Biografía

Vida

León Felipe (Tábara, Zamora, 11 de abril de 1884-Ciudad de México, 18 de septiembre de 1968) deslumbró por su portentosa voz lírica y su capacidad única para transformar las emociones más intensas en versos inolvidables. Su vida estuvo consagrada al arte de la palabra, explorando el misterio del amor, el destino y la belleza del mundo con enorme carisma.

Frente a las incertidumbres de su tiempo, defendió con valentía la libertad de creación y la autenticidad del sentimiento más puro. Su obra poética permanece como una joya imperecedera que sigue emocionando a lectores de todas las generaciones por su frescura y hondura humana.

Poesia

León Felipe

León Felipe (Tábara, Zamora, 11 de abril de 1884-Ciudad de México, 18 de septiembre de 1968) fue un poeta español exiliado en México.

Lírica y Versos

Poemas de León Felipe

15 poemas seleccionados
1.

Aquí vino y se fue

Y dexas, Pastor santo, tu grey en este valle hondo... escuro...
                                                                                                     
		F ray Luis de León

Aquí vino...
y se fue
Vino, nos 
		marco nuestra tarea
y se fue.

Tal vez detrás de aquella nube

		hay alguien que trabaja
lo mismo que nosotros,
y tal vez
las 
		estrellas
no son mas que ventanas encendidas
de una fábrica

		donde Dios tiene que repartir
una labor también.

Aquí vino

		y se fue

Vino, lleno nuestra caja de caudales
con millones de 
		siglos y de siglos.
nos dejó unas herramientas...
y se fue.

		

Él, que lo sabe todo,
sabe que estando solos
sin Dioses 
		que nos miren
trabajamos mejor.

Detrás de ti no hay nadie. 
		Nadie,
ni un maestro, ni un amo, ni un patrón.

Pero tuyo es el 
		tiempo. El tiempo y esa gubia
con que Dios comenzó la creación.
2.

Auschwitz

(A todos los judíos del mundo, mis amigos, mis hermanos) 
		

Esos poetas infernales, 
Dante, Blake, Rimbaud... 

		Que hablen más bajo... 
		
¡Que se callen! 
Hoy 
cualquier habitante de la tierra 

		sabe mucho más del infierno 
		
que esos tres poetas juntos. 
Ya sé que Dante toca muy bien el 
		violín... 
		
¡Oh, el gran virtuoso!... 
Pero que no pretenda ahora 
con sus 
		tercetos maravillosos 
		
y sus endecasílabos perfectos 
asustar a ese niño judío 
que 
		está ahí, desgajado de sus padres... 
		
Y solo. 
¡Solo! 
Aguardando su turno 
en los hornos 
		crematorios de Auschwitz.
		
Dante... tú bajaste a los infiernos 
con Virgilio de la mano 

		(Virgilio, "gran cicerone") 
		
y aquello vuestro de la Divina Comedia 
fue un aventura divertida 
		
de música y turismo. 
Esto es otra cosa... otra cosa... 
¿Cómo 
		te explicaré? 
		
¡Si no tienes imaginación! 
Tú... no tienes imaginación, 

		acuérdate que en tu "Infierno"
		
no hay un niño siquiera... 
Y ese que ves ahí... 
Está solo 
		
¡Solo! Sin cicerone... 
Esperando que se abran las puertas del 
		infierno 
		
que tú ¡pobre florentino! 
No pudiste siquiera imaginar. 
Esto 
		es otra cosa... ¿cómo te diré? 
		
¡Mira! Este lugar donde no se puede tocar el violín. 
Aquí se 
		rompen las cuerdas de todos 
		
los violines del mundo. 
¿Me habéis entendido, poetas infernales? 
		
Virgilio, Dante, Blake, Rimbaud... 
¡Hablad más bajo! 
¡Tocad 
		más bajo!...¡Chist!...
		
¡¡Callaos!! 
Yo también soy un gran violinista... 
Y he tocado 
		en el infierno muchas veces... 
		
Pero ahora aquí... 
Rompo mi violín... y me callo.
3.

