Poesía Universal

León de Greiff

Biografía y amplia selección de poemas de León de Greiff. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de León de Greiff. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de León de Greiff

12 poemas seleccionados
1.

Arieta

Yo me enveneno con un 
	recuerdo:


	En el violado camarín, la 
	seda
y el sutil vello y de odorante nardo
discreto olor y la hora 
	soñada...


	Yo me enveneno con un 
	recuerdo.


	En el violado camarín, el 
	mudo
férvido amor que en las pupilas arde
y el tibio zumo de la boca 
	henchida...


	Yo me enveneno con un 
	recuerdo.


	En el violado camarín, 
	desnuda
la grácil forma sobre el raso verde
y a mí enlazada la delicia 
	toda...


	Yo me enveneno con un 
	recuerdo.
2.

Balada del disparatorio báquico, impregnada de múltiples romanticismos

Dícela "El Ebrio"

	

	Aquesto dixo “El Ebrio”, una vegada.

	Aquesto dixo con su voz cansada.

	Aquesto dixo por la madrugada. 

	

	Yo dello non sé nada.

	

	Bebamos en las cráteras de oro 

	que laboró el cincel benvenutino,

	champagne, bulbente y bullicioso vino .

	

	Bebamos en las ánforas de barro 

	doria hidromiel; en el panzudo jarro 

	blonda cerveza, y en las cristalinas 

	frágiles copas el anís sonoro 

	así como las finas

	mixturas sibilinas. 

	

	"Porque es dulce olvidar".

	

	Bebamos en las cráteras de oro 

	el líquido tesoro

	que enloquece las mentes 

	y elide los deseos, 

	y que sume los sueños impotentes 

	en helados Leteos!.

	

	Porque es dulce olvidar. ¿Algo esculpido 

	quedar merece en el cerebro? Nada! 

	Porque es dulce olvidar... 

	

	El viento azota 

	la cima de los árboles, tedioso; 

	vacila el corazón ante la rota! 

	El espíritu vago!

	¡La voluntad errátil 

	es un tortuoso Yago! 

	y el soñar aterido...:

	¡el soñar aterido y no vibrátil 

	ni altanero!... y nostálgico, anheloso 

	de una distinta vida...

	

	Los jardines románticos 

	horros están de idilios. 

	Y son hueros los cánticos 

	jocundos de Himeneo!

	

	Dormita ya el Deseo! 

	Ya dormita el Amor!

	Y yerra -enloquecida-

	por sus ludies exilios 

	de Dolor, 

	l’alma pura de Ofelia, 

	mientras Hamlet, moroso y taciturno 

	sepultóse en sí mismo!”

	

	Ya no existe

	la verdad, si ha existido... Ya no es nada 

	la belleza, y lo es todo! y la tristeza 

	¡cómo es asaz vulgar y adocenada!

	

	Yo buceo un abismo 

	y el tal abismo es hueco!

	Todo es superficial, mentido y triste.

	Todo: el Amor y la Naturaleza, 

	el Mar, las Nubes, la ideal Belleza:

	sólo restan cinismo, 

	rutina, y el enteco 

	sentido de lo práctico y la cómica 

	metafísica vómica!

	

	Es preciso beber la sangre cálida 

	de los magos elixires! 

	Complicados brebajes, quinta-esencia, 

	sudor de las retortas y alambiques; 

	todos los filtros químicos y alquímicos 

	el díctamo, el nepentes, 

	súmanme en la demencia!

	

	En el absintio quiero que se esconda

	-tras de sus de sirena glaucos ojos-

	mi espíritu arbitrario, 

	mi corazón, y toda la amargura 

	de abolidos despojos! 

	

	Es preciso beber la sangre cálida, 

	sangre morena

	o sangre blonda!

	En el absintio quiero que se esconda

	-tras de sus glaucos ojos de sirena–

	mi corazón, y toda la amargura!

	

	"La azul locura pálida, 

	soberana locura, 

	se asile en mi cerebro solitario!" 

	

	Bebamos en las cráteras de oro 

	todo el licor que corre por la vena 

	de la pródiga uva;

	y hagamos la serena

	-la serena o la loca-

	vida del que en sí propio no se toca 

	y que en nada se halla...

