« Tu ausencia llena todo / el espacio que tú y yo compartíamos. »
Lorenzo Oliván · Ausencia
Biografía y amplia selección de poemas de Lorenzo Oliván. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Lorenzo Oliván. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
Tu ausencia llena todo
el espacio que tú y yo compartíamos.
Se hace dueña del aire, se introduce
en el último hueco de la casa,
impregna cada prenda.
De repente
fija sus hondos ojos sobre mí,
y tras verter en mi interior el peso
de tanta soledad irremediable,
acabo siendo todo yo tan sólo
ausencia. Sólo ausencia.
Puntos
de fuga 1996-2000
Bancos de arena ¿De dónde hemos salido tantos muertos con este falso aspecto de turistas? Un reluciente sol, con un brillo de plástico, incongruente en medio del invierno implacable, se ha sumado a la farsa y prodiga una luz que no calienta. Todos nos contemplamos con asombro. ¿Qué diablos ha podido hacer que los variados cursos de nuestras vidas confluyan hoy aquí, en un remoto, perdido, frío y gris embarcadero? Mientras llega la hora de partir, ocultamos la creciente extrañeza, exhibiendo cierto interés -que es falso- por las tiendas fantasmas de la orilla llenas de baratijas: regalos para muertos, que confirman que todo es espectral en tan yerto escenario. Por fin, un hombre, casi sin rostro, extiende la pasarela y, mecánicamente, vamos subiendo al barco, que ha de llevarnos río abajo, hasta su desembocadura. Una voz oficiante explica en alto las maravillas -que nadie contempla- de tan desoladora travesía entre Iodos y barros. Corriente arriba, sí, alguien exclama, mirad, allá a lo lejos, pasa un pájaro. El motor agoniza lo mismo que las aguas. Las riberas muestran sólo hierbajos, pajas, juncos. A la vuelta del último meandro, de pronto, el mar, de frente. Y esa voz, que nos habla del peligro de que queden varadas nuestras vidas en sus bancos de arena. Puntos de fuga 1996-2000
Tocar tu mano y no sentir el hueso frío que desde dentro ahora la mueve, sólo la piel caliente, el roce leve de una carne hecha espíritu, sin peso; morder luego tus labios, y en el beso quitarle al cráneo que hay detrás relieve, y a la nuca dureza, y que la breve vida parezca eterna en el proceso. Cerrarte en un paréntesis de brazos donde no cabe el mundo, ver que rota mi ser alrededor de tus caderas, romper con lo exterior todos los lazos, y entrar en una realidad ignota, que es sólo un centro en donde no hay afueras. Puntos de fuga 1996-2000
La oscuridad te hace mirar siempre hacia dentro, hacia un dentro sin fondo que se abre en uno mismo. Quizás por eso sueñas que caes y nunca acabas de llegar al final de tan hondo vacío. Puntos de fuga 1996-2000
Córtate con el filo de un verso que se impone, extiende el brazo y deja poco a poco que mane así el poema, sangre que llama a sangre, agua que fluye desde siempre y que brota ahora en tu piel. Los pájaros, los pájaros, en círculos girando por tu frente inmemoriales. ¿No se buscan las llamas entre llamas con anhelantes gestos de llegar a mirar por encima de sí mismas? ¿no les basta a los vientos con moverse para nacerse y ser? Oh, puro discurrir ensimismado, oh, plenitud en curso y sin razón, que sólo en suceder cifra su sino, y no se ve pasar y así no muere. Puntos de fuga 1996-2000
Hay manos que acarician y casi casi ven. Ven y acaríciame y haz que yo sea la imagen que de mí tienen tus manos. Puntos de fuga 1996-2000
Te has tendido de bruces en la cama deshecha, y en el mapa impreciso de las sábanas blancas, en el muro caído que frente a ti tenías has buscado un camino, has buscado una puerta que te llevara, al fin, a un descansado sueño. Pero no había puerta ni camino y has dado tantas vueltas en vano, que te has sentido dentro del peor laberinto -del que ya hablara Borges- y te has visto arrastrándote como por un desierto. Extraños buitres negros describían sus círculos en el cielo incendiado de tu agitada mente bajo el sol obsesivo de un solo pensamiento. Sudabas y las sábanas se pegaban a ti igual que arena. Así toda la noche. Y siempre el sueño -tu espejismo, tu oasis- a lo lejos. Puntos de fuga 1996-2000
La dilatada noche parece estar clavada, por temblorosos astros en el techo del cielo. Aguzando el oído interior, uno escucha chirriar a esas luces casi casi metálicas. Ya no resisten más. Imaginando sin duda su caída, un vértigo creciente las tiene justo al borde o del llanto o del grito. El mundo a punto está de ser tan sólo la fosa de unos astros agotados, que ha de sellar, rotunda y para siempre, la negra losa de la noche inmensa. Puntos de fuga 1996-2000
Hay días en que abro los ojos y pareces la simple proyección de la luz que da en ti. Eres esa película de misterio en que haces el papel de otra tú que me tiene intrigado. Y no hay mejor actriz metida en otra piel ni mejor argumento que verte así, dormida. Apenas si te mueves, o no te mueves nada, pero todo sucede con un fatal designio. Qué vértigo de imágenes vagamente intuidas temblorosas refulgen un instante en tu piel. ¿Quién es aquella huyendo por detrás de tus párpados? ¿a qué da esa ventana? ¿qué objeto allí destella? Tenso, expectante, absorto, ato cabos y pistas intrigado en saber el final de la trama. Te despiertas, entonces, perezosa y preguntas con perfecta inocencia un sencillo: «¿Qué miras?» Se ha cometido un crimen y tú eres, a la vez, el escenario, el cuerpo y quien esconde el arma. Puntos de fuga 1996-2000
« Tu ausencia llena todo / el espacio que tú y yo compartíamos. »
« Bancos de arena / ¿De dónde hemos salido tantos muertos »
« Tocar tu mano y no sentir el hueso / frío que desde dentro ahora la mueve, »
« La oscuridad te hace / mirar siempre hacia dentro, »
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