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Luis Muñoz · El
Biografía y amplia selección de poemas de Luis Muñoz. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Luis Muñoz. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
mar nunca El mar nunca propone la nostalgia porque sólo regresa en busca de un comienzo, de unos ojos primeros, de una torre sin marcas de combate, de unos lentos tobillos indecisos que lo sientan llegar con la extrañeza del amor que precede al cuerpo del amor. Pero tú eliges que las olas vengan arrastrando fragmentos de un pasado que simula el murmullo azul de la memoria y la alta noche lo corona de fuego y lo secundan quietas ilusiones perdidas.
de peso La adivinamos breve también aquellos años. Inexplicable y breve como la luz del cuarto que baja hasta las sombras rosadas y malignas de las tardes felices. Como el baño en el mar donde seguimos la dirección secreta de las olas o el cuerpo de lagarto de la espuma. En todo la encontramos y a todo parecida no dibujó en el curso de los sueños las formas desleales de una ausencia. No simuló en nosotros ninguna eternidad ni apareció tan bella como quisimos luego.
En el pálido azul que acogen las terrazas, los labios desprovistos que saben regresar y el vuelo de las últimas gaviotas. Voces que el mar congrega, que vienen con las olas y son la lejanía. Playas tendidas como alas de nieve al pie de los bañistas y autobuses velados con tenues pasajeros que persiguen la falta de costumbre. También entonces rubias muchachas sumergidas en el agua templada de las historias breves y la pasión del horizonte, el hilo de ciudades que definen los barcos que se alejan. No es más real, septiembre, que un recuerdo, pero nombres que dimos por perdidos recobran claridad, el aire que atraían y el sueño en que resisten los veranos.
(J. R. J.) Una rueda de fuego era tu vida, del placer a la culpa. Como un nido de abejas el temblor de silencio, la luz de la mañana, la azotea flotante sobre paisajes aguados y sobre poetas díscolos. Todo se fue moviendo a costa del futuro sin demasiada prisa. Las huellas de esa rueda las leí en mi vida mientras que se alejaba, como buscando un margen, el amor por tus libros, del placer a la culpa.
apagadas La oscuridad reclama en cuanto llega un orden para el mundo. Se lo daría, si pudiese, igual que puedo darle mi cadena de azares, un nombre a algún presagio aleteante, el mapa descifrado de mi limbo y aun la gratitud que no le debo. Nunca llega de pronto sino que desvanece el tejido de fondo de los días como si sumergiera un cuerpo en la mirada que lo sigue. La oscuridad precede a cuanto toca. Y si finge lanzarse como un ave de presa sobre tu cuarto solo, si amenaza su salto de repente, no creas en su caída, no temas su ala trampa, hazle un hueco.
hora Con sus patas de araña el día apenas toca lo que toca. Al cielo de la plaza lo despeina un viento tibio. A menudo lo oí y no lo quise: que la repetición te manda. No: con la fibra de ayer, con lo que quieras el hoy es uno.
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