	

	-Búdico ser en éxtasis, 

	Jaiyám bajo los astros, 

	Edgar en la taberna, 

	Diógenes en su cuba... 

	Desdeñosos e impávidos,

	sonrientes, 

	mirando la batalla 

	sempiterna, mirando la batalla

	de apetitos, la gresca y el estridir de dientes 

	y el vulgar forcejeo

	para ascender, para medrar, para vivir...

	

	"Nosotros -sí, nosotros-

	olímpicos yazgamos sobre el trípode sacro:

	claudicantes e irónicos, 

	sonrientes espectadores del simulacro, 

	sin recordar, sin añorar,

	sin anhelar,

	¡sin un solo deseo!"

	

	Brúña el trágico véspero

	con sus hórridas lumbres

	incendiarias;

	dóre el amanecer con vagas lumbres

	y medias-tintas de atediada suavidad;

	o aljofáre la luna

	del bebedor la cabellera bruna

	o la blonda o endrina cabellera

	nimbada de doliente claridad,

	y bebamos el vino,

	y bebamos el vino,

	y bebamos el vino!

	

	Aquesto dixo el Ebrio una vegada.

	Aquesto dixo con su voz cansada.

	Aquesto dixo por la madrugada. 

	

	Yo dello non me curo. Yo dello non sé nada
3.

No he visto el mar.

Balada del mar no visto, ritmada en 
	versos diversos


	No he visto el mar.


	Mis ojos
–vigías 
	horadantes, fantásticas luciérnagas;
mis ojos avizores entre la noche; 
	dueños
de la estrellada comba;
de los astrales mundos;
mis ojos 
	errabundos
familiares del hórrido vértigo del abismo;
mis ojos 
	acerados de viking, oteantes;
mis ojos vagabundos
no han visto el 
	mar...


	La cántiga ondulosa de su 
	trémula curva
no ha mecido mis sueños;
ni oí de sus sirenas la erótica 
	quejumbre;
ni aturdió mi retina con el rútilo azogue
que rueda por su 
	dorso...
Sus resonantes trombas,
sus silencios, yo nunca pude oír...:

	sus cóleras ciclópeas, sus quejas o sus himnos;
ni su mutismo impávido 
	cuando argentos y oros 
	
de los soles y lunas , como perennes lloros 
diluyen sus riquezas por 
	el glauco zafir...!


	No aspiré su perfume!

	
Yo sé de los aromas
de amadas cabelleras...
Yo sé de los perfumes 
	de los cuellos esbeltos
y frágiles y tibios;
de senos donde esconden 
	sus hálitos las pomas
preferidas de Venus!
Yo aspiré las redomas

	donde el Nirvana enciende los sándalos simbólicos;
las zábilas y mirras 
	del mago Zoroastro...
Mas no aspiré las sales ni los iodos del mar.


	Mis labios sitibundos
no 
	en sus odres la sed
apagaron:
no en sus odres acerbos
mitigaron la 
	sed...
Mis labios, locos, ebrios, ávidos, vagabundos,
labios 
	cogitabundos
que amargaron los ayes y gestos iracundos
y que unos 
	labios –vírgenes- captaron en su red!


	Hermano de las nubes
yo 
	soy.
Hermano de las nubes,
de las errantes nubes, de las ilusas del 
	espacio:
vagarosos navíos
que empujan acres soplos anónimos y fríos,

	que impelen recios ímpetus voltarios y sombríos!
Viajero de las noches

	yo soy.


	Viajero de las noches 
	embriagadas; nauta
de sus golfos ilímites,
de sus golfos ilímites, 
	delirantes, vacíos,
- vacíos de infinito..., vacíos...-Dócil nauta
yo 
	soy,
y mis soñares derrotados navíos...
Derrotados navíos, rumbos 
	ignotos, antros
de piratas...!el mar!
Mis ojos vagabundos
–viajeros 
	insaciados- conocen cielos, mundos,
conocen noches hondas, ingraves y 
	serenas,
conocen noches trágicas,
ensueños deliciosos,
sueños 
	inverecundos...
Saben de penas únicas,
de goces y de llantos,
de 
	mitos y de ciencia,
del odio y la clemencia,
del dolor
y el 
	amar...!


