Poesía Universal

María Beneyto

Biografía y amplia selección de poemas de María Beneyto. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

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Biografía y amplia selección de poemas de María Beneyto. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de María Beneyto

6 poemas seleccionados
1.

De "Casi un poco de nada" 2000

Amigo íntimo

		

		Y, con todo, ya veis, no tengo miedo.

		Lo tuve, sí, lo tuve cuando era

		la luna un círculo de luz helada,

		el agua una llamada irresistible,

		los árboles un grito monstruoso

		de la tierra, y mis manos un extraño

		temblor. Hoy no. Estoy libre, estoy atenta

		a mis propias pisadas, que no evitan

		tropezar con los huesos esparcidos

		de la desolación que me rodea.

		Estoy casi contenta de irme lejos,

		acarreo abundancias abusivas,

		enseres inservibles, semilleros

		que tienen que brotar por el camino...

		El miedo era un hermano muy pequeño

		que había que cuidar de que pudiera

		caerse y añadirse hasta volverse

		un pánico feroz, era una leve

		suavísima ternura, tan querida,

		que había que cubrir hasta asfixiarla

		para que no creciese más. (Su muerte

		se duerme aquí en la mía de algún modo).

		No tengo miedo, y por lograr ahora

		la paz, me voy sin él. (Dadle una tierra

		benigna a su cadáver, casi el mío).

		Ya veis, por no tener, ya ni siquiera

		tengo a mi amor de siempre, al pobre miedo

		que tan fiel compañía dio a mi vida.


		De "Casi un poco de 
		nada" 2000
2.

Cotidiana

llegada

		
		

		Estoy aquí.

		Pasa. Un momento y termino.

		Algo difícil sobre consonantes

		absurdas... ¿Hace frío?

		¿Hace amor, lluvia, viento?

		¿Qué me traes?

		¿Hemos tenido hijos

		esta noche? Siéntate. ¿Puedes?

		Quito libros, papeles. Como siempre

		la invasión de las letras

		que ya trepan, ¿las ves?,

		por paredes y techos.


		Tienes las manos 
		pálidas

		y en tu cara

		amanece el cansancio.

		Deja que también pasen

		los árboles, contigo,

		el bosque, el mar, las grandes cataratas.

		Esa ardilla que tengo aquí,

		en el hombro,

		me cuchichea brisas

		y los pájaros llenan

		de insurrección la casa.

		¿Quieres café, un zumo, coca-cola?

		La silla tiene flojos

		los huesos, has de perdonarla,

		ya es vieja... (¿Un ave lira?

		¿La flor del Paraíso

		a punto ya de ser manzana?

		¡Qué detalle!)

		Quiero que estés contento

		de mí. Escribo mucho.

		Tanto como querías tú.

		¿Qué ocurre?

		La niebla se interpone, no te veo.

		Los pájaros te ocultan

		y esas ramas me vuelven

		parte del bosque. Habla.

		Que te oigan mis hojas.

		Que mis ojos vegetales

		te sepan cerca. Tengo nidos

		en los brazos y el pelo.

		Llega una taza de café volando

		del comedor, y a la terraza

		le nace un sauce, ese árbol triste,

		ese árbol que llora.


		De "El mar desde la 
		playa" 1999
3.

De "Criatura múltiple" 1954

Criatura múltiple


		                          
		"Pero Dios, deshabítame el alma de este enjambre

                           
		de estas abejas negras que yo dulce alimento..."

		

		Ni siquiera yo sé por qué me vive

		la vida, este aluvión de torpes luces

		en criaturas reunidas, aguas

		que vienen a mezclarse al caudal mío...

		

		Soy yo tantas mujeres en mí misma!

		¡Están viviendo en mí tantas promesas,

		tantas desolaciones y amarguras,

		tanta verdad que no me pertenece!

		

		Tengo la vida demasiado ciega

		con recuerdos -¿de dónde?- que me agobian,

		con nostalgias profundas -¿de qué cimas?-

		¡Y mi voz, viene a veces tan lejos!


		¿Qué estéril hembra 
		honda me recorre

		esta heredad vital que soy, gritando?

		¿Qué mujer oscurísima y humilde

		dispone en mí este sol para el consuelo?

		

		¿Qué caminante altísima se cansa

		de poblarse en la luz hacia la sombra

		y se acoge al origen, a mi orilla,

		junto a los dulces animales vivos?

		

		¿Vengo de raza de mujeres tristes,

		con todas las tristezas silenciadas,

		o que callaron el susurro exacto

		del amor, y me empujan a decirlo?

		

		¿Quién me ha ordenado ineludiblemente

		hablar con voz ajena a mi silencio,

		presintiendo, crecida, o recordando,

		existiendo a la vez de tantos modos?

		

		Yo, múltiple, plural, amigos míos,

		no soy nada. Soy todo. Soy aquélla

		que se quejaba a Dios de no ser río

		y ser mar, ser clamor y no palabra,

		ser laberinto y no sencilla ruta,

		ser colmena y no ser única abeja...


		De "Criatura 
		múltiple" 1954
4.

Diez

veces siete y una 
		más...

