Poesía Universal

Manuel Alcántara

Biografía y amplia selección de poemas de Manuel Alcántara. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de Manuel Alcántara. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Manuel Alcántara

5 poemas seleccionados
1.

Amanecer

Una vez más 
	reaparece
el día de ayer, ya dado
por muerto y por enterrado.
Otra 
	vez desaparece


	el silencio y 
	me amanece
otra vez a nuestro lado.
No sé si será pecado.
A mí no 
	me lo parece.


	En este día 
	cualquiera
párate a ver cómo canta,
antes que me vaya fuera,


	mi corazón en 
	tu mano
y tu boca en mi garganta
por la mañana temprano.
2.

Arcángel de pereza

Un arcángel me ronda 
	indiferente,
oigo sus alas cerca de mi aliento;
un arcángel me ronda, 
	yo lo siento
con el peso del aire por mi frente.
El me enseñó a decir 
	"inútilmente"
y a darle los propósitos al viento;
su espada, del metal 
	del desaliento
se hundió en mi voluntad desobediente.
Arcángel 
	rondador de la desgana,
que se lleva el dolor que no me tomo
para 
	traerlo el día de mañana...
Sujetas van las penas por las bridas,

	enjaezadas, dolientes, nobles, como
las mulas al final de las corridas.

	Sólo la ociosidad es mi tarea.
Las morunas naranjas, gajo a gajo,

	vierten su antiguo zumo, y en el tajo
se ha vuelto perezosa la pelea.

	Si esto es vivir, que venga Dios y vea
cómo ando con la vida cuesta 
	abajo...
Que cuesta estar de pie mucho trabajo
para después marcharse 
	adonde sea.
El naufragio que llevo entre las sienes,
que es verdad que 
	no cabe en cualquier río,
me trae a mal traer... Y aquí me tienes

	contándole una historia a los desiertos,
machacando la vida en hierro 
	frío,
hablando de la muerte con los muertos.
Lo sabe el corazón. Que 
	no se diga
que el corazón no sabe lo que tiene.
Sobre su propia muerte 
	se sostiene
pero la sangre a veces se fatiga.
Cansado y todo dice Dios 
	que siga
habitando el vacío, que se llene
de noches y de nada... 
	Mientras viene
uno se echa a dormir. Pereza obliga.
Con la genealogía 
	de los trinos
cantando está la antigua voz del arte
a la insegura 
	sombra de la suerte,
la memoria se llena de caminos
pero no llegaré a 
	ninguna parte
con este corazón de mala muerte.
3.

Biografía

Lo mejor del recuerdo es el 
	olvido...
Málaga naufragaba y emergía...
Manuel, junto a la mar, 
	desentendido;
yo era un niño jugando a la alegría.
Ahora juego a todo 
	lo que obliga
la impuesta profesión de ser humano,
y a veces, al final 
	de la fatiga,
enseño a andar palabras de la mano.
Ser hombre es ir 
	andando hacia el olvido
haciéndose una patria en la esperanza;
cuerpo 
	a cuerpo con Dios se está vendido
y a gritos no se alcanza.
( Dentro 
	de poco se dirá que fuiste,
que alguien llamado así, vivió y amaba...)

	Ser hombre es una larga historia triste
y un buen día se acaba.
Desde 
	mis veinticinco historias vengo.
Nada me importó nada.
Pero cualquier 
	capítulo lo tengo
miniado en letra triste y colorada.
Un hombre hecho 
	y deshecho
os habla. Soy distinto cada año.
Tengo un desconocido por 
	el pecho.
Sí. Miradme a los versos. No os engaño.
Tengo el sombrío 
	bosque de la frente
esperando que llueva;
mientras, el alma suena bajo 
	el puente,
y cuando el alma suena es que a Dios lleva.
Vuelvo a andar 
	el camino desandado
y en mi paso resuenan las cadenas.
Recuerda el 
	corazón acostumbrado...,
¡qué buen fisonomista de las penas!
Unas 
	pocas palabras me mantienen:
duda, esperanza, amor... Siempre me 
	pierdo...
Amor, duda, esperanza... Siempre vienen...
La ilusión, si la 
	he visto, no me acuerdo.
Lo mejor del recuerdo es el olvido...
Málaga 
	naufragaba y emergía...
Manuel, junto a la mar, desentendido;
hubo una 
	vez un niño en la bahía.
Y hay un hombre de pie sobre mis huellas

	indefenso y sonoro, a ras del suelo,
que se irá mientras hacen las 
	estrellas
propaganda de Dios allá en el cielo.
4.