	Mis ojos vagabundos,
mis 
	ojos infecundos...:
no han visto el mar mis ojos,
no he visto el mar!
4.

Balada

del tiempo perdido


	I
El tiempo he perdido

	y he perdido el viaje...

	
Ni sé adónde he ido...
Mas sí vi un paisaje
sólo en ocres:

	desteñido...

	
Lodo, barro, nieblas; brumas, nieblas, brumas
de turbio pelaje,
de 
	negras plumas.
Y luces mediocres. Y luces mediocres.
Vi también 
	erectos
pinos: señalaban un dombo confuso,
ominoso, abstruso,
y un 
	horizonte gris de lindes circunspectos.
Vi aves
graves,
aves graves 
	de lóbregas plumas
-antipáticas al hombre-,
silencios escuché, mudos, 
	sin nombre,
que ambulaban ebrios por entre las brumas...
Lodo, barro, 
	nieblas; brumas, nieblas, brumas.

	
No sé adónde he ido,
y he perdido el viaje
y el tiempo he 
	perdido...

	
II
El tiempo he perdido
y he perdido el viaje...

Ni sé 
	adónde he ido...
Mas supe de un crepúsculo de fuego
crepitador: 
	voluminosos gualdas
y calcinados lilas!
(otrora muelles como las 
	tranquilas
disueltas esmeraldas).
Sentí, lascivo, aromas capitosos!

	Bullentes crisopacios
brillaban lujuriosos
por sobre las bucólicas 
	praderas!
Rojos vi y rubios, trémulos trigales
al beso de los vientos 
	cariciosos!
Sangrantes de amapolas vi verde-azules eras!
Vi arbolados 
	faunales:
versallescos palacios
fabulosos
para lances y juegos 
	estivales!
Todo acorde con pitos y flautas,
comamusas, fagotes 
	pastoriles,
y el lánguido piano
chopiniano,
y voces incautas
y 
	mezzo-viriles
de mezzo-soprano.
Ni sé adónde he ido...
y he perdido 
	el viaje
y el tiempo he perdido...

	
III
Y el tiempo he perdido
y he perdido el viaje...

Ni sé 
	adónde he ido...
por ver el paisaje
en ocres,
desteñido,
y por 
	ver el crepúsculo de fuego!

	
Pudiendo haber mirado el escondido
jardín que hay en mis ámbitos 
	mediocres!
o mirado sin ver: taimado juego,
buido ardid, sutil 
	estratagema, del Sordo, el Frío, el Ciego.
5.

Canción de Dinarzada

Tú fuiste mía, ardiente 
	Dinarzada:
todo tu ser se le entregó a mi ruego!
todo tu ser se le 
	rindió a mi Nada!
todo tu fuego se fundió en mi fuego!


	Tú fuiste mía, ardiente 
	Dinarzada!


	Ya qué me importa el torvo 
	rumbo ciego!
Es lumbre para mí la desolada
llanura yerma! Alígero 
	navego
bajo la tempestad desmelenada!


	Todo tu fuego se fundió en 
	mi fuego!


	Tu grande corazón, tu alma 
	extasiada,
tu espíritu finísimo, a mi ruego
se rindieron: donáronse a 
	mi Nada!
Noche: en tus brazos únicos me entrego,
Dinarzada sutil, 
	noche soñada...


	Tú fuiste mía, ardiente 
	Dinarzada!
Todo tu fuego se fundió en mi fuego!
6.

Canción ligera

Me quedas tú, y me donas tu 
	alegría
con el dolor, y tu miel deleitable
con el acerbo aloe.
Me 
	quedas tú, y la luz que tu alma cría
dentro la tenebrura inenarrable

	de mi yo solitario:


	Siempre loe
tu don 
	ilusionario.


	Me quedas tú, y el claro 
	sortilegio
de tus ojos rïentes: con su hechizo
mi soledad se puebla.


	Me quedas tú, y tu risa, 
	cuyo arpegio
me embriaga, y tu tesoro de oro cobrizo
solaz del alma 
	sola:


	La gris niebla
tu regalo 
	aureola.


	Me quedas tú, y el filtro 
	que tu ardida
boca frutal, sombreada, en mis febriles
resecos labios 
	vierte.