		

		Diez veces siete y una más. Ya sabes:

		setenta y siete cabriolas, once

		mujeres de cristal que se rompieron

		en mí, y en mí se quedan enterradas,

		calcinadas algunas, otras libres

		de escogerse final. Yo, soportándolas,

		muriéndome con ellas, como ellas

		se morirán conmigo. Once mujeres

		en donde estoy, salen a escena juntas

		se despiden por mí con reverencias

		teatrales, y acusan al misterio

		de tenerlas con fuerza encadenadas

		las unas a las otras. Yo renuncio

		en su favor, a lo que me negasteis.

		Ellas serán, así, mis sustitutas,

		soportarán mejor el menosprecio,

		y hasta quizás pondrán la otra mejilla

		a vuestras manos sucias. No me importa

		esa puesta en escena. Me despido

		en voz baja o afónica, en la esquina

		de la pena, con todos mis errores

		alrededor. Que Dios os dé la vida

		que merecéis, ya mí me dé el descanso

		de no pertenecer a vuestro mundo

		brutal, machista, hipócrita y cobarde.

		Once mujeres os dirán .que lloro

		perdón y amor aún. Y, genuflexas,

		esperarán que me aplaudáis la huida.


		De "Eva en el 
		laberinto" 2006
5.

Forastera

"No soy de aquí". No. Procedía

		de lugares mineros. 

		De tinieblas totales encerradas y ocultas.

		De la sombra apresada 

		que ya la hizo suya, así, predestinándola 

		a ser noche, a ser dura claustrofobia

		que se disfraza de panal, que inventa

		brazos para el contacto

		y senos, piernas

		y sexo acogedor.


		"No soy de aquí." Él 
		último en saberlo

		miró la mina en ella:

		antracita rabiosa en el cabello,

		ojos de acecho en donde se encrespaban

		grillos enfebrecidos.

		Era el muchacho que iba de la novia

		-casta o así-

		a sus profundidades flácidas.

		Novia inocente o algo parecido. Desde ella

		a la tan ensayada entregada

		de algo vacío y sórdido.)

		

		"No soy de aquí." De aquí, ¿quién es?

		Todos vinimos de úteros felices,

		paraísos de nata y luz atónita.

		¿En dónde estaban, al llamarnos, ellos?

		¿Cuál era su país, entonces,

		cuál su pequeña patria, la parcela

		de amor y de placer,

		su desmesura

		en la alegría y en el ansia...?

		

		No es de aquí. Pero aquí está y aquí espera.

		¿Qué?

		Ella sabe que está aguardando algo

		distinto, extraño, que no será nunca

		el cotidiano santo y seña.

		Algo quizás que estuvo el1 el principio

		y va a volver

		a recobrarla, a desnacerla, a darle

		finalmente, parte mínima en lo suyo:

		así, espera.

		Cada noche. Impasible.


		De "Nocturnidad y 
		alevosía" 1993
6.

De "Hojas para algún día de noviembre" 1993

Greta I de Suecia

		

                            
		                     
		A Rosa Mª Rodríguez Magda


		Se llamaba -yo creo que 
		se ha muerto

		y lo que a veces surge es su cadáver-

		Greta Garbo o Gustafson, una sombra,

		una mujer que siempre regresaba

		de mundos golpeados, derruidos,

		y se acostaba, leve, en el silencio,

		larga, flotante Ofelia de las nieves.

		Era la niebla de una isla nórdica

		poblada por abetos y abedules.

		Una santa Lucía sin corona

		de resplandor, sonámbula y felina,

		que siempre parecía estar sacando

		su mirada del agua. Mujer presa

		de la fatalidad y la amenaza,

		tenía horror al viento, miedo al día

		y se huía a sí misma, distanciándose

		como si al verse no se conociera.

		Bebía siempre luz glacial. Llevaba

		la luz por dentro, en lugar de sangre

		y goteaba luz cuando lloraba.

		Sin embargo, más que estrella era luna

		sola y feliz, en soledad creciendo,

		satélite que roba claridades

		para vivir en claridad perfecta.

		

		Era además, la extraña criatura

		de la lluvia, el ser febril y altivo

		tormentoso y feroz de la tragedia,

		el gesto femenino despertándose

		en un tiempo de bruma y desconcierto,

		después de haber dormido sueños hondos

		sin más amanecer que la esperanza.

		Era el amor, pero otro amor, traía

		con carne estremecida y beso fiero

		la pasión, no encubierta, de la hembra

		que no se deja poseer, posee...

		Ignoro si era actriz, pero tenía

		de todas las mujeres que se fueron

		y anticipó el futuro como suyo.

		Ella se reinventó, con la energía

		de esgrimir su elección y su derecho

		a esa absoluta soledad, tremenda,

		de los seres nacidos islas libres

		y se fue, se perdió bajo la lluvia

		de donde nos llegó a través del agua.

		

		(Una anciana sarcástica, pasea

		soledades vestidas con su nombre.

		No nos recuerda ya. Ni se recuerda.)


		De "Hojas para algún 
		día de noviembre" 1993

Versos y pensamientos de María Beneyto

4 citas
« Amigo íntimo / Y, con todo, ya veis, no tengo miedo. »
María Beneyto · De "Casi un poco de nada" 2000
« Estoy aquí. / Pasa. Un momento y termino. »
María Beneyto · Cotidiana
« Criatura múltiple / "Pero Dios, deshabítame el alma de este enjambre »
María Beneyto · De "Criatura múltiple" 1954
« Diez veces siete y una más. Ya sabes: / setenta y siete cabriolas, once »
María Beneyto · Diez
Biblioteca poética

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