« retrocede con seguridad / pero se avanza a tientas »
Mario Benedetti · A tientas
Biografía y amplia selección de poemas de Mario Benedetti. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Mario Benedetti. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
Se retrocede con seguridad pero se avanza a tientas uno adelanta manos como un ciego ciego imprudente por añadidura pero lo absurdo es que no es ciego y distingue el relámpago la lluvia los rostros insepultos la ceniza la sonrisa del necio las afrentas un barrunto de pena en el espejo la baranda oxidada con sus pájaros la opaca incertidumbre de los otros enfrentada a la propia incertidumbre se avanza a tientas / lentamente por lo común a contramano de los convictos y confesos en búsqueda tal vez de amores residuales que sirvan de consuelo y recompensa o iluminen un pozo de nostalgias se avanza a tientas/ vacilante no importan la distancia ni el horario ni que el futuro sea una vislumbre o una pasión deshabitada a tientas hasta que una noche se queda uno sin cómplices ni tacto y a ciegas otra vez y para siempre se introduce en un túnel o destino que no se sabe dónde acaba.
de tarde Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cuatro y acabo la planilla y pienso diez minutos y estiro las piernas como todas las tardes y hago así con los hombros para aflojar la espalda y me doblo los dedos y les saco mentiras. Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cinco y soy una manija que calcula intereses o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas o un oído que escucha como ladra el teléfono o un tipo que hace números y les saca verdades. Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las seis. Podrías acercarte de sorpresa y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos yo con la mancha roja de tus labios tú con el tizne azul de mi carbónico.
1 Quién hubiera creído que se hallaba sola en el aire, oculta, tu mirada. Quién hubiera creído esa terrible ocasión de nacer puesta al alcance de mi suerte y mis ojos, y que tú y yo iríamos, despojados de todo bien, de todo mal, de todo, a aherrojarnos en el mismo silencio, a inclinarnos sobre la misma fuente para vernos y vernos mutuamente espiados en el fondo, temblando desde el agua, descubriendo, pretendiendo alcanzar quién eras tú detrás de esa cortina, quién era yo detrás de mí. Y todavía no hemos visto nada. Espero que alguien venga, inexorable, siempre temo y espero, y acabe por nombrarnos en un signo, por situarnos en alguna estación por dejarnos allí, como dos gritos de asombro. Pero nunca será. Tú no eres ésa, yo no soy ése, ésos, los que fuimos antes de ser nosotros. Eras sí pero ahora suenas un poco a mí. Era sí pero ahora vengo un poco de ti. No demasiado, solamente un toque, acaso un leve riesgo familiar, pero que fuerce a todos a abarcarnos a ti y a mí cuando nos piensen solos. 2 Hemos llegado al crepúsculo neutro donde el día y la noche se funden y se igualan. Nadie podrá olvidar este descanso. Pasa sobre mis párpados el cielo fácil a dejarme los ojos vacíos de ciudad. No pienses ahora en el tiempo de agujas, en el tiempo de pobres desesperaciones. Ahora sólo existe el anhelo desnudo, el sol que se desprende de sus nubes de llanto, tu rostro que se interna noche adentro hasta sólo ser voz y rumor de sonrisa. 3 Puedes querer el alba cuando ames. Puedes venir a reclamarte como eres. He conservado intacto tu paisaje. Lo dejaré en tus manos cuando éstas lleguen, como siempre, anunciándote. Puedes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú. Aunque mi voz te espere sola en su azar quemando y tu sueño sea eso y mucho más. Puedes amar el alba cuando quieras. Mi soledad ha aprendido a ostentarte. Esta noche, otra noche tú estarás y volverá a gemir el tiempo giratorio y los labios dirán esta paz ahora, esta paz ahora. Ahora puede venir a reclamarte, penetrar en tus sábanas de alegre angustia, reconocer tu tibio corazón sin excusas, los cuadros persuadidos, saberte aquí. Habrá para vivir cualquier huida y el momento de la espuma y el sol que aquí permanecieron. Habrá para aprender otra piedad y el momento del sueño y el amor que aquí permanecieron. Esta noche, otra noche tú estarás, tibia estarás al alcance de mis ojos, lejos ya de la ausencia que no nos pertenece. He conservado intacto tu paisaje pero no sé hasta dónde esté intacto sin ti, sin que tú le prometas horizontes de niebla, sin que tú le reclames su ventana de arena. Puedes querer el alba cuando ames. Debes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú, aunque contigo traigas dolor y otros milagros. Aunque seas otro rostro de tu cielo hasta mí.