	Me quedas tú, la ingenua 
	enardecida,
me quedas tú, la experta, de sutiles
tácticas retrecheras:


	Vida. Muerte.
Lo que 
	quieras.
7.

Canción nocturna

En tu pelo está el perfume 
	de la noche
y en tus ojos su tormentosa luz.
El sabor de la noche 
	vibra en tu boca palpitante.
Mi corazón, clavado sobre la noche de 
	avenuz.


	La noche está en tu frente 
	morena, erguida y frágil
y en tus brazos que un vello sutil aterciopela.

	La noche está en recónditos parajes de tu cuerpo:
-la noche perfumada de 
	nardo y de vainilla y de canela...


	La noche está en tus ojos 
	brunos, iridiscente:
constelaciones bullen en su vivaz burbuja.
La 
	noche está en tus ojos brunos, cuando los cierras:
noche definitiva, 
	noche agorera, noche bruja.


	En tus oídos, toda la 
	música de la noche
se refugia, y te arrulla con su vago susurro.
En 
	tus oídos, toda la música de la noche,
y en tu voz, y en tu risa, y en tu 
	tácito llanto...


	En tu frente, su angustia 
	latente insomne yerra,
y en tu pecho amoroso su tormentosa luz.
En la 
	noche sortílega, sortílego discurro...
El sabor de la noche vibra en tu 
	boca palpitante.
Tus manos son dos pálidas lunas sobre mi frente.


	Clavos en ti me clavan , oh 
	Noche deleitosa!
noche...! tibio madero de mi cruz!
8.

Canción nocturna 2

Mañana sí veré con ojos 
	jubilosos
la luz, la luz del día;


	en pleno día miraré la 
	noche fúlgida,
en pleno día oiré sus cánticos, absorto,
los cantos de 
	la noche única!
en pleno día
respiraré el aroma de la noche 
	estremecida!


	Yo besaré los labios de la 
	noche:
y mis manos febriles
pondrán presas sus manos tibias
y 
	oprimirán los flancos de la noche
y los muslos -vía láctea-, los muslos 
	siderales de la noche;
y mis manos febriles
retozarán en cálidos 
	oteros
y odorantes colinas
y jardines ocultos de la noche...


	Yo escrutaré los ojos de la 
	noche:
me beberé el fulgor de sus pupilas
por saber si es amor ese 
	fulgor...:
-por saber si es amor el hondo efluvio,
el tormentoso 
	exálito que efunde la melena de la noche,
me embriagaré en su bruna 
	cabellera...:
por saber si es amor todo el perfume
que envuelve el 
	cuerpo en ascuas de la noche,
yo estrecharé en mis brazos el cuerpo de la 
	noche...


	Mañana sí veré con ojos 
	jubilosos
la luz, la luz del día:


	en pleno día miraré la 
	noche fúlgida,
en pleno día oiré sus cánticos, absorto,
los cantos de 
	la noche única!
en pleno día
aspiraré el aroma de la noche 
	estremecida!
9.

Cancioncilla

Quise una vez y para 
	siempre
-yo la quería desde antaño-
a ésa mujer, en cuyos ojos
bebí 
	mi júbilo y mi daño...


	Quise una vez -nunca así 
	quise
ni así querré, como así quiero-
a ésa mujer, en cuyo espíritu

	fundí mi espíritu altanero.


	Quise una vez y desde nunca  
	
-ya la querré y hasta que muera-
a ésa mujer, en cuya boca
gusté 
	-otoñal- la Primavera.


	Quise una vez -nadie así 
	quiso
ni así querrá, que es arduo empeño-
a ésa mujer, en cuyo cálido

	regazo en flor ancló mi ensueño.


	Quise una vez -jamás la 
	olvide
vivo ni muerto- a ésa mujer,
en cuyo ser de maravilla
remorí 
	para renacer...


	Y ésa mujer se llama... 
	Nadie,
nadie lo sepa -Ella sí y yo-.
Cuando yo muera, digas -sólo-

	quién amará como él amó?
10.

Divagación nocturna

Riela en mi alma tu 
	recuerdo
como la luna sobre el mar...


	En el silencio de mis 
	noches
oigo tu voz aletear,
tu voz que me dice muy paso
que no me 
	quieres olvidar...