De

mí, una guitarra


	Cuando yo me haya ido
-qué triste que me vaya-
de esta madera mía

	que me hagan una guitarra.

	
Cuando termine la muerte,
si dicen: "¡A levantarse!",
a mí que no 
	me despierten.

	
Que por mucho que lo piense,
yo no sé lo que me espera
cuando 
	termine la muerte.

	
Que yo me conformo siempre,
y una vez acostumbrado
a mí que no me 
	despierten.

	
Para encontrarme conmigo
vuelvo a salir a la calle,
calle del 
	tiempo perdido.

	
Para encontrarme contigo
estoy buscando en el suelo
las huellas de 
	su sonido.

	
Para encontrarme con nadie
me pongo a mirar arriba,
¡Auxilio, que 
	Dios me ampare!

	
Mis cuentas no están cabales:
me falta una golondrina
y me sobran 
	tres cristales.

	
Mira qué cosa tan rara:
pasé la noche contigo
estando solo en mi 
	cama.

	
En este día cualquiera
párate a ver cómo canta,
antes que me vaya 
	fuera,

	
mi corazón en tu mano
y tu boca en mi garganta
por la mañana 
	temprano.

	
Ponte a vivir como loco:
ama, ríe, bebe, olvida.
Puesto a vivir 
	todo es poco
por más que dure la vida.

	
El mar no puede morir,
se quedará navegando
aunque no haya nadie 
	aquí.

	
Si otros no buscan a Dios
yo no tengo más remedio:
me debe una 
	explicación.

	
No digo que sí o que no.
Digo que si Dios existe
no tiene perdón 
	de Dios.

	
No digo que no o que sí.
Digo que me gustaría
que Él también 
	creyera en mí.

	
Yo no le guardo rencor.
Si le encuentro alguna vez
nos perdonamos 
	los dos.

	
Mi pobre tierra no puede
darme lo que estoy buscando.
Nadie da lo 
	que no tiene.

	
Yo no culpo a Andalucía,
sé muy bien que a su esperanza
le pasó lo 
	que a la mía.

	
Averigua quién te dio
esas ganas de morirte.
Ha tenido que ser 
	Dios.

	
Ha tenido que ser Dios
un día que estaba triste.
No tiene otra 
	explicación.
5.

En

aquel tiempo


	Yo tuve el 
	corazón capaz de lluvia.
Ocurría febrero con sus alas
y el tiempo 
	digital nos puso juntas
las manos y los ojos y los cuerpos:
toda la 
	tierra que el amor excusa.


	Igual que el 
	viento en las banderas altas
se comportó en nosotros esta música.


	Me fui 
	quedando acompañado y cierto,
entendido en los bosques de mi jungla,

	leñador orgulloso de raíces
que no debieron nunca estar ocultas.
Lo de 
	siempre se puso a ser distinto:
el mar entero cupo en una urna,
el 
	hielo de los vasos provenía
de una lejana nieve, nuestra y única,
mis 
	manos migratorias se quedaron
a vivir en tu tierra más profunda
y en 
	mi boca, de siempre descontenta,
dimitían de pronto las preguntas.


	Presenciadas 
	por dos cambian las torres,
la muerte aplaza sus gestiones últimas
y 
	estar vivo se agita y condecora.
La muerte debe ser como un espejo

	donde uno mira y mira sin ver nunca.
Ven cerca. Más. Que entre los dos no 
	quepa
ninguna muerte ni ninguna duda.
Te hablo desde febrero y desde 
	siempre:
sabemos del amor por lo que alumbra,
por lo que tuerce y 
	acrecienta y rige,
por su forma de andar en la penumbra...
Y así, 
	sobre semanas perseguidas
izamos con esfuerzo nuestra alma.

Versos y pensamientos de Manuel Alcántara

4 citas
« reaparece / el día de ayer, ya dado »
Manuel Alcántara · Amanecer
« Un arcángel me ronda / indiferente, »
Manuel Alcántara · Arcángel de pereza
« Manuel, junto a la mar, / desentendido; »
Manuel Alcántara · Biografía
« mí, una guitarra / Cuando yo me haya ido »
Manuel Alcántara · De
Biblioteca poética

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