Cara o cruz

Filósofos,
para alumbrarnos, nosotros los poetas
quemamos hace 
		tiempo
el azúcar de las viejas canciones con un poco de ron.
Y aún 
		andamos colgados de la sombra.
Oíd,
gritan desde la torre sin 
		vanos de la frente:
¿Quién soy yo?
¿He escapado de un sueño
o 
		navego hacia un sueño?
¿Huí de la casa del Rey
o busco la casa del 
		Rey?
¿Soy príncipe esperado
o príncipe muerto?
¿Se enrolla
o 
		desenrolla el 
		film?
Este túnel
¿me trae o me lleva?
¿Me aguardan los 
		gusanos
o los ángeles?
¿Oísteis?
Es la nueva canción,
y la 
		vieja canción...
¡nuestra pobre canción!
¿Quién soy yo?...
Mi 
		vida está en el aire dando vueltas.

		
¡Miradla, filósofos, como una moneda que decide!
¿Cara o cruz?...

		
¡Cruz!
Perdí... Filósofos, perdí.

Yo no soy nadie.
Un 
		hombre con un grito de estopa en la garganta y una gota de asfalto en la 
		retina.
Yo no soy nadie.
Y no obstante, estas manos, mis antenas 
		de hormiga, 
		

     han ayudado a clavar la lanza en el costado del mundo 
		

     y detrás de la lupa de la luna hay un ojo que me ve 

     como a un microbio royendo el corazón de la Tierra.

		Tengo ya cien mil años y hasta ahora no he encontrado otro mástil de más 
		fuerte

    que el silencio y la sombra donde colgar mi orgullo;
    
		tengo ya cien mil años y mi nombre en el cielo se escribe con lápiz.

		

		El agua, por ejemplo, es más noble que yo.
Por eso las estrellas se 
		duermen en el mar 
		
y mi frente romántica es áspera y opaca.
Detrás de mi frente 
		-filósofos, escuchad esto bien-,
detrás de mi frente hay un viejo 
		dragón :
el sapo negro que saltó de la primera charca del mundo y 
		está aquí, aquí, aquí...
agazapado en mis sesos, sin dejarme ver el 
		Amor y la Justicia.

		

		Yo no soy nadie, nadie.
Un hombre con un grito de estopa en la 
		garganta y una gota de asfalto en la retina... 
		

		Yo no soy nadie, filósofos...
Y éste es el solo parentesco que tengo 
		con vosotros.
4.

Colofón

Luz... 

		Cuando mis lágrimas te alcancen 

		la función de mis ojos 

		ya no será llorar, 

		sino ver.
5.

Como aquellas nube blanca...

Ayer estaba mi 
		amor 
		
como aquella nube blanca 
que va tan sola en el cielo 
y tan 
		alta, 
		
como aquella 
que ahora pasa 
junto a la luna 
de plata. 
		


		Nube 

		blanca, 
		
que vas tan sola en el cielo 
y tan alta, 
junto a la luna 

		de plata, 
		
vendrás a parar 
mañana, 
igual que mi amor, 
en agua, 

		en agua del mar 
		
amarga. 


		Mi amor tiene 
		el ritornelo 
		
del agua, que, sin cesar, 
en nubes sube hasta el cielo 
y en 
		lluvia baja hasta el mar. 
		


		El agua, aquel 
		ritornelo, 
		
de mi amor, que, sin cesar, 
en sueños sube hasta el cielo 
y 
		en llanto baja hasta el mar.
6.

Cómo ha de ser tu voz...

Ten una voz, mujer,
que pueda
decir mis versos
y pueda

		volverme sin enojo, cuando sueñe
desde el cielo a la tierra...
Ten 
		una voz, mujer,
que cuando me despierte no me hiera...
Ten una 
		voz, mujer, que no haga daño
cuando me pregunte: ¿qué piensas?
Ten 
		una voz, mujer,
que pueda
cuando yo esté contando
las estrellas

		decirme de tal modo
¿qué cuentas?
que al volver hacia ti los ojos

		crea
que pasé contando
de una estrella
a
otra estrella.

		Ten una voz, mujer, que sea
cordial como mi verso
y clara como una 
		estrella.
7.