	En el silencio de mis 
	noches,
-como la luna sobre el mar-
riela en mi alma tu recuerdo...


	Veo el undívago vibrar

	de las estrellas, en tus ojos...


	Me embriaga el cálido 
	aromar
de tu melena tenebrosa...
Tu frente, -un milagro lunar-

	trasluce los puros anhelos
de tu querer, de tu ensoñar.


	Se van mis horas solitarias

	tras tu recuerdo, en un girar
de sueño y sueños ilusos...
(No los 
	podremos realizar?...)


	Melancólico ensueño 
	ilusorio
que justifica el vegetar
del ánima mía soberbia,
de mi 
	espíritu singular...
Melancólico ensueño ilusorio...
(no lo podremos 
	realizar...?)


	Riela en mi alma tu 
	recuerdo...
Siento en mi boca palpitar
el beso trémulo y perenne

	con que nos hemos de besar...
miro en tus ojos de misterio
-como si 
	fueran a llorar...-
todo el poema de la vida
que no pudimos 
	realizar...
En tu nocturna cabellera
-nardos y lirios y azahar-

	aspiro todos los perfumes
con que quisiera aletargar
mi quimérica 
	pantomima
de soñar y soñar y soñar!
Está en tu grácil cuerpo fino

	toda la euritmia del rimar...
Son tus manos palidecidad
-parece que 
	fuera a nevar...-,
tus manos, lánguidas y breves,
pareja de lirios sin 
	par!
Tus manos, que bendijeron
con su perdón, mi divagar
por arduos 
	caminos oscuros
y muelles sendas del pescar...


	Riela en mi alma tu 
	recuerdo
como la luna sobre el mar...
En el silencio de mis noches

	oigo tu voz aletear...,
tu voz, que me dice muy paso
que no me quieren 
	olvidar!


	Siento en mi frente 
	ensombrecida
tus manos cándidas posar...
Siento en mi ardida frente 
	gélida
el balsámico palpitar
de tus labios, que borran culpas
y que 
	me quieren perdonar...


	¡Melancólico ensueño 
	ilusorio
de mi incoherente divagar!
Fantasía disparatada
de mi 
	espíritu singular!
Delirio ingenuo que se trueca
-irónico y duro- en 
	pesar...
¡Melancólico ensueño ilusorio
que no podremos realizar...!


	Riela en mi alma tu 
	recuerdo
como la luna sobre el mar...!
11.

Doble canción

I

	Tengo una sed de vinos capitosos
-venusino furor, pugnas salaces,
ojos 
	enloquecidos por el éxtasis,
bocas ebrias, frenéticos enlaces-.


	Tú, Dinarzada, tú, fogosa 
	mía,
tú, Melusina, vid de mis deseos:


	¡dóname tu lagar tibio y 
	recóndito!
quiero oprimir tus uvas!


	                                  
	Y tus vinos 
exprimir!
               
	-fulgurante filtro cálido
para mi sed de zumos citereos!


	II

	Tengo una sed de búdicos nirvanas
-xahareño no oír, callada acidia,

	ojos enceguecidos por el éxtasis,
espiritual ardor, psíquica lidia-.


	Tú, viaje azul, deliquio, 
	noche intacta,
música..., oh tú, mi inasequible dueño:


	            
	¡llévame a tus refugios ataráxicos!
quiero tañer tus fibras!


	                                              
	y el prodigio
de tu entraña exprimir!
                                              
	-don inefable
para mi sed de fugas y de ensueño.
12.

Esta mujer es una urna...

Esta mujer es una urna

	llena de místico perfume,
como Annabel, como Ulalume...


	Esta mujer es una urna.


	Y para mi alma taciturna

	por el dolor que la consume,
esta mujer es una urna
llena de místico 
	perfume...!

Versos y pensamientos de León de Greiff

4 citas
« Yo me enveneno con un / recuerdo: »
León de Greiff · Arieta
« Dícela "El Ebrio" / Aquesto dixo “El Ebrio”, una vegada. »
León de Greiff · Balada del disparatorio báquico, impregnada de múltiples romanticismos
« Balada del mar no visto, ritmada en / versos diversos »
León de Greiff · No he visto el mar.
« Mas sí vi un paisaje / sólo en ocres: »
León de Greiff · Balada
Biblioteca poética

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