Digamos que te alejas definitivamente hacia el pozo de olvido que prefieres, pero la mejor parte de tu espacio, en realidad la única constante de tu espacio, quedará para siempre en mí, doliente, persuadida, frustrada, silenciosa, quedará en mí tu corazón inerte y sustancial, tu corazón de una promesa única en mí que estoy enteramente solo sobreviviéndote. Después de ese dolor redondo y eficaz, pacientemente agrio, de invencible ternura, ya no importa que use tu insoportable ausencia ni que me atreva a preguntar si cabes como siempre en una palabra. Lo cierto es que ahora ya no estás en mi noche desgarradoramente idéntica a las otras que repetí buscándote, rodeándote. Hay solamente un eco irremediable de mi voz como niño, esa que no sabía. Ahora qué miedo inútil, qué vergüenza no tener oración para morder, no tener fe para clavar las uñas, no tener nada más que la noche, saber que dios se muere, se resbala, saber que dios retrocede con los brazos cerrados, con los labios cerrados, con la niebla, como un campanario atrozmente en ruinas que desandara siglos de ceniza. Es tarde. Sin embargo yo daría todos los juramentos y las lluvias, las paredes con insultos y mimos, las ventanas de invierno, el mar a veces, por no tener tu corazón en mí, tu corazón inevitable y doloroso en mí que estoy enteramente solo sobreviviéndote.
número tres Te dejo con tu vida tu trabajo tu gente con tus puestas de sol y tus amaneceres sembrando tu confianza te dejo junto al mundo derrotando imposibles seguro sin seguro te dejo frente al mar descifrándote a solas sin mi pregunta a ciegas sin mi respuesta rota te dejo sin mis dudas pobres y malheridas sin mis inmadureces sin mi veteranía pero tampoco creas a pie juntillas todo no creas nunca creas este falso abandono estaré donde menos lo esperes por ejemplo en un árbol añoso de oscuros cabeceos estaré en un lejano horizonte sin horas en la huella del tacto en tu sombra y mi sombra estaré repartido en cuatro o cinco pibes de esos que vos mirás y enseguida te siguen y ojalá pueda estar de tu sueño en la red esperando tus ojos y mirándote.
Quién hubiera dicho
que estos poemas de otros
iban a ser míos
después de todo hay hombres que no fui
y sin embargo quise ser
sino por una vida
al menos por un rato
o por un parpadeo
en cambio hay
hombres que fui
y ya no soy ni puedo ser
y esto no siempre es un
avance
a veces es una tristeza
hay deseos profundos y nonatos
que prolongué como coordenadas
hay fantasías que me prometí
y desgraciadamente no he cumplido
y
otras que me cumplí sin prometérmelas
hay rostros de verdad
que alumbraron mis fábulas
rostros que
no vi más pero siguieron
vigilándome desde
la letra en que los
puse
hay fantasmas de carne
otros de hueso
también los hay de
lumbre y corazón
o sea cuerpos en pena almas en júbilo
que vi o
toqué o simplemente puse
a secar
a vivir
a gozar
a morirse
pero además está lo que advertí de lejos
yo también
escuché una paloma
que era de otros diluvios
yo también destrocé
un paraíso
que era de otras infancias
yo también gemí un sueño
que era de otros amores
así pues
desde este misterioso confín de la existencia
los
otros me ampararon como árboles
con nidos o sin nidos
poco importa
no me dieron envidia sino frutos
esos otros están
aquí
sus
poemas
son mentiras de a puño
son verdades piadosas
están aquí
rodeándome
juzgándome
con las pobres palabras que les di
hombres que miran tierra y cielo
y a través de la niebla
o sin
sus anteojos
también a mí me miran
con la pobre mirada que les di
son otros que están fuera de mi reino
claro
pero además
estoy en ellos
a veces tienen lo que
nunca tuve
a veces aman lo que quise amar
a veces odian lo que
estoy odiando
de pronto me parecen lejanos
tan remotos
que me
dan vértigo y melancolía
y los veo minados por un duelo sin llanto
y otras veces en cambio
los presiento tan cerca
que miro por
sus ojos
y toco por sus manos
y cuando odian me agrego a su rencor
y cuando aman me arrimo a su alegría
quién hubiera dicho
que estos poemas míos
iban a ser
de
otros.