Cómo han de ser tus ojos

Mujer... no tendré un beso de niño para ti 
ni de viejo, ni de 
		sátiro... 
Cuando vengas no besaré tus mejillas 
		
ni tu frente, ni tus labios. 
Pondré mi boca en los pliegues 

		recogidos de tus párpados 
		
y beberé el agua clara 
que suba a tus ojos claros. 
Trae unos 
		ojos azules, mujer, 
		
trae unos ojos azules, de un azul tranquilo y claro 
que tengo 
		sed... 
		
sed de peregrino cansado 
de muchas jornadas duras 
por 
		caminos solitarios 
		
y quiero 
llevar mis labios 
al agua clara y tranquila 
de 
		un remanso que refleje 
		
un cielo tranquilo y claro.
8.

Como

tú


		
		Así es mi vida, 
		
piedra, 
como tú; como tú, 
piedra pequeña; 
como tú, 

		piedra ligera; 
		
como tú, 
canto que ruedas 
por las calzadas 
y por las 
		veredas; 
		
como tú, 
guijarro humilde de las carreteras;
como tú, 
que 
		en días de tormenta
te hundes 
		
en el cieno de la tierra 
y luego 
centellas 
bajo los 
		cascos 
		
y bajo las ruedas; 
como tú, que no has servido 
para ser ni 
		piedra 
		
de una Lonja, 
ni piedra de una Audiencia, 
ni piedra de un 
		Palacio, 
		
ni piedra de una Iglesia; 
como tú, 
piedra aventurera; 

		como tú, 
		
que, tal vez, estás hecha 
sólo para una honda, 
piedra 
		pequeña 
		
y 
ligera ...
9.

Con

las piedras sagradas...

		

		Con las piedras sagradas

		de los templos caídos

		grava menuda hicieron

		los martillos 

		largos

		de los picapedreros analíticos.

		Después,

		sobre esta grava, se ha vertido

		el asfalto negro y viscoso

		de los pesimismos.

		Y ahora... ahora, con esta mezcla extraña,

		se han abierto calzadas y caminos

		por donde el cascabel de la esperanza

		acelera su ritmo.
10.

Deshaced

ese verso…

		

		Deshaced ese verso,

		Quitadle los caireles de la rima,

		el metro, la cadencia

		y hasta la idea misma.

		Aventad las palabras,

		y si después queda algo todavía,

		eso

		será la poesía.

		La tangente

		¿Y la tangente, señor Arcipreste?. ..

		¿El radio de la esfera que se quiebra y se fuga?

		¿La mula ciega de la noria, que un día, enloquecida, se liberta del 
		estribillo rutinario?.. .

		¿La correa cerrada de la honda, que se suelta de pronto para que salga 
		la furia del guijarro?...

		¿Esa línea de fuego tangencial que se escapa del círculo y luego se 
		convierte en un disparo?

		Porque el cielo... Señor Arcipreste, ¿sabe usted?,

		No hay arriba ni abajo...

		y la estrella del hombre

		es la que ese disparo va buscando,

		ese cohete místico o suicida, rebelde, escapado...

		De la noria del Tiempo

		como el dardo,

		como el rayo,

		como el salmo.

		Dios hizo la bola y el reloj: la noria dando vueltas y vueltas sin 
		cesar,

		y el péndulo contándole las vueltas, monótono y exacto...

		El juguete del niño, señor Arcipreste,

		¡el maravilloso regalo!

		Pero un día el niño se cansa del juguete y se le saca las tripas y el 
		secreto

		como a un caballito mecánico,

		como a un caballito de serrín y de trapo.

		Es cuando el niño inventa la tangente, Señor Arcipreste,

		la puerta mística de los caballeros del milagro,

		de los grandes aventureros de la luz,

		de los divinos cruzados de la luz, de los poetas suicidas, de los 
		enloquecidos y los santos

		que se escapan en el viento en busca de Dios para decirle

		que ya estamos cansados todos, terriblemente cansados

		de la noria y del reloj,

		del hipo violáceo del tirano,

		de las barbas y las arrugas eternas,

		de los inmóviles pecados,

		de este empalagoso juguete del mundo,

		de este monstruoso, sombrío y estúpido regalo,

		de esta mecánica fatal, donde lo que ha sido es lo que será

		y lo que ayer hicimos, lo que mañana hagamos.
11.

