Poesía Universal

María Rosal

Biografía y amplia selección de poemas de María Rosal. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de María Rosal. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de María Rosal

14 poemas seleccionados
1.

A mano armada

Supón que me presento
cualquier día en tu casa.
Que digo: "Hasta 
		aquí hemos llegado"
que cierro las ventanas,
apago las cortinas,

		los libros, los periódicos.

		
Supón que me presento
cuando menos lo esperas.
Ya puedo 
		disfrutar
tu mirada de asombro,
el lecho abandonado,
los 
		sentidos alerta.

		
Supón que te desnudo
con besos y sonrisas,
conjuro tus 
		fantasmas,
asalto tu desvelo,
amanezco en tu sombra,
y me 
		marcho,
y me juras
-dentro de un orden, claro-
fidelidad 
		eterna.
2.

Beatus ille

No he de callar, por más que con el dedo
o con la mano prieta me 
		amordaces.
Orgullosa estaré, aunque disfraces
los vaivenes 
		certeros donde cedo.

		
No he de callar, y en tan airoso ruedo,
cuando cerques mi orgullo 
		y atenaces
mi fuste en altivez, cuando amenaces
no rendiré ni 
		almena ni mi credo.

		
Y pues que en soledad luces mi arcilla
y te mantiene el deje de 
		mi lumbre,
sigue frotando siempre, no hay mancilla.

		
No ha de mudar el tiempo tu costumbre
de alumbrarme en el gozo, 
		¡oh maravilla,
herida o sima y sin embargo cumbre!
3.

Brindis

Mala bestia el amor
                                            
		Mariano Roldán

		
Pongamos por ejemplo
que hoy es jueves.
Que un sol de plomo

		cae tras los cristales
y recuerdo 
		
tu mano en día de lluvia.
Digamos que estoy sola
y te deseo.

		Que no hallo el escenario
donde acoplar tu imagen 
		
con mi aliento.

Bebamos y brindemos
por la triste ironía

		de estar vivos
y no poder amarnos.
4.

Campo de plumas

(Inédito)

		
Aunque me envíen a galeras no he de aborrecerte, 
              
		amado mío.
      	
Envolveré tu barco, reventaré la proa contra rocas hostiles. 

		Comeremos con la sucia ralea de marinos sin patria, bebiendo
              
		a morro barriles de ginebra.
No habrá losa de muerto que aplaque mis 
		antojos. Ni antorcha
              
		humana capaz de arder tu fuego.
Aunque pagues personal entrenado para 
		guardar tu casa. 
		
Así compres un perro y amaestres lagartos, sabré burlar la 
              
		guardia de absurdos mercenarios, agostar tus alarmas. 
              
		Desconectar ingenios de la era digital.

Convéncete. 
              
		Hay cosas que no cambian. 
Por mucho que haya avanzado el mundo, en 
		estas lides, no
		
he de capitular sin condiciones. 

Prepárate a la lucha cuerpo 
		a cuerpo. 
		

De "Otra vez Bartleby"
5.

Carpe diem

Rendida por tu luz, por tu grandeza,
brazo crepuscular, espacio 
		enhiesto,
cuerpo de la memoria manifiesto
en las lides de amor: 
		arte y nobleza,

		
cóncava identidad a tu belleza
se te ofrece y reclama, bien 
		dispuesto.
Debes hendir gallardo, tierno, apuesto
para velar tus 
		armas con destreza.

		
Armado caballero en la colina
del monte donde fue reina y señora

		digna Venus triunfal, dale contento

		
con sabio gesto a la oquedad divina.
No dudes sumergirte sin 
		demora
en tan filosofal conocimiento.
6.

Casandra

Desmedida en tu huella,
eres hija inocente
del desierto y las 
		olas.
Azul incandescencia.
Remota en tus senderos,
en la cumbre 
		perfecta
del racimo y los labios,
cíngulo de tu aliento,

		dormido en las adelfas.

		
           ¿Eres 
		diosa o camino?
           
		Mujer acaso. Y basta.
7.

Como en todos los cuentos

Era bello y prohibido, lo que hacía
aún más deseable su estatura,

		el arco de su pecho, su grandeza,
su forma de mirar, como una herida.

		Era altivo, inasible. Nos tenía
bajo el yugo febril, en la penumbra

		del amor incumplido largamente.

		
Sabiéndonos perdidas, decidimos
que no importaba el precio: la 
		victoria
habría de ser su piel o nuestra vida.
Bajo un cielo de 
		neón de luna muerta
velamos nuestras armas. Apostadas
en el rincón 
		canalla, en la espesura
del último garito, dispusimos
el cerco 
		tras el horno, imaginando
que bien valía el botín tanta batalla.

		
Era hermosa la noche. Consintieron
los dioses que el combate se 
		inclinara
a mi estrella. Cuerpo a cuerpo, feroces,
desnudos y 
		silentes demoramos
la huida. Mas cuando despeñamos erguidos
los 
		deseos y coloqué mi beso
sobre su frente esquiva, como en todos

		los cuentos se deshizo el hechizo
y mi príncipe-rana se perdió con la 
		noche.
8.