Aunque hoy cumplas
trescientos treinta y seis meses
la
matusalénica edad no se te nota cuando
en el instante en que vencen
los crueles
entrás a averiguar la alegría del mundo
y mucho menos
todavía se te nota
cuando volás gaviotamente sobre las fobias
o
desarbolás los nudosos rencores
buena edad para cambiar estatutos y horóscopos
para que tu
manantial mane amor sin miseria
para que te enfrentes al espejo que
exige
y pienses que estás linda
y estés linda
casi no vale la pena desearte júbilos y lealtades
ya que te van a rodear como ángeles o veleros
es obvio y comprensible
que las manzanas y los jazmines
y los
cuidadores de autos y los ciclistas
y las hijas de los villeros
y
los cachorros extraviados
y los bichitos de san antonio
y las
cajas de fósforo
te consideren una de los suyos
de modo que desearte un feliz cumpleaños
podría ser tan injusto
con tus felices
cumpledías
acordate de esta ley de tu vida
si hace algún tiempo
fuiste desgraciada
eso también ayuda a que hoy se afirme
tu
bienaventuranza
de todos modos para vos no es novedad
que el mundo
y yo
te queremos de veras
pero yo siempre un poquito más que el mundo.
Fueron jóvenes los viejos pero la vida se ha ido desgranando en el espejo y serán viejos los jóvenes pero no lo divulguemos que hasta las paredes oyen
Porque te tengo y no porque te pienso porque la noche está de ojos abiertos porque la noche pasa y digo amor porque has venido a recoger tu imagen y eres mejor que todas tus imágenes porque eres linda desde el pie hasta el alma porque eres buena desde el alma a mí porque te escondes dulce en el orgullo pequeña y dulce corazón coraza porque eres mía porque no eres mía porque te miro y muero y peor que muero si no te miro amor si no te miro porque tú siempre existes dondequiera pero existes mejor donde te quiero porque tu boca es sangre y tienes frío tengo que amarte amor tengo que amarte aunque esta herida duela como dos aunque te busque y no te encuentre y aunque la noche pase y yo te tenga y no.
El cuento es muy sencillo usted nace contempla atribulado el rojo azul del cielo el pájaro que emigra el torpe escarabajo que su zapato aplastará valiente usted sufre reclama por comida y por costumbre por obligación llora limpio de culpas extenuado hasta que el sueño lo descalifica usted ama se transfigura y ama por una eternidad tan provisoria que hasta el orgullo se le vuelve tierno y el corazón profético se convierte en escombros usted aprende y usa lo aprendido para volverse lentamente sabio para saber que al fin el mundo es esto en su mejor momento una nostalgia en su peor momento un desamparo y siempre siempre un lío entonces usted muere.
a ambrosio y silvia Los árboles ¿serán acaso solidarios? ¿digamos el castaño de los campos elíseos con el quebrancho de entre ríos o los olivos de jaén con los sauces de tacuarembó? ¿le avisará la encina de westfalia al flaco alerce de tirol que administre mejor su trementina? y el caucho de pará o el baobab en las márgenes del cuanza ¿provocarán al fin la verde angustia de aquel ciprés de la mission dolores que cabeceaba en frisco california? ¿se sentirá el ombú en su pampa de rocío casi un hermano de la ceiba antillana? los de este parque o aquella floresta ¿se dirán de copa a copa que el muérdago otrora tan sagrado entre los galos ahora es apenas un parásito con chupadores corticales? ¿sabrán los cedros del líbano y los caobos de corinto que sus voraces enemigos no son la palma de camagüey ni el eucalipto de tasmania sino el hacha tenaz del leñador la sierra de las grandes madereras el rayo como látigo en la noche?
a trini Defender la alegría como una trinchera defenderla del escándalo y la rutina de la miseria y los miserables de las ausencias transitorias y las definitivas defender la alegría como un principio defenderla del pasmo y las pesadillas de los neutrales y de los neutrones de las dulces infamias y los graves diagnósticos defender la alegría como una bandera defenderla del rayo y la melancolía de los ingenuos y de los canallas de la retórica y los paros cardiacos de las endemias y las academias defender la alegía como un destino defenderla del fuego y de los bomberos de los suicidas y los homicidas de las vacaciones y del agobio de la obligación de estar alegres defender la alegría como una certeza defenderla del óxido y de la roña de la famosa pátina del tiempo del relente y del oportunismo de los proxenetas de la risa defender la alegría como un derecho defenderla de dios y del invierno de las mayúsculas y de la muerte de los apellidos y las lástimas del azar y también de la alegría.