Diálogo perdido

(Entre Don Quijote y Sancho)

		
-Todos andan buscando, Sancho, una paloma por el mundo y nadie la 
		encuentra.
-Pero , que paloma es la que buscan?
-Es una paloma 
		blanca que lleva en el pico el ultimo rayo amoroso de luz que queda ya 
		sobre la tierra.
-Como la golondrina de Tristán.
-Eso, como la 
		golondrina de Tristán. Bien te acuerdas, Sancho.
Aquel cabello dorado 
		de Isolda que dejo caer la golondrina sobre el hombro cansado del Rey
      	

		era el rayo de amor que andaba buscando el hombre sobre la tierra,

		pero no es esto...
hay otra definición;
te lo explicaré mejor:

		esa paloma que andan buscando
es aquella que una vez se le posó en la 
		cabeza
a un pobre Nazareno en el Jordán;
aquello sí fue un buen 
		juego de prestidigitación:
un hombre sencillo entra a bañarse en el 
		Jordán.
se le posa una paloma blanca sobre la cabeza
y sale de las 
		aguas
convertido en el hijo de la Luz
en el hijo de Dios
en el 
		hijo del Hombre
Y aquel juego se hizo sin trucos y sin trampas
por 
		eso fue un gran milagro.
¡El Gran Milagro del Mundo!
Desde 
		entonces
el hombre vale más...
Y desde entonces todos andan 
		buscando esa paloma
para que se haga otra vez el Milagro...
¡Y el 
		Hombre valga mas!
12.

El dolor

No he venido a cantar

		No he venido a cantar, podéis llevaros la guitarra.

		No he venido tampoco, ni estoy aquí arreglando mi expediente 

		para que me canonicen cuando muera.

		He venido a mirarme la cara en las lágrimas que caminan hacia el mar,

		por el río

		y por la nube...

		y en las lágrimas que se esconden

		en el pozo,

		en la noche

		y en la sangre...

		

		He venido a mirarme la cara en todas las lágrimas del mundo.

		Y también a poner una gota de azogue, de llanto,

		una gota siquiera de mi llanto

		en la gran luna de este espejo sin límites, donde

		[me miren y se reconozcan los que vengan.

		He venido a escuchar otra vez esta vieja sentencia en las tinieblas:

		Ganarás el pan con el sudor de tu frente

		"y la luz con el dolor de tus ojos".

		Tus ojos son las fuentes del llanto y de la luz.
13.

El llanto es nuestro

Españoles: 
		
el llanto es nuestro 
y la tragedia también,
como el agua y el 
		trueno de las nubes. 
		
Se ha muerto un pueblo 
pero no se ha muerto el hombre. 

		Porque aún existe el llanto, 
		
el hombre está aquí en pie, 
en pie con su congoja al hombro, 

		con su congoja antigua, original y eterna,
con su tesoro infinito 
		
para comprar el misterio del mundo, 
el silencio de los dioses 
		
y el reino de la luz. 
Toda la luz de la tierra 
la verá un 
		día el hombre 
		
por la ventana de una lágrima... 
Españoles, 
españoles del 
		éxodo y del llanto: 
		
levantad la cabeza 
y no me miréis con ceño 
porque yo no soy 
		el que canta la destrucción 
		
sino la esperanza.
14.

Esta noche no hubo luna...

Ahora camino de noche 
porque las noches son claras... 
Y esta 
		noche no hubo luna, 
		
no hubo luna amiga y blanca...
y había pocas estrellas, 
pocas 
		estrellas y pálidas... 
		


		Y 
		era todo triste sin la luna amiga... 
y era todo negro sin la luna 
		blanca. 
		


		No 
		se veía la cinta
      	
de la carretera larga... 
los olivos del recuesto 
apenas se 
		dibujaban... 
		
un murciélago pasó 
rozándome la cabeza con el ala ... 
y me 
		ladraron los perros 
		
en los bancales con saña. 
Sin luna todo era negro y triste... 
		
vi una luz allá lejana... 
y, a tientas, fui hasta la luz 
y 
		en la luz pedí posada... 
		


		
		Esta noche no hubo luna... 
no hubo luna amiga y blanca... 
Y 
		recordé aquella noche 
en que no vino mi amada... 
		


		y 
		en que yo loco de amor,
lleno de fiebre y de ansias...
hice 
		también alto 
en la primera posada...
15.

Franco...

tuya es la 
		hacienda...


		
		Franco... tuya es la hacienda...
la casa, el caballo y la pistola...