Cruzas las avenidas...

Cruzas las avenidas
leales de mi cuerpo,
desarmando la noche

		con jazmines desnudos,
soldados ojivales
que alertan las columnas.

		Es estertor el viento,
gótica letanía,
pájaro deshojado,
mártir 
		de tu capricho.
9.

Ecce

Descifrar 
		los augurios
de la espiral perdida.
Sumergirme en la entraña

		del azar y sus lizas.
Interpretar prodigios,
inciertas letanías.

		Alimentar la llama
secreta de la vida...


		Ese es mi 
		oficio. Al fin,
sibila día a día.
10.

E-mail

Mi amor no tiene rostro.
Sólo tiene palabras luminosas.
Mi amor es 
		puntual
y cada noche
recojo en mi buzón
su mensaje cifrado.

		Enciendo el aparato, parpadea...

		
Escribe con mayúsculas los besos
y acaricia su cuerpo en letras 
		de colores.
No hay temor al contagio.
Tan sólo su locura me 
		estremece
y yo se la devuelvo 
		
en megabytes desordenados,
-ebria de amor,
ya libre-, 
		acariciando
mi sistema binario desbocado,
mis ventanas al viento 
		con el alba,
el CD Rom tan terso, la memoria...

		
Tantas noches de amor son un regalo.
11.

Hortus clausus

Érase un cráter dulce, almibarado,
era un hueco ancestral, grieta 
		festiva,
érase cicatriz con lomo y giba,
érase una quimera de 
		cuidado.

		
Era un cuenco de anís certificado,
érase una hendidura en 
		ofensiva,
érase sombra astral, vuelta en ojiva.
Era un pozo sin 
		fin, nunca saciado.

		
Érase del placer audaz distrito,
era volcán umbrío, cordillera,

		era de los deleites el garito.

		
Era, según se mire, una chistera
guarida de ilusión. Fuera delito

		que no llevara el mundo por montera.
12.

Hospes comesque corporis

Del salón en el ángulo oscuro...
con cuánta precisión, con 
		qué destreza
-¡voto a Dios que me espanta esta grandeza!-
hiende 
		Venus triunfal de amor el muro.

		
La huella digital talla el conjuro.
Andante... molto allegro -qué 
		proeza-
contra el fragor erguido de cereza.
Cascada y vendaval, 
		dulce cianuro.

		
Hospes comesque corporis: ¡oh dedo!
¡Ariete dispuesto al buen 
		suceso
y a no cejar en mengua ni agonía!

		
Sirve otra ronda. Que te importe un bledo
vivir o fenecer en el 
		exceso.
Labra orgulloso tu caligrafía.

		
Y porque nada, ¡oh dedo! te derrote,
otra oportunidad -algarabía-

		te brinda a discreción el estrambote.
13.

Lengua...

Lengua indagadora en las 
		profundidades de las jaulas...


		Lengua indagadora en las profundidades de las jaulas.
Boca niña 
		inocente detrás de los deseos.
Boca mártir de labios erectos como 
		espadas. 
		
Boca beso de muerte henchida de cicuta. 
Boca núbil de sueño que 
		besa cuanto ignora. 
		
Boca de doble filo de aves taciturnas. Doble hilera de dientes,

		de dientes y arrecifes. 
		
Lengua del vendaval taladrando lo restos 
de un amor compulsado.

		Lengua de terciopelo sobre un manto de nácar. 
		
Lengua fileteada lista para el banquete, para la salazón de
la 
		carne. 
		
Lengua de esquirlas frescas. 
Lengua de corazón expuesta en la 
		vitrina. 
		
Lengua de ofidio con un ojo en el vientre. 
Lengua para limpiar 
		el sudor, para acallar los centinelas 
		
del frío, sus máscaras de níquel.
Lengua para el dolor, para 
		gozar despacio. 
		
Lengua del alacrán sembrando su simiente. 
Lengua ramo de flores 
		sobre el vértice erecto 
		
de una fosa común entre las piernas.
14.

Locus amonenus

No me basta tu piel para tenerte,
bálsamo, oscuridad, labio de arena,

		turbia sublevación que me encadena
al abrazo sin alas de la muerte.

		
No basta mi dolor, paloma inerte,
para calmar la sed que me 
		gangrena.
Pídeme siempre más, es tu condena,
conjuro desleal para 
		perderte.

		
Porque ya no me basta con tu vida.
Porque tu sangre amaso en mi 
		locura,
yerto mi corazón, potro sin brida.

		
Entrégate, desgrana tu cintura
en mis labios de sal. Lame la 
		herida
que nos labrara Amor con desmesura.

Versos y pensamientos de María Rosal

4 citas
« Supón que me presento / cualquier día en tu casa. »
María Rosal · A mano armada
« No he de callar, por más que con el dedo / o con la mano prieta me »
María Rosal · Beatus ille
« Mala bestia el amor / Mariano Roldán »
María Rosal · Brindis
« (Inédito) / Aunque me envíen a galeras no he de aborrecerte, »
María Rosal · Campo de plumas
Biblioteca poética

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