Vals Hermano cuerpo estás cansado desde el cerebro a la misericordia del paladar al valle del deseo cuando me dices/ alma ayúdame siento que me conmuevo hasta el agobio que el mismísimo aire es vulnerable hermano cuerpo has trabajado a músculo y a estómago y a nervios a riñones y a bronquios y a diafragma cuando me dices/ alma ayúdame sé que estás condenado/ eres materia y la materia tiende a desfibrarse hermano cuerpo te conozco fui huésped y anfitrión de tus dolores modesta rampa de tu sexo ávido cuando me pides/ alma ayúdame siento que el frío me envilece que se me van la magia y la dulzura hermano cuerpo eres fugaz coyuntural efímero instantáneo tras un jadeo acabarás inmóvil y yo que normalmente soy la vida me quedaré abrazada a tus huesitos incapaz de ser alma sin tus vísceras
Una esperanza un huerto un páramo una migaja entre dos hambres el amor es campo minado un jubileo de la sangre cáliz y musgo/ cruz y sésamo pobre bisagra entre voraces el amor es un sueño abierto un centro con pocas filiales un todo al borde de la nada fogata que será ceniza el amor es una palabra un pedacito de utopía es todo eso y mucho menos y mucho más/ es una isla una borrasca/ un lago quieto sintetizando yo diría que el amor es una alcachofa que va perdiendo sus enigmas hasta que queda una zozobra una esperanza un fantasmita.
Cuando uno se enamora las cuadrillas del tiempo hacen escala en el olvido la desdicha se llena de milagros el miedo se convierte en osadía y la muerte no sale de su cueva enamorarse es un presagio gratis una ventana abierta al árbol nuevo una proeza de los sentimientos una bonanza casi insoportable y un ejercicio contra el infortunio por el contrario desenamorarse es ver el cuerpo como es y no como la otra mirada lo inventaba es regresar más pobre al viejo enigma y dar con la tristeza en el espejo
Entre tú y yo/mengana mía/ se levantaba un muro de Berlín hecho de horas desiertas añoranzas fugaces tú no podías verme porque montaban guardia los rencores ajenos yo no podía verte porque me encandilaba el sol de tus augurios y no obstante solía preguntarme cómo serías en tu espera si abrirías por ejemplo los brazos para abrazar mi ausencia pero el muro cayó se fue cayendo nadie supo que hacer con los malentendidos hubo quien los juntó como reliquias y de pronto una tarde te vi emerger por un hueco de niebla y pasar a mi lado sin llamarme ni tocarme ni verme y correr al encuentro de otro rostro rebosante de calma cotidiana otro rostro que tal vez ignoraba que entre tú y yo existía había existido un muro de Berlín que al separarnos desesperadamente nos juntaba ese muro que ahora es sólo escombros más escombros y olvido.
¡Qué te ha dado el pasado? ¿la fuga que te mira en el espejo? ¿aquel fantasma que te desbarata? ¿la sombra de tus nubes? ¿la intemperie? Rápido como el río ha transcurrido pero ocurre que el río no envejece pasa con sus crujientes y sus ramas sus duendes y su cielo giratorio. Quedaron armoniosos pero inmóviles tu mayo de piedad, tus artilugios todo el prodigio se volvió espesura y la espesura se llenó de tedio; ya no llueve en tu olvido, ni siquiera en tu pobre redoma o en las tapias, aunque el pasado está escondido y lejos no tienes más remedio que mirarlo.
Cada vez que nos dan clases de amnesia como si nunca hubieran existido los combustibles ojos del alma o los labios de la pena huérfana cada vez que nos dan clases de amnesia y nos conminan a borrar la ebriedad del sufrimiento me convenzo de que mi región no es la farándula de otros en mi región hay calvarios de ausencia muñones de porvenir / arrabales de duelo pero también candores de mosqueta pianos que arrancan lágrimas cadáveres que miran aún desde sus huertos nostalgias inmóviles en un pozo de otoño sentimientos insoportablemente actuales que se niegan a morir allá en lo oscuro el olvido está lleno de memoria que a veces no caben las remembranzas y hay que tirar rencores por la borda en el fondo el olvido es un gran simulacro nadie sabe ni puede / aunque quiera / olvidar un gran simulacro repleto de fantasmas esos romeros que peregrinan por el olvido como si fuese el camino de santiago el día o la noche en que el olvido estalle salte en pedazos o crepite / los recuerdos atroces y de maravilla quebrarán los barrotes de fuego arrastrarán por fin la verdad por el mundo y esa verdad será que no hay olvido
Te espero cuando la noche se haga día, suspiros de esperanzas ya perdidas. No creo que vengas, lo sé, sé que no vendrás. Sé que la distancia te hiere, sé que las noches son más frías, Sé que ya no estás. Creo saber todo de ti. Sé que el día de pronto se te hace noche: sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices, sé que soy un idiota al esperarte, Pues sé que no vendrás. Te espero cuando miremos al cielo de noche: tu allá, yo aquí, añorando aquellos días en los que un beso marcó la despedida, Quizás por el resto de nuestras vidas. Es triste hablar así. Cuando el día se me hace de noche, Y la Luna oculta ese sol tan radiante. Me siento sólo, lo sé, nunca supe de nada tanto en mi vida, solo sé que me encuentro muy sólo, y que no estoy allí. Mis disculpas por sentir así, nunca mi intención ha sido ofenderte. Nunca soñé con quererte, ni con sentirme así. Mi aire se acaba como agua en el desierto. Mi vida se acorta pues no te llevo dentro. Mi esperanza de vivir eres tu, y no estoy allí. ¿Por qué no estoy allí?, te preguntarás, ¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti? Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí. Porque todas las noches me torturo pensando en ti. ¿Por qué no solo me olvido de ti? ¿Por qué no vivo solo así? ¿Por qué no solo...
ciudad es de mentira No puede ser. Esta ciudad es de mentira. No puede ser que las palmeras se doblen a acariciar la crin de los caballos y los ojos de las putas sean tiernos como los de una Venus de Lucas Cranach no puede ser que el viento levante las polleras y que todas las piernas sean lindas y que los consejales vayan en bicicleta del otoño al verano y viceversa. No puede ser. Esta ciudad es de mentira. No puede ser que nadie sienta rubor de mi pereza y los suspiros me entusiasmen tanto como los hurras y pueda escupir con inocencia y alegría no ya en el retrato sino en un señor no puede ser que cada azotea con antenas encuentre al fin su rayo justiciero y puntual y los suicidas miren el abismo y se arrojen como desde un recuerdo a una piscina. No puede ser. Esta ciudad es de mentira. No puede ser que las brujas sonrían a quemarropa y que mi insomnio cruja como un hueso y el subjefe y el jefe de policía lloren como un sauce y un cocodrilo respectivamente no puede ser que yo esté corrigiendo las pruebas de mi propio elogiosísimo obituario y la ambulancia avance sin hacerse notar y las campanas suenen sólo como campanas. No puede ser. Esta ciudad es de mentira. O es de verdad y entonces está bien que me encierren.
A veces me siento como un águila en el aire ...
(A propósito de una canción de de Pablo Milanés)
Unas veces me siento
como pobre colina,
y otras como montaña
de cumbres repetidas,
unas veces me
siento
como un acantilado,
y en otras como un cielo
azul pero
lejano,
a veces uno es
manantial entre rocas,
y otras veces un árbol
con las últimas hojas,
pero hoy me siento apenas
como laguna insomne,
con un
embarcadero
ya sin embarcaciones,
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi
confianza
confiando en que una tarde,
te acerques y te mires..
te
mires al mirarme.
A veces el silencio convoca algarabías parodias de coraje espejismos de duende tangos a contrapelo desconsoladas rabias pregones de la muerte sed y hambre de vos pero otras veces es solamente silencio soledad como un roble desierto sin oasis nave desarbolada tristeza que gotea alrededor de escombros fuego mudo
Hablo de tu infinita soledad dijo el fulano quisiera entrar al saco de tu memoria apoderarme de ella desmantelarla desmentirla despojarla de su último reducto. Tu soledad me abruma/ me alucina dijo el fulano con dulzura quisiera que en las noches me añorara que me echara de menos me recibiera a solas. Pero sucede que/ dijo calmosamente la mengana/ si tu bendita soledad se funde con la mía ya no sabré si soy en vos o vos terminás siéndome. ¿Cuál de los dos será después de todo mi soledad legítima?. Mirándose a los ojos como si perdonaran perdonarse adiós dijo el fulano; y la mengana adiós.
