Poesía Universal

Julio Martínez Mesanza

Biografía y amplia selección de poemas de Julio Martínez Mesanza. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de Julio Martínez Mesanza. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Julio Martínez Mesanza

11 poemas seleccionados
1.

Arco

Cada flecha es un día. Tiene un punto
cercano al sol, y luego, 
		exhausta, baja.
El arco que dispara tanta flecha
pudiera ser la 
		vida. Si quebrara
su duro nervio, el ansia moriría.

		
De "Europa" 1986
2.

Cuestiones

naturales II

		
Vagas estrellas que arden para nada;
muertas lunas que surcan el 
		vacío;
el cielo que vigila nuestro insomnio,
y, aquí abajo, la 
		sucia piel del mundo
y la vida, su huésped más terrible.
Lo 
		incomprensible no es que lo crearas,
sino que, pese a conocer lo 
		absurdo
que era para los hombres tu universo,
te hicieses uno de 
		ellos y quisieras
participar en esta pesadilla.

		
De "Las trincheras" 1996
3.

De

amicitia

                                               
		A José del Río Mons

		
Si tuviese al justo de enemigo,
sería la justicia mi enemiga.

		A tu lado en el campo victorioso
y junto a ti estaré cuando el 
		fracaso.
Tus palabras tendrán tumba en mi oído.
Celebraré el 
		primero tu alegría.
Aunque el fraude mi espada no consienta,

		engañaremos juntos si te place.
Saquearemos juntos si lo quieres,

		aunque mucho la sangre me repugne.
Tus rivales ya son rivales míos:

		mañana el mar inmenso nos espera.

		
De "Europa" 1986
4.

Después de haberme dicho muchas veces...

Después de 
		haberme dicho muchas veces
que debía mirar de otra manera
las 
		cosas, y que a nada conducía,
o tan sólo a pobreza y paranoia,

		hacer frente al poder organizado
de los inicuos, tomo nuevamente

		las armas y, en constante desacuerdo
con el mundo, me enfrento al 
		sincretismo,
a toda ambiguedad y a la tibieza.


		De 
		"Europa" 1986
5.

Egisto

Aquel que 
		no merece luz ni casa,
que antes de haber nacido ya ha pecado.

		Aquel que miente y sobrevive en vela,
que ama a la esposa del mejor 
		guerrero.
El triste. Aquel que no es feliz ni hermoso.
Aquel que 
		usurpa, Egipto, aquel, la sombra.


		De 
		"Europa" 1983
6.

El

río

Hacia el 
		norte del golfo puede verse
una enorme extensión en la que pierde

		su azul el mar y lo suplante el ocre.
Montañas de basura son las 
		islas
que forma el río cuando desemboca;
bandadas de gaviotas caen 
		sobre
los desperdicios y su griterío
acompaña a los lentos 
		petroleros
que remontan el río ente la niebla.
En estas islas hubo 
		pescadores,
hace tiempo, y un faro, cuya torre
fue demolida a 
		medias, y ha quedado
ciega y gris a merced de las mareas.
Yo me 
		acercaba hasta ella muchas veces
cruzando los hambrientos cenagales

		desde el puerto fluvial en el que vivo.
Fue después de las torpes 
		madrugadas
junto al amigo y la mujer que mienten;
en ellas todo 
		parecía hecho
para menguar la gracia redentora. 
		
A mi espalda quedaba el ancho río 
con sus destartalados 
		almacenes,
su oscura fundición, su factoría, 
		
y la ciudad sin torres ni campanas, 
sin un arco de triunfo ni 
		una estatua, 
		
el lugar más hermoso y miserable. 
A la tarde de nuevo atravesaba 
		
los pantanos camino de mi casa. 
Entraba en la ciudad por una 
		calle
contigua a la gran fábrica de hilados
y me encontraba 
		siempre con los niños
de la tanda de noche que, en hilera,
como 
		los prisioneros, cabizbajos,
ateridos y sucios, se adentraban
en 
		el fragor del nuevo laberinto.
Yo meditaba acerca del pecado
y de 
		cómo los hombres alimentan
con su vida el pecado de los otros.

		Venía a mí la imagen de una leva
permanente y veía cómo eran

		sacados de sus casas esos niños
y veía los tratos de las madres

		con los sargentos y también a madres
que eran zarandeadas y obligadas

		a entregar a sus hijos, y veía
sobre los desconchados de los muros

		de esas casas el rostro de los nuevos
dioses: el campeón de los 
		sofismas
y las perplejidades y ese otro,
el transformista y 
		bailarín obsceno.
De vuelta a casa, desvariaba y todo
lo visto e 
		imaginado sucedía
en mi alma: en ella se estancaba el agua
de este 
		río solemne y miserable
que nace de la luz lejana y muere
entre 
		los muros de un país sombrío.

		
De "Las trincheras" 1996
7.

La derrota

A Abelardo y Marie-Christine

		

		Tuve una amarga cita en Muros Negros.

		El Maligno quería mi cabeza,

		y yo cerrar su boca para siempre.

		Fui con todas mis armas a su encuentro.

		Cuando pasaba por las negras calles

		las gentes del comercio me insultaban.

		Esperé más de un año, y se reían

		al verme inmóvil en la plaza inmensa.

		Diariamente bardajes y banqueros

		cumplían su papel contra natura

		y la prensa alentaba todo fraude.

		Ninguna cruz había en esa plaza

		donde la corrupción se subastaba

		por medio de la imagen y el sonido.

		El torpe imitador jamás venía, 

		y yo era como estatua en la que orinan

		los perros y defecan las palomas.

		Malvendí mi armadura y los arreos

		para pagar las deudas contraídas

		con los proveedores de cebada

		y dejar la ciudad abominable.

		Entonces proclamaron mi derrota

		y el pacífico triunfo del Falsario.

		Su sutil ironía fue ensalzada

		junto a la fortaleza de sus leyes.

		Medio dormido sobre mi montura

		cabalgo por un bosque de ahorcados,

		mientras me alejo de los negros muros.

		No sé dónde serán las otras citas.

		Le ruego a Dios que me conceda fuerzas

		y combatir de frente al enemigo.
8.

Es poder una torre sobre rocas...

A Luis Alberto de Cuenca

Es poder una torre sobre rocas

		cuyo interior adornan ricas telas
e inscripciones de anales y de 
		leyes.
Una torre que guarda los despojos
de solares y eternas 
		dinastías.
Tiene el poder severos escenarios
e implacables 
		sirvientes silenciosos. 
		
Poder arroja infamia sobre el tibio 
y no acepta en su guardia a 
		los neutrales. 
		
Tiene la torre normas que el profano
no comprende y desprecia 
		torpemente.
Poder cierra la boca al arbitrista
y hace que el 
		cuerdo abrevie su discurso. 
		
Es poder una torre sobre un yermo
cuyo exterior el tiempo hizo 
		terrible.

		
De "Europa" 1983
9.

He soñado de nuevo con jinetes...

He soñado 
		de nuevo con jinetes
pesadamente armados. A lo lejos
acampan. 
		Vemos la humareda enorme
de sus festines y sus grandes sombras.

		Sabemos que vendrán tarde o temprano,
y ante su carga no valdrán las 
		hachas
ni las cobardes hoces, ni la astucia. 
		
Sobre nuestras espaldas de vencidos
golpearán terribles sus 
		espadas.
Quisiera desertar, pero me dicen
que sé algo de 
		estrategia y que soy joven.
Quisiera estar del lado de los otros.

		
De "Europa" 1988
10.

La

torre y los cerdos


		Arriba, donde reza la doncella,
todo el día es de día; abajo, donde

		viven los cerdos, es siempre de noche.
Hay criados que conocen ambos 
		mundos,
pues tienen que subir todos los días
para servir a la 
		doncella orante.
Otros, los que alimentan a los cerdos,
pierden la 
		vista paulatinamente,
y lo mismo sucede con los cerdos,
incluso 
		algunos nacen ya sin ojos.
En tiempo de matanza la doncella
sueña 
		con un inmenso mar de sangre
al que se asoman altos promontorios

		formados por los huesos de los cerdos,
y sueña que uno de esos cerdos 
		ciegos
la empuja y contra el rojo mar la estrella.
Esto sucede 
		arriba de la torre,
desde la que se ve una tierra inculta
cruzada 
		por acequias desecadas
y cerrada por anchos y altos setos.
Unas 
		lomas impiden que la torre
se vea desde lejos, y el viajero
que 
		ahora llega sólo puede verla
cuando su enorme sombra lo amenaza.

		Limpiará muchos años las pocilgas
y vivirá la vida de los siervos:

		el promiscuo placer y la torpeza
del vino, y su lenguaje serán gritos

		y blasfemias y en viles altercados
se verá envuelto, y perderá su 
		nombre.
Un día encontrará una cruz tirada
entre los excrementos de 
		los cerdos,
una pequeña cruz labrada en oro,
que ocultará 
		supersticiosamente
ya la que llevará siempre su mano
antes de 
		hacer un rápido remedo
de señal de la cruz, para escudarse
ante un 
		peligro o dar a la conciencia
una tregua después de la caída.

		Pasado el tiempo, no tendrá memoria
del error que lo trajo a las 
		pocilgas,
ni de por qué vagaba por los campos
buscando no se sabe 
		bien qué cosas.


		De 
		"Las trincheras" 1996
11.

Las campañas de mayo

Otros recuerdan los jardines falsos
del amor y los días en que amaron

		o creyeron amar, y otros, los libros
que leían de niños y marcaron

		su vida para siempre, ya que nunca
pudieron entender cómo es el 
		mundo.
Y todos se consuelan de esta forma
e incluso se entusiasman 
		cuando sienten
que la memoria puede moldearse
a voluntad y dar lo 
		que no daban
el amor, los jardines y los libros.
Yo recuerdo las 
		cosas que no hice:
las campañas de mayo sobre todo.


		De 
		"Las trincheras" 1996

Versos y pensamientos de Julio Martínez Mesanza

4 citas
« Cada flecha es un día. Tiene un punto / cercano al sol, y luego, »
Julio Martínez Mesanza · Arco
« naturales II / Vagas estrellas que arden para nada; »
Julio Martínez Mesanza · Cuestiones
« A José del Río Mons / Si tuviese al justo de enemigo, »
Julio Martínez Mesanza · De
« Después de / haberme dicho muchas veces »
Julio Martínez Mesanza · Después de haberme dicho muchas veces...
Biblioteca poética

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