Poesía Universal

Justo Jorge Padrón

Biografía y amplia selección de poemas de Justo Jorge padrón. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica....

Biografía lírica

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Biografía y amplia selección de poemas de Justo Jorge padrón. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Justo Jorge Padrón

7 poemas seleccionados
1.

Algo invisible fluye a nuestro lado

Acaso despedirse de la vida
sea contar las 
		veces que nos quedan
por habitar las cálidas costumbres.
Quizá 
		estas tibias cosas cotidianas
ofrezcan las imágenes de lo que un día 
		fueron:
encuentros soberanos con la luz
o con ese misterio fugaz 
		de la hermosura,
la voz de una mujer, aquel poema,
cierto instante 
		encantado del crepúsculo,
cuando el aire se incendia en los balcones

		y el valle como un cuento se duerme en sus palabras.
Algo queda 
		latente en nuestros labios,
un gozo, una inquietud ante lo 
		impronunciable,
y la brisa remonta la torre del jazmín
y susurra 
		leyendas de amor y de nostalgia.
Algo invisible fluye a nuestro lado,

		el delirio estelar, la música del cosmos
palpitando en su espera 
		deslumbrada.
2.

Desde el fondo del vino una mujer me invoca...

Desde el fondo del vino una mujer me invoca
con un riesgo sinuoso. Su 
		cuerpo se ilumina
como exaltada llama empañada de invierno, 
		
como enterrada lluvia rompiendo sus latidos,
deshaciéndose en 
		música envolvente, 
		
tan desolada y bella, hasta cegarme.

El oro fascinado de su 
		risa
me lleva hasta el delirio de celebrar su cuerpo.
Con su 
		hechizo me invade desde el aura
de su rosa sombría, que absorbe en su 
		corola
el absoluto tiempo que viví.

		
Y así, preso y errante, en su inquieto perfume
tibiamente lejano, 
		me destierra en el vino
bajo la maldición de su recuerdo.
3.

El eros de la muerte

Crueldad, quiero tu lengua, tu inteligencia oculta
de perversión 
		feroz y a la deriva,
contaminada en las maquinaciones
del placer 
		que enmudece, despertando
la insidia y el peligro de tu experiencia 
		única.

		
Qué enjambre de caricias en el nudo
con el que aún reclamas la 
		posesión suprema.
Seguir, merodear de forma subrepticia
hasta ir 
		descubriendo este delirio
atroz que se enardece por entrar y 
		expandirse
en el fuego del daño y el desmayo.

		
Impaciente deseo tu cuerpo cenagoso,
maduro como el vicio que a 
		sí mismo corrompe
con su olor a azahares ultrajados,
a estrellas 
		que en el vino se disuelven.
En él presiento el odio que palpita

		en su voltaje oscuro de noche y de marea,
por alcanzar la sangre, 
		cuando el beso
insaciable la busca y la aniquila.

		
Ah, sombría violencia fascinada,
que encuentras tu destino en la 
		tensión mortal
con que dos cuerpos duros se engastan, se penetran

		hasta la raíz misma de sus limos,
allí donde la furia es la pasión

		y el miedo de no ser el fulgor de la muerte.
4.

El espectro del ansia

¡Qué sensación de nunca se hace umbría en tus ojos,
qué sinuosa 
		evidencia desolada,
de vacío sin fin ante la posesión
entregada, 
		desnuda e imposible!

		
¿Quién puede consolar este deseo
que está perdiendo el ser entre 
		lo vivo?

		
¿Eres tú, inocencia demoníaca,
en la inmisericorde tentación,

		la que reclama aún este fuego de médulas?

		
La pasión ha secado su hontanar.
Ya eres el desterrado de tu 
		cuerpo.
Te escarba y te persigue el espectro del ansia.
El tacto 
		se extravía en los ciegos sentidos,
anhela su redoble y no lo 
		encuentra.

		
Agotada la copa enhiesta de la llama
se apagaron las luces de la 
		sangre,
y en el desasosiego del futuro,
esa voz sin piedad de tu 
		exilio sentencia:
Sólo lo que has perdido es tu desierto.
5.

El sueño de sus sueños

Soñaron con el único tesoro
que alguna vez podría deslumbrarles:

		ser el uno en el otro enteramente,
tornarse indestructibles para el 
		tiempo y el mundo.

		
Anhelaron forjarse con poderes telúricos,
mitad árbol y viento, 
		mitad tierra y hoguera,
y el soplo de la vida navegó por su sangre,

		surgiendo vigoroso de la luz
de sus cuatro pupilas hechizadas.

		
El sueño de sus sueños fue el haberse encontrado,
porque desde 
		ese instante, solitario y raigal,
se hicieron alma y sombra de un 
		amor indeleble.
6.

En el amanecer te desvaneces...

En el amanecer te desvaneces.
Sólo queda tu sombra entre mis 
		manos,
una presencia de aire, anhelo y sueño y risa
que disipa su 
		incendio consumido.

		
Con desesperación busco tu cuerpo,
el fugaz testimonio, ese 
		deleite
de toda tu fragancia derramada,
cautiva todavía por mi 
		piel.

		
Relumbras por mis médulas como un latido unánime,
como una ciega 
		música que habitara en mi oído,
con su calor, su vibración de fondo,

		su presencia invisible en el silencio.

		
Cruzo de la pasión a la demencia
persiguiendo tu espectro, el 
		espejismo
de una imagen que asciende por la escala nocturna,

		llevándote desnuda entre sus brazos.
7.

Es tan raro el amor por uno mismo

Sigo en la oscuridad sin rostro. Sufre
el niño solitario que 
		palpita en mis ojos,
perdido en la espiral de la congoja.
Él nada 
		pide, escucha un porvenir desnudo.
Está oscuro y ausente y ya no me 
		sonríe.
No sé cómo inducirlo a la alegría
Con mis lágrimas calla y 
		no puede dormir.

		
Parte soy de la niebla que no me ama.
Un latido delgado me anuda 
		a lo que vivo,
ya no sabe si soy lo que aún soy
o soy lo que me 
		niega tercamente.
Es tan raro el amor por uno mismo
que en su 
		frontera tiembla con su envés
y a veces se intercambia o se suprime.

		¿Cómo entender entonces la súbita piedad,
la sinrazón de un odio que 
		a veces se conmueve
mostrándome su helada transparencia?

Versos y pensamientos de Justo Jorge Padrón

4 citas
« Acaso despedirse de la vida / sea contar las »
Justo Jorge Padrón · Algo invisible fluye a nuestro lado
« Desde el fondo del vino una mujer me invoca / con un riesgo sinuoso. Su »
Justo Jorge Padrón · Desde el fondo del vino una mujer me invoca...
« Crueldad, quiero tu lengua, tu inteligencia oculta / de perversión »
Justo Jorge Padrón · El eros de la muerte
« ¡Qué sensación de nunca se hace umbría en tus ojos, / qué sinuosa »
Justo Jorge Padrón · El espectro del ansia
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