Hoy me despierto tosco y solitario no tengo a nadie para dar mis quejas nadie a quien echar mis culpas de quietud sé que hoy me van a cerrar todas las puertas y que no llegará cierta carta que espero que habrá malas noticias en los diarios que la que quiero no pensará en mí y lo que es mucho peor que pensarán en mi los coroneles que el mundo será un oscuro paquete de angustias que muchos otros aquí o en cualquier parte se sentirán también toscos y solos que el cielo se derrumbará como un techo podrido y hasta mi sombra se burlará de mis confianzas menos mal que me conozco menos mal que mañana o a más tardar pasado sé que despertaré alegre y solidario con mi culpita bien lavada y planchada y no solo se me abrirán las puertas sino también las ventanas y las vidas y la carta que espero llegará y la leeré seis o siete veces y las malas noticias de los diarios no alcanzarán a cubrir las buenas nuevas y la que quiero pensará en mi hasta conmoverse y lo que es muchísimo mejor los coroneles me echarán al olvido y no solo yo muchos otros también se sentirán solidarios y alegres y a nadie le importará que el cielo se derrumbe y más de uno dirá que ya era hora y mi sombra empezará a mirarme con respeto será buena tan buena la jornada que desde ya mi soledad se espanta.
En el muro quedaron los tatuajes del juego, el tiempo me conmina pero no me doblego, siento a pesar de todo brutal desasosiego y el código de agobios lo dejo para luego. Antes de que el crepúsculo en noche se convierta, y se duerma la calle y se entorne la puerta a solas con mi pobre madurez inexperta, quiero que mi demanda se encuentre con tu oferta. No es bueno que la astucia me busque a la deriva como si el amor fuera sólo una tentativa y ya que ahora asombras a mi alma votiva, confío en que asombrado tu cuerpo me reciba. Nos consta que el presente es breve y es impuro,, pero cuando los torsos celebren su conjuro y llamen nuestros ojos cual brasas en lo oscuro, sólo entonces sabremos cómo será el futuro. Aspiro a que tu suerte de nuevo me rescate del frío y de la sombra..... del tedio y el combate, la gloria nos espera sola en su escaparate mientras tú y yo probamos la sal y el disparate. Sola en su desafío nos espera la gloria y con su habilidad veterana y suasoria entre nosotros borra la línea divisoria y nuestros pies se buscan para empezar la historia.
Soñamos juntos juntos despertamos el tiempo hace o deshace mientras tanto no le importan tu sueño ni mi sueño somos torpes o demasiado cautos pensamos que no cae esa gaviota creemos que es eterno este conjuro que la batalla es nuestra o de ninguno juntos vivimos sucumbimos juntos pero esa destrucción es una broma un detalle una ráfaga un vestigio y un abrirse y cerrarse el paraíso ya nuestra intimidad es tan inmensa que la muerte la esconde en su vacío quiero que me relates el duelo que te callas por mi parte te ofrezco mi última confianza estás sola estoy solo pero a veces puede la soledad ser una llama.
Quizá fue una hecatombe de esperanzas un derrumbe de algún modo previsto, ah, pero mi tristeza sólo tuvo un sentido, todas mis intuiciones se asomaron para verme sufrir y por cierto me vieron. Hasta aquí había hecho y rehecho mis trayectos contigo, hasta aquí había apostado a inventar la verdad, pero vos encontraste la manera, una manera tierna y a la vez implacable, de deshauciar mi amor. Con un sólo pronóstico lo quitaste de los suburbios de tu vida posible, lo envolviste en nostalgias, lo cargaste por cuadras y cuadras, y despacito sin que el aire nocturno lo advirtiera, ahí nomás lo dejaste a solas con su suerte que no es mucha. Creo que tenés razón, la culpa es de uno cuando no enamora y no de los pretextos ni del tiempo. Hace mucho, muchísimo, que yo no me enfrentaba como anoche al espejo y fue implacable como vos mas no fue tierno. Ahora estoy solo, francamente solo, siempre cuesta un poquito empezar a sentirse desgraciado. Antes de regresar a mis lóbregos cuarteles de invierno, con los ojos bien secos por si acaso, miro como te vas adentrando en la niebla y empiezo a recordarte.