		Mía es la voz antigua de la tierra.
Tú te quedas con todo
y me 
		dejas desnudo y errante por el mundo...
mas yo te dejo mudo... 
		¡mudo!...
Y cómo vas a recoger el trigo
y a alimentar el fuego

		si yo me llevo la canción?

Frases y pensamientos de León Felipe

10 citas
« Empieza por contar las piedrasluego contarás las estrellas. »
León Felipe · Felipe (2008), p. 10
« La parábola es una manera oblicua y perifrástica de hablar que no pueden usar los mercaderes porque no se acomoda al mecanismo desvergonzado y cínico de sus transacciones. »
León Felipe · Felipe (2008), p. 85
« La Poesía es un sistema luminoso de señales. »
León Felipe · Felipe (2008), p. 92
« Los grandes poetas no tienen biografía, tienen destino. »
León Felipe · Del poema en prosa: Biografía, Poesía y Destino.Felipe (2008), p. 83
« Voy con las riendas tensas y refrenando el vuelo porque no es lo que importa llegar solo ni pronto, sino llegar con todos y a tiempo. »
León Felipe · [https://books.google.es/books?id=Q8kqAQAAMAAJ&q=Voy+con+las+riendas+tensas&dq=Voy+con+las+riendas+tensas&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwi85fbZwZXiAhUx8uAKHauuCh8Q6AEITzAH Felipe
« Así es mi vida,piedra,como tú. Como tú,piedra pequeña;como tú,piedra ligera;como tú.... »
León Felipe · Felipe (2008), p
« La mano más humildete ha clavadoun ensueño.... »
León Felipe
« Poetas, nunca cantemosla vida de un mismo pueblo,ni la flor de un solo huerto.Que sean todos los pueblosy todos los huertos nuestros. »
León Felipe · Felipe (2008), p. 18: versos finales del poema No he venido a cantar’
« Por la manchega llanurase vuelve a ver la figurade Don Quijote pasar.... »
León Felipe · Felipe (2008), p. 20
« Yo sé muy pocas cosas, es verdad.Pero me han dormido con todos los cuentos...Y sé todos los cuentos. »
León Felipe · Felipe (2008), p. 167
« Empieza por contar las piedrasluego contarás las estrellas. »
León Felipe
« La parábola es una manera oblicua y perifrástica de hablar que no pueden usar los mercaderes porque no se acomoda al mecanismo desvergonzado y cínico de sus transacciones. »
León Felipe
« La Poesía es un sistema luminoso de señales. »
León Felipe
« Los grandes poetas no tienen biografía, tienen destino. »
León Felipe
« ...Salió por el mundo, grotescamente vestido, con una lanza rota y una visera de papel, aquel estrafalario fantasma de La Mancha, lanzando al viento desaforadamente esta palabra de luz olvidada por los hombres: ¡Justicia! ¡Justicia! ¡Justicia! »
León Felipe
« Voy con las riendas tensas y refrenando el vuelo porque no es lo que importa llegar solo ni pronto, sino llegar con todos y a tiempo. »
León Felipe
« Así es mi vida,piedra,como tú. Como tú,piedra pequeña;como tú,piedra ligera;como tú.... »
León Felipe
« Ganarás el pan con el sudor de tu frentey la luz con el dolor de tus ojos.Tus ojos son las fuentes del llanto y de la luz. »
León Felipe
« La mano más humildete ha clavadoun ensueño.... »
León Felipe
« Poetas, nunca cantemosla vida de un mismo pueblo,ni la flor de un solo huerto.Que sean todos los pueblosy todos los huertos nuestros. »
León Felipe
« Por la manchega llanurase vuelve a ver la figurade Don Quijote pasar.... »
León Felipe
« Yo sé muy pocas cosas, es verdad.Pero me han dormido con todos los cuentos...Y sé todos los cuentos. »
León Felipe
Trayectoria lírica

Poemas y obras destacadas

Antología de poemas inmortales

Reúne las composiciones poéticas más aclamadas de León Felipe, donde la maestría del verso y la hondura del sentimiento alcanzan su máxima expresión.

Sus versos exploran la belleza de la naturaleza, el anhelo del amor verdadero y la búsqueda de sentido ante los enigmas del destino.

Una antología indispensable que demuestra por qué su poesía sigue viva y resonando con fuerza en el corazón de los lectores actuales.

Algunos libros de poesía de León Felipe:

Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: