Poesía Universal

Luis Alberto de Cuenca

Biografía y amplia selección de poemas de Luis Alberto de Cuenca. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

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Biografía y amplia selección de poemas de Luis Alberto de Cuenca. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Luis Alberto de Cuenca

10 poemas seleccionados
1.

-No lo revelaré. Te lo juro.

1. El mensajero


		a fernando González 
		de Canales


		-No lo revelaré. Te lo 
		juro.


		* * *
2.

2. Farewell

Entre las ramas de tu 
		cuerpo
no puedo ver el mar, 
		
amor.


		Palomas y abedules.

		Embarcar de grumete en un barco negrero
con el alba.


		* * *
3.

La

3. La chica de las mil caras

		
Todo tu cuerpo es un inmenso brote de espinas,
pero las aves 
		siguen comiendo en tus manos
y cantan en el bosque como si nada.

		Por las noches me enseñas el universo:
hoy han sido las costas de 
		Islandia,
la 
		Edda de Snorri y la promesa de Winland.
Como tu cuerpo está 
		erizado de agujas,
necesito almohadones para amarte;
luego 
		despierto enganchado a tus labios,
cuando el sol es un punto negro en 
		el cielo.
Si hablas, tu voz es una cascada
que arrastra cadáveres 
		y policías de uniforme.
Hablas en verso, como Ovidio y Lope,
como 
		el precoz escaldo Egil Skallagrimsson.
A veces te interrumpo. Tus 
		besos llevan oro,
como las 
		Noches de Stevenson o de Mardrus.
Son algo tan brillante. 
		Como una nueva infancia.
No sé si tu destino es catalogar 
		manuscritos,
si has sido bibliotecaria en Alejandría.
Un día vi 
		cómo perseguías a un jabalí en Dordoña
(esa noche soñé con el Monarca 
		Oscuro).
Podría hacerte un lecho de lirios o de rosas,
aunque 
		preferiría cubrirte de alacranes.
Luego descifraríamos papiros 
		mágicos y emblemas.
No sé cómo decirte lo mucho que te amo.
Hace 
		siglos que desaparecieron los torneos.
Jesús sigue muriendo cada día. 
		Hasta cuándo.
Pero Clodoveo decía que el Gólgota no sería famoso

		si él hubiese estado allí, en Jerusalén, con sus francos...

		
Antes leíamos novelas bizantinas, escuchábamos discos,
no 
		encendías jamás la luz en el desván.
Me parecía haber vivido dos 
		veces los momentos
y bebía del suave terminarse de tus ojos.

		Algunos dioses se nos antojaban ridículos: 
		
Júpiter, por ejemplo, todos los que mandaban.
Pero las ninfas de 
		las fuentes, los elfos, los dragones,
Mae West y Miriam Hopkins 
		compensaban la perdida.
Hacer versos, nadar, dar de comer a un 
		pájaro,
ejercer de 
		sportwoman como Diana Palmer.
Buscábamos tesoros en el 
		jardín de tus abuelos,
bajo ese sol de Heráclito que sigue sin 
		ponerse,
con una 
		Jolly Roger ceñida a la cintura,
saqueando glorietas y 
		naufragando en la piscina.

		
Y ahora que está aquí, mi amor,
tú que eres todas las mujeres,

		no sé si voy a ser capaz
de recordarte y recordarme.
Todos 
		vivimos, a la postre,
en una especie de prisión
de la que no 
		podemos salir,
en la que nadie puede entrar.
Pero consta en el 
		Libro Único
que, a pesar de espinas y agujas,
nos amamos alguna 
		vez
y nos amaremos tú y yo.


		"Elsinore" 1972
4.

* * *

1. El campesino y la princesa


		Embrujado jardín.
En 
		un estanque,
desnuda,
te recojo.
Me parece que tengo entre los 
		brazos
otro jardín.


		* * *
5.

2. Idilio

2. 
		Idilio

		
Dice la dama: «El frío ya no hiere mi cuerpo.
Llega una primavera 
		que no funde la nieve
ni licúa los ríos. Primavera de brazos
y 
		músculos y sables y dentelladas dulces.
Bajo un cálido sueño 
		masculino me olvido.
Y en mi olvido se olvidan mis doncellas y el 
		mundo,
lo que fui y lo que soy, mi nombre y sus aristas.»

		
Él: «Comienza en tus ojos un combate sin tregua.
Vencida, eres el 
		fuego. Victoriosa, la llama.
Nunca el crimen sagrado me pareció tan 
		bello.»


		* * *
6.

Tus

4. Tus ojos


		Y tus 
		ojos, tus pétalos de luz,
aquellos ojos que resumían el estío,

		vasijas de pureza,
agonizan de sombra en su prisión de nieve
y de 
		silencio.
El mundo es una catedral helada.


		
		"Scholia" 1978
7.

Amour

1. Amour Fou

Los reyes se enamoran de sus hijas más jóvenes,

		Lo deciden un día, mientras los cortesanos
discuten sobre el rito de 
		alguna ceremonia
que se olvidó y que debe regresar del olvido.
Los 
		reyes se enamoran de sus hijas, las aman
con látigos de hielo, 
		posesivos, feroces,
obscenos y terribles, agonizantes, locos.
Para 
		que nadie pueda desposarlas, plantean
enigmas insolubles a cuantos 
		pretendientes
aspiran a la mano de las princesas. Nunca
se vieron 
		tantos príncipes degollados en vano.

		
Los reyes se aniquilan con sus hijas más jóvenes,
se rompen, se 
		destrozan cada noche en la cama.
De día, ellas se alejan en las naves 
		del sueño
y ellos dictan las leyes, solemnes y sombríos.

		
* * *
8.

2. Casada

En el 
		hombro la herida me latía
como un segundo corazón. Si a ella
le 
		dolía también, no me lo dijo.
La puerta se cerró. Por un momento

		nos abrazamos, y eso era la vida.
Pero volvió el dolor, volvió la 
		niebla
sobre mis ojos y frente a mis labios.
Y volverían dudas y 
		reproches,
y la herida del hombro, y su marido.


		* * *
9.

4. Conversación

Cada vez que te hablo, otras palabras

		escapan de mi boca, otras palabras.
No son mías. Proceden de otro 
		sitio.
Me muerden en la lengua. Me hacen daño.
Tienen, como las 
		lanzas de los héroes,
doble filo, y los labios se me rompen
a su 
		contacto, y cada vez que surgen
de dentro -0 de muy lejos, o de 
		nunca-,
me fluye de la boca un hilo tibio
de sangre que resbala 
		por mi cuerpo.
Cada vez que te hablo, otras palabras
hablan por 
		mí, como si ya no hubiese
nada mío en el mundo, nada mío
en el 
		agotamiento interminable
de amarte y de sentirme desamado.


		* * *
10.

5. Dedicatoria

5. Dedicatoria


		La tierra estaba seca.

		No había ríos ni fuentes.
Y brotó de tus ojos
el agua, toda el 
		agua.


		* * *

Versos y pensamientos de Luis Alberto de Cuenca

4 citas
« 1. El mensajero / a fernando González »
Luis Alberto de Cuenca · -No lo revelaré. Te lo juro.
« Palomas y abedules. / Embarcar de grumete en un barco negrero »
Luis Alberto de Cuenca · 2. Farewell
« 3. La chica de las mil caras / Todo tu cuerpo es un inmenso brote de espinas, »
Luis Alberto de Cuenca · La
« 1. El campesino y la princesa / Embrujado jardín. »
Luis Alberto de Cuenca · * * *
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