versos y pensamientos de Mario Rivero

4 citas
« veces Henry / A veces Henry tuvo algún dinero »
Mario Rivero · A
« de la / muchacha-de-la-pollera-pronta »
Mario Rivero · Balada
« De las casas unas están destruidas, / sin lecho, a oscuras y con telas de araña, »
Mario Rivero · Balance
« que pasan / Este hombre y esa mujer se conocieron cierto día »
Mario Rivero · Cosas
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