Nadie sabe en qué noche de octubre solitario, de fatigados duendes que ya no ocurren, puede inmolarse la perdida infancia junto a recuerdos que se están haciendo. Qué sorpresa sufrirse una vez desolado, escuchar cómo tiembla el coraje en las sienes, en el pecho, en los muslos impacientes sentir cómo los labios se desprenden de verbos maravillosos y descuidados, de cifras defendidas en el aire muerto, y cómo otras palabras, nuevas, endurecidas y desde ya cansadas se conjuran para impedirnos el único fantasma de veras. Cómo encontrar un sitio con los primeros ojos, un sitio donde asir la larga soledad con los primeros ojos, sin gastar las primeras miradas, y si quedan maltrechas de significados, de cáscara de ideales, de purezas inmundas, cómo encontrar un río con los primeros pasos, un río -para lavarlos- que las lleve.
No sabes cómo necesito tu voz; necesito tus miradas aquellas palabras que siempre me llenaban, necesito tu paz interior; necesito la luz de tus labios ! Ya no puedo... seguir así ! ...Ya... No puedo mi mente no quiere pensar no puede pensar nada más que en ti. Necesito la flor de tus manos aquella paciencia de todos tus actos con aquella justicia que me inspiras para lo que siempre fue mi espina mi fuente de vida se ha secado con la fuerza del olvido... me estoy quemando; aquello que necesito ya lo he encontrado pero aún !Te sigo extrañando!
formales y el frío
Quién iba a prever que el amor ese informal
se dedicara a
ellos tan formales
mientras almorzaban por primera vez
ella muy lenta y él no tanto
y hablaban con sospechosa objetividad
de grandes temas en dos
volúmenes
su sonrisa la de ella
era como un augurio o
una fábula
su mirada la de él tomaba nota
de cómo eran sus ojos los de ella
pero sus palabras
las de él
no se enteraban de esa dulce encuesta
como siempre o casi siempre
la política condujo a la
cultura
así que por la noche concurrieron al teatro
sin tocarse
una uña o un ojal
ni siquiera una hebilla o una manga
y como a la
salida hacía bastante frío
y ella no tenía medias
sólo sandalias
por las que asomaban
unos dedos muy blancos e indefensos
fue
preciso meterse en un boliche
y ya que el mozo demoraba tanto
ellos optaron por la confidencia
extra seca y sin hielo por favor
cuando llegaron a su casa la de ella
ya el frío
estaba en sus labios los de él
de modo que ella fábula y
augurio
le dio refugio y café instantáneos
una hora apenas de biografía y nostalgias
hasta que al fin
sobrevino un silencio
como se sabe en estos casos es bravo
decir
algo que realmente no sobre
él probó sólo falta que me quede a dormir
y ella
probó por qué no te quedás
y él no me lo digas dos veces
y ella bueno por qué no te quedás
de manera que él se quedó en principio
a besar sin
usura sus pies frío los de ella
después ella besó sus
labios los de él
que a esa altura ya no estaban tan frío
y sucesivamente así
mientras los grandes temas
dormían el sueño que ellos no durmieron.
Ahora que empecé el dia volviendo a tu mirada y me encontraste bien y te encontré más linda ahora que por fin está bastante claro dónde estás y dónde estoy sé por primera vez que tendré fuerzas para construir contigo una amistad tan piola que del vecino territorio del amor ese desesperado empezarán a mirarnos con envidia y acabarán organizando excursiones para venir a preguntarnos cómo hicimos.
congelada Con esta soledad alevosa tranquila con esta soledad de sagradas goteras de lejanos aullidos de monstruos de silencio de recuerdos al firme de luna congelada de noche para otros de ojos bien abiertos con esta soledad inservible vacía se puede algunas veces entender el amor.
media De los medios de comunicación en este mundo tan codificado con internet y otras navegaciones yo sigo prefiriendo el viejo beso artesanal que desde siempre comunica tanto
« retrocede con seguridad / pero se avanza a tientas »
« de tarde / Es una lástima que no estés conmigo »
« Quién / hubiera creído que se hallaba »
« Digamos que te alejas definitivamente / hacia el pozo de olvido que »
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